ROMPIÓ LA PRIMAVERA EN LOMBARDÍA

I

—you can see Jorge Cluny’s house.

Pillo la al vuelo la sorprendente sugerencia mientras paso junto a una pareja de turistas a la que intenta camelar uno de los muchos espontáneos que ofrecen periplos privados por el lago. Y sigo adelante, preguntándome cómo hemos podido alcanzar cotas de imbecilidad tan sublimes como para que alguien pueda considerar ventajoso desprenderse de una parte de sus ahorros sólo para contemplar la mansión de lujo de un gringo podrido de dinero que por lo demás no tiene ningún mérito.

A nosotros también nos han ofrecido paseito privado. Al acercarnos a la masa humana que se agolpa frente a las taquillas, una señora o señorita sudamericana nos comunica en español que los billetes se han agotado, pero que ella dispone de embarcación con la que darnos una vueltecita más corta por 100€/persona. Tan pronto como lo escucho, me doy la vuelta y me desentiendo de la conversación porque ya nos timaron en Venecia tiempo atrás en un contexto parecido.

Cristina y su madre, siempre positivas, siempre pacientes y siempre voluntariosas, deciden hacer uso de la santísima paciencia y tras hacer la cola, consiguen billetes para esa misma vueltecita corta al precio de 8€/persona. Bastante impresionante y espectacularmente acertado, diría yo. No sé si su aspecto de actrices de cine viajando de incógnito fue decisiva, pero quizá sí porque las dos llaman la atención por su atractivo y elegancia.

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El lago de Como es una atracción turística muy popular al pie de los Alpes. Y me parece que fue por aquí cerca donde Mussolini y su chica fueron ahorcados y pasaron a mejor vida, dicho sea de paso.

Durante la travesía se nos muestra, majestuosa, la cordillera nevada mientras la golondrina, armando con su motor más escándalo que el Korosko en la novela de Conan Doyle, nos va acercando uno tras otro a los villorrios de la orilla. El único que se queda fuera es Bellagio, la joya de la corona y ese pueblo tan mono que todos quieren ver.

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Estamos en Italia y la pasta se percibe en el ambiente, pero en este caso no se trata de pizza ni de lasaña, sino de dinero. Se intuye en esas mansiones lujosas y vetustas que se asoman a la orilla, y no es difícil imaginar los Ferrari y los Lamborghini circulando por esas calles.

No hemos podido ver la casa de Don Jorge, y particularmente se me da un ardite. Vayan con Dios el madurito guapete, sus dólares a manta y su castillo prodigioso.

II

Hemos llegado a Como desde la estación de ferrocarril de Milán en un día soleado en el que casualmente la ansiada primavera por fin consiguió abrirse paso y rescatarnos de los gélidos huracanes de este invierno que quedó ya cerrado y archivado hasta nueva orden. Estábamos en Florencia cuando murió Juan Pablo II y casualmente estamos también en Italia cuando Simoneta Vespuci volvió a mostrar su sonrisa seductora.

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Dicen que esta zona del norte de Italia está tomada por una energía densa y oscura, pero no sé por qué. Todo lo que hemos encontrado han sido personas decentes, educadas, cordiales y bien vestidas como ya no es posible encontrar en esa tierra llamada España, antes punta de lanza de la cristiandad y hoy doblegada por aquél al que para no nombrarlo llaman el príncipe de este mundo. Se ven, confundidos con los aborígenes, multitud de pakistaníes, algunos negros y unos pocos chinos. La normalidad de las personas por la calle y en el transporte público es como un reconfortante viaje al pasado, cuando la gente en España era normal, vestía con normalidad y se portaba con normalidad. En la España sometida no puedes dar un paso sin cruzarte una y otra vez con personas que exhiben gustosos sus tatuajes, se han teñido el pelo de verde o azul y llevan aros metálicos en el tabique nasal como vacas estabuladas. En esta ciudad las personas no se disfrazan de payasos como en España. No salen a la calle en pijama como he visto hacer en España y no visten atuendos con enormes motivos florales que te hacen confundirlos con cortinas que se mueven solas, como he visto en España. En esta ciudad no hay o no he visto obesidad mórbida, ni muchachas haciendo ostentosa exhibición de sus panzas grasientas. Todos parecen delgados. En el tren de cercanías y en el metro, los pasajeros, cuidando de no molestar al prójimo, no osan mantener ruidosas conversaciones telefónicas con el altavoz conectado y por tanto nos evitan soportar las conversaciones privadas de ida y vuelta, como sucede en España. Tampoco rompen los nervios del vecino poniendo a todo volumen basura digital de tiktok, como es habitual en España. Permanecen en silencio o leen libros. Ni siquiera he visto, como sucede aquí, el dudoso espectáculo de todos y vea uno de los viajeros del vagón como petrificados mirando la pantalla de su teléfono móvil.

Hemos hecho esos viajes con total confianza de que el tren no iba a descarrilar y gozando de salidas y llegadas puntuales, lo que ya no es posible en España.

III

Sales del metro y lo primero que ves es el incomprensible y espectacular milagro de la catedral. El horror vacui de la fachada sugiere desde luego inspiración barroca, pero parece ser que todo comenzó con la modesta basílica de San Ambrosio, en el siglo V, a la que se superpusieron adiciones, mejoras y ampliaciones.

La cola para acceder al interior no tiene fin (principio, debería decir), y preferimos prescindir de ello lo mismo que habíamos hecho en nuestro intento de visitar el museo de los Uffici en Florencia, y por idéntica razón.

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No es fácil explicar con palabras la grandeza de lo que tenemos delante, como no lo es imaginar el esfuerzo sobrehumano, el conocimiento riguroso y la constancia de hierro que aquellos hombres entregaron a la gran obra de Dios.

Y allí están. Allí están, con la boca abierta, los visitantes y turistas de esta generación woke incapaz de concebir el esfuerzo. Visitantes y turistas que se mueven como lo que Ortega tanto tiempo atrás llamó el hombre masa, aquél que sólo sabe reclamar derechos.

Miro a esos turistas enfocando a la fachada las cámaras de sus teléfonos móviles y recuerdo la escena que había presenciado años atrás, cuando docenas de turistas iguales estaban fotografiando en el Louvre a la victoria de Samotracia con el mismo entusiasmo desbordante y la misma entrega incondicional que habrían dedicado a Taylor Swift.

Me parece que si a uno de esos turistas impresionados ante la construcción le pidieran solamente recoger unos ladrillos del suelo, sufrirían una hernia y habría que trasladarlos al hospital más cercano. Y me parece como si la grandeza de quienes pusieron su fe, su fuerza y sus conocimientos para la gran obra aplastara a la insignificancia y la trivialidad de los turistas. Como si los ojos de todas esas figuras severas maravillosamente dispersas en la fachada, fueran los ojos de los constructores contemplando con ironía a la multitud de enanos.

IV

La biblioteca ambrosiana es sobre todo un museo recóndito que oculta en un ambiente agradablemente penumbroso algunas joyas del Renacimiento. Entre ellas se cuenta un ejemplar de la Adoración de los magos, de Tiziano, y digo un ejemplar porque esta obra, extrañamente, puede verse también en el Prado.

Hace poco había leído que el marido de María no era un viudo en la edad madura, sino un viejo reviejo a quien por alguna razón incomprensible le floreció la vara en presencia de los sacerdotes, y fue por eso el elegido. Y allí está, en el extremo de la izquierda, como un Matusalén reseco y medio momificado que podría ser no el padre, sino el tatarabuelo de la Virgen.

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Y no olvidemos al perrito orinando indecorosamente en un poste de madera mientras uno de los magos besa con reverencia un pie del niño.

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Pero a mí lo que más me ha llamado la atención, me ha cautivado, digamos, es el pequeño pero resplandeciente retrato de Bernardino Luini, Cristo bendicente. Lo que vemos es un joven de belleza ligeramente femenina y tan pelirrojo como podría serlo cualquier italiano de la época. Desde luego nada parecido a un judío de pura raza como Jesús, pero esto no es novedad. Ya sucedía con los maestros flamencos. En todo caso, el retrato tiene alma, o a mí me lo parece.

V

¿Conocéis el restaurante Sophia Loren? Allí es allí donde tuvimos la buena suerte de comer. Buena suerte en varios sentidos. Ninguna novedad respecto a la comida: Pizza y pasta, pasta y pizza como siempre. En cambio, dos cosas merecen ser destacadas. En primer lugar, la música de ambiente. En España resulta casi imposible entrar en un local público, ya sea restaurante, cafetería o tienda de ropa, sin que nuestro sistema auditivo y nuestro cerebro sean agredidos por esa basura para tarados llamada regetón. “Me llamo Jairo y nací en El Cairo”, dice una de las inspiradas letras de estos artistas cuya música sugiere no sólo que se han puesto a tocar nada más levantarse de la cama, sino que no se han duchado y si acaso que van llenos de liendres.

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En el restaurante Sophia Loren sonaban clásicos italianos de toda la vida y algo de Dean Martin, y nos sentimos agradablemente anclados a una época pasada, más humana y mejor de este mundo.

En segundo lugar, la simpatía espontánea y desbordante de los camareros era no sólo muy italiana, sino también muy cálida. Cayeron rendidos a los pies de Sofía (sí, como el nombre del restaurante), nuestra pequeña joya dorada de casi tres años, esa niña de una belleza tan distinguida que desborda lo meramente físico, como sucede a Julia, su afortunada aunque atareada madre. Esta niña es (por fortuna) idéntica a ella cuando tenía su misma edad.

Si los camareros empezaron dándole achuchones y proclamando que era la chica más bella de Italia, a la despedida la definición se había quedado pequeña y era ya la más bella de Europa.

VI

Estos días intensos y agotadores fueron también muy instructivos, pero no por los monumentos y la pintura, o no sólo. Nos permitieron un atisbo del pasado.pero nuestro viaje atrás en el tiempo no indica que los amables italianos estén más atrasados que nosotros, sino que no están tan pervertidos ni son tan decadentes como nosotros.

Nada más llegar a Valencia dos chicas lesbianas morreándose en el metro (desde luego en ejercicio de sus derechos constitucionales. Yo no lo discuto, sólo lo constato). Un individuo pelirrojo con un pantalón de chándal y sólo una pernera subida hasta la rodilla. En lo más alto de su cabeza rapada de veía una mata de gruesas rastas recogida en moño y se rascaba continuamente, lo que sugería abundancia de piojos a bordo.

Es como si hubiéramos reencontrado el paraíso perdido. Pero el paraíso no era el Edén bíblico ni se le parecía, sino el de un pasado mejor, cuando los hombres eran hombres y las mujeres eran mujeres. Cuando se daba a la belleza su valor y en los altavoces no sonaba pura basura. Cuando las personas no salían a la calle disfrazadas de payasos, tatuados hasta no dejar libre un centímetro de piel, con el pelo verde ni con el cuerpo atravesado por hierros y aros para vacas.

Lo iniciamos como un simple viaje turístico, pero lo que encontramos fue mucho más.

Debo dar las gracias a Julia por haber concebido, impulsado y organizado éste viaje atrás en el tiempo, y a Julia y Cristina por habernos guiado por los incomprensibles túneles y cavernas del metro, no sé si a la manera en que Virgilio condujo a Dante por el infierno, pero creo que si hubiera dependido de mí podríamos haber terminado en Jerez de la Frontera.

Metáforas aparte, el infierno ahora es España. Y entre todos tenemos que salvarla.

ENHEDUANNA. MI TRIBUTO A LA MUJER

Hoy es otra vez 8 de mayo. Ocho años atrás precisamente a esta misma hora me encontraba en Granada, haciendo la primera presentación de mi novela Nafuria, el origen de Dios. Se trata de una historia sobre la revolución religiosa del faraón Amenofis IV. Pero muchos creen que todos aquellos cambios fueron secretamente impulsados por una mujer que sin embargo había quedado en segundo plano. Una mujer del país de los mitanni llamada Tadujepa y conocida en Egipto como Nefertiti.

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Vínculo a la tienda:

https://www.amazon.es/NAFURIA-origen-Dios-JOS%C3%89-ORTEGA/dp/B0DSC6S26Z

Quizá las cajeras de supermercado venidas o más y otras profesionales del feminismo a tiempo completo debieran leer la admirable obra de Robert Graves LA DIOSA BLANCA, donde encontrarían un compendio tan majestuoso como inteligente del significado histórico, religioso y simbólico del principio femenino. Pongo el verbo en modo condicional porque el trabajo tiene tan alto nivel científico que entenderlo nada tiene de fácil y es posible que su comprensión quede fuera del alcance de los cocientes intelectuales temo que modestos de las señoras a las que aludo.

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Pero Nefertiti no fue la primera mujer de la historia influyente y con la cabeza divinamente amueblada Milenios antes, en el país de Sumer se había inventado la escritura. Todos, supongo que por pura inercia, dábamos por hecho que los escribas eran hombres, pero estábamos muy equivocados. Los primeros textos literarios al parecer se deben a una mujer cuyo nombre era Enheduanna, lo que me parece tan grandioso como revelador.

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No creo que Enheduanna fuese feminista profesional a tiempo completo ni que anduviera por los mercados de Uruk profiriendo alaridos rabiosos contra los hombres y echando espuma por la boca. Supongo que fue una persona inteligente, curiosa y dotada de espíritu de superación, que posiblemente hubo de vencer dificultades más duras que las de los dignos representantes del otro sexo.

Y ahí está ella, o ahí estuvo. Prácticamente anónima y sin embargo gigantesca. Si hubiera vivido en esta época dudo mucho que hubiese sido una de esas lerdas de buen ver que exhiben con gusto en Instagram sus zonas erógenas convencidas de que la cabeza sólo sirve para ir a la peluquería y de que la única forma de valor consiste en exponer públicamente unos atributos físicos que creo que no entienden que están destinados a marchitarse.

Cuando se preparaba la gran manifestación del 15M, en Valencia se organizó una performance para anunciarla. Dos mujeres, Sandra y Vicky, anduvieron por las calles del centro gritando el evento a grito pelao. Sandra se ponía a un lado de la calle, Vicky al otro y se lo decían con alaridos la una a la otra. En el pequeño comando había también dos hombres. Uno era yo, que no podía participar porque llevaba la cámara. El otro era un chico supongo que algo tímido al que le daba vergüenza sumarse a los gritos.

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Sandra

Mujeres.. ¿Veis?

Al fin, resulta que todos nosotros, los hombres, somos proyectos de mujer malogrados. Pego aquí un pasaje de mi artículo ¿Por qué los hombres tenemos pezones si no damos de mamar?, publicado en este mismo blog.

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“En cuanto al relato del jardín Edén, que tan alegremente describe a la mujer como un subproducto del hombre, la biología ha demostrado su poco tino después de descubrir que todos somos concebidos como hembras. Durante el desarrollo fetal, la aparición en el par 23 de un cromosoma Y determina que la criatura reciba dosis de testosterona que formarán testículos y pene y determinarán que sea macho. Así que los varones somos especie de mujeres venidas a menos que estamos en el mundo para cumplir una función muy concreta en el mantenimiento de la vida. Nuestro deber es expulsar esperma para fecundar un óvulo. Hecho esto, la mujer se encarga de crear un nuevo ser, desarrollarlo y darlo al mundo. Por eso el hombre prehistórico tenía razón (Y Dan Brown no da una).”

Recomiendo la lectura del artículo, que también recoge reflexiones históricas, simbólicas y religiosas sobre el principio femenino.

Y ya está. Es todo lo que tenía que decir. Confío en que llegue un día en que las mujeres puedan quitarse de encima a esas pelagatos lloronas que se empeñan en salvarlas previo pago de su importe.

CUANDO HOLA SIGNIFICA ADIÓS

Cada uno de los que hemos leído El Señor de los Anillos reaccionamos como tenemos por conveniente, sabemos o podemos. Yo me las entendí con el grueso volumen en aquellos años en los que me había quedado solo en Águilas porque mi padre estaba sirviendo a la patria en San Sebastián. Lo hacía tumbado en aquella cama junto al ventanal que daba al Mediterráneo y escuchando el vivificante rumor de las olas. Cada noche leía hasta las dos de la madrugada, como vi hacer a mi madre con sus novelas sobre Egipto hasta el momento de su despedida de este mundo.

Mi reacción fue dejarme arrastrar por aquella atmósfera épica y mucho tiempo después trasladarla a la experiencia profana para crear una especie de universo paralelo donde las localidades, los paisajes y los amigos perdían su nombre de bautismo para recibir los de magia y épica que yo graciosamente les otorgaba.

El ciudadano J era casi un niño cuando lo conocí el día 5 de junio de 1983, en aquella jornada en la que las fuerzas vivas del pueblo, es decir los jóvenes inquietos y con ansia de mejorar el mundo, nos habíamos dado cita en la plaza Antonio Cortijos para pintar en uno de sus muros un gráfico conmemorativo del día mundial del medio ambiente. El diseño era mío, aunque adaptado de un libro. Representaba a un feto humano flotando en el aire y unido por el cordón umbilical a la fronda verde que se extendía debajo.Lo dibujé en el muro blanco y entre todos le daríamos color.

Éramos unos cinco o seis en animada y despreocupada conversación.

Como la memoria es tan rara, recuerdo haber comentado con Alfonso sobre el más o menos reciente éxito de Antonio Díaz Miguel en el Eurobasket con su selección española de baloncesto al derrotar en semifinales a la URSS por cuatro puntos, cuando en el anterior campeonato de Europa, celebrado en Essen, esa misma Unión Soviética nos había pateado ganándonos por sesenta. Recuerdo también que Alfonso sostenía en una mano un botellín de cerveza y el bote de pintura en la otra, y que se llevó un sobresalto al darse cuenta en el último momento de que había estado a punto de echarse a la boca un trago de pintura.

Alfonso era un hombre virtuoso con un código de conducta intachable y un comunista convencido que tenía en la humilde planta baja que ocupaba en el cabezo junto a su compañera, Huertas, varios volúmenes con las obras completas de Marx.

Apareció por allí el ciudadano J, al que no conocía de nada aunque solía verlo pedaleando parsimoniosamente por el paseo de Parra, porque a sus dieciséis años era un convencido del absentismo escolar y prefería la bici al pupitre. El ciudadano J tenía y tiene los ojos grises, lo mismo que una abrumadora y sospechosa mayoría de los naturales de Águilas, supongo que por influencia británica. Los ingenieros ingleses y belgas que vinieron aquí en el siglo XIX para explotar las minas no sólo trajeron el fútbol (“En Águilas y en el Rubial nació el fútbol nacional”) y la masonería, sino también los genes.

Y me hice amigo de aquel casi niño nueve años menor que yo.

Conservo en la memoria dos hitos históricos y memorables de aquella amistad.

El primero: La fiestas de Lorca se celebran en septiembre y culminan con una competición de montaña por grupos. No se trataba una carrera extenuante sino de un concurso extraordinariamente técnico de regularidad. La prueba se iniciaba al anochecer y se desarrollaba casi íntegramente a oscuras. El trayecto estaba dividido en cuatro o cinco sectores con un puesto de control en el remate de cada uno. No ganaba el grupo que llegaba antes al control, sino el que conseguía una velocidad más regular, que solía ser de entre 3 y 3,5 km/hora. Este modo de competir obligaba a leer con mucha atención el mapa 1:50.000 del ejército que nos entregaban a la salida con el recorrido marcado, porque cada grupo, a fin de conservar la regularidad, debía saber en qué punto del recorrido se encontraba en cada momento. De hecho, era muy conveniente decidir de antemano la media de velocidad elegida, que debíamos mantener durante todo el recorrido.

Formé un grupo de tres miembros con el ciudadano J. y una amiga suya y ganamos la competición el mismo día de nuestro estreno, derrotando al tradicional vencedor y eterno favorito, el grupo lorquino Aguilas Cojas. . Al nuestro le puse el sonoro nombre de Glorfindel. Quien haya leído El Señor de los Anillos reconocerá al famoso elfo.la travesía se realizó entre el 24 y el 25 de septiembre de 1983.

Sin demérito de mis compañeros, a mí lo de leer y entender los mapas 1:50000 del ejército me iba divinamente porque me había pasado media vida con mis compañeros boy scouts por las sierras de Cazorla y Segura leyendo e interpretando esos mismos mapas.

Recibimos la copa de vencedores y a la amiga y a mí nos pareció adecuado que la conservara aquel chico de dieciséis años, el ciudadano J, a quien haría más ilusión debido a su corta edad.

El grupo Glorfindel participó en otras marchas, y fuera quien fuera su tercer miembro, junto a mí siempre estaba el ciudadano J, cuya presencia era indiscutible y esencial. Para entonces yo ya estaba viviendo en Valencia. Desde allí me acercaba a mi antiguo piso del paseo de Parra, y después de comer directo a Lorca para tomar a media tarde, junto al resto de competidores, el autobús que arrancaría con rumbo desconocido y nos dejaría desembarcar en medio de la nada, ya cercano el crepúsculo. Pero no volvimos a repetir victoria porque siempre nos superaba el extraordinario y casi imbatible equipo de Alhama Alatón, y empezamos a convertirnos en eternos segundones.

Dejé de interesarme por el tema cuando durante una competición me robaron el juego de mapas de todo el extensisimo término municipal de Lorca que había comprado en el Servicio Geográfico del Ejército. Nunca más volví a interesarme por la larga marcha, para evocar el título e Stephen King.

El segundo: Mi amigo, el ciudadano J resultó ser muy aficionado, como yo, a todo ese paquete de contenidos misteriosamente atrayentes formado por la historia de las religiones, la mitología, el kolklore y la antropología cultural. Un día le propuse visitar la antaño majestuosa necrópolis eneolitica de Los Millares, cerca de la ciudad de Almería. Aceptó en seguida y nuevamente agarré el coche un viernes en Valencia para dormir en el paseo de Parra y salir el sábado por la mañana desde Aguilas hacia el yacimiento.

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Túmulo reconstruido de la necrópolis de Los Millares

Es paradójico, pero no recuerdo los momentos que pasamos en la la visita al único túmulo que sigue en pie de entre los más de cien que integraban la necrópolis, y que fueron destruidos en 1920 para hacer una carretera. Y este último túmulo ni siquiera es natural, sino una obra de reconstrucción reciente.

En cambio quedaron impresas en mi memoria dos imágenes que nada tienen que ver con la arqueología. La primera, la comida en no recuerdo qué pueblo de la ruta. Una terracita humilde, soleada y encalada, con mucha luz. La temperatura ideal. La conversación, estimulante y llena de significado. Un momento fuera del tiempo, con ese aprecio de lo sencillo y esa sensación de sereno bienestar y completa armonía que ningún lujo mundano es capaz de proporcionar. Unas sensaciones que quedan muy, muy lejos del alcance de los multimillonarios.

La segunda. Una estampa imperecedera, que permanece nítida en mi memoria entre ríos de recuerdos disueltos como tenues girones de niebla. Un momento perdido en un paraje anónimo durante el regreso a Águilas. Por alguna razón nos sentamos en una ladera y nos quedamos mirando el paisaje de la tarde sin despegar los labios, ni falta que hacía. Había una cuerda de montañas no muy puntiagudas bajo el sol, hacia poniente. La luz era cálida, las sombras densas, el momento perfecto. Entonces, allá en lo lejano, cruzó un ruidoso y viejo tren de mercancías oxidado. Escuchamos el sordo rumor de la máquina y de las ruedas deslizándose por los raíles gastados. Y fue aquella aparición lo que me inspiró, y creo que también a mi amigo. Porque de pronto la escena me había parecido el pasaje épico de una película de aventuras. Fue algo así como en la novela de Conan Doyle La tragedia del Korosko, cuando la joven turista Sadie Adams ve aparecer desde lo alto de la colina de Abusir aquella caravana de camellos montados por fieros musulmanes del Sudán.

Andando el tiempo, el ciudadano J se casó y tuvo un hijo. Ya no era aquel muchacho indiferente a los estudios que pasaba el rato montando en bici. Se había matriculado Antropología y había profundizado en su afición a todo aquel mundo que nos había unido. A su hijo, que había recibido en la pila bautismal el nombre de un rey mítico y heroico, le confeccionó una espada con papel de periódico y escayola. Por aparente casualidad, en el arriaz apareció en gruesos caracteres negros la frase “el cuervo vuela”. Era el titular de algún reportaje de prensa escrita pero había surgido precisamente ahí, como una señal, o era lo que parecía. Una pareja de cuervos, Hugin (=pensamiento) y Munin (=memoria) , acompaña a Odín y vuela por el mundo cada día trayéndole noticias. El cuervo es un ave oracular de primera importancia en la mitología.

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Odín y sus dos cuervos en una representación procedente de Islandia

Fue entonces cuando de forma perfectamente unilateral decidí asignar nombres de épica y magia a mis tres amigos de Aguilas: El ciudadano J fue en adelante Cuervovuela. El ciudadano JR, otro aguileño de su quinta, fue llamado Alasnegras. Y por fin el ciudadano L, psicólogo local , conocido gurú y más que experto en las cosas del espíritu, recibió el nombre de Llamaclara.

Sí. Cuervovuela, Alasnegras y Llamaclara. Ninguno de ellos era una persona convencional. Los tres atesoraban valores profundos y peculiares y compartían una forma de estar en el mundo y de ver más allá de lo que tenemos delante. No era la comunidad del anillo pero era mi comunidad.

En los años que siguieron volví a visitar mi adorada ciudad de Águilas por diversos motivos, como los trabajos de grabación de la serie documental para TV Génesis, la presentacion en Cajamurcia de mis novelas de mitología local El príncipe pálido y La piedra resplandeciente, y el documental Retorno al país de la penumbra.

A menudo me detenía en Murcia para recoger a Cuervovuela y en Águilas nos reuníamos con Alasnegras y salíamos por la noche.

En julio de 2009 mi amigo me pidió que lo presentara en la presentación (la redundancia es por desgracia insalvable) que iba a hacer en Águilas de un libro que había escrito sobre antropología cultural, es decir sobre el bendito tema que tanto nos apasionaba.

Y después nada.

Cuervovuela se divorció, no recuerdo en qué fecha, e inició otra relación que debía ser muy auténtica y hacerlo muy feliz, pues le prestaba tanta atención que todas aquellas salidas cesaron de forma brusca, pero además dejó de contestar a mis mensajes de WhatsApp. Era como si mi antiguo amigo hubiera iniciado por razones desconocidas una etapa de olvido voluntario.

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El día 28 de marzo de 2018 presenté con mucha ilusión en la casa de cultura de Águilas mi novela Nafuria (el origen De Dios). La sala estaba a rebosar y el acto se desarrolló en forma de diálogo precisamente con nuestro grandísimo amigo común. Alasnegras. Era el tipo de evento al que Cuervovuela habría acudido con gusto, en primer lugar porque versaba sobre nuestra la materia y en segundo lugar porque los protagonistas éramos dos de los miembros de la comunidad del anillo. Pero no sólo no acudió, sino que recibió la invitación por WhatsApp (clásico doble check azul) y no contestó. Esto me resultaba tan incomprensible que me rompía la cabeza tratando de imaginar qué estaba sucediendo, y no hacía más que repasar los antecedentes por ver si en algún momento del pasado lo pude haber ofendido aunque fuese de manera involuntaria.

Los años pasaron y ya me había acostumbrado a convivir con el enigma. El día 24 de agosto de 2022 estaba con nuestro amigo común, el ciudadano A. , tomando cerves a mediodía frente al centro de salud. Era el bar antiguamente fue llamado La Carreta y hoy ni lo sé ni me importa. Habíamos acudido allí para encontrarnos con el ciudadano R., que tan amigo había sido de mi hermana en la edad heroica. O tal vez debería decir el doctor R. Estábamos de pie, en la puerta del establecimiento y con los vasos sobre unos toneles a manera de mesas.

De pronto, inesperadamente, Cuervovuela.

Trece años habían pasado desde la última vez que lo viera. Venía caminando, presuroso y algo cabizbajo, creo que absorto en pensamientos secretos. No me vio, ni reparó en nadie, salvo el ciudadano A.

Yo no sabía qué hacer, pero al cabo de dos días me atreví a mandarle un nuevo mensaje por WhatsApp para saludarlo. Inesperadamente me contestó y quedamos para café en La máquina del tren, ese establecimiento que hay donde en tiempos estuvo El lucero. Durante ese café me explicó la razón de su prolongado silencio. Yo la entendí y todo estuvo bien. No había nada que reprochar. Pero ya no era ni volvería nunca a ser como antes.

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Durante la semana santa siguiente se proyectó en la casa de cultura mi documental Khol, mito y realidad, sobre la trilogía épica y heroica vinculada a Águilas. El acto fue un fracaso porque sólo asistieron, además de la amable concejal de cultura Maido Simó y mi siempre amiga, la ciudadana C., un puñado de fieles entre los que por fortuna se encontraban el propio Cuervovuela y mi buen Alasnegras.

Unos días más tarde volví a concertar una cita con Cuervovuela. Ya no recuerdo si fue en la Glorieta como de costumbre, pero el caso es que terminamos sentados en un banco del puerto y conversando sobre nuestra amada antropología hasta casi las once y media de la noche. Contra pronóstico todo parecía ser como antes. No exactamente igual, pero se parecía.

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En 2024 di el impulso definitivo a Una topografía del más allá. Se trata de un trabajo realmente enclopédico (con perdón sea dicho) que contiene la descripción física del camino al reino de los muertos en un sustrato muy primitivo y previo a la aparición de las religiones.

Una de las características que definen el viaje del alma a ese reino es, por razones que aparecen en el libro, su desmesurada velocidad.Era la misma nota que mi amigo había plasmado en su publicación de 2009. Al hablar de ello en mi texto se me ocurrió citar ese pasaje de su publicación, y me referí a él como “el antropólogo XXX”. Le envié por WhatsApp un recorte de pantalla y reaccionó en seguida creyendo que la referencia la había leído yo en algún sesudo tratado de algún profesor aún más sesudo. Me preguntó quién era aquel autor. Le contesté que yo mismo, y que estaba por fin a punto de publicar aquel trabajo del que tanto me había oído hablar. Su respuesta fue que compraría sin dudarlo un ejemplar y como puede suponerse le advertí que mi propósito era regalárselo. Ni falta hacía aludir a la historia de nuestra común afición.

El día 5 de julio de 2024 presenté Una topografía del más allá en el centro cultural Los Olivos.está situado en Murcia, dónde Cuervovuela tiene su residencia en invierno. Lo invité, por supuesto. No conocía ni conozco a nadie a quien el libro pudiera interesar tanto como a él. Pero mi amigo había vuelto a oscurecerse y se repitió aquel episodio tan triste en el que no leía mis mensajes.

De nuevo hube de someterme a la realidad de las cosas, sin protestar ni exigir puesto que volvía a serme imposible la comunicación con él. Quizá aquella razón que me dio en agosto de 2022 había vuelto a manifestarse, pero yo ya no podía ni preguntárselo.

El día 18 de julio de 2025 fue un domingo soleado en Aguilas. Había quedado para tomar café en la glorieta con el miembro de la comunidad del anillo Alasnegras. Le expliqué todo esto que habéis leído y le trasladé aquella mezcla mía de desconcierto, incertidumbre, frustración y estupor.

Nos despedimos junto a la iglesia conversando en pie durante unos momentos. Y entonces sucedió. El protagonista de nuestra extensa conversación, nada más y nada menos que Cuervovuela en persona, se acercaba a nosotros procedente del puerto. Demora constante y distancia menguante, rumbo de colisión. Es lo que se dice en la Armada por referencia a un buque que se nos aproxima. En este caso la colisión, es decir el contacto visual y el encuentro, eran inevitables. Resultaba demasiado obvio para Cuervovuela que estábamos allí, interrumpiendo su camino, y para nosotros que él nos había visto y se acercaba plenamente consciente de nuestra presencia.

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Iglesia de Águilas en 18.07.25. El escenario del fin

Supuse que por segunda vez iba a desvelar el misterio de sus extraños silencios, pero no fue eso lo que sucedió.Cuervovuela no cambió de dirección porque no había calle transversal por la que hacerlo. Tampoco pretendió fingir que no nos había visto ni sacó el teléfono móvil para escenificar una conversación inexistente. Lo que hizo fue mucho peor. Pasó junto a nosotros despachándonos con un hola rutinario y siguió adelante.

Los barrenderos también tienen alma y merecen respeto. Cuando camino por la mañana hacia mi despacho y me cruzo con uno, no me parece decente limitarme a dejarlo atrás. Le doy los buenos días y sólo entonces sigo mi camino. Es lo que hizo Cuervovuela con sus dos compañeros de aventuras.

Creo innecesario decir que el encuentro/desencuentro selló el definitivo final de aquella amistad tan antigua, y de aquí el paradójico título de este articulo, porque efectivamente aquel hola significaba adiós .

Nunca, nunca más volveré a buscar la comunicación con Cuervovuela.

MODELO DE ALEGACIONES EN TRÁMITE DE INFORMACIÓN PÚBLICA POR REGULARIZACIÓN MASIVA DE EXTRANJEROS

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AL MINISTERIO DE INCLUSIÓN, SEGURIDAD SOCIAL Y MIGRACIONES

…………………….. comparezco y DIGO:

Que, habiendo estudiado el documento denominado PROPUESTA DE MODIFICACIÓN DEL REAL DECRETO 1155/2024, DE 19 DE NOVIEMBRE, POR EL QUE SE APRUEBA EL REGLAMENTO DE LA LEY ORGÁNICA 4/2000, DE 11 DE ENERO, SOBRE DERECHOS Y LIBERTADES DELOS EXTRANJEROS EN ESPAÑA Y SU INTEGRACIÓN SOCIAL, dentro del plazo hábil concurro en la información pública y formulo las presentes

ALEGACIONES

PRIMERA.— Las presentes alegaciones conciernen a los extranjeros de religión musulmanapor las razones siguientes:

—Los ciudadanos de esa condición no comparten con los españoles ni lengua ni religión ni costumbres y no se integran en nuestra sociedad. Antes bien tienden a formar sociedades cerradas, endogámicas y sometidas en el ámbito interno a sus propias leyes.

—No existe reciprocidad en sus países de origen. De la misma forma que un musulmán es libre de predicar en España públicamente su religión, no sucede lo mismo con los españoles en esos Estados. Ya sabe el compareciente que la religión no constituye una preocupación del gobierno, pero los sentimientos y creencias del gobierno no son los del pueblo y en todo caso el principio de reciprocidad es básico en las relaciones internacionales.

—Los nacionales de países norte y centroafricanos y religión musulmana, lo mismo o que los nacionales de Paquistán o cualquier otro Estado asiático de confesión musulmana, tales como Siria, Irán o Afganistán entre otros, pueden constituir células durmientes de terrorismo islámico. Seguramente el gobierno conoce la revista digital INSPIRE, que se utiliza para hacer llegar consignas a estos elementos cuando es necesario alertarlos para que cometan atentados,

—Los nacionales de países centroafricanos y los de lengua árabe y religión musulmana han demostrado su peligrosidad social no sólo cometiendo delitos en España, muchos de ellos contra la libertad sexual de las mujeres, sino en otros países de Europa. Estos elementos acreditan un desprecio escalofriante hacia sus víctimas y han llegado a someterlas a una crueldad innecesaria, como por ejemplo introducirles cristales en la vagina tras violarlas o empujarlas a las vías justo en el momento en que pasaba el metro, causándoles una muerte cierta y cruel. Otras veces grupos de jóvenes musulmanes propinan palizas a un ciudadano por puro gusto y sin razón aparente. El móvil de estas agresiones es incomprensible y parece obedecer al simple e inexplicable rencor hacia la sociedad que los acoge.

Estas alegaciones, en cambio, no van dirigidas contra los nacionales de Hispanoamérica, Centroamerica y Méjico, con quienes nos unen fuertes y conocidos vínculos y con quienes compartimos lengua, religión y costumbres. Además estos ciudadanos, a diferencia de los musulmanes, no firman grupos sociales cerrados sino que se integran sin problemas.

En general, el proyecto no parece promover ni los intereses generales ni el bien común, apreciándose en cambio rasgos de arbitrariedad prohibida por el artículo 9.3 de la Constitución y desvíos del deber de objetividad de la Administración que impone su artículo 103.1.

Por otro lado, esta reforma lanza un mensaje de bienvenida a otros inmigrantes que están por venir, además de constituir un acto de deslealtad e irresponsabilidad frente a Europa por implicar la libre circulación en todos los Estados de la UE de elementos potencialmente peligrosos que pueden además incluir células durmientes de terrorismo islámico.

SEGUNDA.— la exposición de motivos contiene el siguiente pasaje:

España es un país en el que la migración ha sido determinante en nuestro pasado y

sigue siéndolo en la construcción de nuestro presente y futuro. Por un lado, por el

enorme peso y relevancia que ha tenido la emigración de tantos compatriotas hacia

otros lugares del mundo en busca de oportunidades de vida, destacando la prioridad de esos destinos hacia Europa y América Latina. Y por otro, porque nuestro país ha dejado de ser solamente una tierra de tránsito o salida, para convertirse en lugar de destino, de acogida”

El pasado de España como país de trabajadores emigrantes nada tiene que ver con la invasión silenciosa de africanos y asiáticos indocumentados que aparecen en pateras y que consumen un buen número de recursos que son más necesarios para cubrir las necesidades de atención social de los españoles. La observación de la exposición de motivos es inoportuna y falta al deber constitucional de objetividad de la Administración entre otras cosas porque aquellos españoles emigraban para trabajar, entraban en sus países de destino a través de los puestos fronterizos y provistos de la documentación necesaria, y se integraban socialmente en sus empresas y barrios, convirtiéndose en miembros cooperantes de la sociedad. Esto no sucede con los inmigrantes a los que alude el presente escrito.

La reforma incorporada en este real decreto persigue profundizar en los objetivos que

inspiraron la redacción del Real Decreto 1155/2024, de 19 de noviembre, mejorando las vías de acceso a una autorización de residencia por circunstancias excepcionales a

aquellas personas que ya poseen un vínculo inescindible de convivencia, así como dotar de una mayor seguridad jurídica a las personas extranjeras ya presentes en España, garantizando el pleno ejercicio de sus derechos. En línea con este compromiso, se configuran como requisitos para la obtención de las autorizaciones reguladas en el presente Real Decreto, situaciones que prefiguran una conexión del solicitante con nuestro país, elevando a la categoría administrativa adecuada la presencia de estas personas en España”.

No es cierto. Esta reforma no pretende profundizar en el reglamento de extranjería ni en sus principios inspiradores, sino vaciarlo de contenido en una forma tan alevosa y falta de justificación que podría ir en contra del principio de los actos propios.

“.Garantizando el pleno ejercicio de sus derechos….

“¿Qué derechos? Los ciudadanos llegados a España en pateras y sin cruzar por puestos fronterizos se encuentran aquí de forma perfectamente clandestina y no pueden ser sujetos de derechos por no haberse sometido al primer y más elemental deber para entrar en nuestro país, como es el de hacerlo a través de puesto fronterizo y dotados de la documentación pertinente.

La exigencia de carecer de antecedentes penales salvaguarda los intereses de la

sociedad española, prestándose especial atención a aquellos delitos especialmente

relevantes, sin perjuicio de la preservación de la situación jurídica de las personas que

hayan podido actuar en estado de necesidad”.

(…)

Carecer de antecedentes penales en España y en los países anteriores en los que

haya residido durante los cinco últimos años anteriores a la fecha de entrada en España, por delitos previstos en el ordenamiento jurídico español. En caso de que los

antecedentes penales en España fueran cancelables, el órgano competente pondrá esta circunstancia en conocimiento del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes para que, antes de emitir resolución del procedimiento, se proceda a su cancelación”.

Sin necesidad de un conocimiento exhaustivo del Derecho comparado, parece obvio que en los países de origen de estos inmigrantes la agresión contra la mujer, sexual o meramente física, no es un delito, lo mismo que el matrimonio forzado entre un viejo y una niña. Como quiera que esas conductas están a la orden del día entre este grupo de inmigrantes, la cautela referida a los antecedentes penales del país de origen ni tiene sentido ni es de utilidad.

“c) No representar una amenaza para el orden público, seguridad o salud pública”.

El requidito es tan subjetivo que no se ve la forma de su aplicación práctica.

e) En su caso, no encontrarse dentro del plazo de compromiso de no retorno a España.”

La condición contradice otra anterior consistente en encontrarse el extranjero en España.

El plazo máximo de resolución del procedimiento y notificación de la resolución podrá

ser suspendido en los términos recogidos en el artículo 22 de la Ley 39/2015, de 1 de

octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.

Durante dicha suspensión seguirá siendo válida la autorización provisional regulada en

este apartado.

El procedimiento será un coladero porque las solicitudes de regularización se están presentando ya en este momento con carácter masivo, siendo ilusorio que en el plazo máximo de tramitación, en este caso él subsidiario de tres meses, las solicitudes queden resueltas. Por aplicación del artículo 24.1 de la Ley de procedimiento administrativo común de las Administraciones Públicas, el silencio administrativo tiene en este caso carácter positivo, lo que significa que virtualmente todas las solicitudes serán estimadas con independencia de los reparos que se les puedan oponer.

silencio es positivo

En el supuesto de resolución estimatoria se procederá al archivo del procedimiento de

retorno y a la revocación de la decisión de retorno. Las solicitudes basadas en lo

dispuesto por esta disposición transitoria se tramitarán con carácter preferente. La

presentación de la solicitud supondrá la paralización con suspensión de cualquier plazo que esté pendiente de cualquier otra solicitud de residencia o de residencia y trabajo presentada con anterioridad para la misma persona extranjera, hasta la denegación firme, en su caso, de la solicitud basada en esta disposición transitoria”.

Todos los procedimientos de retorno quedarán archivados gracias a la magia del silencio positivo, lo que implica que será regularizado incluso el personal que esté sometido a expediente por los comportamientos indebidos que hayan dado lugar a la incoación de los procedimientos.

Las solicitudes basadas en lo dispuesto por esta disposición transitoria se tramitarán

con carácter preferente”.

La medida es ilegal al resultar contraria al artículo 71.2 de la Ley de procedimiento administrativo común de las Administraciones Públicas cuando impone que “en el despacho de los expedientes se guardará el orden riguroso de incoación en asuntos de homogénea naturaleza, salvo que por el titular de la unidad administrativa se dé orden motivada en contrario, de la que quede constancia”.

10. Con carácter excepcional, si el interesado acreditase haber solicitado el certificado

de antecedentes penales de las autoridades del país de origen o de aquel donde hubiera residido durante los últimos cinco años, y hubiera transcurrido un mes sin haberlo recibido, el Gobierno, previa solicitud al efecto, podrá recabar la información necesaria directamente de la autoridad del país correspondientes”.

El trámite puede llevar años si es que llega a cumplirse, y en todo caso no es previsible que quede cumplimentado antes de que por transcurso de tres meses desde la solicitud se produzca el silencio positivo.

“En caso de no recibir dicha información en el plazo de un mes, la Administración

comunicará esta circunstancia al interesado, que podrá presentar declaración responsable de inexistencia de antecedentes penales. En ese caso, se entenderá, a los

efectos de esta disposición transitoria, que el interesado carece de antecedentes

penales en los citados países”.

La determinación es ilegal por oponerse a la regulación de la declaración responsable en la Ley de procedimiento administrativo común de las Administraciones Públicas.

Artículo 69.1: “A los efectos de esta Ley, se entenderá por declaración responsable el documento suscrito por un interesado en el que éste manifiesta, bajo su responsabilidad, que cumple con los requisitos establecidos en la normativa vigente para obtener el reconocimiento de un derecho o facultad o para su ejercicio, que dispone de la documentación que así lo acredita, que la pondrá a disposición de la Administración cuando le sea requerida, y que se compromete a mantener el cumplimiento de las anteriores obligaciones durante el período de tiempo inherente a dicho reconocimiento o ejercicio”.

El inmigrante que no puede obtener certificado de antecedentes penales en su país no se encuentra en la situación de disponer de la documentación que así lo acredita, ya que esa documentación consiste en el mismo certificado que no puede conseguir.

En su virtud,

8SOLICITO: Que tenga por formuladas las anteriores alegaciones.

ABANDONAD TODA ESPERANZA

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Probablemente los jueces os imponen respeto. A mí también, aunque puede que algo menos y no todos. La reacción normal ante un señor o señora ataviado con esa toga negra como ala de cuervo, adornada con primorosas puñetas y rematada con un vistoso escudo en el pecho, es si no la de temor reverencial, sí al menos de cuidado y cautela. Y es que tenemos delante es algo realmente serio ¿verdad?

Una grandísima cosa es la independencia judicial. Grandísima porque constituye la garantía de que los jueces aplican la ley en conciencia y libres de presiones, y de que y cuando dictan sentencia no se les puede corregir, salvo mediante el sistema legal de recursos. Pues bien ¿sabes qué diferencia hay entre una sentencia y un zapato? Que un zapato, lo mismo que un lápiz o una rueda de coche, debe pasar por un control de calidad antes de ser puesto en el mercado, mientras que para las sentencias y para otras decisiones de los jueces no hay control de calidad que valga, salvo los dichos.

El propósito de este libro es exponer la disparatada serie de errores de bulto y de comportamiento peor que inadecuado de Sus Señorías que me ha tocado tragarme a lo largo de más de treinta años carrera profesional. No se trata de una causa general contra la justicia. Sólo del relato de lo que he vivido.

Lo terminé anoche después del enésimo repaso al estilo y tras un proceso de escritura de sólo dos meses. No he dado nombres de personas ni lugares, salvo en este último caso para litigios sobre deslindes de costas, por tratarse de temas que en su momento saltaron a la prensa debido a su repercusión social. Por tanto no hay reserva que observar. Pero por lo demás, lo que cuento son situaciones delicadas en las que los jueces no quedan precisamente en un lugar de honor. Sólo he identificado al magistrado de la Audiencia Nacional Córdoba Castroverde porque fue el autor de una hazaña que le honra, si bien más tarde me decepcionó. Habría omitido su nombre si no se hubiera convertido previamente en mi héroe y no hubiera creído necesario por esa razón identificarlo para subrayar su coraje. En todo caso, el motivo de mi decepción (asignar valor probatorio al hecho de que un ingeniero de chupe el dedo) consta en los repertorios de jurisprudencia de libre acceso.

Sí, yo también respeto a los jueces, aunque en muchos casos me han pateado a gusto y en otros me han sometido a situaciones tan inverosímiles como humillantes.

Una joven jueza sustituta de instrucción cita a declarar a un imputado y no aparece ni es posible encontrarla porque nadie sabe dónde está, hasta que el imputado y los abogados nos volvemos a casa. Otra joven jueza sustituta de primera instancia estima una demanda de desahucio fundada en una copia simple de escritura totalmente inútil a efectos probatorios y echa a la calle a una muchacha. Un juez me llama a su despecho para hacerme saber que no enciende mi demanda y me pide un resumen de un folio para finalmente desestimarla sólo porque no la ha entendido. Una joven jueza me hace perder un pleito civil contra el Estado por ausencia de reclamación previa en vía administrativa debido a que lo ignora todo acerca del registro único de entrada y a pesar de que la reclamación previa que según ella no existía se estaba tramitando y la copia del expediente estaba unido al ramo de prueba de la actora, es decir delante de sus ojos. En la misma sentencia rechaza la demanda por considerar que la muerte de un práctico mientras trataba de subir a bordo de un buque es un caso de responsabilidad civil extracontractual y no contractual como decía mi demanda, evidenciando con esto una ignorancia inigualable (e imperdonable) en relación al contrato de practicaje . Otra joven jueza que cita a juicio de faltas a siete pescadores acusados de desobediencia durante el bloqueo de puertos de 2005 y tras lamentarse de que un juicio con siete acusados va a ser muy lioso, los cita para hacer otro día un juicio distinto por cada pescador, pero llegado el momento , le parece que hacer siete juicios iguales va a ser también muy lioso, y sugiere que me conforme con penas de multa de 70€. Cuando le contesto que de eso nada porque son inocentes y que quiero celebrar, me coacciona diciéndome que o eso o lo pasa a diligencias previas por delito.

¿Más? Pues veréis, yo tengo un sueño. Mi sueño consiste en que si escribo una demanda ante el Tribunal Superior de Justicia, el Tribunal Superior de Justicia dicte sentencia en la que exprese su parecer y resuelva sobre mi demanda y no sobre otra distinta contra el mismo acto de la Administración pero con peores argumentos. Es lo que me ha tocado soportar repetidamente en mis impugnaciones de las disposiciones sobre mascarillas.

Ahora voy a proponer otra comparación. Esta vez entre los tribunales y la pesca de bajura. Lo que tienen en común es que el ciudadano no sabe cómo funciona por dentro ni lo uno ni lo otro. El misterio de lo que hacen los pescadores cuando no los ve nadie lo desvelé en mi serie de TV Camins per la mar durante mis tiempos de director y productor. El misterio de lo que hacen los jueces y tribunales cuando no los ve nadie, o casi, está explicado en este libro.

Quienes crean que el recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional sirve para algo, que la demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos puede der útil para prteger los derechos humanos o o que las cuestiones prejudiciales para el Tribunal de Justicia de la Unión Europea constituyen una herramienta viable, sufrirán una decepción, pero una decepción tan necesaria para madurar como la del niño que descubre que los reyes magos no existen.

“Abandonad toda esperanza”, era el lema que rezaba en la puerta del infierno de Dante. Es lo mismo que os dice éste que os habla después de vivir durante más de treinta años sumergido en las tripas del sistema judicial y que está aquí para contarlo con detalle.

El libro está a la venta en Amazon. Que me perdonen los puristas, pero yo ya hace tiempo que también perdí toda esperanza de que editoriales o agentes literarios me hagan el mentir caso. Le he puesto un precio muy reducido, de 10€, porque mi propósito no es ganar mucho dinero con él, sino aportar mi experiencia para que la sociedad abra los ojos y se dé realmente cuenta de dónde estamos.

Vínculo a la tienda:

SOBRE ESTE BONITO Y PROVECHOSO LIBRO

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I

SOBRE ESTE BONITO Y PROVECHOSO LIBRO

La idea central de esta publicación es simple: No confío en la justicia, o al menos no en la que yo he conocido, aunque quizá calificar de justicia a esa cosa sea excesivamente generoso.

La idea de escribirla se me ocurrió con motivo de la ponencia que presenté en la jornada sobre el COVID celebrada en Parla en noviembre de 2025 gracias a la amable invitación de José Luis Castañares. El tema del que hablé fue el papel de los tribunales durante la crisis sanitaria, y como tuve ocasión de aludir a varias sentencias sobre mascarillas de acierto más que discutible, algo me dijo que era la ocasión de extenderme en la materia redactando este libro.

Durante años he sufrido el maltrato de jueces y tribunales hasta el punto de quedar al borde de las lágrimas, y por lo tanto no albergo ninguna simpatía hacia ese sector profesional. Yo me esforzaba por ser riguroso, quitaba horas al sueño, no escatimaba energía, y a menudo los tribunales me respondían prácticamente con un sencillo no, sin motivación y sin razón, como una vaca muerta de aburrimiento que espanta las moscas con el rabo.

Una y otra vez escuchamos en el telediario (en los tiempos en los que el telediario se podía escuchar) sobre escándalos judiciales, en especial los relacionados con asuntos que concernían a la alta política. Pero mientras atendía a esos reportajes, yo mismo estaba padeciendo una pésima gestión de jueces y tribunales en la nada estridente esfera del ciudadano común, cuyos dolores no saltan a la prensa. Y sabía que esos casos de la tele no eran más que la anécdota. Importantes, desde luego, pero lo que realmente estaba corroyendo la sociedad se movía por debajo, silenciosamente, en el día a día de la gente común. Era la desesperante experiencia de unos ciudadanos sin apellidos vinculados a las grandes familias ni a las altas finanzas que una y otra vez se enfrentaban al muro de hormigón de una institución judicial que una y otra vez rechazaba su legítima aspiración a la justicia y una y otra vez amparaba el pateo del Estado en sus pobres costillas. Ésas, y no las del telediario, eran las hediondas tripas de un sistema donde todo es mentira. O casi todo, digamos.

Esta publicación no nace como una venganza, aunque sí como un desahogo y como la necesidad de expresar mi desaliento. No quisiera cometer el error de generalizar indebidamente, pues sé y puedo confirmar que hay también profesionales de la judicatura dignos e imparciales, pero garantizo a los lectores que si se atreven con el libro nunca más volverán a confiar en la justicia, porque el paisaje de fondo que me dispongo a retratar apagará en ellos cualquier llamita de esperanza

HERRAMIENTAS CONTRA EL PUCHERAZO (II)

A LA JUNTA ELECTORAL CENTRAL

………. comparezco y DIGO:

PRIMERO.— Desde momentos indeterminados del pasado el gobierno viene contratando para cada proceso electoral una asistencia técnica a la que encomienda el servicio consistente en toma de los datos resultantes del escrutinio provisional que se hace en los colegios y su su remisión al Ministerio del Interior por medios electrónico a fin de que durante la misma noche electoral el Ministro o quien corresponda pueda dar cuenta de esos datos.

SEGUNDO.— Esta toma de datos y posterior remisión al Ministerio tiene carácter oficioso y meramente informativo, sin que sea posible asignarle otro valor puesto que como es sabido y manda el artículo 105 de la ley electoral, es la junta electoral provincial la responsable del escrutinio oficial, debiendo hacerlo en el quinto día desde las votaciones. No obstante, hay un consenso incomprensible o una especie de extraño sobrentendido para asignar valor definitivo a estos datos provisionales, oficiosos y puramente informativos suministrados por la asistencia técnica. Posiblemente incide en ello la supuesta inhibición de las juntas electorales provinciales, que al decir de muchos activistas, no hacen o no completan el escrutinio, limitándose a abrir sólo algunos sobres de los que contienen las actas elaboradas en los colegios.

TERCERO.— La ley electoral ni regula ni reconoce, ni valida, ni tolera la intervención de esta asistencia técnica, como tampoco la remisión a Madrid de ninguna clase de datos por medios electrónicos.

CUARTO.— Toda la información que consta en formato electrónico o es enviada por medios electrónicos es susceptible de alteración mediante hackeo. Previamente al proceso electoral de 2019, el presidente del gobierno Don Pedro Sánchez puso en marcha lo que llamó Subcomité de Seguridad Informática. Su propósito era proteger el sistema de posibles ataques procedentes de Rusia, siendo de suponer que se trataba de un temor fundado puesto que como se sabe en tiempos recientes las elecciones en algunos países de la UE han tenido que ser anuladas por interferencia rusa que consiguió alterar el resultado mediante ataques electrónicos.

Lo que se expone no es más que la constatación de un hecho: Pese a las indudables ventajas de las llamadas nuevas tecnologías, con su uso la seguridad absoluta es inalcanzable, lo que en este caso significa que nunca podremos estar seguros de que el resultado de las elecciones sea fiel reflejo de la soberanía popular.

QUINTO.— Las actividades de la asistencia técnica son las responsables en exclusiva del trasiego electrónico de datos y por lo tanto de la vulnerabilidad del sistema. La única forma de obtener garantía absoluta de que los resultados del proceso no son falseados es la renuncia a la alta tecnología y el escrutinio manual. Casualmente es la forma en la que la ley electoral ordena que se hagan las cosas.

La actividad de la asistencia técnica no es ilegal por no ser contraria a la ley, pero sí alegal porque no está recogida en ella. Se trata de una pura intrusión del poder ejecutivo y de lo que casi podríamos calificar de vía de hecho porque al carecer de regulación en verdad constituye un tornillo suelto en la maquinaria.

SEXTO.— Este tornillo suelto en la maquinaria ajeno a la ley electoral y obediente a cuestiones de puro hecho no es inocuo, sino que resulta nocivo para los intereses generales al ser el responsable de la vulnerabilidad del sistema y de que nunca podamos estar seguros de que el resultado de las elecciones sea limpio, ya sea ello debido a ataques externos o internos.

Por esta razón la petición que aquí se deduce es simple y no precisamente caprichosa; Que el proceso electoral se desenvuelva en todas sus fases de conformidad con los trámites recogidos en la ley, y se rechace el intrusismo alegal y nocivo para los intereses generales derivado de la intervención de la asistencia técnica, prohibiéndose de forma expresa la toma de datos en formato electrónico o su transmisión por idénticos medios, y garantizándose el recuento manual mandado por el artículo 105 de la ley electoral como único medio de conocer el resultado de las elecciones.

En su virtud,

SOLICITO: Se sirva dictar resolución por la que para futuros procesos electorales

a) Se suprima o se prohíba toda intervención de la asistencia técnica a la que se refiere el cuerpo de este escrito.

b) Se prohíba la toma de datos en formato electrónico o su transmisión por medios electrónicos.

c) Se confirme que el proceso electoral se desarrollará y completará exclusivamente con los trámites recogidos en la ley electoral.

HERRAMIENTAS CONTRA EL PUCHERAZO (I)

A LA JUNTA ELECTORAL CENTRAL

……………………..

…………… comparezco y DIGO:

Que mediante el presente escrito intereso que por esa JEC se apliquen al acto de escrutinio regulado en el artículo 105 de la ley electoral los criterios de transparencia que garantice nel principio de participación, de acuerdo con las siguientes

ALEGACIONES

En los últimos tiempos han surgido discrepancias, cuyo contenido no viene ahora al caso, sobre la forma en que las juntas electorales provinciales llevan a cabo el escrutinio general previsto en el artículo 105 de la ley electoral.

Los posibles defectos o deficiencias que en su caso pudieran producirse en relación con el escrutinio no pueden documentarse por parte de los ciudadanos debido a que el acto se lleva a cabo con oscurantismo y secreto, pues de un lado no existe, como debería, un sistema predeterminado de grabación en audio y vídeo de su desarrollo y la posterior puesta de la grabación a disposición del público, y por otro los presidentes de las juntas electorales provinciales prohiben la grabación por los particulares, no viniendo amparada por ninguna norma legal ni reglamentaria dicha prohibición, que se convierte así en una forma de vulnerar el derecho de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos, recogido como un derecho fundamental de la persona en el artículo 23 de la Constitución. Con ello, la prohibición implica igualmente un acto dec arbitrariedad prohibido por el artículo 9.3 de la Constitución y una falta a la obligación de objetividad de la Administración que recoge su artículo 103.1, siendo así que la Administración electoral, tal como afirma la ley electoral, es competencia exclusiva del Estado y por lo tanto se integra en la Administración general del Estado.

El compareciente considera que lo que se sustancia en el acto del escrutinio tiene perfecta naturaleza de asunto público en el sentido del primer inciso del precepto citado cuando afirma que “los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos (…)”, ya que ningún ciudadano puede ser indiferente al resultado del proceso electoral. Por otro lado, tampoco puede apuntalarse la prohibición sobre la base de la protección de datos de carácter personal, pues la propia naturaleza del acto excluye esa circunstancia.

La participación de los ciudadanos en los asuntos públicos en el caso que nos ocupa considera el compareciente que comprende el derecho a que la Administración electoral ponga a disposición del conjunto de los ciudadanos las grabaciones de audio y vídeo que permitan confirmar, en su caso, la corrección del escrutinio, o subsidiariamente, grabar los propios ciudadanos asistentes al acto elas sesiones de la junta electoral provincial. En ambos casos la razón es que se trata del único medio de confirmar públicamente que el acto del escrutinio se ajusta a lo mandado por la ley, y que por lo tanto se abren todos los sobres recibidos de los colegios electorales y se registran y contabilizan todos los votos que quedan consignados en las actas a favor de cada candidatura.

Siendo el escrutinio un acto en el que se sustancia un asunto público, debería activarse un sistema de grabación y divulgación pública del acto, y en todo caso, ya que no existe por el momento ese sistema, carece de sentido que se prohíba a los ciudadanos la grabación. El compareciente considera que esta prohibición no se ajusta a derecho por carecer de la motivación que el artículo 35 de la Ley de procedimiento administrativo común de las Administraciones Públicas impone a los actos restrictivos de derechos individuales, como es el caso.

Por otro lado, debe notarse que el acto de escrutinio es realmente un acto público y así lo confirma la posibilidad de que los ciudadanos asistamos al mismo. Lo que sucede es que la publicidad resulta ser extraordinariamente incompleta porque en muchos casos los asistentes no pueden situarse a una distancia que les permita no ya grabar, sino ver y escuchar con detalle suficiente lo que se está haciendo.

Esta medida restrictiva de derechos fundamentales es contraria a los criterios generales sobre transparencia de la Administración y acceso de los ciudadanos a la información pública, tal como consta en la exposición de motivos de la ley de transparencia y buen gobierno cuando afirma:

La transparencia, el acceso a la información pública y las normas de buen gobierno deben ser los ejes fundamentales de toda acción política. Sólo cuando la acción de los responsables públicos se somete a escrutinio, cuando los ciudadanos pueden conocer cómo se toman las decisiones que les afectan, cómo se manejan los fondos públicos o bajo qué criterios actúan nuestras instituciones podremos hablar del inicio de un proceso en el que los poderes públicos comienzan a responder a una sociedad que es crítica, exigente y que demanda participación de los poderes públicos.

Los países con mayores niveles en materia de transparencia y normas de buen gobierno cuentan con instituciones más fuertes, que favorecen el crecimiento económico y el desarrollo social. En estos países, los ciudadanos pueden juzgar mejor y con más criterio la capacidad de sus responsables públicos y decidir en consecuencia. Permitiendo una mejor fiscalización de la actividad pública se contribuye a la necesaria regeneración democrática, se promueve la eficiencia y eficacia del Estado y se favorece el crecimiento económico”.

La exposición de motivos no es una norma, pero expresa la filosofía política que impregna la norma. Y como el impulso y el fomento de la transparencia es un valor proclamado por las Cortes Generales en esta exposición de motivos, el compareciente lo hace suyo para interesar de esa JEC la protección del derecho del propio compareciente y del resto de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos cursando órdenes a los presidentes de las juntas electorales provinciales a fin de que se active un sistema de grabación y posterior divulgación pública de la sesión o sesiones en las que se lleva a cabo el escrutinio o, subsidiariamente se autorice a los ciudadanos asistentes la grabación del acto en condiciones materiales que hagan la grabación viable, es decir desde una posición y distancia que permitan que la grabación sea en cuanto a imagen y sonido fiel reflejo de lo sucedido. Por fin, interesa también que si no se accediera a ninguna de las dos presidentes , por esa misma JEC se dicte y publique norma escrita que regule las condiciones efectivas de publicidad para los ciudadanos que tendrán las sesiones de escrutinio, siendo extremadamente conveniente para los intereses generales que si ésta norma prohíbe la grabación, cumpla con los debidos requisitos de motivación expresando con claridad el fundamento legal que ampara la prohibición.

En su virtud,

SOLICITO:

a) Se sirva dictar a los presidentes de cada una de las juntas electorales provinciales orden de poner en marcha los mecanismos tecnológicos precisos para la grabación de imagen y sonido de la sesión o sesiones de escrutinio celebradas con arreglo al artículo 105 de la ley electoral, con obligación de su difusión pública a través del portal de transparencia de esa JEC, si existiere, o mediante otro medio que garantice el libre acceso de los ciudadanos.

b) Subsidiariamente, se sirva dictar instrucciones a a los presidentes de cada una de las juntas electorales provinciales orden de permitir que los ciudadanos asistentes al acto del escrutinio puedan grabar imagen y sonido del acto y facilitarles las condiciones materiales para que puedan hacerlo en condiciones de calidad que

c) Subsidiariamente a todo ello, publicar esa misma JEC, por escrito y por razones de seguridad jurídica norma que recoja la prohibición de grabaciones, debiendo por ser restrictiva de derechos individuales justificarla en Derecho y acompañar pie de recursos.

300.000 PERSONAS REZANDO

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El libro está a punto de salir

Frente al pequeño hemiciclo había un sofá con un par de sillones. Allí estaban Cárlos Iturgáiz, el famoso político del PP en el País Vasco, y Beatriz, asesora del grupo popular en el Parlamento Europeo. Allí estaban los tres o cuatro miembros de la Plataforma que me habían acompañado, y allí estaba yo, en vísperas de un nuevo desafío personal. Esta vez no era un primer juicio penal de siete horas por la muerte de un práctico, sino mi primera intervención oral en un foro desconocido para mí, entre personajes muy importantes de los que no sabía nada, bajo la presidencia de un polaco a quien nunca había visto, y sometido a reglas de comportamiento y protocolo que conocía sólo en términos teóricos.

Cuando entré en el recinto, ya estaba lleno. Alguien hablaba y los demás escuchaban atentos. Otra foto fija en mi memoria. Aquel preciso momento de poner pie en el solemne hemiciclo, de sumergirme en aquel ambiente severo y simultáneamente de iniciar aquel nuevo reto de superación personal. No estaba asustado ni me sentía intimidado, aunque sí extraordinariamente alerta.

Creo recordar que Max Frisch escribió que nos mantenemos jovenes mientras conservamos la capacidad de asombrarnos ante lo nuevo y que la senectud llega cuando ya nada nos sorprende. Yo siempre he pensado que el secreto de la eterna juventud consiste en no llegar a estar nunca hechos del todo, es decir, que aún estemos en disposición de sentir no ya asombro ante lo nuevo, sino la inseguridad y la comezón ante lo desconocido. Y yo para esa época estaba ya bastante hecho, pero no completo. Me quedaban sustos que experimentar y alguna que otra zozobra que me zarandease un poco.

Pues nada. Si querías incompletitud ahí la tienes. Entra por esa puerta, atrévete a hablar sin permitir que nadie te intimide. Y por favor, no vayas a trabarte.

Me senté o de me indicaron y me coloqué los cascos de traducción simultánea. Arriba, alrededor, como en una especie de entresuelo y más allá de los vidrios, personajes que me eran desconocidos estaban de pie gesticulando y haciendo aspavientos, y yo me pregunté quiénes serían y por qué parecían tan enfadados. Incertidumbres propias de un paleto provinciano: Eran los traductores. Sus gestos exagerados parecían obedecer a la tensión de tener que escuchar y traducir al mismo tiempo.

Antes de que llegara mi turno tuve ocasión de escuchar parte del debate. Una representante de la Comunidad Valenciana estaba defendiéndose con abundancia de razones técnicas de las críticas por sus abusos urbanísticos. Le contestó un diputado inglés con una observación: Usted se ha confundido creyendo que esto es un juicio. Y con una pregunta: ¿Por qué no dejan ustedes de hacer sufrir a su propio pueblo? Me pareció brillante. De hecho, creo que la salida del Reino Unido de la UE, al margen de otras consideraciones, debe haber empobrecido los debates parlamentarios, porque en el que sucedió a mi breve discurso, las mejores intervenciones fueron de los diputados ingleses. En cambio me decepcionaron los alemanes, que permanecieron callados, o casi.

El presidente polaco, que era un hombre de unos sesenta años o más con cara de pocos amigos, me dio paso pronunciando mi apellido de forma tan imperfecta como cabía esperar.

Y entonces, sin saber que alguien tenía preparado un sabotaje contra mí, inicié mi discurso con total confianza.

Señor presidente, señores diputados esto es una queja contra la ley de costas que no está en el informe Auken y por tanto ustedes me disculpan que le expliqué desde el principio. Imaginen que se compran una bonita casa de vacaciones en España y al cabo de un tiempo el gobierno les dice su casa ilegal porque se construyó sobre una duna y 20 años después de la construcción de la casa una ley dice que la duna es dominio público. Imaginen que vienen unos funcionarios y les descargan al lado de su casa unos cuantos camiones de arena y a continuación les dicen que su casa es ilegal porque está en una zona de arena. Imaginen que el gobierno tiende unos espigones en el mar, el agua empieza a comerse la tierra firme y de pronto su casa está a dos metros del mar y les dicen que su casa es ilegal porque está demasiado cerca del mar. imaginen que hay un temporal extraordinario, su casa se moja y como su casa se mojó su casa es ilegal……

En este punto exacto de la intervención escuché una voz que se alzaba desde algún punto del hemiciclo que no podía identificar. “¡Es que Enesa tiene que ver con el informe, está fuera, es un error!” Era un señor hablando español al que tampoco alcancé a ver, y por lo que entendí, pretendía ni más ni menos que yo no podía hablar. Así de fortísimo. Luego supe que se trataba de un diputado del grupo de los verdes llamado Hammerstein, y la mosca que le había picado al parecer era que el debate común versaba sobre los abusos urbanísticos en la Comunidad Valenciana y no sobre la ley de costas. No sé si estaba mal informado sobre mí o era un borde, pero yo desde luego no me había colado allí como un polizón, ni me había redactado y enviado a mí mismo la carta convocándome a la sesión. Si el propósito de aquel tipo era que me levantara, recogiera mis papeles y saliera tras pedir disculpas, desde luego estaba listo.

El presidente le dirigió lo que me pareció una dura filípica. Y digo dura porque yo me había quitado los cascos y lo escuché en genuino polaco. Días más tarde, al atender a la traducción, supe que lo estaba recriminando por interrumpirme y recordándole que sus observaciones podría hacerlas en el debate posterior. Pero no las hizo. El bravo Hammerstein ni despegó los labios, señal de que su único propósito, quizá animado por el hecho de que yo era nuevo allí, era hacerme perder el hilo, que me excediera de mis cinco minutos o que trastabillara un poco para quitarle brillo a mi intervención.

No lo recuerdo bien, pero me parece que a mí mismo me sorprendió la frialdad casi indiferente con la que me lo tomé. Era sin duda la disciplina con la que repetidamente había memorizado el discurso ajustándolo no a cinco minutos, sino a cuatro y medio.

Pero hubo otro factor que me ayudó, aunque yo entonces no lo sabía. En uno de los colectivos más queridos por mí, el de Bajo la Cuesta, hay algunas personas muy cristianas que sin yo saberlo aquel día habían movido una red mundial de oración, de manera que cuando entré a hablar había en todo el mundo 300.000 personas rezando para que la intervención me saliera bien. “Lo siento un montón, pero tengo una invitación para hablar”, le dije al espontáneo. Y continué con mi discurso interrumpido. No hubo titubeos. No perdí el hilo. No me acobardé. Todo fue perfecto.

“Gracias señor presidente imaginen que viene un funcionario y les dice que el terreno sobre el que se construyó su casa hace 12.000 años estaba sumergido y por este motivo su casa es ilegal. En todos estos casos las consecuencias serán que ustedes perderán la propiedad, pero si creen que el gobierno les va a expropiar por esta indemnización están muy confundidos. Si ustedes son personas que no tienen suerte, lo que hará el gobierno será derribar su vivienda y exigirle a usted que pague los gastos del derribo. Yo he visto como se le reclamaba a una familia más de 83.000 € para financiar su propio derribo. Pero a ustedes intentarán despojarles de su dignidad diciéndoles que si renuncian a defenderse les van a perdonar que abonen los gastos del derribo. Y si ustedes por el contrario son personas que tienen suerte, el gobierno en teoría les va a dar una compensación que consiste en autorizarles a que se queden en su casa como inquilinos por un plazo determinado. Y cuando digo en teoría me refiero a que cuando los ciudadanos piden esto por escrito el gobierno no hace nada. Hasta donde yo sé lo único que hace es guardar la reclamación en un armario ¿y saben cuál es la excusa? Ellos dicen no tenemos medios suficientes para tramitar los expedientes. Y yo les pido que tomen nota de que el gobierno de España tiene medios suficiente para quitarles sus propiedades pero no tiene medios suficientes para compensarles a ustedes por la pérdida de sus propiedades. Habrá algunos que dirán la concesión que me dan vale menos que la propiedad que me quitan y pedirán una compensación en dinero que cubra esa diferencia. Obtendrá una negativa, porque en España los jueces han dicho que esto no puede der , ya que toda expropiación lleva consigo una dosis de sacrificio. No hay ley ninguna ley en España que diga esto, ningún principio moral en ningún sitio que diga esto, pero esto es lo que están diciendo nuestros jueces.. todo esto es algo que le puede pasar a cualquiera, es algo que les puede pasar a ustedes y es algo que les está pasando a muchos ciudadanos de la Unión Europea, que están padeciendo un gran sufrimiento. Desde luego que yo no represento a empresas de construcción si no a mucha gente de la clase media y muchos de ellos jubilados sin recursos que no saben qué hacer. Por lo tanto han visto que esto no es una petición de capricho. Esto es una petición de justicia. En España no hay nada que hacer. Todo el mundo nos ha dicho no, incluyendo el defensor del pueblo que hace solo unos días nos han mandado una carta diciendo que archiva la misma queja que tenemos presentada aquí porque nosotros no tenemos razones nada y el gobierno tiene la razón en todo. Para toda las familias que represento por supuesto que la única esperanza son ustedes y les pido que esto a fondo la queja que hemos presentado contra la aplicación de la ley de costas. Muchas gracias”.

Me quedé realmente ancho. Después nos fuimos a comer, pero si no hubiera sido así, no me habría importado porque el despacharme a gusto como acababa de hacer ya me bastaba.

Después de leer por primera vez aquella sentencia donde un juez denegaba una reclamación económica complementaria que cubriera la diferencia de valor entre la propiedad y la concesión, para mi desgracia no volví a localizarla. Y digo para mi desgracia porque ese texto es oro molido. No sólo para incorporar a este libro, donde quizás habría sido la joya de la corona, sino como un hito histórico sin parangón en la historia de nuestros tribunales porque eso de una dosis de sacrificio es más propio de los penitentes de Semana Santa que del mundo del Derecho, y mucho menos del Derecho aplicable a la expropiación forzosa, donde ya dije que el artículo 33.3 de la Constitución alude a justiprecio, y un justiprecio es lo que su nombre indica, un precio justo. Nada de dosis de sacrificio.

EL SÍNDROME DE ZEUS

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Una soleada tarde de primavera en Madrid. En la cafetería Río Frío dos hombres misteriosos comparten una bebida humeante de color negro. Uno de ellos es magistrado del Tribunal Supremo, sala de lo contencioso administrativo. El otro, un abogado de provincias que guarda un parecido difuso con el ingenioso hidalgo Alonso Quijano, porque aún no ha aprendido a diferenciar entre las novelas de caballerías y el ejercicio del Derecho.

El magistrado es mi cliente en un asunto de la ley de costas y acaba de concluir la lectura del extenso escrito de ochenta páginas bien aprovechadas que he presentado al ministro de Medio Ambiente con la intención de anular un deslinde del dominio público marítimo terrestre. Pero este deslinde es ya firme, y no sólo en vía administrativa sino también en vía judicial, porque han fracasado una tras otro todos los recursos contencioso administrativos formulados contra él, incluyendo el de un letrado que es no sólo una auténtica autoridad, sino un clásico de imprescindible cita y de obligada consulta en todos los manuales universitarios de Derecho Administrativo.

Y sin embargo yo aspiro a triunfar donde él no pudo, incluso cuando la Audiencia Nacional ya le había dicho no a él y a otros.

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¿Cómo es posible tanta arrogancia? ¿Se trata de simple temeridad de principiante que aún no sabe calcular sus posibilidades, o qué diablos me pasa? Pues lo que me pasaba era que estaba empezando a entrelazar los mimbres de ese convencimiento mío, consolidado con los años, de que el mero hecho de que una empresa sea imposible no es razón suficiente para no asumirla.

—Bueeeno… pero tú sabes que la jurisdicción contencioso administrativa es…

Mi ilustre contertulio estaba enunciando un modo de entender la jurisdicción contencioso administrativa al que con el tiempo puse el nombre de síndrome de Zeus.

El síndrome de Zeus consiste en creer que toda sentencia desestimatoria de un recurso contencioso administrativo implica la convalidación del acto administrativo impugnado, es decir la declaración implícita de que se ajusta a Derecho y puede con toda garantía ser elevado a los altares.

Yo no sólo creo que no es así, sino que poco después lo demostré, porque en aquel deslinde descubrí errores que ni siquiera habían sido planteados por las partes en aquellos recursos judiciales. Es decir, que alegué motivos de nulidad que habían pasado desapercibidos tanto a los abogados como al tribunal. Y es que tal como yo lo veo, la sentencia que desestima un recurso simplemente desestima un recurso y no libra al acto administrativo de sus posibles defectos remanentes.

La prueba de que el síndrome de Zeus constituye un error es que la Audiencia Nacional admitió a trámite el recurso contra la denegación de nulidad de aquel deslinde requetefirme en torno a la cual giró mi conversación con el magistrado.

La ley de jurisdicción contencioso administrativa permite declarar la inadmisibilidad del recurso en sentencia, o sea después de tramitarse todo el procedimiento, con su demanda, su contestación, su práctica de prueba y sus conclusiones. Al final de todo ese proceso la Sala está facultada para declarar que nunca debió tramitarse el procedimiento en cuestión. Si alguien que se niegue a entender esta marcianada tiende a creer que la ley la redactó una comisión formada por mecánicos del automóvil especializados en chapa y pintura y dependientes de ferretería con amplia experiencia en tornillos pasantes, no seré yo quien trate de quitarle la idea, que de hecho me parece lúcida.

Pero el caso es que la Audiencia Nacional no declaró el recurso inadmisible ni en el posible incidente inicial ni tampoco en sentencia. Al contrario, entró a resolver sobre el fondo previo estudio y valoración de cada uno de todos esos motivos de nulidad que yo alegaba y que habían pasado inadvertidos en los litigios anteriores. El hecho de que en el fallo me mandase al diablo no me pareció divertido pero tampoco es lo que aquí importa. Lo que importa es que yo tenía razón y mi cliente magistrado no.

Su propiedad estaba afectada precisamente por ese mismo deslinde y a pesar de todo, incluso aunque me felicitó por mis argumentos y razones, en él pudo más su carácter de juez que su propiedad en la playa. Pero eso había dejado ya de importarme.

Dicho lo cual, añado que con mucho respeto puede ser aquí de aplicación el dicho de la cabra tira al monte, porque tener la razón ha sido para mí como tener una nubecilla de tenue humo o una semilla de diente de león. Los tribunales continuaron aplicando el síndrome de Zeus y fastidiándome una y otra vez al desestimarse recursos judiciales prácticamente sin atender a mis argumentos y transcribiendo en la sentencia otra distinta dictada para resolver sobre la impugnación del mismo acto administrativo, pero por abogado distinto y con motivos de pedir distintos. Humillante, sí. Intolerable, por supuesto. Pero tan cierto como que estoy escribiendo estas líneas.

Quizá así entendáis mejor el título del libro.