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20 abr 2021

Son sin fronteras, premio Sendero del Agua 2020

Da pereza actualizar un blog en estos tiempos en que ya se han convertido en dinosaurios, arrinconados totalmente por las redes sociales, pero ¿cómo resistirse a colgar esta maravilla de vídeo que ha surgido a partir de mi microrrelato? No me canso de darle las gracias a Juan Morán, artífice de ENTC, lugar de encuentro, literatura y amistad.

1 feb 2021

La que bien te cuenta, en Aragón Radio



Con mi agradecimiento a Patricia Esteban Erlés y a su El sillón de terciopelo verde. Los podcats de este estupendo programa sobre literatura se pueden descargar en el enlace.

6 dic 2020

Amigos para siempre

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La pandilla, tarde en la playa (h.1950?) Foto: José Bataller


Había sido un día estupendo y la foto lo reflejaba tan bien que decidió imprimirla. Las chicas sentadas delante, morenas y sonrientes. Los muchachos arrodillados detrás, los brazos de unos apoyados en los hombros de los otros, remarcando la complicidad masculina. La luz del atardecer teñía de oro viejo la arena y de malva rosado el horizonte. Cuando ya al final del verano Sergio la dejó por Mati, a Rosa le dio pena deshacerse de la fotografía, recortó las figuras de los dos traidores y les prendió fuego con una cerilla. Una semana después tuvieron el accidente con la moto.


A Lidia la recortó en el otoño, porque no la invitó a París, adonde fue de Erasmus. A Martín, por no darle trabajo en el bar de su padre. Murieron juntos, asfixiados, en el incendio de la discoteca Zodiac. A partir de entonces Rosa actuó con más consciencia. Lo de Mariela, diagnosticada de un tumor incurable, fue una forma piadosa de evitarle sufrimientos. Víctor se lo mereció: solo un perfecto hijo de puta se echa novia nueva a los quince días de morir la suya. A Eduardo no le perdonó que, después de tantas desgracias, decidiera rehuirla. Fue un infarto fulminante, rarísimo en alguien de menos de treinta años.

Lo ha intentado con otras fotos, pero no funciona. No es solo el recortado, quizás el instante de apretar el botón, la persona que lo hizo o la irrepetible combinación de líquido y papel en que quedó plasmada la escena. Solo sabe que para vivir debe preservar a toda costa esa imagen suya rodeada de huecos. Y que a veces se sorprende abriendo con una mano el cajón donde la guarda mientras con la otra empuña un par de tijeras.

Este microrrelato ha resultado ganador en el XVIII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2020. En este enlace se puede consultar el acta del jurado con un generoso comentario de Ricardo Acevedo Esplugas.

27 oct 2020

Trampantojos

 

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Cityscape, de Michael Wolgemut 


Al abrir la puerta y atravesar la muralla de Mnemosina, los contornos de los hechos se difuminan y los rostros de sus protagonistas se emborronan. Convertidas en cicatrices desvaídas, las heridas dejan de sangrar. La fealdad y el horror se desvanecen y dan paso una belleza gris, algodonosa, sin aristas. El viajero que se adentra demasiado en los recovecos de sus callejuelas se convierte en rehén de la ciudad: dedicado al culto de la memoria, olvida que existe una salida.

Microrrelato ganador del concurso convocado por Sevilee.

30 sept 2020

Son sin fronteras

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Procedencia de la imagen: ecomovilidad.net


Cada mañana, al verla pasar camino del andén, el saxofonista le dedicaba lo mejor de su repertorio, pero ni el jazz, ni las bulerías, ni el merengue, ni los boleros conseguían que la muchacha acompasara sus pasos al ritmo de la música. Aquella cintura de guitarra y aquellas nalgas, redondas y duras como timbales, ondeaban con un cadencia particular, ensimismada, que él solo comprendió el día en que la vio bajar las escaleras conversando por gestos con una amiga. Desde entonces estudia la lengua de signos, decidido a contarle que está componiendo una sonata para piel y dedos, por si ella quisiera que la interpretasen al alimón

Este micro ha sido seleccionado en la convocatoria de ENTC dedicada a la música y aparecerá en el libro recopilatorio de 2020 con el resto de textos seleccionados en los diversos concursos dicha web. Y yo, muy contenta.

17 may 2019

Un globo viajero

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Ilustraciones de Carmen y Pablo Pérez Corsino


Este soy yo, el globo en forma de elefante que arrastra un niño rubio con pantalones de peto azules y jersey rojo. Su padre acaba de comprarme por un euro al señor Aniceto. 

Anoche el señor Aniceto me llenó la panza de un gas que me permite volar y después me ató con un cordel para que no me escapara. Con el cordel, el padre de Nico ha hecho una pulsera alrededor de la mano de su hijo para que pueda llevarme de paseo.

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Nico corre sobre la hierba verde del parque, arrastrándome detrás de él. De vez en cuando mira hacia atrás, para asegurarse de que no dejo de seguirlo, y se ríe contento. El viento me hace cosquillas en la tripa, yo tampoco puedo dejar de reír. ¡Es divertido ser un globo sujeto por la mano de un niño!

¡Ay! ¿Qué está pasando? El nudo de mi cordel se ha aflojado y acaba de soltarse del todo. Nico se da cuenta, intenta agarrarme, pero ya es demasiado tarde. Cada vez estoy más lejos de la mano de mi dueño, que me mira con dos lagrimones en la cara. 

—Dile adiós al elefante, Nico —dice su papá y Nico se despide de mí agitando la mano. 

—¡Buen viaje, elefante! —gritan los dos a coro— ¡Que vivas muchas aventuras!

—¡Adióóóós, Nico!


***


Las palomas del parque dan vueltas alrededor de mí, pero no se atreven a acercarse.

—No tengáis miedo, solo soy un globo con forma de elefante. ¿Podéis coger mi cuerda con el pico y llevarme de nuevo con mi dueño?

Ellas no me contestan ni me ayudan. Es como si no me oyeran. Las palomas no entienden la lengua de los globos.

***

¡Cuánto he subido! No veo ni las palomas ni a Nico y el parque, a lo lejos, es una manchita verde. De pronto aparece junto a mí la punta afilada de un pico mucho más grande que el de la paloma. ¡Es una cigüeña! ¡Si se acerca un poco más, me pincha sin remedio! 

—No te entretengas, Justino, eso no se come —le dice su compañera, que vuela justo detrás de él—. Tenemos que seguir nuestro viaje a África, ya está llegando el invierno.

—Señor cigüeño, señora cigüeña, ¿podrían coger mi cuerda con el pico y llevarme con ustedes a África? África es tierra de elefantes, seguro que allí habrá algún niño que quiera jugar conmigo.

Pero no me contestan ni me ayudan. Es como si no me oyeran. Las cigüeñas tampoco conocen el lenguaje de los globos.

***

¡Brrrruuuuuuhhhhh! ¡Qué ruido más espantoso! ¡Es el motor de un avión! 

—Mira, mami, un elefante de colores —dice una niña con trenzas que mira a través de la ventanilla—. Vamos a cogerlo.

—No seas boba, nena, solo es un globo. Además, las ventanillas de los aviones no se abren.

La niña de las trenzas me dice adiós con la mano mientras me alejo dejando el avión muy por debajo de mí. Estoy tan lejos de la tierra que no encontraré nunca a ningún niño. ¡No volveré a jugar!
            
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Sigo subiendo, subiendo, subiendo. La Tierra parece en un globo azul flotando en el espacio. Pero, ¿qué es eso que se acerca? Una especie de cazamariposas acaba de capturarme y me introduce en un platillo volante.

—Atención, llamando a Nihuter, llamando a Nihuter, capturado alienígena volador. Regresamos a la base—. El que habla es un hombrecillo de piel verde, pelo tieso y orejas como embudos.

—Hola, ¿quién eres? —le pregunto—. Yo soy un globo de la Tierra, tengo forma de elefante, ¿te gustaría jugar conmigo?

El hombrecillo extraterrestre no me responde. Parece que no me oye. ¿Es que nadie sabe el idioma de los globos?

***

Nihuter es el planeta al que me han traído embarcado en el platillo. Todavía no sé cómo es. Desde que llegué estoy encerrado en un laboratorio para que sus sabios me estudien.

—Qué extraño—dice uno de los científicos— no tiene corazón.

—No tiene pulmones —añade otro.

—¡Está completamente hueco! —dice el tercero.

—Soy un globo, estoy lleno de gas —intento explicarles, pero ellos siguen con sus comprobaciones:

—No come ni bebe.

—No se mueve, no duerme ni se despierta.

—No tiene boca, no habla.

—¡Soy un globo con forma de elefante! —intento gritar con todas mis fuerzas.

Ellos no parecen oír nada. ¿Así que no tengo boca y no hablo? ¡No es que nadie conozca mi idioma, es que ni siquiera soy capaz de decir una palabra!

Cuando terminan de examinarme me dejan, pegado al techo, en una esquina del laboratorio. 

—¡No sirve para nada! —dice uno de ellos al salir.

—¡¡¡Sirvo para jugar!!! —me gustaría gritarles. No lo hago, ya sé que nadie podrá nunca escucharme.

***

¿Eh? ¿Qué veo? La puerta se abre y aparece un extraterrestre pequeñito.

—¿Papá? ¿Papá?

No hay respuesta, en el laboratorio no queda nadie más que yo.

Se acerca a mí y me acaricia sorprendido. De pronto, sin que yo le diga nada, coge mi cuerda, se la anuda en el bracito verde y mira como floto.

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Ahora soy ese globo en forma de elefante que arrastra Onic, un niño verde con orejas de embudo y pelo tieso. Onic corre sobre la hierba roja de su planeta arrastrándome detrás de él. De vez en cuando mira hacia atrás, para asegurarse de no dejo de seguirlo, y se ríe contento. El viento me hace cosquillas en la tripa, yo tampoco puedo dejar de reír, aunque nadie me oiga. ¡Es divertido ser un globo sujeto por la mano de un niño!



Este es el cuento que fue seleccionado para su publicación en el Concurso de Cuentos Infantiles de Otxarcoaga. La lectura de relatos y la entrega de los ejemplares del libro, a la que por diversas razones no pude asistir, fue el pasado sábado cinco de mayo. No he querido publicar el cuento hasta que no se hubiese celebrado el acto y... hasta que no me llegasen de Madrid estas preciosas ilustraciones que me han hecho mis sobrinos Carmen y Pablo. Con ellas el cuento tiene un brillo especial.


18 oct 2018

La pérdida

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Fotografía de Vivian Maier

Julia se acomoda en su asiento. Frente a ella duerme una pareja madura. La cabeza de la mujer traquetea abandonada en el hombro de su compañero. Julia, con disimulo, los contempla. Después de tres matrimonios, ninguno duradero, sabe que no está hecha para compartir una vida; sí momentos, intensos tal vez, pero pasajeros. Se conoce y se acepta, pero a veces siente envidia de quienes son capaces de recorrer juntos su camino. Abre un libro. Se concentra en la lectura hasta que una sacudida del vagón la hace levantar la vista. Sus vecinos también la han advertido: ella se agita en sueños y él, sin despertarse, con la precisión que da la costumbre, le pasa el brazo detrás de los hombros y la estrecha contra sí. A través de la ventanilla la luz vespertina baña de placidez sus rostros.

El tren comienza a desacelerar. La mujer abre los ojos. Su expresión se tiñe de sorpresa e, inmediatamente, de azoro.

−Disculpe, por favor… es que…

−Nada que disculpar, señora −responde él, sobresaltado−. Espere, le bajo la maleta.

Julia la ve salir, sonrojada, nerviosa, recién expulsada del paraíso. Después mira al hombre un instante, lo justo para ver cómo lo estremece una desolación infinita.

Este relato, inspirado en la fotografía de la norteamericana Vivian Maier, ha sido seleccionado para formar parte del libro recopilatorio de ENTC 2018. 😊😊 

29 ene 2017

Cambio climático


Los copos de nieve se acumulaban sobre el sofá, la escarcha cubría el dormitorio y por el pasillo, hacia la cocina, avanzaba un glaciar que congeló el horno. "No soporto este frío", dijiste antes de marcharte. Entonces comenzó el deshielo. Desde los altillos donde guardé tus fotos y tus regalos se despeñaron los torrentes que anegaron el salón y convirtieron la que fue nuestra cama en un bote a la deriva. Pero el sol ha seguido calentando. Sobre la alfombra del salón ha empezado a brotar el césped y, entre las sábanas, despuntan las primeras margaritas.

Este micro resultó ganador en el programa Wonderland de RNE la última semana de enero. Aquí se puede escuchar el audio con la lectura y los comentarios del jurado.

17 mar 2016

Vae victis

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In memoriam JMRD, que me contó parte de esta historia.


Al primer aviso de la alocución inminente, la familia abandona el frescor del patio para congregarse alrededor del aparato. Hasta las tatas Patro y Carmela acuden a escuchar al general retorciendo aterrorizadas las puntas de su delantales.

−Buenas noches, señores −saluda Queipo a través de Unión Radio Sevilla−, mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los rojos preparando sus mantones de luto...− . Antes de que continúe el rosario de bravuconadas y amenazas, Pilar se levanta con el rostro desencajado. «Es muy joven para comprender ciertas cosas», piensa su madre viéndola marchar.

La muchacha sube al soberao recalentado que nadie visita en verano. Hace una semana lo encontró en la azotea. −Yo no he jecho na malo, no me denuncie. Cuando dejen de buscarme, me iré pa Málaga −suplicó enloquecido. Cada noche, con la respiración agitada, Pilar levanta la tapa del arcón y le entrega deprisa lo que ha podido escamotear ese día: algo de gazpacho, pedazos de pan, los albérchigos del postre que guardó en un bolsillo; y, cada noche, aquel hombre orgulloso que soñaba en los mítines con una sociedad sin amos ni religión besa su mano al tiempo que susurra: −Dios se lo pague, señorita.

Este relato ha resultado seleccionado en el concurso de enero-febrero de ENTC con el tema de la radio para ser publicado en la edición del año 2016. Ana Vidal ha dedicado su sección En pocas palabras del programa Soles en el ocaso a ENTC y ha leído varios de los relatos seleccionados en el concurso, entre ellos este. Se puede escuchar aquí, a partir del minuto 41.

26 ene 2016

Herencia

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Fotografía de Jaded-Night, en Deviant Art

Ha oído que algunos perros acompañan el féretro de sus dueños y se dejan morir sobre la lápida. Pero esta no, esta se empeña en rastrear dentro del armario —donde aún se ordenan las camisas y los pantalones de los que doña Rosa no ha sido capaz de deshacerse— y en acercársele suplicando una caricia. Que no se queje. No le faltan el pienso, ni el agua, ni el obligado paseíto nocturno. Solo algunas noches, cuando el movimiento tenso de las orejas y la excitación de la cola delatan que el viandante con el que acaban de cruzarse formó parte de una vida feliz, de la que perra y amo siempre la excluyeron, la viuda se da la satisfacción de arrearle un par de correazos en el lomo.


Este micro obtuvo el primer lugar en la Marina del Ficticia del mes de diciembre pasado. Armando Gutiérrez fue el jurado del mes, y este su veredicto

14 ene 2016

Cicatrices

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Procedencia de la imagen



Hace mucho que no usa ni la capa ni la caperuza, pero sus rasgos maduros aún conservan la belleza inquietante que tuvo desde niña. Su mala suerte en el amor es la comidilla del pueblo. Muchos la han pretendido y a todos acabó por rechazarlos. Ayer vino al estudio. Durante un rato repasó mis diseños como quien cumple un trámite. Al fin, con la voz tímida y las mejillas rojas, me pidió que tatuara en su vientre, junto a la marca casi desvanecida de una dentellada feroz, la cabeza del lobo.

Este micro ha resultado ganador en el III Certamen de Microrrelato Realidad Ilusoria, convocado en el blog del mismo nombre por Miguel Ángel Page.

29 jul 2015

Las "Shoshis"

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Fotografía de Osel Villegas, en Flickr


Había elegido para el nuevo perfil la foto de una lolita delgada que miraba la cámara con descaro y lucía camiseta de tirantas ceñida a los pechos breves y altivos. Entró en el grupo como por casualidad, a través de la página de un cantante que agitaba pasiones adolescentes y, poco a poco, todas las chicas de primero C la fueron agregando. Opinaba con desparpajo sobre canciones y series, modas y dietas, amores y amistades. Pronto se convirtió en la líder del grupo, la chica misteriosa que más "me gusta" acumulaba. No sabe en qué momento bajó la guardia, qué opiniones o palabras dejaron al descubierto la auténtica identidad de "Sandy". Lo cierto es que esta mañana, al encender el ordenador, ha encontrado en su muro un saludo dolorosamente familiar: "K pasa, foca?"

15 feb 2015

Huéspedes

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Mujer peinándose, de Wladislaw Slewinski


Ella no tiene maña para recogerse el pelo. Luce una melena pelirroja y agreste que me sirve de nido. A mí, a su profesor de yoga y a un ingeniero en paro. Los tres condenados a entendernos. Cada vez que disputamos por el territorio, se cepilla con furia y salimos despedidos. No te imaginas lo difícil que es volver a conquistarla. Además, nos lo tiene advertido: si seguimos dándole quebraderos de cabeza, se hace un corte a lo garzón.

Cuarto lugar en la Marina de Ficticia de enero de 2015. Jurado: Celia Carnovale.

3 nov 2014

Recreo

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Petite wallpaper, de Mathilde, en Deviant art

Toca la sirena. Nerea sale al sol del patio y marcha hacia el corro de chiquillas que parlotean alegres mientras organizan la partida de balón tiro. Cuando la ven llegar, explota un silencio salpicado de risas contenidas. De pronto, a la voz de la capitana, una rubita de ojos claros, el grupo echa a correr tras la pelota.

Nerea queda plantada en medio del albero. Da media vuelta. Se acerca al escalón donde una criatura gruesa, de ojos bovinos, devora su pan con chocolate y le hace, entre dientes, la misma pregunta de todos los días.

—¿Jugamos a los cromos?

Creo que lo mejor de ganar una semana el Wonderland, que siempre hace ilusión, es que hagan un comentario sobre tu microrrelato tan halagador como el que se puede escuchar haciendo clic en la flecha del reproductor. Y oírlo en catalán y entenderlo también me ha encantado. Muchas gracias a Rosa Gil por su amabilidad y por mantener este concurso que tanto nos gusta a los micrrorrelatistas. 

21 jun 2014

No se estila


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Sus mensajes llegan demasiado tarde, para entonces ellas ya se han comprometido para ir al cine, a bailar o de fiesta. Él no se rinde. Aun en la era del whatsapp sabe que un día encontrará una chica que, con el móvil apagado, busque cada mañana en su buzón un poema de amor caligrafiado con tinta violeta.


 Microrrelato ganador en Radio Castellón (semana del 16 al 20 de junio de 2014)

20 abr 2014

Soledad

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Ilustración de Rocío Salazar
Lo despertó un rayo de sol que se filtraba entre las cortinas. Era la segunda noche que dormía de un tirón, sin tener que llamar a mamá. De rodillas junto a la cama, apartó los faldones de la colcha y se quedó mirando el suelo deshabitado en el que bailaban algunas pelusas. No tuvo más remedio que aceptar, con desconsuelo, que el monstruo se había ido para no volver.

Este relatillo resultó ganador en el concurso de microrrelatos de Radio Castellón la semana del 14 al 18 de abril de 2014.

19 mar 2014

Cruel corona

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Procedencia de la imagen: Pulenta con pajaritos

Cándida Castro, casta consorte, cumple con todo.

Concede cálidas caricias, culmina coitos, consuela cuitas. 

Cuida cuatro criaturas: corta cabellos; cura cortes, coscorrones, cardenales, constipados; cuenta cuentos; canta canciones; corrige cuadernos, cuentas, caligrafías; carga carteras colegiales... Consume con cálculo, compra calcetines, corbatas, camisetas, calzado. Cose con cuidado: colchas, cortinas, cojines, canastillas…Cuelga coladas. Cocina caliente: caldos, cocidos, croquetas, canelones, compotas. 

Cuerpo curvilíneo, cutis claro, cabellera cobriza. Culta, complaciente, conversadora, comprensiva. ¡Cuán completa! ¿Cómo, contrariada, camina cabizbaja, contrita? ¿Creeréis que Calixto Cuenca, crudelísimo cónyuge, corónala con… cuernos? «¡Canalla!, ¡Canalla!», clama, cuitada.

Este tautograma ha obtenido el segundo lugar en la Marina de Ficticia del mes de enero. La jueza fue en esta ocasión Dina Grijalva.

13 ene 2014

Inocente

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Iglesia de Santo Domingo (Soria)
Fotografía de Jesús Vega Sánchez


La mujer oyó algo sobre unos mensajeros alados y se acercó al portal por curiosidad, porque iban todos. Allí, al calor de las bestias, estaban el hombre, la recién parida y el chiquillo, que lloraba con desconsuelo. Sintió lástima y, viendo que a la muchacha no le había subido la leche, se abrió la túnica y lo amamantó.

Días después la mujer está sentada en el sardinel mientras su hijo succiona, goloso, de su pecho. El soldado aparece de repente, agarra al niño del brazo y lo levanta en el aire como quien sacude una estera. Ella intenta gritar que ha cumplido dos años, que le cuente los dientecillos afilados, pero la voz se desgarra en un aullido. El relámpago de la espada la ciega un instante y la cabecita rueda por el suelo.

Ya no tiene quien alivie sus pechos y se acuerda del recién nacido, quizás los soldados no encontraron aquel portal retirado. No lo encuentra. Dicen que un mensajero los alertó y huyeron en secreto, sin compartir con nadie la noticia.

Ahora, junto al pesebre, solo es llanto. Por el hijo muerto. Por esa leche que no puede ofrecer y se le va convirtiendo en veneno.

Este micro fue uno de los cuatro ganadores del mes de diciembre pasado en Esta noche te cuento.

11 mar 2013

Otelo en el museo 2


Otelo en el museo ha sido uno de los relatos seleccionados del mes de febrero en el concurso Esta noche te cuento junto a textos de Gabriel Bevilaqua, Ana Fúster y Raúl Ariza. Como no lo había publicado en el blog lo hago ahora, en una versión ligeramente más extensa que la que participó en la convocatoria. Agradezco al jurado el reconocimiento y a JAMS la organización de un concurso que cada vez tiene más éxito de participación.

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Gonzalo Bilbao, Una muchacha con mantón (Museo Carmen Thyssen de Málaga)
 y La Toilette (Museo de Bellas Artes de Sevilla).


Otelo en el museo


Nunca debimos llevarla a sala XIX. No correspondía a la misma época que el resto de los cuadros y su figura casi infantil, envuelta en los delicados tonos de la seda, desentonaba entre aquellos militares de casacas chillonas y sables al cinto. Sin embargo, el director fue inflexible: había que liberar espacio para la exposición temporal y Una muchacha con mantón era un reclamo demasiado atractivo para relegarla a los almacenes. Procuré tranquilizarla con palabras y caricias furtivas, pero cuando a las ocho terminó mi turno su carita pálida seguía deformada por el miedo.

El estruendo tuvo que ser horrible, solo la maldita costumbre de llevar los auriculares tapando los oídos explica que el vigilante de noche no lo oyera. Lucharon por ella como lobos en celo. Cuando llegué, el rojo de la sangre dejaba regueros en los lienzos de los vencidos y el triunfador se erguía en el suyo con el aire arrogante de quien conquista un territorio. La prisa por recuperar su lugar le había hecho olvidar el arma sobre un banco y llevaba desabrochada la bragueta. Entonces la vi a ella. Aún no se había puesto la camisa, pero se recolocaba, coqueta, la flor del pelo. Las mejillas se le habían coloreado y una sonrisa satisfecha borraba de su cara la inocencia antigua. De los demás  juro que soy inocente, pero los dos últimos sablazos, esos si fueron míos. 

6 oct 2012

A escondidas

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Nelson Vianey, Liberty



En los raros momentos en que no la contemplan traslada la antorcha al brazo izquierdo y activa el derecho para desentumecerlo. Vuelta a su posición inicial, contempla con envidia los barcos que se alejan por el Hudson. Nadie sabe como ella que no hay esclavitud mayor que la de convertirse en símbolo.

Mini ganadora en la Regata de la Marina de Ficticia. Agosto 2012. Jurado, Pablo Gonz.