Hace mucho tiempo, cuando escribía reseñas, me gustaba iniciarlas con una especie de contexto histórico con tintes dramáticos y una que otra referencia a la historia ya conocida; pero dejemos eso atrás, basta decir que Rogue One «Una historia de Star Wars» y sus eventos se ubican entre el episodio tres y el cuatro y cuenta la historia de un grupo de rebeldes empecinados en conseguir los planos de la estrella de la muerte, tal cual, y es que cómo me ha fastidiado estas últimas semanas ver blogs estúpidos con líneas de tiempo insufribles y sarcásticas, como si se tratara del tema más complicado del mundo, caray.
Aclaro algo, fui a ver la película el primer día, al igual que he hecho con cada una de la saga desde que tengo uso de razón, y estarán pensando que lo digo para introducir algún tipo de excusa para el retraso de mi reseña, pero no, sólo me gusta presumir cuando voy a las premiere, sea de Star Wars o de «Diario de una princesa 3». Lo que sí quiero es que noten mi gusto por la franquicia, siempre me he catalogado en general como el fanático «público agradecido», a quien no le importa si la película es lenta o carente de argumento, siempre tendrá un atronador aplauso para ella… ¿hasta ahora?
Sólo estoy escandalizando, claro que salí con una amplia sonrisa de la función, pero hay muchos puntos a aclarar:
