Todos los días
te quiero
de las 10 de la mañana
a las 4 de la tarde,
de las 4 de la tarde
a las 8 de la noche,
y de las 8 de la noche
a las 2 de la madrugada.
Después de las 2,
te sueño
y te quiero.
Si vivieras conmigo, te dejaría cartas
debajo de la almohada.
Sé que no te gusta la soledad
y que también te gusta leer.
Eso te ayudará con ambas cosas.
Nunca he estado tan lejos de ti como en este septiembre. Te he escrito muchas cartas que no envié. Te dije más cosas que no escribí: y pensé más de lo que imaginé. Nunca he estado tan lejos, ni tan cerca de ti como en este septiembre.