Hoy en el trabajo he tenido el placer de oír una conversación telefónica larguísima (una de las partes, claro). La temática era: chico de mi edad, más o menos, intenta que su madre entre en su gmail (por alguna razón que desconozco). Os aseguro que la conversación ha durado aproximadamente una hora, sin exagerar. Yo no daba crédito de algunas cosas que oía:
- A ver, escribe, maaail punto google punto com, barra ...
- (...)
- la barra que está encima del 7, mama
- (...)
- tía coño! ----> dirigirse a su madre como "tía coño" no está penado por ninguna ley?
- (...)
- como que no te sale nada, a mi me sale, algo haces mal!
- (...)
- pero a ver, tía coño, cómo se escribe "google"?
- (...)
- Noooo, con dos os!
Es posible que alguna persona del presente no sepa escribir Google? Porque, a ver, estaríamos hablando de alguien que como mucho podría llegar a tener 65 años, pero estamos asumiendo que es alguien que alguna vez ha tocado un ordenador y conoce el concepto "Internet", o sino la conversación habría durado unas tres o cuatro horas, y habría pasado por momentos tipo "Ves esa E azul de la pantalla con una órbita alrededor, tía coño? Dale dos veces rápido, y se abrirá una ventana blanca!" Y yo me habría querido suicidar, claro está.
Una vez superada la dificultad de llegar a la pantalla de login, la cosa ha llegado a momentos muy trágicos en los que la tía coño no sabía en qué sitio de la pantalla había que poner la dirección de email, ni el password, con detalles como:
- Tía coño, pero hay algún otro sitio de la pantalla en el que te deje escribir algo?
- (...)
- Pues entonces qué coño preguntas tía?
Yo no sé cuándo podré recuperarme de esta experiencia. Creo que el chico tiene todo el derecho del mundo a llamar a su madre tía coño, sólo por la paciencia admirable que ha demostrado durante una hora entera.
Sólo me sale decir:
Tía coño Mamá, aunque a veces seas una pesada que me persigue por el gmail, por el facebook, por el whatsapp y por todos los medios no presenciales posibles, gracias por ser así de geek y no tener que verme yo en estas situaciones tan miserables.