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Sé bienvenido a mi absurda dimensión.

«Escribir: la única manera de conmover a otros sin ser incomodados por su rostro»

Jean Rostand

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Ojos claros

 Maelle pintó de azul los ojos a la chica de la foto porque nunca había visto lo profundo del mar. * Ni dos pinceladas para tan breve obra maestra.

Un niño viejo me visitó

 Desperté con el característico aroma salobre de un pepinillo primorosamente sumergido en salmuera: tentaba mis labios con ínfulas homoeróticas, a lo Heathcliff en una sauna turca. Al abrir los ojos acompañándolos de un bostezo, encontré una criatura mitológica sobre mi pecho forjado como el acero de la mejor calidad. Llevaba sombrero mexicano y una mandolina…

Fui atacado por una chica de las de antes

 Sus palabras no me dolieron, pero el mangual que llevaba en la faltriquera, sí. Quedé algo dolorido, con los sesos derramándose sobre el empedrado de la cuesta de San Gustavo Mártir. Las campanas de la ermita anunciaron las cuatro de la madrugada, que es cuando los duendes despiertan para esconder la cubertería de las casas…

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