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martes, mayo 12, 2009

SANTA BÁRBARA

“Santa Bárbara bendita,/que en el cielo estás escrita/con papel y agua bendita./En el ara de la Cruz,/Pater noste(r), amén Jesús”
Santa Bárbara es una de las santas más populares del canon católico, al menos en el ámbito hispánico. Claro que el top ten de los santos no se mide por los discos que venden ni por ninguna otro medio cuantificable, diréis. De acuerdo, pero nos podemos basar en la frecuencia en la que se la cita en dichos populares, en las veces que aparece en la toponimia o en que forma parte del pateón de la santería...
Santa Bárbara vivió allá por el siglo III y era hija de un rey sátrapa. Este parece ser el único dato sobre el que todas las versiones se ponen de acuerdo, habiendo incluso quien duda de su existencia. A partir de aquí leyenda e historia convergen y divergen.
El hecho es que Bárbara fue encerrada en una torre por su padre, dice la versión religiosa que para evitar que el cristianismo incipiente entrase en ella; según la versión pagana, mucho más romántica, para que su belleza no pudiese ser mancillada por ningún hombre. En una ausencia de su padre, la muchacha se convierte al cristianismo y manda hacer en su torre tres ventanas que simbolizan la Santísima Trinidad.
Cuando el padre se enteró del significado de las ventanas, mandó matar a Bárbara, pero esta logró escapar y refugiarse en una roca que, milagrosamente, se abrió para que ella pudiera guarecerse. Con esto y con todo, la joven finalmente fue capturada y, tras sufrir crueles torturas, es llevada ante el juez por su padre, que también se encarga de aplicarle la pena de decapitación con sus propias manos. No bien hubo ejecutado la sentencia, un rayo lo fulminó, de ahí que a la buena santa y mártir desde entonces se le encomienden los fieles para alejar las tormentas.
Últimamente, me siento como Santa Bárbara... sólo se acuerdan de mí cuando truena.

viernes, octubre 03, 2008

DE DÍAS BLANCOS O DE NOCHES MELANCÓLICAS

"Sube ó alto, sube ó alto,/ó máis alto corredor,/que verás como vai guapa/a filla do labrador.//En cada cueira leva/vara e media de listón,/en cada queixada leva/libra e media de color.//Casa cun Conde galán,/casa cun rico señor,/e gaitas e pandeiriños/repican na procesión.//Ó chegar onde a capilla/entran pra misa maior,/e o que toca as campanas/non as pode tocar, non.//E o crego que dice a misa,/non a pode dicir, non,/e o galán que lle axudaba/morreuse na confesión."
Mañana se casan dos de nuestros mejores amigos. La cosa pinta bien, pero melancólica... He quedado con ellos para vernos el día antes del acontecimiento. Cuando iba de camino a nuestra cita, me has llamado con tu largo número con prefijo extranjero y hemos hablado casi diez minutos, comentando detalles de este día que habíamos planeado tantas veces de modo incierto sabiendo casi de sobra que tú no estarías presente. Cuando he llegado donde estaban y les he contado tu llamada, han sonreído, nos hemos mirado y, sin decirnos absolutamente nada nos hemos dado cuenta de que estábamos impares, nos faltaba alguien. Y de que mañana la imparidad y el sentimiento de falta serían mucho más profundos, más intensos, más rotundos...
Como el destino es caprichoso y se empeña en jugárnosla, sin ellos saberlo me han llevado al mismo restaurante donde tú y yo cenamos la noche en que empazamos a salir, la de nuestro primer beso. Nos han dado la misma mesa, ellos se han sentado frente a mí, yo en el mismo lugar que ocupé aquella noche, a mi lado, una silla vacía.
Hemos hablado de ti, pero me ha parecido ciertamente macabro comentarles esta anécdota, porque no es cuestión de hacerles sentir incómodos. Hemos hablado de tantas cosas... también de ti. Y por supuesto, hemos hablado de ti y, aunque no lo creas, hemos hablado de ti. No es que hayamos sido tan monotemáticos, pero necesitaban tenerte presente de alguna forma y yo... yo siempre te tengo presente, pero cualquier momento me parece bueno para recordarte, guardarme ciertas cosas que son sólo tuyas y mías y contar otras que me gusta compartir con la gente, en especial con ellos.
Mañana será un gran día... lleno de emociones, a veces incluso encontradas, lleno de felicidad y de nostalgia. Lleno de luz y de sombra, de risas y ausencia. Y lleno de sentimientos compartidos. Y de nuevo el destino macabro vendrá a recordarme, entre risa y risa, entre copa y copa, que esa boda bien hubiera podido ser la nuestra.