martes, 23 de noviembre de 2010

Reírse de la gente está muy mal

Pues sí, esto es lo que aprendí ayer. Me han hecho falta muchos años, es verdad. Seré lenta? Hace una semana me reía de una pobre señora que no sabía entrar en el Gmail de su hijo. Y ayer, el mundo me quiso castigar, humillar y hacer sufrir la ignorancia tecnológica en mis propias carnes.

Resulta que ayer me dijeron "pon música en el spotify" y así como quien no quiere la cosa, me vi delante de un Mac sin mouse. Yo buscaba y buscaba, pero que va, no había. Empecé a intentar mover el cursor con la mente pero no acababa de funcionar. Hasta que me dijeron que no, que no había mouse, había "lápiz óptico". En ese momento me sentí como si yo viniera del pasado. No es que nunca hubiera visto uno, pero nunca había tenido que enfrentarme a uno. Sola ante el peligro.

Pensé, no puede ser para tanto, por algo trabajo en tecnología, me saldré con la mía. Ja! No sabéis lo que sufrí, intentando arrastrar esa especie de boli encima de esa tableta, y sólo hacía que seleccionar y arrastrar cosas sin querer!

En ese momento de pánico no me podía quitar esta escena de la cabeza:

Where are the files? They're IN the computer!



La cosa acabó en que 1) tuve que pedir ayuda, 2) no me cargué la tableta de milagro, 3) quedé como una tonta, 4) con la ayuda aprendí que los lápices ópticos son... mágicos! no hace falta tocar la tableta para mover el cursor! y 5) pensé que la "tía coño" también habría pensado que internet era mágico, la semana pasada. Tía coño... lo siento de verdad. Tableta... siento el maltrato infligido.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Una historia real

Hoy en el trabajo he tenido el placer de oír una conversación telefónica larguísima (una de las partes, claro). La temática era: chico de mi edad, más o menos, intenta que su madre entre en su gmail (por alguna razón que desconozco). Os aseguro que la conversación ha durado aproximadamente una hora, sin exagerar. Yo no daba crédito de algunas cosas que oía:

- A ver, escribe, maaail punto google punto com, barra ...
- (...)
- la barra que está encima del 7, mama
- (...)
- tía coño! ----> dirigirse a su madre como "tía coño" no está penado por ninguna ley?
- (...)
- como que no te sale nada, a mi me sale, algo haces mal!
- (...)
- pero a ver, tía coño, cómo se escribe "google"?
- (...)
- Noooo, con dos os!

Es posible que alguna persona del presente no sepa escribir Google? Porque, a ver, estaríamos hablando de alguien que como mucho podría llegar a tener 65 años, pero estamos asumiendo que es alguien que alguna vez ha tocado un ordenador y conoce el concepto "Internet", o sino la conversación habría durado unas tres o cuatro horas, y habría pasado por momentos tipo "Ves esa E azul de la pantalla con una órbita alrededor, tía coño? Dale dos veces rápido, y se abrirá una ventana blanca!" Y yo me habría querido suicidar, claro está.

Una vez superada la dificultad de llegar a la pantalla de login, la cosa ha llegado a momentos muy trágicos en los que la tía coño no sabía en qué sitio de la pantalla había que poner la dirección de email, ni el password, con detalles como:

- Tía coño, pero hay algún otro sitio de la pantalla en el que te deje escribir algo?
- (...)
- Pues entonces qué coño preguntas tía?

Yo no sé cuándo podré recuperarme de esta experiencia. Creo que el chico tiene todo el derecho del mundo a llamar a su madre tía coño, sólo por la paciencia admirable que ha demostrado durante una hora entera.

Sólo me sale decir: Tía coño Mamá, aunque a veces seas una pesada que me persigue por el gmail, por el facebook, por el whatsapp y por todos los medios no presenciales posibles, gracias por ser así de geek y no tener que verme yo en estas situaciones tan miserables.