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El otoño brugueriano


No, no voy a hablar del crepúsculo de la editorial más importante de la historia del tebeo español. Símplemente, tras las muestras de historietas veraniegas bruguéricas, y llenando este prolongado silencio entre artículos de la historia del tebeo, según mi humilde óptica, ha llegado el momento, tras mucho buscar, de ofreceros algunas muestras de lo que se hacía en los tebeos de Bruguera cuando llegaba el otoño. Porque especiales de verano y de primavera los había a patadas. Y de invierno, con las Navidades de por medio, ni te cuento. Pero del otoño... Ah! El otoño, ese gran olvidado por Bruguera. Y es que debe de ser que el otoño no vende...Salvo en el Corte Inglés.
Pero algo se ha encontrado. Y nada mejor que comenzar con alguna portada. Y comenzamos por una del Pulgarcito Extra de Otoño-Otoño en ja,ja,ja,  de 1983, dibujada y pintada por el gran Robert Segura.

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Un año más tarde, en Noviembre de 1984, era Vázquez el que nos dejaba la portada del Pulgarcito Extra de Otoño (numerado con el nº 67, mientras que el anterior llevaba el 40, lo que quiere decir que los Extras, fuera cual fuera la cabecera, comenzaron a llevar una numeración independiente como extras al menos en los años 80). Un año más tarde, el gran estandarte, Francisco Ibáñez, abandonaría la editorial, y otro año más tarde todavía, en 1986, fué adquirida por el grupo Z. Pero habíamos quedado en que esto no iba del final de Bruguera...

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...así que volvemos unos añitos atrás en el tiempo y nos encontramos con unos Zipi y Zape, en el Extra de Otoño de 1983, que precisamente aprovechan la portada para volver aún más atrás en el tiempo, hacia el amanecer de la humanidad. Precisamente en ese año 1983 Bruguera llevaba un año ya oficialmente en suspensión de pagos y...
-¿Pero no decía que ese no era el temaaaaa?
Oh, si, cierto. Aquí teneis la portada:

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Y en 1981, un año antes de la suspensión de pagos...
-Qué pesadiiitooooo!!!
Bueno, de acuerdo. En 1981 salía un Extra de Sacarino que daba la bienvenida al otoño con un cordial ¡Hola Otoño!
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En 1984 llegaba a los kioskos el Rompetechos Extra ¡Llegó el Otoño! con un portada de Ibáñez que poco tenía que ver con esta estación.
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Un año antes, en 1983, una de las cabeceras legandarias de la editorial, junto a Pulgarcito y Mortadelo, publicaba una portada de Segura que, esta vez si, tenía que ver con el otoño. Era el Tio Vivo...Extra de Otoño.
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Y terminamos esta ración de portadas con el portadista oficial de los especiales de Mortadelo.. El Mortadelo Especial se publicó entre 1975 hasta el cierre de la editorial en 1986...
-¿Ya empezamos?
Noooo. La cosa es que en 1975 se publicó un ejemplar llamado Mortadelo Super Terror, aunque la historieta de los agentes de la TIA contenida en este número fuera apócrifa (o sea, obra de un chimpa). Tuvo éxito y se lanzaron otros dos números con el mismo nombre, y tambien con historietas chímpicas de M y F. Al final se institucionalizó la cosa de los especiales temáticos del Mortadelo y comenzaron a publicarse los Mortadelo Especial. El primero llamado así, o sea, el nº 4, fué el Mortadelo especial Fútbol. Las portadas otoñales que os dejo corresponden al Mortadelo Especial Otoño (el nº 70, de 1979) y el Mortadelo Especial Otoño Locuelo (el nº 144, de 1982).

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Que por cierto, tambien llevan historietas de M y F chímpicas. Las dos parecen de Casanyes. Os dejo una página de cada una y podeis formaros vuestra opinión:

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La del nº 70
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La del nº 144

Aparte de portadas, la labor de Raf en estos especiales se multiplicaba al incluir en estos una historieta de Sir Tim O´Theo y unos ripios, ambas relaccionadas con la temática del especial. La historieta de Sir Tim del nº 70... pues no tenía que ver con el otoño, y ya ha sido mostrada en este blojjj. De hecho, con el título Lío tras lío, era una historieta de 8 páginas que realmente fusionaba dos de 4. Como no se qué dos historietas fusionaba lo vamos a dejar ahí, pues este post no es de investigación. Algún día... tal vez. Lo que sí que salía, y relacionado con el otoño, eran los ripios:
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Y tampoco faltaba en el nº 144:

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Pero si faltaba la de Sir Tim O´Theo... estos de Bruguera... En los Especiales, lo que si que no faltaba era una historieta larga y completa. Vamos, un álbum dentro del tebeo. Estas historietas solían ser de origen franco belga, pero no por principio. En el nº 70, en concreto, la que se publicó fué de Bob Morane, una creación del novelista belga Henri Vernes (pseudónimo de Charles-Henri Dewisme) que en esta ocasión fué adaptada al comic por William Vance. El album era "El emperador de Macao" (L'empereur de Macao) publicada originalmente por Lombard..Aquí van tres paginillas de muestra:
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 Y la portada del albun original de Lombard:

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Nada que ver con el otoño... como tampoco tenía nada que ver la historieta larga publicada en el nº 144. En esta ocasión era una adaptación hecha por Juan Manuel González Cremona y dibujada por Joan Boix de la novela de 1833 Dubrovski, de Aleksandr Pushkin. Vamos, que publicaron un Joyas Literarias Juveniles, cosa que era de lo más corriente. En este Mortadelo Especial en concreto, el nº 235. Aquí teneis las 4 primeras páginas:
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Y la portada del ejemplar de Joyas Literarias Juveniles, Serie Verde, obra de Antonio Bosch Penalva, hermano del tambien dibujante Jordi Penalva, por gentileza de Tebeosfera: Y ya que estamos de agradecimientos, mas de la mitad de este post no estaría siendo posible de no ser por los escaneadores del CRG, así que ya sabeis a quien podeis reprochárselo tambien.

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Ciñéndonos a los ejemplares de los que ya hemos visto la portada, decir que el Pulgarcito Extra Otoño en ja ja ja no contiene en su interior ninguna historieta que haga referencia a esta estación, y lo mismo ocurre con el Pulgarcito Extra de Otoño de 1984. En el Sacarino. ¡Hola, otoño! encontramos cierta relacción, aunque sea de refilón, por aquello de la lluvia, en esta historieta de Olegario en la que el pequeño Ole se lleva un buen remojón por aquello de hacer la pelota al Jefe Gordo.Posteriormente, en la historieta "adosada" artificialmente, vuelve a quedar como una sopa por culpa de otro tipo de gordura, la de su tía Filiponcia y una amiga de esta.
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Y pare usté de contar, el resto ni siendo generoso tiene la más mínima relacción con esta estación. En el Zipi y Zape, en cambio, Escobar nos obsequia con una historieta otoñal de su pareja de personajes más popular.
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Tambien tiene tema otoñal la historieta de Roquita de Gosset. Es curioso como Jordi Goset i Runio, creador de personajes como Facundo, Carpeto Veto, Don Filón o Domingón, todos tipos bajitos, se centrara a partir de la década de los 70 en personajes cuyas peripecias transcurrían en la época prehistórica (muy sui géneris, claro, tipo Los Picapiedra). Así, a Hug el Troglodita (nacido en Tio Vivo en 1965, protagonista de numerosas portadas durante una época, y tampoco muy alto que digamos) se unía Roquita, nacida en el Súper Zipi y Zape (ignoro el nº de momento). Hug tendría una segunda vida en las páginas de la serie Los Trogloditas, donde compartía protagonismo con Pitákoras, y finiquitada Bruguera, haría a Burrus and Sapiens (que vuelven a ser los mismos personajes pero sin serlo, debido al conflicto con los derechos de Bruguera) en Garibolo, de Compañía General de Ediciones S.A, y en Guai! de Ediciones B, publica Roquita y Roco, la misma niña compartiendo el protagonismo con el perro, que como vemos, en esta historieta se llama Cuatro patas, y posteriormente se llamaría Pocas Pulgas. Del dibujante poco o nada se sabe desde 1996, cuando se publicó la que posiblemente sea su última historieta, en el Mortadelo Extra nº 65 (31 de enero de 1996), según palabras de El Señor Ogro o Don Carlos de Gregorio en el Foro de la TIA. Y según Antoni Guiral, "Discreción. Ésta sería posiblemente la condición que mejor definiría a Gosset. porque, si de los principales colaboradores de Bruguera resulta relativamente sencillo encontrar fotografías, información, datos o biografías, no ocurre lo mismo con Gosset, uno de sus más constantes autores, una de sus firmas más presentes, creador de personajes populares en su momento, como Hug, Facundo o Domingón, sobre todo. Hay, sí, alguna fotografía, algún dato, pero es como si Gosset hubiera esquivado cualquier relación con los actos de promoción, con el universo mundano que, también, está instalado en la profesión de historietista. y, por méritos, le corresponde estar entre los más destacados humoristas de la segunda generación de la escuela bruguera.".
Realmente, lo que se dice en los mentideros, es que renegó del cómic y de todo lo concerniente a este medio, y se niega a participar en ninguna entrevista o similar que contenga este tema. Y tampoco existen publicados datos sobre su persona. Pero veamos la historieta de Roquita, esa niña que compartía cueva con su madre, Doña Roca, que siempre le preparaba una sopa que la niña, como su colega argentina Mafalda, odiaba, el perro Cuatro patas (en esta historieta) y la araña Seis patitas (Seis, y no ocho, pues aunque araña, Gosset la dibujó con seis).

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Tambien otoñal es la historieta de Benito Boniato, de los sorianos hermanos Carlos (1953) y Luis (1956) Fresno Crespo (Freno´s). La serie empezó llamándose "Benito Boniato, estudia Bachillerato", una rima brugueriana más, e inició sus andanzas en Zipi y Zape en 1977. Con claras influencias Franquinianas, a pesar de no ser de las grandes series de Bruguera, obtuvo cierta popularidad en los 80, y se llegaron a publicar 10 números de la Colección Olé! con numeración propia dedicados a este personaje, incluídas varias aventuras largas, coprotagonizadas por su familia y sus inseparables amigos, Luis y Quintalón.
Sus primeros trabajos en Bruguera se remontan al año 1971, con series muy efímeras, como Tiriciano (Tío Vivo, 1971) y Ataúlfo Cartabón (DDT, 1972). Posteriormente a esta breve incursión crearon para la revista de la congregación de La Salle, Vida y Luz, personajes humorísticos como Borricus, un legionario romano, o Supergutiérrez, un superhéroe español,además de alguna historieta de corte realista, como una biografía de El Cid Campeador. Tambien fueron los responsables del suplemento semanal infantil del periódico local de Valladolid, El Diario Regional, donde también publicaban una viñeta diaria humorística. Para Bruguera, además, crearon a los personajes Gustavo Gavioto, un buen piloto (Súper Carpanta 1977), Javi y su perro Kiko (Super Zipi y Zape, 1977), Paulino y Pernales, exportación de animales (Tío Vivo, 1979) y Ornelo (Zipi y Zape, 1980).En 1978 realizaron Setenta días en el Infierno sobre la "gesta del Alcázar" para Fuerza Nueva Editorial, libro de 48 páginas prologado por el mismísimo Blas Piñar. El que firmaran ese trabajo como Carlos y Luis F. Crespo, en lugar de su habitual Fresno´s, a mi me da que pensar, pero tampoco demasiado. En 1984 dibujaron un cuadernillo promocional de la tierra desde la que hicieron toda su obra y en la que actualmente están asentados, Valladolid
En 1984 iniciaron una serie de álbumes, 4 en total (había un quinto que no se llegó a publicar) con guiones de Jaume Ribera, narrando las aventuras de los Astrosniks, unos muñecos en la línea de Los Pitufos, pero procedentes del espacio de la compañía de juguetes alemana Bully Figuren. Y en 1990 fundaron Alcañiz-Fresno´s S.A, en Valladolid, especializada en la edición de revistas, libros y boletines oficiales, y con una marca propia de edición llamada Quirón Ediciones, dedicada fundamentalmente a la edición de libros sobre historia militar.
Pero vamos ya con ese otoñal Benito Boniato.

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El Tio Vivo Extra de otoño de 1983 tampoco incluye ninguna historieta otoñal, pero si una de Mortadelo y Filemón, chimpica en su totalidad, con el aburdo título de "Peripecias a gogo". Es muy curioso y a la vez demencial, ya que se trata de la unión de dos historietas de dos páginas para formar una de cuatro, más propia de un Extra, en la que la primera es obra de un chimpa desconocido, pero que aventuraría que se trata de alguien del estudio de Blas Sanchís por el-seamos generosos y llamémosle así- "estilo", y la segunda del inconfundible Martínez Osete, con cabezas de Filemón de Sagasty. Ambas historietas están "unidas" por un patético "Dias Despues..."

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El Extra de Rompetechos ¡Llegó el otoño! no sólo tiene una portada totalmente ajena al otoño, sino que en su interior tampoco hay ninguna referencia a esta estación, por lo que estamos ante un completo despropósito.
El Mortadelo Especial nº 70 dedicado al Otoño contiene una historieta chípica de M y F de la que ya os hemos mostrado una página, que si que tiene que ver con la estación de la caída de la hoja, y los ripios de Raf tambien mostrados con anterioridad. Aparte de esto, ninguna de las historietas publicadas tienen esta temática asociada. Tan solo salvaría de esta ausencia otoñal a esta página de chistes, por lo de la lluvia tan característica del otoño, todos de dibujantes internacionales, excepto el último, que viene sin firma y juraría que es de Vicente Pañella.

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Y en el Mortadelo Especial nº144, Otoño locuelo, tenemos detrás de la portada de Raf, en la página 2, y junto a los créditos, estos chistes de Nené Estivill. relaccionados una vez mas con la lluvia.
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Esta ejemplar ya contiene un mayor número de historietas que tocan la temática otoñal. Comenzamos con una titulada precisamente Otoño, protagonizada por un tipo que recuerda a Amapolo Nevera por el tupé, aunque se parece a Toribio el conserje, aunque jraría que bajo la gorra de conserje no hay cabello. Si el protagonista de esta historieta llegó a ser un personaje con mas de una entrega, confieso no saber quien es. Dibujada por Enrich.

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A continuación una página de La Panda, de Segura, pasada por agua de lluvia... Pronto, un post sobre estos jóvenes amigos y compañía.

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Y otra ración del genial Segura  con el inconmensurable Rigoberto Picaporte, en busca de algo tan otoñal como las setas en compañía de Curruquita y Doña Abelarda. La setas no muerden, pero con Rigo de por medio, la catástrofe está asegurada.

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¡Nada mejor para acabar!




Un hombre pequeñito; Olegario, de Raf

Superadas ya las 10000 visitas a esta humilde bitácora, inicio el post nº 250. Y como humilde es mi intención, trataré de hablar de un personaje pequeño, insignificante, que no de lugar a dudas de que la concurrencia de números vaya a dar lugar a alharacas ni fasstuosas celebraciones...

De momento, pongamos que hablamos de Raf.


Tras un periplo por esas tierras extranjeras desde 1959 dibujando sus monos, incluso en ultramar, Raf regresó a España a seguir deleitándonos con su arte desde casa.
“Empecé a trabajar para la Fleetway inglesa tras una estancia en Londres y a través de una agencia. Pero dos años después decayó el mercado inglés y tras una intentona baldía en Escandinavia regresé a España”.
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Otto Chuffen, para IPC

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También para IPC, Messy Schmidt. ¿Pensarían que este dibujante tenía algo que ver con la aviación por su pseudónimo RAF?

De este período son sus colaboraciones en la revista inglesa Film Funn, donde inventó historietas sobre Tony Hancock, y en la revista Buster, donde contaba las aventuras de un marcianito en la Tierra, Milkiway, que conocimos en España como Cosmolito.
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Milkiway, aquí Cosmolito. Debajo billetes de la moneda de "curso legal" que emitía Bruguera para particiar en sorteos y conseguir regalos; los Mortadelo$
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Raf dibujó para la agencia Barton Fleetway en los primeros años sesenta a Cosmolito y fué publicada por Tio Vivo en los primeros meses de 1964, en varios números de la revista, entre los números 160 y 180, aproximadamente. Estos que os ofrezco aparecía más tarde en Din Dan

Para Pinguino, revista chilena, hizo además de personajes femeninos y chistes, muchas portadas a color. También colaboró en las revistas Matarratos y Aquí Marilin, de la editorial Ibero mundial de Ediciones, donde crea el personaje Gustavete (1963).
Ya en España estuvo colaborando en las revistas TBO y Matarratos firmando con su segundo apellido, Roldán. 

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Original de Don Jerónimo, jefe de Oficina para TBO





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Otro Don Jerónimo, más antiguo, para el nº 43 de Paseo  Infantil

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Como ven al dibujante y una breve semblanza de Raf/Roldán en el TBO
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Dos originales para la chilena "El Pingüino"
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Más originales de Mecha, para "El Pingüino"

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Más producción de Raf para "El Pingüíno"


¿Cómo fue su regreso a Bruguera? Según una entrevista en Amaníaco:

P. ¿Y su segunda etapa? ¿Cuándo vuelve a Bruguera?

R. Bueno, entonces me vinieron a buscar ellos.

P. Lo vinieron a buscar… ¿Lo encontraban a faltar?

R. No, entonces yo me había cotizado bastante en esos años fuera de ellos, y entonces ellos iban muy boyantes. Eso fue por el año 67, primero no quise firmar contrato, pero luego me fueron convenciendo, y acabé firmando el contrato.

P. ¿influyó en sus personajes el hecho de haber estado trabajando para el extranjero?

R. Bueno, se puede decir que trabajando para Inglaterra aprendí a dibujar, es decir, no era el típico dibujo de Bruguera. Aquí siempre había habido una escuela u otra dentro de Bruguera. De aquí vinieron algunas de las desavenencias, porque yo tenía mi modo de hacer, y no me quería meter. En la primera época, la escuela era Vázquez, Vázquez y Conti. En la segunda época, era Ibáñez, y ya ni se me mencionó que siguiera el estilo de Ibáñez, que fuera a mi aire y ya está.

Precisaré las palabras del propio Raf, ya que al menos del personajillo del que quiero hablar hoy hay publicadas historietas en Pulgarcito al menos desde Mayo de 1966.
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Pulgarcito nº 1827, 6 de Mayo de 1966

Olegario es una de sus primeras aportaciones en la segunda etapa de Raf en Bruguera, cuando realmente se inicia su época dorada, en la que ya podemos apreciar su endiablado trazo, la agilidad y la vitalidad con que sus personajes se mueven por las páginas. Publicado inicialmente en Pulgarcito, y extendiéndose, tal era la costumbre, a las diversas publicaciones bruguéricas a conveniencia, Olegario era un personaje bajito de los de Raf, un oficinista de lo más normal que tenía una característica inopinada y sorprendente: estaba casado. Y si os vienen a la cabeza en estos momentos decenas de personajes bruguéricos que estaban casados, dejadme aclarar algo. Es que Olegario, además, tenía una hija. Una hija mayor, de unos 16 años. Pero no acaban aquí las curiosidades sobre este entrañable personaje.
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Olegario comenzó siendo una especie de trasunto de aquel señor de negro que interpretara años más tarde José Luis López Vázquez en la serie de TVE y que tanto abundaba en las páginas e Bruguera, retratando aquel sujeto carpetovetónico que circulara por las calles de una depresiva España en plena dictadura. No tenemos más que recordar a Don Agapito de Blas Sanchís, Don Pésimo, el amigo de Don Óptimo de Escobar, a Carpeto Veto de Gossett (si bien este es posterior), al mismísimo Rompetechos, o a Don Pedrito (que está como nunca), ambos de Ibáñez (y este último también de Blas Sanchís). El carácter de Olegario era vivaz, por lo que su anticuado aspecto no respondía a los que su personaje hacía. Posiblemente, tras lo años de ausencia, Raf quiso regresar a Bruguera con un personaje clásico, de los de la casa. Pero entre el 59 y el 66 habían pasado 7 años (y si no me creéis, podéis hacer las cuantas pertinentes) y en España, aunque parezca mentira, e incluso en Bruguera, los tiempos estaban cambiando, o al menos, comenzando a cambiar.
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Así que un buen día estábamos riendo con las anécdotas que le ocurrían a un señor bajito, con bigote, vestido de negro, calvo y con un cordón del zapato siempre desatado (y que el trazo de Raf hacía parecer vivo) y de repente, sin solución de continuidad, veíamos a un tipo bastante más joven que se había afeitado, había dejado su sombrero en la percha y que tenía una tímida matita de pelo rubio donde antes había una calva. Eso sí, seguía sin atarse ese zapato. ¿Por qué ocurrió este cambio? ¿Fue idea del propio Raf o una directriz editorial (de Rafael González, que es lo mismo)? Siguiendo con la proverbial falta de continuidad en el Universo Bruguera, que ya sabemos que se debía sobre todo a la publicación según les viniera en gana de las historietas que les iban entregando los dibujantes (excepto en aquellas con continuará, faltaría más), una vez se nos presentó al nuevo Olegario, tuvimos la “oportunidad” de seguir disfrutando intermitentemente de la presencia del antiguo hasta que se regularizó la situación. O sea, hasta que se acabaron las páginas inéditas del Olegario con bigotito. Y por supuesto, también disfrutaríamos de varias republicaciones, a las que me niego a llamar reediciones.
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Raf, que quizás quiso dar explicación al cambio de look del pequeño personaje, se sacó de la manga una historieta en la que daba una justificación que, al menos, trataba de dar continuidad al mundillo de Olegario.
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Este mundillo estaba formado por aquellos personajes con los que se relacionaba tanto en la calle como en la oficina. En la oficina tenemos al Jefe Gordo, Don Filiberto Mandánguez, que a diferencia de otros jefes oficinescos que hemos visto con Rosendo Cebolleta o Pancracio Trapisonda, si era siempre el mismo. Por lo menos Olegario no padecía de esa tradicional precariedad laboral bruguérica habitualmente, aunque andaba corto de dinero y alguna vez sí que le vimos en la calle (en el sentido desempleado del término).
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También le hemos visto cometer algún desaguisado que ha supuesto una importante pérdida económica, y tratando de reunir desesperadamente una desorbitada cantidad de dinero de la que nuestro pequeño personaje carece. Y ya no hablemos de compritas a destiempo por parte de su mujer o su hija…
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Aparte de los compañeros de trabajo, que no parecen ser “fijos”, estaría el botones, un mozalbete de la misma talla de Olegario, por el que siente respeto y cierta amistad, y que se prestará a alguna que otra confusión debida al tamaño. El corto tallaje de Olegario es base para multitud de chistes y malentendidos, lo que nos muestra una especie de mala uva por parte de Raf, que era alto y espigado. También podemos ver muestras de ese humor abusa-bajitos en los casos del Burgomaestre de Sir Tim O´Theo o Tapón, el compañero de Manolón (conductor de camión, que acabó conduciendo furgonetas). En el caso de Olegario, es confundido con un niño, ha de subirse a taburetes o escalones “para estar a la altura”… En una ocasión ha de utilizar una bola de hierro con cadena  para evitar ser llevado por el viento. En otra le podemos ver encima de un caballito de juguete mientras le cortan el pelo, guardando un gran secretismo, como un niño-hombre, gracias a la intensa búsqueda de que le hace objeto su jefe. E incluso en otra ha de hacer de muñeco de ventrílocuo.
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Olegario Mosquítez de la Molécula, tal era su gracia completa, estaba casado con una señora llamada Pascuala. Ole, como le conocen cariñosamente sus allegados, tenía varios amigos y conocidos recurrentes, a los que se suele conocer por el apellido (lo que nos lleva a teorizar que probablemente fueran antiguos compañeros de estudios, o de mili-si es que Olegario dio la talla). Con apellidos como Perengánez, Perebóllez, Turulátez, Repóchez, son esporádicos extras que actúan como comparsas, como actores de un solo papel.
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Amigo-amigo de Olegario sería el Profesor Pepinoff (aunque en alguna ocasión se llame Pepucoff), un extravagante científico que aporta una nota exótica al normal y… pequeño mundo de Olegario. Sus invenciones, descubrimientos, experimentos y despistes de científico despistado (y con aspecto de científico despistado) son otra fuente añadida de gags para las historietas de Olegario.
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Aparte de su mujer y su hija, cuyas escasas apariciones fueron quizás, e irónicamente,  la razón de su pervivencia, la familia de Olegario está compuesta por un par de tíos, o sea, hermanos de los ignotos padres del personaje. Uno de ellos era un peculiar tío bombero jubilado, tocado con el característico casco (antiguo) propio de la profesión, que desapareció paulatinamente. La que sí que tiene peso, por partida doble, es la tía Filiponcia. Filiponcia Del Peculio es una oronda señora de posibles, con bastante dinero, tras cuyo deceso ha de recibir Olegario en herencia. Esto hace que Olegario tenga trabajo extra para evitar ser desheredado, aparte de ir preparando el camino, no sea que la tía Filiponcia cambie de opinión. El aspecto de doña Filiponcia sí que varía con el tiempo, pero permanece constante el sobrepeso, en abierta contraposición al esmirriado sobrino, a veces más y a veces menos, pero siempre fuente de malentendidos y chascos que enfurecen a la rica señora y humillan y dejan sin herencia -temporalmente- a Ole.
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Para colmo de males, su tía es una de las principales clientes del negocio para el que trabaja Olegario. ¿En qué trabaja Olegario? En una oficina que trata con clientes que firman contratos.  No se sabe. Por cierto, que seguramente dicha oficina, así como el domicilio de Olegario, estén sitas en Barcelona, a tenor de algún taxi que de vez en cuando tenemos la oportunidad de ver.
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También tiene Olegario interacción con la infancia, y es en forma de, otra vez en el mundo de la historieta bruguérica, un sobrino. Este sobrino, travieso aunque no tan terrible como el Pepito de Rigoberto Picaporte, es una versión ligeramente más pequeña de Olegario. Como curiosidad mencionar que Olegario tiene un primo (de historieta única) que también es su viva imagen, aunque aumentada como por un microscopio electrónico, y que dará un buen susto al profesor Pepinoff.
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Como un gran porcentaje de españoles, Olegario también es un gran aficionado al deporte del Balompié, lo que también será excusa para variados gags. El equipo de sus amores en el Cenizo  C.F., y parece ser, una vez más, como ocurre con el Pedrusco de Pepe El Hincha, un equipo de paquetes que le da múltiples disgustos al pequeño aficionado. Encima, todo el mundo en su oficina son seguidores del eterno rival, el U.P.Chiripa.
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Ah, y aparece en casa de Olegario alguna vez una fámula… ¿Pero qué tendrían los dibujantes de Bruguera con el servicio doméstico?
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