Archivo de la etiqueta: Árbol
Alfombras de Versalles
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Los peinados de Versalles
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Ventanas al cielo
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Ramo de sueños
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Ramo de sueños
“…y por eso cultivaban jardines de sueños / y los exportaban con grandes lazos de colores / y los profetas de la oscuridad se pasaban noches/ y días enteros / vigilando los pasajes y los caminos buscando estos peligrosos cargamentos / que nunca se dejaban atrapar / porque el que no tiene ojos par soñar / no ve los sueños ni de día ni de noche”
Gioconda Belli
Bus
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La manada
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La manada se hace vieja, ya no se juega inconscientemente, ahora hay necesidad de mirarse a los ojos, de romper las vergüenzas que nos frenan, de sentir en algo mas que en el apareamiento, de rugir en paralelo, apoyando la voz en el oído cercano, como una caricia sin manos, tumbarse a rumiar la vida mientras la cercanía, rumia plenitud.
Los nuevos cachorros desplazaran el sitio, el tiempo y los presentes, toda la vida anterior pasará al recuerdo fugaz de nuestros olores, tenemos que soltar amarras del pasado, olvidarnos de los territorios ocupados, convencernos de un presente, que dudamos si queremos y decidirnos de bruces contra el futuro efímero que nos regala esta vida.
Los animales, que etiquetamos tan irracionales, no quieren jaulas, ni parques tranquilos donde les den la comida a la boca, ni la comodidad que les mata lentamente, ellos prefieren la duda del comer diario, del dormir intranquilos, de preocuparse por su vida, de poder estar donde quieren, y sobre todo, de ser ellos mismos.
Asturias
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Brotes verdes
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Refugio en la tormenta
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El camino estaba embarrado, los tobillos llenos de humedad, se hacían mas pesados, el fango en el calzado, desdibujaba las formas de nuestros pies, era todo humedad y escalofríos.
El refugio, no estaba lejos, pero la tormenta desatada, nos había dejado aislados del sentido común, era cuestión de un último esfuerzo. El cansancio, nos dejaba sin voluntad de seguir, pero la vista del tejado lleno de nieve, nos impedía descansar, y llegando a su aterpe, nos sentimos aliviados de vivir.
Los truenos bramaban en el cielo y el viento silbaba al rebaño de nubes, que no cesaba de traer lluvia, la música de los elementos, imponía el respeto de una opera en Viena, las cuatro paredes castigadas, imponían la seguridad que necesitábamos.
(Fragmento de … Tormentas)












