Contra las fronteras


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Contra las fronteras

Nunca he estado de acuerdo con la idea de crear nuevas fronteras, siempre me ha parecido mucho más interesante el destruirlas, al fin y al cabo, todo somos iguales. ¿Por qué tanta obsesión en separarnos? ¡Hagamos equipo!, cuanto más grande mejor.

Traigo dos poemas contras las fronteras para quien guste.

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¡Qué poco herméticas son las fronteras de los reinos humanos!

¡Cuántas nubes  las cruzan sin castigo,

cuánta arena del desierto va de un país a otro,

cuántas piedras del monte ruedan en propiedad ajena

saltando provocativas!

¿Tengo que enumerar, uno a uno, los pájaros al vuelo,

o al que en este momento se posa en una barrera cerrada?

Aunque sea solo un gorrión, su cola ya es fronteriza,

pero su pico es de aquí. Y para colmo no se está un segundo quieto.

De los innumerables insectos me limitaré a la hormiga,

que entre las botas del guardia,

no se digna a contestar a las preguntas: de dónde, a dónde.

¡Ah, ver claramente, a un tiempo, ese completo desorden en todos los continentes!

¡No es acaso ese ligustro de la orilla contraria

el que pasa por el río, de contrabando, una enésima hoja?

Porque quién si no la atrevidamente manilarga sepia

viola la zona sagrada de las aguas territoriales.

¿Cómo se puede hablar de un cierto orden,

Cuando ni aun las estrellas se dejan colocar

para que nos quede claro bajo cuál hemos nacido?

¡Y qué del censurable extenderse de la niebla!

¡Y del polen que surca las estepas

Como si nunca hubieran sido divididas!

¡Y de las ondas del aire que llevan servicialmente el sonido de las voces:

Chillidos evocadores, gorgoteos con sentido!

Sólo lo humano sabe ser verdaderamente ajeno.

El resto son bosques mixtos, trabajo de zapa y viento.

(Wislawa Szymborska)

 

 

Único y sin fronteras. Compacto

escalador de diáfanas planicies

que comienzan en ti y en ti terminan

sin que comiencen ni terminen nunca.

Aduanero de paz que ruborizas

la feria de colores de los mapas

y l’alta diplomacia de los soles.

Tan solidario siempre. Y tan igual

en tu imperio de alados celuloides,

sin problemas raciales que dividan

tu universal desvelo de ser uno

frente a los continentes disgregados.

Ahora sí que puedes encontrarme

en los primeros planos de tu insomnio.

(Pedro García Cabrera)