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        <title><![CDATA[Stories by Pablo Domínguez on Medium]]></title>
        <description><![CDATA[Stories by Pablo Domínguez on Medium]]></description>
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            <title>Stories by Pablo Domínguez on Medium</title>
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            <title><![CDATA[Empecé a ler]]></title>
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            <category><![CDATA[stories]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Pablo Domínguez]]></dc:creator>
            <pubDate>Tue, 15 Jan 2019 00:08:12 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2019-01-15T00:08:12.607Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*638gWikcGiwrHi_cu7f0PA.jpeg" /><figcaption>Una foto vertical de una pila aleatoria de libros en mi habitación.</figcaption></figure><p>Algo que ha parecido genial sobre enero del 2019 es que cada semana termina lunes. Me explico: El 1 de enero fue martes, y cada lunes siguiente será un múltiplo de 7. Suficiente para que mi cerebro se dé cuenta del avance del tiempo. Y como si nada, hoy 14 de enero, ya son tres semanas de haber inicado el año.</p><p>Bajo esta lógica, <em>voy al día</em> en lo que respecta a mi propósito de escribir una vez por semana durante todo este año. Pretendo escribir más que nada blogs hablando sobre algunas de mis experiencias, pensamientos, opiniones y de vez en cuanto de noticias o algo de novedad. Tengo un ambicioso plan sobre reviews de hamburguesas, <a href="https://www.instagram.com/p/BX_RTgThhQp/">pues si un niño puede se catador profesional de limonadas</a>, yo de seguro puede ser reviewer de hamburguesas.</p><p>Pero este post, es en realidad sobre lectura, bueno, libros.</p><p>Cuando llevaba mi clase de comunicación el semestre pasado, la profesora mencionó que para aprender a escribir tenemos que aprender a leer. Y pensando un poco, me di cuenta que yo en realidad leo muchisímo noticias pero libros no.</p><p>Es gracioso, porque pensé que en 2018 no había leído ningún libro. Al no darle la suficiente importancia a la lectura, aquellos libros muy lejanos.</p><p>En realidad, según recuerdo, leí 3 libros y terminé de leer 1 que acarreaba desde 2015! Los dos últimos fueron para la misma clase que menciono y los otros por gusto.</p><ul><li><em>Los innovadores</em> (2015), <strong>Walter Isaacson</strong> (el acarreado por la mafia del poder). Relata de las manos del autor de la biografía de Steve Jobs la historia e historias de los personajes que han moldeado el futuro y la computación, aka las innovaciones tecnológicas hasta la última década. Pasando por Ada Lovelace, las invención de las primeras computadoras, el transistor y el internet. Es interesante, porque aborda de forma crítica la inventida y el perfil de los padres de la revolución digital.</li><li><em>Chaos Monkeys </em>(2016), <strong>Antonio García Martínez</strong>. Relata la historia del autor de su paso por Facebook y cómo vendió su startup a Twitter. Aprenderás sobre AdWords, el nacimiento de la publicidad de Facebook, y la cultura emprenderora de Silicon Valley.</li><li><em>1984</em> (publicado 1949), <strong>George Orwell</strong>. No necesita presentación. Siempre me pregunté el por qué las tantas referencias hacia 1984 (el año), el Gran Hermano y las distopias.</li><li><em>¡Sálvese quien pueda!</em> (2018), <strong>Andrés Oppenheimer</strong>. Muy interesante y de miedo. La cuarta transformación revolución industrial nos ha alcanzado a una velocidad impresionante y ¡nadie está hablado de ella! Cualquier trabajo repetitivo y de poca creatividad será automatizable tan pronto en la próxima década. Sí, en Latinoamérica. Pero hey, no todo es malo :).</li></ul><p>Recomiendo los cuatro libros en mayor o menor medida a todos los geeks y techies que me puedan leer.</p><p>Motivado por esto, empecé bien el 2019 con <em>El Viejo y el Mar </em>de Hemingway<strong> </strong>, un libro muy corto que me leí en dos noches. Le estoy siguiendo con uno títulado Visioingeniería, que aunque el título suene tonto y de superación personal, lo he encontrado interesante hasta dónde voy.</p><p>Pero, ya han sido 6 años seguidos quizá, que entre mis metas de año nuevo está leer tal cantidad de libros, y de hecho, cumplí las primeras veces si no me equívoco, pero con el pasar de los años me volví un acaparador de libros que no leía. He ahí de dónde saqué <em>El viejo y el Mar</em>.</p><p>Y la inspiración para este post surgió hace un rato, cuando el siempre buen algoritmo de YouTube me trajo este vídeo de PewDiepie.</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?src=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fembed%2FpNar3Dh9zDk%3Ffeature%3Doembed&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DpNar3Dh9zDk&amp;image=https%3A%2F%2Fi.ytimg.com%2Fvi%2FpNar3Dh9zDk%2Fhqdefault.jpg&amp;key=a19fcc184b9711e1b4764040d3dc5c07&amp;type=text%2Fhtml&amp;schema=youtube" width="854" height="480" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/9ae1990bda0b232ca68222ddc3fcbce7/href">https://medium.com/media/9ae1990bda0b232ca68222ddc3fcbce7/href</a></iframe><p>Ver que habla de sus libros favoritos del año y de su problema para terminar cosas es inspirador de alguna forma.</p><p>¡Y lo digo en verdad! <a href="https://hipertextual.com/2018/11/hackean-impresoras-pewdiepie">No soy una impresora malvada como para publicitar a PewDiePie,</a> en serio, no soy una.</p><p><em>Puedes seguirme en </em><a href="https://medium.com/@pablomdd"><em>Medium</em></a><em>, </em><a href="https://twitter.com/pashbla"><em>Twitter</em></a><em>, e </em><a href="https://www.instagram.com/p_ab_lo/"><em>instragram</em></a><em>. Una disculpa por los chistes políticos.</em></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=ecbd89bb4287" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[LOS PELIGROS DE LA AUTOMATIZACIÓN PARA LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS EN MÉXICO]]></title>
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            <category><![CDATA[jobs]]></category>
            <category><![CDATA[future]]></category>
            <category><![CDATA[university]]></category>
            <category><![CDATA[spanish]]></category>
            <category><![CDATA[automation]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Pablo Domínguez]]></dc:creator>
            <pubDate>Fri, 26 Oct 2018 15:06:35 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2018-10-28T01:47:16.851Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h3>Un ensayo sobre la automatización en México y la actualidad de las universidades públicas de cara al futuro.</h3><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*2gGuYVI_ZPCvGJBi7l6TFg.jpeg" /><figcaption>CC</figcaption></figure><p>La llamada Cuarta Revolución Industrial ya está aquí y vino para quedarse. Se trata de la combinación de sistemas ciberfísicos inteligentes nunca antes vistos (BBC Mundo, 2016a). Imaginemos, por ejemplo, que en una fábrica automotriz hay un robot en la línea de producción que pone una tuerca. Hasta hace unos años, este robot como muchos, trabajaban aislados los unos de los otros con, quizá, algunos operadores supervisándolos. Ahora, este mismo robot es más barato, rápido, y es capaz de estar en contacto con el siguiente robot de la línea de producción y con todos los demás de la fábrica por medio del <em>Cloud Computing,</em> en donde cada robot se conecta para aprender automáticamente de sus mismos errores o de cualquiera en su nube. La novedad está en que los nuevos robots ya no se limitan a las fábricas, están llegando al público de manera masiva.</p><p>Esto es para asombrarse y alarmarse mucho. Según un estudio de la Universidad de Oxford (Frey y Osborne, 2013) en Estados Unidos, en un lapso de 15 años el 47% de los 702 empleos reconocidos por el Departamento de Trabajo serán susceptibles a ser automatizados. Es decir, pueden ser remplazados por robots o programas de computadora muy inteligentes, aprendiendo constantemente, y al día de hoy, capaces de interactuar con personas de manera oral y escrita en tiempo real sin ningún tipo de atraso o falta de naturalidad (The Verge, 2018).</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?type=text%2Fhtml&amp;key=a19fcc184b9711e1b4764040d3dc5c07&amp;schema=facebook&amp;url=https%3A//www.facebook.com/circuitbreaker/videos/2045943969031755/&amp;image=https%3A//i.embed.ly/1/image%3Furl%3Dhttps%253A%252F%252Fscontent-iad3-1.xx.fbcdn.net%252Fv%252Ft15.5256-10%252F29785775_2045945899031562_5987761894746750976_n.jpg%253F_nc_cat%253D1%2526_nc_ht%253Dscontent-iad3-1.xx%2526oh%253D25a64b4887db05da9ad2cdd3abf99304%2526oe%253D5C82EDF7%26key%3Da19fcc184b9711e1b4764040d3dc5c07" width="600" height="600" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/c6e6064cb02cf939578eb386d8756d6b/href">https://medium.com/media/c6e6064cb02cf939578eb386d8756d6b/href</a></iframe><p>En palabras del periodista Andrés Oppenheimer (2018), nadie se salvará del tsunami de la automatización. Absolutamente todas las profesiones — más bien, las que se salven — tendrán que integrar alguna computadora inteligente a su flujo de trabajo, o más radicalmente tendrán que reinventarse para seguir existiendo.</p><p>Cuando llegó la electricidad a las ciudades en el siglo XIX y el alumbrado a las calles, los candeleros tuvieron algunas decenas de años para reinventarse, mientras ocurría la instalación de luminarias, y enseñarles a sus hijos un nuevo oficio; hoy en día ese trabajo no existe. En la actualidad un profesionista bien estudiado, como un dermatólogo, puede perder más de la mitad de su trabajo gracias a una aplicación de celular que a través de la cámara dice con gran precisión el tipo mancha o granito que presenta un paciente (Oppenheimer, 2018). Pasó de la noche a la mañana, literalmente. Estamos hablando que un profesionista en su clímax laboral necesitará nuevas y mejores habilidades en lapso de tiempo muy corto. El vaticinio es que aquellos trabajos que se mantendrán serán los de menor y mayor educación, estos últimos, los mejor remunerados (Oppenheimer, 2014). “Si tu trabajo se puede explicar fácilmente es susceptible a ser automatizado, si no, no” (Oppenheimer, 2018, p. 16).</p><p>Estamos hablando, que los que aún ni entran a la universidad o no han elegido una profesión deben reinventarse ya; suena bastante absurdo. En palabras de la futuróloga Pilar Roch “el 75% de los empleos del futuro no existen o se están creando” (El Economista, 2014). Entonces, orgánicamente surge la pregunta, ¿cómo se debe preparar un joven para trabajar en algo incierto?</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*ENea01D5AMl6ac8wLpetlg.jpeg" /><figcaption>Biblioteca principal, CU, UNAM por Wikimedia Commons.</figcaption></figure><p>México tiene actualmente 7 de las mejores universidades de Latinoamérica (Nación 321, 2018), pero a grandes rasgos, estas no preparan a los jóvenes estudiantes para los trabajos del futuro, “el sistema educativo universitario atraviesa por una profunda y prolongada crisis” (Arturo, 2010, p. 2). ¿Si, históricamente, no han cumplido con preparar a los jóvenes con los retos del pasado, podrán con los del futuro?</p><p>Pongamos el caso del IPN; este cuenta con 4 de las 10 carreras que Oppenheimer (2018) predice son las carreras del futuro: Ciencias de datos y programación (Matemáticas, telemática e ingeniería en sistemas), Robótica (robótica industrial y mecatrónica), Energías Alternativas y Asistentes de la Salud (trabajo social y enfermería). Son carreras que abarcan disciplinas de ciencias sociales, biológicas y exactas. Estas, van orientadas hacia producir mano de obra calificada con vastos conocimientos en la técnica, pero sus planes de estudio no reflejan las llamadas habilidades del futuro.</p><p>Las <em>softskills</em> o habilidades blandas, que deben tener los jóvenes aparte de su formación académica, rondan en la creatividad, originalidad, inteligencia social y emocional, ética y empatía, trabajo en equipo, entre otras (Oppenheimer, 2018). En carreras del IPN, como mecatrónica, por ejemplo, las materias de ciencias sociales no rebasan el 15% del plan de estudios, área dónde la mayoría de estas habilidades deberían tratarse. Y aquí es donde vemos otra problemática: si estas habilidades no son curriculares deben impartirse informalmente por los profesores.</p><p>Los profesores se ven rebasados por la cantidad de trabajo y el número de estudiantes a los cuáles tienen que atender, por lo que, solo se limitan a impartir la clase, responder dudas y calificar basándose en una rúbrica meritoria e inflexible. El trabajo del profesor no sólo debería ser de carácter informativo — académico — , sino que “también debería ser formativo y transformativo” (Oppenheimer, 2018, p. 223).</p><p>Otro aspecto a tomar en cuenta, es el modelo educativo presente. En México en modelo Educativo Basado en Competencias (EBC) se implementó en universidades desde el 2002 aunado a la integración de México al TLCAN y a la OCDE. Este modelo comprende al estudiante en el centro de su aprendizaje, dónde él es el encargado de buscar el “conocimiento, actitudes, capacidades y valores” (Lozano, <em>et al</em>, 2012). Bastante <em>ad hoc</em> a lo que propone Oppenheimer, sin embargo, la realidad es otra.</p><blockquote>Los profesores de asignatura y de tiempo completo, dada su formación tradicional, no se han desarrollado en el modelo de competencias, si bien, la mayoría de ellos han recibido cursos de formación en estrategias de aprendizaje, materiales didácticos y evaluación del aprendizaje por competencias, esto no ha sido suficiente para cumplir con el perfil idóneo del docente y facilitar el aprendizaje en las áreas de desarrollo de los programas académicos en EBC. (Lozano, <em>et al</em>,2012)</blockquote><p>La educación tradicional que recibieron los hoy profesores de universidad, es la típica del modelo educativo prusiano que data de hace 200 años (Oppenheimer, 2014). Lo que buscaba este modelo era la disciplina y docilidad de los estudiantes, el siempre apego a las normas y al orden. Las profesiones del futuro en cambio, requieren gente pensante y creativa, qué más allá de seguir un <em>syllabus</em> al pie de la letra, puedan ser capaces de innovar y desarrollar proyectos en los cuáles apliquen lo aprendido.</p><p>Un ejemplo de esto, son empresas de la talla de Google o Apple, que al contratar lo que toman en cuenta, son los proyectos en los que se ha contribuido y la reputación en plataformas de código como <em>GitHub</em>, que demuestran la experiencia real en el tema, a diferencia de lo que diría un título universitario. Ya no les interesa que sus empleados tengan un título para entrar a empleos de alta ingeniería (CNET, 2018; CNBC, 2018; Oppenheimer, 2018).</p><p>Pero afortunadamente, no todo es malo. Una de las maneras de medir la creatividad e innovación es través de patentes (Oppenheimer, 2014). En 2017, a las universidades les fueron otorgadas la mayor cantidad de patentes en el país (Crónica, 2018), destacando la UNAM y el IPN, ambas públicas. Sin embargo, este hecho puede verse opacado, pues la gran mayoría de estas solicitudes de patentes son hechas por investigadores y no estudiantes de nivel licenciatura.</p><p>Por otro lado, en palabras del futurólogo y fundador de <em>Singular University</em>, Salim Ismail, “la educación universitaria deber ir orientada hacia el desarrollo de proyectos” (como cita Oppenheimer, 2018). En la UPIITA del IPN, por ejemplo, la titulación se realiza a través de un Trabajo Terminal dónde se espera que el alumno individualmente o en conjunto, desarrolle un proyecto funcional al final de su carrera. Pero no es el caso de otras unidades académicas del IPN o comúnmente en carreras de ciencias sociales exactas, dónde un trabajo de tesis, si requerido, no aporta significativamente al alumno experiencia que pueda ocupar para adentrarse en el mundo laboral.</p><p>De esta forma, el último eslabón para la llegada de un estudiante al mundo laboral son las prácticas profesionales — en México se hace distinción entre prácticas profesionales y el servicio social, pero trataremos el concepto como equivalente — . En este período de transición el alumno es supuesto de aplicar y desarrollar su carrera, pero en realidad le es de poco provecho.</p><blockquote>[…] nos afrontamos entonces ante una terrible situación que conlleva a que las fuertes críticas del mecanismo de transición escuela-trabajo tengan razón de ser, ya que, en realidad, lejos de ser un trampolín para acceder al mercado laboral, son herramientas utilizadas de forma “perversa” por los empleadores, y es entonces que los jóvenes terminan estancándose en las actividades que realizan, sin conseguir conocimientos nuevos que los preparen para un futuro laboral exitoso y, consecuentemente, corren el riesgo de que terminen realizando tareas que fueron contempladas para los trabajadores, es decir, sin ningún contenido educativo, y por lo tanto concluyan siendo mano de obra gratuita (Rueda, 2014).</blockquote><p>En resumen, un estudiante sale de sus cuatro o cinco años de estudios universitarios con un título que dice poco acerca de lo que es capaz de hacer al momento de su egreso. Si bien, los planes de estudio se actualizan cada cierto tiempo, estos podrían contar con sólidas bases académicas, pero de poco le servirán al egresado si no aprende a reinventarse o estar dispuestos a siempre estar estudiando, actualizándose y querer hacer cosas nuevas, que incluso vayan más allá de su disciplina.</p><p>De igual forma es incorrecto decir, que las universidades están rezagadas en los temas de las profesiones del futuro. En el IPN, por ejemplo, están a la vanguardia en la investigación sobre inteligencia artificial para el diagnóstico de enfermedades (Garay y Tovar, 2018, pp. 10–11) y temas que comprenden redes neuronales artificiales (Godoy, 2018, pp. 6–9). Esto, constituye un área de oportunidad para vincular a sus alumnos de licenciatura a estos tópicos de investigación y no solo a sus alumnos de posgrado, pues si la tendencia es que las empresas se guíen por la experiencia y no un título, los jóvenes estudiantes verán distante poder participar en esos proyectos de investigación encabezados por investigadores. En pocas palabras, se debe democratizar el acceso a este tipo de proyectos e iniciativas en las universidades.</p><p>Y al contrario de lo que se podría vaticinar sobre el desempleo en México a corto y mediano plazo de mano de la automatización desmedida (Oppenheimer, 2018), podríamos estar ante una oportunidad única para los jóvenes que estén al día en los últimos adelantos de sus carreras o profesiones, en comparación con sus compañeros de trabajo más grandes — entrados en sus 30 — , pues estos últimos encontrarían más difícil reinventarse o hacer las cosas de forma distinta.</p><p>No olvidemos, que los <em>iPhones</em> no existían hace 10 años ni mucho menos todo el mercado de aplicaciones de los teléfonos inteligentes que hacen nuestras vidas más dinámicas, fáciles y conectadas. El empleo del desarrollador móvil, hoy en auge, era inexistente hasta hace poco y al día de hoy decenas de personas pagan miles de pesos en <em>bootcamps</em> en La Condesa para convertirse en uno. De esto podemos aprender una valiosa lección: los que tienen trabajo de desarrollador móvil son recién egresados, y los que pagan por los <em>bootcamps</em> — <em>a.k.a.</em> quiénes puede pagarlos­ — son adultos que buscan cambiar de carrera o simplemente actualizarse.</p><blockquote>“Se ha vuelto un lugar común decir que en el mundo del futuro lo importante no es lo que sabemos, sino lo que podemos hacer con lo que sabemos” (Oppenheimer, 2018, p. 300).</blockquote><p>Las áreas de oportunidad son muchísimas y muy únicas. Russel y Norvig (2010) escriben en el libro más citado del siglo XXI, que la inteligencia artificial es un campo joven en descubrimientos y lo más grandes aún están por darse.</p><p>Aunque muchos trabajos desaparezcan paulatinamente, otros surgirán y los jóvenes tienen que estar listos para aprovechar la oportunidad. Es el caso, de los <em>influencers</em>, personas que en redes sociales comparten cada detalle de su vida y les pagan por hacer por eso.</p><p>Cuando se dio el cierre de la plataforma vídeos cortos, Vine (BBC Mundo, 2016b), las personas que hicieron famosos ahí tuvieron que migrar a otras plataformas para seguir siendo relevantes; algunos cambiaron su contenido y se aventuraron a nuevos horizontes de un empleo que ellos mismos inventaron. Muy notablemente, la venezolana Lele Pons; de Vine migró a <em>YouTube</em> e <em>Instagram</em>, simultáneamente empezó cantar, y hoy es conductora de La Voz México 2018.</p><p>Este último ejemplo, quizá fuera del tema universitario, pero refleja la capacidad de los jóvenes para adaptarse al cambio y sacar provecho. Mientras se acerca la automatización de manera vertiginosa, los jóvenes deben volverse al estudio dentro y fuera de las universidades, buscar ganar experiencia real, ser empáticos e inteligentes emocional y socialmente, así como adoptar las últimas tenologías para mantenerse relevantes.</p><h3><strong>FUENTES (O REFERENCIAS)</strong></h3><h4>BIBLIOGRAFIA</h4><p>Oppenheimer, A (2014). <em>¡Crear o Morir!</em> 1ra ed. México: Penguin Random House Editorial.</p><p>Oppenheimer, A (2018). <em>¡Sálvese quien pueda!</em> 1ra ed. México: Penguin Random House Editorial.</p><p>Russel S., P. Norvig (2010). Artificial Inteligence : a modern aproach. 3ra ed. Estados Unidos: Pearson Education Inc.</p><h4>CIBERGRAFIA</h4><p>BBC Mundo (2016b). <em>¿Por qué cierran Vine, la app de videos de 6 segundos de Twitter?</em> Extraído el 23 de octubre de 2019 desde <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-37791984">https://www.bbc.com/mundo/noticias-37791984</a></p><p>Benedikt, C. y M. Osborne (2013). <em>The Future of Employment</em>. Extraído el 19 de octubre de 2019 desde <a href="https://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/future-of-employment.pdf">https://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/future-of-employment.pdf</a></p><p>Connley, C (2018). Google, Apple and 12 other companies that no longer require employees to have a college degree. <em>CNBC</em>. Extraído el 21 de octubre de 2019 desde <a href="https://www.cnbc.com/2018/08/16/15-companies-that-no-longer-require-employees-to-have-a-college-degree.html?__source=facebook%7Cmain">https://www.cnbc.com/2018/08/16/15-companies-that-no-longer-require-employees-to-have-a-college-degree.html?__source=facebook%7Cmain</a></p><p>El Economista. <em>Alba Freire: El 75% de las profesiones del futuro aún no existen o se están creando</em>. Extraído el 21 de octubre de 2019 desde <a href="https://www.eleconomista.es/gestion-empresarial/noticias/5695373/04/14/El-75-de-las-profesiones-del-futuro-aun-no-existen-o-se-estan-creando.html">https://www.eleconomista.es/gestion-empresarial/noticias/5695373/04/14/El-75-de-las-profesiones-del-futuro-aun-no-existen-o-se-estan-creando.html</a></p><p>Gutierrez, O (2018). Apple y Google están contratando a personas sin título universitario<em>. CNET</em>. Extraído el 21 de octubre de 2019 desde <a href="https://www.cnet.com/es/noticias/apple-google-glasdoor-contratar-personas-titulo-universitario/">https://www.cnet.com/es/noticias/apple-google-glasdoor-contratar-personas-titulo-universitario/</a></p><p>IPN (2018). <em>Carreras Modalidad Escolarizada</em>. Extraído el 25 de octubre de 2019 desde <a href="http://www.ipn.mx/educacionsuperior/Paginas/modalidad-escolarizada.aspx">http://www.ipn.mx/educacionsuperior/Paginas/modalidad-escolarizada.aspx</a></p><p>IPN (2018). <em>Ingeniería Mecatrónica</em>. Extraído el 25 de octubre de 2019 desde <a href="http://www.ipn.mx/educacionsuperior/Paginas/Ing-Mecatronica.aspx">http://www.ipn.mx/educacionsuperior/Paginas/Ing-Mecatronica.aspx</a></p><p>Lozano, R., A. Castillo y M. Cerecedo (2012). Modelo educativo basado en competencias en universidades politécnicas en méxico: percepción de su personal docente-administrativo.<em> Revista Electrónica “Actualidades Investigativas en Educación”. </em>Extraído el 22 de octubre de 2019 desde <a href="http://www.redalyc.org/html/447/44723437008/">http://www.redalyc.org/html/447/44723437008/</a></p><p>Nacion 321. <em>Las 7 mejores universidades mexicanas en Latinoamérica</em>. Extraído el 21 de octubre de 2019 desde <a href="http://www.nacion321.com/ciudadanos/las-7-mejores-universidades-mexicanas-en-latinoamerica">http://www.nacion321.com/ciudadanos/las-7-mejores-universidades-mexicanas-en-latinoamerica</a></p><p>OECD (2018). <em>Job Creation and Local Economic Development 2018: Preparing for the Future of Work</em>. Extraído el 22 de octubre de 2019 desde <a href="https://doi.org/10.1787/9789264305342-en">https://doi.org/10.1787/9789264305342-en</a>.</p><p>Perasso, V (2016a). Qué es la cuarta revolución industrial (y por qué debería preocuparnos).<em> BBC Mundo.</em> Extraído el9 de octubre de 2018 desde do de <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-37631834">https://www.bbc.com/mundo/noticias-37631834</a></p><p>Platzi (2017). <em>Making AI for the masses, no more black boxes</em>. Extraído el 22 de octubre de 2019 desde <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UYerAtWQrOE">https://www.youtube.com/watch?v=UYerAtWQrOE</a></p><p>Rueda, A (2014). 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La verdad oculta sobre las redes neuronales artificiales. <em>Conversus</em>, 3(132), 10–11.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=6b2639a0bf42" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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