
La Cygnus 23 a punto de ser liberada por el brazo robot de la Estación Espacial Internacional – Jessica Meir/NASA
Hace unas horas ha terminado la misión de la cápsula de carga Cygnus 23 con una reentrada controlada en la atmósfera sobre una zona remota del océano Pacífico.
El objetivo de esta última maniobra era no sólo deshacerse de la cápsula, que se desintegró en la atmósfera, sino deshacerse también de los materiales de desecho y ya no necesarios a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI) que llevaba a bordo.
La cápsula había llegado a la Estación el pasado 18 de septiembre, aunque con aproximadamente un día de retraso sobre lo previsto. Esto fue debido a que esta era la primera Cygnus XL, que como su nombre sugiere es más grande que las anteriores, lo que le permite llevar más carga.
Y unos ajustes de seguridad excesivamente prudentes hicieron que el primer encendido de sus motores en órbita se cortara antes de lo previsto. Una vez modificados esos parámetros, la cápsula retomó el camino y una vez en las proximidades de la EEI fue capturada por su brazo robot manejado por Jonny Kim con la ayuda de Zena Cardman.

Características principales de la Cygnus XL – Northrop Grumman
La Cygnus XL tiene un metro y medio más de longitud que la variante en uso hasta ahora, lo que aumenta su capacidad de carga máxima en 1.250 kilos. Aunque comparada con las Cygnus estándar utilizadas en las cuatro primeras misiones de esta cápsula el aumento es de casi tres metros y 2.250 kilos. El volumen de su bodega de carga, lógicamente, también ha aumentado y es ahora de 36 metros cúbicos frente a los 27 de la mejorada y los 19 de la estándar.
En esta ocasión llevaba a bordo 4.989 kilos de carga, divididos en suministros para la tripulación, para la Estación, y material para diversos experimentos, así que iba bastante bien aprovechada.
También tiene la capacidad de subir la órbita de la Estación Espacial Internacional, aunque en esta misión no fue utilizada porque en los últimos meses se ha encargado de ello la Dragon 33. Y la de suministrar electricidad a experimentos que lleve a bordo para ejecutarlos una vez desacoplada de la EEI.
En esta misión esa capacidad sí fue utilizada, en concreto para probar unos propulsores coloidales PALOMINO –sí, el nombrecito es un poco WTF– desarrollados por Revolution Space.
Como es costumbre Northrop Grumman bautizó la cápsula en honor a alguien relevante en la historia de la exploración espacial. En este caso llevaba el nombre de William «Willie» C. McCool, un astronauta de la NASA que falleció en el desastre del transbordador espacial Columbia en 2003, en el que volaba como piloto.
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