El humor siempre fue la forma de mostrar lo que se pensaba, transgrediendo las convenciones de lo políticamente correcto. Porque si bien hay humor blanco, el mejor y que queda es aquel que lleva un toque ácido e irreverente.
Eameo suele ser el sitio de memes más compartido y viralizado en las redes sociales. Con más de dos millones de seguidores en sus cuentas de Facebook, Twitter e Instagram este colectivo de creativos salen a golpear con rapidez e irreverencia a la actualidad.
Cual boxeadores o mejor como luchadores mexicanos, ingresaron a Espacio Brutal en Posadas, “Pikachu” y “Quien les habla” y tras mascaras de catch buscan promover la mitopoiesis de la generación colectiva y despersonalizada de los memes, nunca hay autor solo el sitio, no una persona.
Este tipo de despersonalización de los contenidos apunta a despegarse de lo creado, para poder llevar el humor a “umbrales” más fecundos, no atándose así a las convenciones sociales actuales. Porque si bien hay libertades para todo, hay indignados para todo.
Cada cosa que circula en las redes sociales es amada y odiada con la misma intensidad. No hay límites para las expresiones. Por ello desde Eameo usan la incógnita de quien esta detrás del sitio y cuantos son para poder ser “libres” de decir lo que quieran sin temor a represalias, aunque ellos digan que es para que no les suba la espuma de la fama.
La sociedad del “homo videns” se mueve por imágenes, por ello los memes son la reina de las herramientas comuncacionales en las redes sociales. “Quien les habla” le dedicó mas de media hora a explicar la historia del meme y su definición, cerró indicando que es la unidad de información más usada en la actualidad por como se comunican las personas.
Luego fue el turno de “Pikachu”, que fue de lleno a los memes más famosos de Eameo y los deslices que tuvieron desde la creación de la primera cuenta de Twitter hace 5 años. Destacó el impacto social que tiene el lenguaje simbólico y narrativo del meme y como muchas veces al observador se les escapan algunos de los metadiscursos implícitos en la imagen.

Más allá de la facilidad con que comunica y despierta la atención, el meme tiene un freno en la actualidad. Porque según “Pikachu” el “humor es rebatido, por sus posibles excesos, no así otros géneros comunicativos”, dio ejemplos de dramas extremos y se pregunto porque el “humor debe tener límites y los otros géneros no”.
A la vez cambió la discusión planteando que no debe haber límites para el humor, sino “umbrales”, porque el problema no está en tomar con humor una situación, sino el enfoque que se le da al humor.
Comentó que ellos mismos van cambiando, “los que nos hacía gracia hace 5 años, hoy no nos causa el mismo efecto, por eso vamos mutando las formas de crear los mensajes. A pesar de que nos reímos de todo, muchas veces la hipocresía se disfraza de moralidad y condenamos chistes simples, que no tienen real intención de herir”.
Ellos trabajan con el humor para dar una mirada a la realidad, pero van comprendiendo como la sociedad avanza y tratan de comprender las nuevas formas de ver de su publico y poder hacer contenidos que sean con ese enfoque. Cargaron contra la censura que reciben de algunas publicaciones, así como los trolls que acometen cuando usan la imagen de alguna figura política.
Aclararon que no viven de los memes, sino que cada integrante del grupo (que va de 10 a 16 según la charla) tiene su propio trabajo y hacen esto de forma paralela. Y en tono jocoso recuperaron la idea de hacer un libro con los mejores memes para poder recaudar un poco de dinero para el grupo.








