El periodista Dicky del Hoyo (@zuloko) supura lecciones de periodismo por cada poro de su piel. Y ello lo da cada experiencia laboral, cada puerta cerrada y abierta (la siguiente), cada noticia cubierta, cada fuente entrevistada. Está especializado en comunicación corporativa, nuevas tecnologías de la información, redes sociales y relaciones públicas y fue uno de los pioneros en el mundo de la blogosfera, cuando abrió su propio espacio en la red allá por el pleistocénico año 2001, como él mismo recuerda.
El lenguaje es un virus que procede del espacio exterior. Esa afirmación es el meme más conocido del escritor William Burroughs. Si lo pensamos quizás no sea una idea tan descabellada. Ahora, que a nuestro catálogo de habilidades hemos incorporado la epidemiología, ya sabemos que un virus sólo tiene por objetivo el reproducirse y que utiliza a otros seres vivos como instrumento para hacerlo. El lenguaje sería, en la teoría del escritor Beat, una realidad independiente del ser humano que lo utiliza para desarrollarse y crecer.
Tenía mi edad pero parecía infinitamente mayor. Le pedí permiso para una fotografía y me dijo que esperara. Entonces cogió a su hija en brazos y posó con orgullo. Y dijo «aquí se vive mal y se pasa frío, pero por lo menos hay un techo». Era en Erandio y la foto era para un reportaje y un Medio extranjero del que ya no recuerdo el nombre. la cámara eera una canon analógica y el formato diapositiva FUJI 400 ASA #circa 1990 #Erandio
Las Asociación Vasca de Periodistas AVP-EKE organiza en colaboración con la Alhóndiga de Bilbao un taller de radio para chavales de entre 10 y 12 años. Queremos que este taller les divierta, les entretenga y, cómo no, les inocule el veneno de la radio. Mañana, a las diez de la mañana, la presidenta de la asociación, Lucía Martínez Odriozola, presentará, en rueda de prensa, en la sala Bastida de la Alhóndiga este taller que ha tenido una excepcional acogida. Sus plazas están agotadas desde el primer día y son incontables las familias que han mostrado su interés en participar.
El objetivo de este taller es convertirnos, de una manera lúdica y práctica, en redactores, editores y locutores de informativos para la radio. Los informativos son la parte fundamental de la programación de una radio. Para aprender todo el proceso de hacer un Informativo, en este taller de radio, de cuatro días de duración, los y las participantes aprenderán a conseguir la noticia, a hacer entrevistas, a redactar las informaciones para la radio, a editar un informativo y finalmente, serán capaces de emitir un informativo para la radio. Todo ello con abundantes ejemplos de teoría y práctica y de una forma divertida y participativa. Seguir leyendo «Taller de radio. ¡Vamos a hacer un informativo!»→
Hola. Por aquí seguimos. No se ha cerrado el blog, ni se ha trasladado ni ha ocurrido nada que impida que este proyecto veterano continúe. Sigo con la escritura compulsiva, sólo que ahora está dedicada (la escritura) a temas menos visibles y confesables o a otras aficiones como el blog comunitario Don Manuel que perpetramos un grupo de periolistos y que nos divierte sobremanera.
Tenía pensado escribir algo urgentemente, sobre todo pensando en aquellos amigos que se han tomado la molestia de ponerme en el lado derecho de su blog como el, siempre interesante y pertinente Birubao o mi lectura fugaz pero fiel de todos lo jueves Blomdem. Todos los demás saben que yo se que saben que yo se que ahí están aunque no los mencione. Que, acabo de ver que muchos tienen como mi último post en su rss uno de hace cuatro años sobre ¡la gaseosa Crus del Gorbea! Dios, ¡qué gaseosa!
También os tengo que contar, porque me ilusiona, que mi amiga Madariaga se ha estrenado como articulista en el Men’s Health y que, además ha subido al olimpo de los dioses blogueros con entrevista incluida.
Y sobre todo quería pasar el último post que me costó mucho trabajo escribir y sobre todo superar.
Todo pasa. Como dijo Gandalf, hay que darnos la importancia que merecemos pero no debemos olvidar lo que estaba en la esencia de lo que dijo a Bilbo (el hobbit, no a la Villa): «Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!».
Hola Paula. Esto que te voy a contar no es tu aita. Es la visión particular y desenfocada sobre unos tiempos en los que se compartieron trabajo, mesa, alegrías y penas, esperanza y desánimo. Durante más una década. No dejes que te digan eso tan gastado de que, cuando seas mayor, entenderás lo que ha pasado. Cuando pierdes a tu padre da igual que seas mayor o, como es tu caso, una niña. Se arranca una parte de tu identidad, y ni los recuerdos podrán completar ese vacío tan grande.
Nos consolamos con la memoria porque es mejor que la nada, y por eso miramos al pasado, y hacemos una selección de los momentos. Celebramos lo bueno y olvidamos lo regular. Porque toda vida se compone de claros y oscuros. No existe la excepción a esa regla.
En ese pasado hay una oficina a medio montar, mesas y llaves allen. Un tipo apresurado que fumaba y andaba y llamaba por teléfono y escribía como si no existiera un mañana. Qué ironía, era verdad, su mañana se esfumó en un momento. Tan pronto. Y ese gol que se gritó en una oficina vacía, y que asustó a los vecinos. Y la inmersión en el Abra, qué momentazo. Ese ok con la mano y las burbujas que subieron para arriba y se mezclaron con los rayos de sol. El resto de la tropa echando la papilla, mareados por unos simples borreguitos, y aquí los veteranos impasible el ademán.
Y la comida. La humanidad está dividida en dos tipos de personas. Los que comen y los que se alimentan. Ese comer la comida tres veces. La primera con los ojos, cuando salían los platos, la segunda apresurado (siempre corriendo, ¡qué manía!) y la tercera paladeando y preparando la siguiente.
Se ha discutido y peleado en esas oficinas, siempre esperando un cambio de moqueta, y de las mejores broncas surgieron las mejores complicidades. Algún inconsciente te metió por los senderos del Warcraft, y seguro que más de un orco lo sintió en su piel y en sus huesos.
Hay una playa en esta historia. El sol ya cae y el Mediterráneo abraza a un hombre que, desnudo de ropas, agobios y tristezas, entra en el mar. Si es cierto que existe un lugar en el que los buenos momentos quedan congelados ese lugar ya fue. Atrápalo, es tuyo. Para siempre.
Mírenlos. Tienen los ojos brillantes, saludan, mantienen la moral alta. Ha llegado la NASA a ayudar y nueva maquinaria. Son los mineros, son chilenos, ¡Viva Chile, mierda! y son noticia. Son noticia ahora. Mañana la máquina de triturar noticias dirá que pasó su turno y nadie se acordará de ellos. Dará igual si has ganado Eurovisión, si has sido campeón del mundo, si te llamas lady Gaga. Mañana, te lo anticipo, no serás noticia.
La digestión de los medios es ligera y su memoria efímera. Darían un brazo por tener la exclusiva de hoy pero rechazarán el largo reportaje de investigación que esa noticia merecerá mañana. Los mineros chilenos dan muy bien en la tele pero en el otro lado del mundo cada día mueren enterrados diez mineros chinos en busca del carbón y no merecen ni una línea. Son los mineros chilenos y hoy son las estrellas porque mandaron imágenes que quedan telegénicas en el informativo. Pero mañana volverán al agujero. Son los Madeleine McCann del post-verano del 2010.
Es tan real su historia, tan reales todos los que aparecen en la bocamina tratando de sacar provecho, tan reales los reportajes en los que nos hablan de las historias personales del minero enfermero, del minero bromista, del minero depresivo, del minero líder, que aún no me creo que no esté el periodista Charles «Chuck» Tatum y el «Albuquerque Sun-Bulletin» retrasando su rescate para vender más periódicos. Billy Wilder los/nos retrató en El Gran Carnaval, una de las películas sobre el periodismo que todavía no han sido superadas. Una película que habla de los enormes egos, de los intereses bastardos, de las alianzas y de las decepciones que produce un oficio que se atraganta cada día de una realidad y a la mañana siguiente la escupe para pasar a otra cosa.
Billy Wilder dijo que la película se pegó el batacazo en la taquilla porque en 1951 el público aún creía que los periodistas eran gente honesta. Eso creían, en el pasado.
Seguro que os suena la historia de Damón y Pitias. Damon se enemista con el tirano de Syracusa, Dionisio, y es sentenciado a morir en la horca. El reo pide unas horas de libertad antes de su muerte para despedirse de su familia, pero claro, el tirano le dice que no. Que verdes las han segado, y que si se marcha para despedirse ya te hemos visto, so listo. Para asegurar que sus fines son honestos y de que regresará a la cita con la muerte, Damón deja en prenda a su amigo Pitias, que gustoso, acepta el desafío. El resto de la historia es conocido: Damón sufre mil penalidades en su viaje y llega al patíbulo rozando el larguero y cuando ya todos pensaban que había huido. Pero Pitias sigue confiando en su amigo hasta cuando está con la soga al cuello. Enternecido, Dionisio perdona la vida a los dos amigos, y colorín, colorado.
¿Aceptaríamos cualquiera, en esta sociedad cínica y descreída, ser garantía de nuestros amigos. Personalmente, hay días que dudo hasta de la otra mitad de mi personalidad. Creo que a estas alturas, las personas por las que apostaría mi cabeza se cuentan con los dedos de una mano, y si me apuran con el pulgar es más que suficiente.
Por eso un asunto reciente me ha desarmado a nivel emocional. La semana pasada eran detenidos un grupo de personas. Ese día, alguien literalmente se volvió loco de generosidad y activismo. Dijo a todos que uno de los detenidos era su amigo y proclamó su inocencia. Achicharró a llamadas y a correos a los medios de comunicación que no respetaban la presunción de inocencia. Llamó a políticos, a instituciones, movilizó gente, inició una campaña de recogidas de firmas. Consiguió un espacio destacado en el periódico de mayor difusión en el día que más se lee el periódico. Esa noticia ya se está empezando a debatir en las reuniones de las asociaciones profesionales de periodistas…
Y finalmente, después de muchos días, aulló de alegría a los cuatro vientos. Lo que el sostuvo desde el principio había quedado demostrado. Su amigo fue puesto en libertad. Y eso, con ser muy importante, es secundario para mi visión de lo que se ha vivido.
Es preciso y lo hemos visto con recientes sentencias, que a la pena del juez no se sume la «pena de telediario». En esto, los que nos dedicamos a la innoble profesión del periodismo, debemos tener más que cuidado. Jugamos y juzgamos con nuestros titulares sobre bienes, haciendas, personas y prestigios.
Por otro lado, me gustaría que si llega el día de que mi cabeza es la que está amarrada a la soga, alguien tenga la valentía y la certeza de partirse la cara y chillar que soy inocente. Es lo más parecido a la idea de la felicidad y de lo justo. Si eso pasa, y ojalá que nunca pase, me gustará tener a un Pitias a mi lado.
Se acabó lo del Alakrana y aunque es preciso hacer una reflexión general sobre el asunto, me quedo con algo que tiene que ver con mi profesión, con el periodismo.
Frente al ruido mediático, que sólo ha contribuido a avivar el fuego del chantaje e incluso, me atrevería a decir, a alargar la duración del secuestro os muestro una isla de cordura. Estas son las normas que desde la BBC se marcan a sus profesionales a la hora de la cobertura de un secuestro. Todas las redacciones españolas (con perdón) y/o vascas debieran de tomar nota:
Secuestro, toma de rehenes y asedios (normas de estilo de cobertura, BBC)
En los casos de secuestro, toma de rehenes y asedios debemos ser conscientes de que cualquier cosa que transmitamos o publiquemos puede ser visto o escuchado por los autores, tanto en el Reino Unido y el extranjero.
Es importante informar de las demandas en su contexto. También hay que examinar cuidadosamente las cuestiones éticas planteadas al ofrecer una plataforma para los secuestradores sobre todo si lo hacemos en directo. Debemos mantener el control editorial sobre la información que difundimos de los acontecimientos y velar por:
* No entrevistar a un secuestrador en directo.
* No difundir vídeos y/ o audios proporcionados por los secuestradores en directo.
* Emitir las grabaciones realizadas por los autores, ya sea de eventos realizados, los actos violentos o de sus víctimas, sólo después de la remisión a una figura editorial de alto nivel.
* Imponer un decalaje temporal cuando el material de difusión en directo corresponde a temas delicados, por ejemplo, una toma de la escuela o un secuestro de avión. Esto es particularmente importante cuando el resultado es impredecible y pueda dar resultado a materiales perturbadores que no son aptos para su difusión sin una previa revisión cuidadosa.
Al informar sobre noticias relacionadas con el secuestros, toma de rehenes o asedios, debemos escuchar el consejo de la policía y otras autoridades acerca de cualquier cosa que, si se cuenta , podría agravar la situación. De vez en cuando nos pedirán a retener o incluso no incluir la información. Cumpliremos cuando la petición sea razonable, pero no se transmitirá nada a sabiendas que sea falso. La policía incluso puedo solicitar un silencio completo sobre uan noticia. Lo valoraremos y lo respetaremos tras una razonada decisión editorial.
Las noticias que ocurren en verano pertenecen en su mayor parte a la categoría «temas insustanciales y/o intrascendentes».
Cuando, en verano, se produce una noticia de verdad, suele ser tan grande que desearías que no hubiera ocurrido (caída del muro de Berlín, terremoto en San Francisco, etc.) Si eso ocurre, reza y pide ayuda.
Para tus compañeros de redacción tendrás el mismo valor que cualquiera de las piezas de mobiliario. No esperes a que te den trabajo, busca temas, proponlos o directamente preséntate con una pieza creada y cruza los dedos. Lo peor que te pueden decir es que no la van a publicar o emitir. Lo mejor, que te empiecen a prestar un poco de atención y/o respeto.
Si no hay temas, inventa. Busca en hemerotecas noticias que quedaron sin cerrar, pregunta a quienes te rodean por problemas en tu zona de influencia, busca asuntos de interés humano. Baja a la calle y mira con ojos curiosos lo que te rodea. Casi cada persona encierra una buena historia. Es tu habilidad la que conseguirá construir de eso un reportaje.
Baja con los veteranos al bar, aprenderás más que en la redacción. Pon la oreja y quédate con los trucos del oficio. Cuando vas, ellos suelen estar regresando.
Si eres periodista no desprecies a los cámaras ni a los fotógrafos. Son los que más saben y los que menos cuentan que saben. Son una tribu dentro de la tribu. Yo los compararía con el cuerpo de Rangers, desbrozan el camino del plumilla. A veces con una cámara y una fotografía se hacen mejores crónicas que con dos páginas de un periódico. Ni se te ocurra sentirte superior a ellos, si lo haces perderás muchas oportunidades de aprendizaje.
Emilio Morenatti
Si estás convencido de que vas a continuar con el periodismo piensa que el adjetivo vocacional es el que mejor se le aplica. No esperes hacerte rico ni famoso. Aspira como mucho a ganarte la vida con mucho esfuerzo. Si no te compensa a nivel profesional y humano dedícate a otra cosa. Todavía estás a tiempo.
La noticia que te han encargado cubrir no suele ser la más importante. Dale la importancia que requiere, ni más ni menos.
Si vas a trabajar delante de una cámara cuida tu aspecto. Si vas a hablar delante de un micrófono vocaliza. Hay cientos de trucos. Escucha a los mejores locutores y actores de doblaje y trata de descubrir sus trucos e imitarlos. Si escribes, al menos, no cometas faltas de ortografía. El word trae un corrector de texto, pero esa no es la solución definitiva. A escribir se aprende escribiendo y leyendo mucho. En la escritura imita lo mejor de los mejores también hasta que encuentres tu propio estilo.
La beca acabará y entonces llegará un sueldo penoso, si llega. Estás a tiempo de pensar en opositar. Esta profesión suele ser una mierda pero ¡amigo! es nuestra mierda y cómo nos gusta su aroma.
El problema o la virtud es que, pese a que seguimos siendo una profesión denostada y con un prestigio inferior al de pianista de burdel, ahora todo el mundo trata (creo que de manera inconsciente) ser periodista. No me parece mal; pero frente a los prudentes, hay quienes se agarran a su juguete informativo como los chavales que conducen el coche de sus padres sin carnet.
Así, en dos días, la gripe porcina se convierte en un noticia viral por los twitters y los blogs. Así, entre los rumores políticos de esta semana escucho pasmado uno que me incumbe y que desconozco quien lo ha propagado y a quién beneficia (a mi no, desde luego).
Y recuperando la expresión de que «el medio es el mensaje» empiezo a destacar que el determinados Medios, por su uso, pasan a no ser demasiado creíbles. Y me refiero al mundo de los blogs que empiezan a ser mirados de soslayo por los periodistas de prestigio. En la película «La Sombra del Poder» se establece ese recelo entre los periodistas 2.0 y los plumillas analógicos de toda la vida.
En definitiva, frente a quienes propugnan por establecer rígidas leyes para quienes publican en blogs, y otras iniciativas como las de crear carnets de bloggers, yo creo que sobraría para esta actividad el marco de normas legales que controlan el uso de la libertad de expresión y también las leyes que penalmente castigan la difamación, las opiniones racistas o injuriosas. Es mucho pedir que todos los que escriben un blog sepan de deontología del periodismo cuando una importante cantidad de aquellos que han conseguido un título de periodista ejercen su oficio sin tener la menor idea de ética periodística. Apliquemos entonces el menos común de los sentidos a la cosa: el sentido común.
Ya se le conoce popularmente al que majo a golpes la herriko de Lazkao como el «tio de la maza». Antes Jose Mota había popularizado su personaje del «tío de la vara». Este super-héroe rural se encarga de bajar la tontería a mastuerzos recalcitrantes a base de «varazos». No es mal método para aplicar en el caso de gobernantes que se pasan el tratado de Kioto por el forro o promotores de pelotazos urbanísticos que arrasan con el paisaje.
En Euskadi somos menos sutiles, más honestamente brutales. Así que, para una parte de la ciudadanía, el héroe del momento es «el tío de la maza». Un justiciero no anónimo (gracias a los vídeos de diferentes televisiones que, sin distorsionar, han mostrado su cara a admiradores y a ojeadores de ETA). Este hombre, que acababa de estrenar su pisito, ha visto como una bomba que iba dirigida contra la sede socialista de Lazkao ha reducido a escombros su vivienda. Su reacción ha sido emprenderla a golpes con la sede de D3M en su pueblo. (D3M ¿siglas quizás de «dale tres mazazos»?). La respuesta de los agredidos ha sido encartelar Lazkao con carteles que le etiquetan de «faxista» y de paso le señalan como objetivo para próximas «visitas» no demasiado amistosas. Francamente, no me gustaría estar en el pellejo del tío de la maza. Seguir leyendo «El tío de la maza»→