Una lluvia magnética estaba asomandose lentamente a la isla, donde el pez hace tiempo estaba tranquilo y ni un poco preocupado. Estaba realmente bien. Pero esa noche las cosas cambiaron.
Las aguas subían y bajaban constantemente hace tiempo en la isla, tanto que ya era complemento normal a la lluvia y al frió.
Pero esa noche la tormenta cayó sobre la pequeña isla, atemorizando a todos los habitantes. El cielo se puso negro y un relampago pegó con furia la costa. Se hablaba q era algún dios, un Zeus o algún Thor. Se hablaba que era la furia de Shango o Pangu, pero solo era un pasar de boca en boca. Lo cierto es q todo se estaba destruyendo por la tempestad y el viento soplaba más fuerte. La lluvia golpeaba los techos de las casas hasta que las gotas se transformaron en piedras y el viento soplaba de forma huracanada.
Un trueno cayó sobre la montaña prendiendo fuego toda la vegetación, y matando a muchos de sus habitantes. El fuego al igual que el rayo tomaron forma y se dirigieron colina abajo con tal velocidad que la lluvia no los tocaba.
Y así fue como de a poco, uno a uno los habitantes de la isla fue desapareciendo o huyendo a la costa. Y ahi nos encontramos con el pez q nadaba freneticamente al fondo del mar, escapando de la energía q emanaba el trueno. Estaba oscuro y solo frente a el se veía la oscuridad y algún haz de luz q salia de su verdugo metros atrás. Sudaba y estaba desesperado, solo queria estar tranquilo, pero el miedo se apoderaba de el.
Hasta que una luz, camino al abismo, brilló. Era una espada, la cual el pez luego de un par de aleteos logro obtener.
Se dio vuelta para enfrentarse a la luz cegadora y en un grito se despertó.
Estaba en su cama, llovía, y un viento fuerte azotaba su hogar. Nada que alarmarse... aún. Solo sabía que esa espada solucionaría muchos de sus problemas. Solo tenía que encontrarla...

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