
Vaya tajada pillé en la boda de mi sobrina. No suelo beber mucho, pero de eso que empiezas y te vas sintiendo mejor, en fin, que os voy a contar. Azu mi pareja, se fue antes al hotel, estaba cansadísima del viaje, de la boda, del banquete, de todo.
A eso de las cuatro de la mañana, tomé un Uber para ir al hotel. Pero en algún sitio perdí la tarjeta de la habitación y tuve que pedir un duplicado en la recepción. Intenté hacerlo de la manera más digna posible.
Por suerte el recepcionista de noche era un tío amable y enrollado, de esos que no hace demasiadas preguntas y como él estaba aburrido y yo estaba locuaz, me propuso ir al bar del hotel, aunque estuviera cerrado, a tomar unos chupitos de Jameson, que por supuesto acepté.
Después me dio la tarjeta bajo mi promesa de ponerle una excelente reseña al día siguiente.
Y entré en la habitación 308 sin hacer ruido.
Fui al baño a lavarme un poco, y luego me acosté, pero no encontraba mi pijama y como no quise encender la luz para despertar a Azu, me tumbé solo con los gayumbos.
Caí rendido, pero no recordaba que Azu roncara tanto. Pese a ello, estaba tan hecho polvo que me quede cuajado de inmediato.
De repente sonó mi móvil. Vi que eran las ocho de la mañana y que la llamada era de Azu. Contesté medio adormilado.
-Qué paaasaaa Azu, que estoy hecho polvo, es pronto y quiero dormir más.
-Pero ¿Dónde estás? -pregunto Azu preocupada-
Y contesté convencido,
-Pues en la cama durmiendo contigo, pesada
Y fue entonces cuando sentí como un chasquido en la cabeza y razoné que, si Azu me llamaba, la mujer que tenía a mi lado no era Azu. Como ya clareaba el día, la miré sin encender la luz y no solo no era Azu, sino que era un tipo con bigote que dormía como un bendito.
Salí como pude de la habitación, sin apenas vestirme y le pregunté a Azu que dónde estaba y por qué había un tío en nuestra habitación.
Resultó que nuestra habitación era la 318 y no la 308 donde entré tras equivocarme en la recepción de madrugada, con la inestimable ayuda del recepcionista.
Me costó convencer a mi pareja de que mi historia era verídica. De hecho, tengo la impresión de que aún no me cree.
Eso sí, puse una buena reseña del hotel.
Imagen de David Kagerer en Pixabay








