Ya estoy de vuelta, y me queda un último día de vacaciones que dedicaré a cosas tan interesantes como ponerle un retrovisor nuevo a la moto (es posible que dejarla en la calle tantos días sin moverla no haya sido buena idea, sí), ir a buscar mi título universitario (después de tanto tiempo, los siguen guardando, o hacen hogueras de títulos de vez en cuando?), poner anuncios para buscar compañero de piso (sisi, one more time... el nuevo me ha dejado tirada, en sólo 15 días, pero por esos 15 días ha pagado lo mismo que si se hubiera alojado en el Ritz), y llorar un rato.
Bueno va, no voy a llorar porque esas vacaciones han compensado los dos años anteriores en los que prácticamente no tuve. No me puedo quejar, he aprovechado el tiempo y vuelvo con energías renovadas, y con pocas ganas de trabajar, vale, pero no se puede tener todo. El no saber en qué fregao me va a tocar meterme, pero sospechar que pronto me caerá uno grande y desagradable tampoco ayuda nada. Debo ser de ese tercio de españoles que sufren síndrome postvacacional. Suerte que en breve llegará la gripe a y nos mandará a todos para casa.
P.D. Tenía muy pocas ganas de escribir, pero como ya llevo 72 minutos de megavideo y me hacía esperar 54 para seguir viendo el capítulo, no me ha quedado más remedio. Aunque estoy convencida de que me ha hecho trampas. No llevaba 72, seguríssssimo. Espero que no sea mi compañero de piso que se está aficionando al megavideo y me quita minutos.
P.D.2 Me quedan 19 minutos. A ver, no es que haya tardado 35 en escribir esta mierda de post eh. Que he hecho otras cosas eh... del tipo comerme dos galletas de chocolate, pelearme con un mosquito... mi vida es apasionante, sin duda. Yo no sé como no me había abierto un blog antes. Vamos, yo no sé como no ligo más, de hecho.
Más cosas que me callo y las digo aquí
Hace 1 día