Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Editorials. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Editorials. Mostrar tots els missatges

diumenge, 8 de març del 2015

¿Quién paga la cena? Compras consorciadas y concentración editorial

Image


En el post anterior hice una valoración positiva de las compras consorciadas que se iniciaron hace casi 20 años pero que se desarrollaron con toda su intensidad en la primera década de este siglo. Esto no quiere decir que la situación actual sea idílica.

Seguramente el problema principal sea hoy que estamos en una situación de estancamiento o impasse parecida a la que anunció K. Frazier. Mientras las compras consorciadas supusieron grandes incrementos en accesibilidad, y mientras se pudieron negociar en entornos de crecimiento económico, los Big Deals fueron acuerdos de gana-gana para todas las partes (lectores y autores, bibliotecas pagadoras y editoriales). 

Pero esta sensación de acuerdo beneficiosa para todas las partes ha ido difuminándose debido al entorno económico recesivo de los últimos años, a la creciente sensación de que la bibliografía científica debe ser accesible para todos, al incomodo producido por la imparable concentración de editoriales y a la distancia de la que quedan ya las mejoras mencionadas de las compras cooperativas.

A mi entender, el peor (pero no el único) de los problemas es que los precios continúan incrementándose por encima de lo que lo hacen los presupuestos. La inflexibilidad de los acuerdos conduce a una situación de ‘o lo tomas o lo dejas’ (es decir, o lo continúas tal como está o lo cancelas en su totalidad). Pero las revistas empaquetadas son tan importantes y, por su número, tan visibles, que los acuerdos tienden –en general- a renovarse, y esto se hace a menudo sacando dinero de las partidas con las que se pagaban suscripciones a revistas no empaquetadas y a monografías (1). Esta voluntad de las bibliotecas universitarias de ‘hacer las paces’ con los incrementos de las revistas supone una tendencia que prima las disciplinas científicas con respecto las de ciencias sociales y humanidades, ya que los precios de aquellas incrementan por encima del de estas.

La situación económica actual, de crisis o estancamiento de los países occidentales, ha hecho que las renovaciones anuales de los acuerdos consorciados sean cada vez más difíciles. A esto ha ayudado una condición subjetiva: la idea de que la información científica se paga dos veces, una para producirla y otra para leerla. A esta idea dedicaré el próximo BDig.

Como creo que las subjetividades influyen, debemos mencionar dos más: la de que la concentración de editoriales que se ha producido en los últimos 15 años es excesiva y contraria a los intereses académicos, y la de que los beneficios empresariales de las editoriales científicas comerciales son excesivos. Hoy hay cuatro grandes casas editoriales que publican alrededor de 2.000 de revistas cada una: Elsevier, Springer, Taylor & Francis y Wiley. Si a estas les sumamos algunas asociaciones profesionales (por ejemplo, la American Psychological Association – APA,  el Institute of Electrical and Electronics Engineers – IEEE, o la Royal Society of Chemistry - RSC) nos encontraremos que, en la mayor parte de las disciplinas académicas, el 70% de los artículos citados se concentra en no más de unas 20 editoriales (algunas comerciales; sin afán de lucro, las demás) (2).

¿Qué coste debería tener un acuerdo consorciado? La mayor parte de los acuerdos consorciados existentes tienen en su base la adición del gasto en revistas impresas que –previamente al acuerdo- el conjunto de bibliotecas gastaba en una editorial dada (3). El acuerdo se cierra añadiendo algún porcentaje a este ‘gasto previo o histórico’ para que una universidad tenga acceso a las revistas suscritas por los demás miembros del consorcio (‘acceso cruzado’) y otro para acceder a la totalidad de la colección. El gasto previo está también en la base de la mayoría de las fórmulas de distribución de costes entre los consorciados. En un acuerdo consorciado, el gasto previo es representativo de los que una universidad ha decidido gastar en una editorial y, por lo tanto, es un indicador que puede usarse para calcular tanto el precio como el importe de la aportación. Pero es evidente que, cuanto más se aleje el acuerdo en el tiempo, menos fiable es este indicador.

Las editoriales, por su parte, sufren también distorsiones debidas a haber basado los precios en el gasto previo. En bastantes casos, las editoriales publican a cuenta de sociedades a las que tienen que revertir beneficios, y este reparto tradicionalmente tenía como indicador claro las suscripciones, pero el valor de este indicador se debilita enormemente en una compra consorciada donde los usos de las revistas suscritas previamente –antes del acuerdo- pueden ser menores a los que provienen de las revistas agregadas. Algunas editoriales han intentado definir el valor de sus revistas (y, por lo tanto, de sus paquetes) de forma independiente al gasto previo, pero en el momento de querer implementar los nuevos modelos de precio, el gran obstáculo con que se encuentran es que nadie quiere pagar si el precio con el nuevo cálculo supera al precio ‘antiguo’ (ni la editorial está dispuesta a aplicar un precio más bajo que el actual si este es el resultado del nuevo modelo de precio). Algunas sociedades editoras están introduciendo nuevos modelos de precio (4), pero, de momento, la mayoría continúa moviéndose bajo el paradigma que permitió el nacimiento de los Big Deals: el gasto previo.

Es evidente que algunos de los problemas mencionados son nuevos y ‘digitales’, pero quiero destacar que algunos de ellos tienen algunos años y se fraguaron en la era de lo impreso. En los años 70 se acuño el término de ‘la crisis de las revistas’ (5) para referirse al hecho que el precio de las revistas se incrementaba por encima del IPC, canibalizando así los presupuestos dedicados a monografías. A los acuerdos consorciados se les ha atribuido erróneamente los males del incremento de coste de las revistas, pero los Big Deals no son ‘la causa’, aunque sí sean uno de los factores que intervienen en un enmarañado paisaje.

Notas:
(1)  Puede verse claramente en el gráfico de ARL  http://www.lib.berkeley.edu/photos/photos/original/ARL_Expenditure_Trends.jpg
(2)  Study on the economic and technical evolution of the scientific publication markets in Europe (Brussels: European Comission, 2005), p. 39. http://ec.europa.eu/research/science-society/pdf/scientific-publication-study_en.pdf
(3)  Anglada i de Ferrer, Lluís M.; Comellas, Núria (2002), What’s fair? Pricing models in the electronic era, en: Library Management, vol. 23, n. 4/5, p. 227-233, http://www.emeraldinsight.com/0143-5124.htm. Hay versión castellana de 2002: «¿Qué es justo? : modelos de precios en la era electrónica», en: BiD: textos universitaris de biblioteconomia i documentació, juny, núm. 8. http://bid.ub.edu/08angla2.htm  
(4)  Por ejemplo, la American Chemical Society, está desde hace unos años aplicando un modelo de precio donde este es independiente de las suscripciones anteriores y se relaciona en cambio con el nivel que la asociación asigna a la institución suscriptora. Pero esta aplicación de un modelo de precio independiente del pasado no está exenta de polémica (ver, por ejemplo: el post de Jenica Rogers (2012), Walking away from the american chemical society, en: Attempting Elegance, 12 september,  http://www.attemptingelegance.com/?p=1765 . La Royal Society of Chemistry – RSC está intentando introducir un Nuevo modelo de precio independiente del pasado, en este caso intenta solucionar los problemas de la transición combinando el nuevo precio con bonos APC para publicar en abierto.
(5)  El termino ha encontrado su lugar en la Wikipedia, ver: http://en.wikipedia.org/wiki/Serials_crisis


dilluns, 8 d’octubre del 2012

Llibres e-, ara sí?


Image
Després de les 5 lleis de la biblioteconomia de Ranganathan, segurament una de les coses amb més sentit comú que s’han dit és l’afirmació que va fer Calvin Mooers que “un sistema d’informació tendeix a no ser usat quan l’usuari percep que adquirir informació li comporta més esforços que no pas no tenir-la”*. Això explica que els llibres e-, malgrat ser cada dia més usats, continuen sense tenir un ús generalitzat entre els lectors.

Mentre que la tecnologia ha canviat moltes coses de la nostra vida quotidiana, no ha canviat (encara) la manera com llegim llibres. Els motius d’un ús encara baix dels llibres e- són diversos i segurament s’acumulen: uns preus massa similars als dels llibres impresos, diferents aparells lectors no sempre compatibles, una experiència lectora més pobre que la feta sobre un llibre en paper, pocs títols a catàleg... Això canviarà de ben segur i ho farà en salts incrementals. Vull dir que el tema no és tant que la gent s’hi acostumi com que desapareguin de mica en mica alguns dels inhibidors que hem mencionat.

Potser el que es troba més a faltar és un model de negoci estable que permeti a l’usuari comprar llibres de qualsevol editorial i usar-los de forma independent de les plataformes comercials o aparells lectors existents. El llibre imprès és una eina tecnològica amb moltes virtuts (ergonomia, trasportabilitat, autonomia...) El món digital però està incidint fortament en el llibre imprès encara que el resultat sigui essent aquest, un llibre imprès. No sempre som conscients dels molts factors que contribueixen al producte final i molt menys som conscients de com ‘Internet’ està transformant profundament els diferents sectors que intervenen en la seva confecció.

Acabo de llegir un llibre que recomano a tothom que vulgui treure el nas a aquests factors i sectors. Es tracta de “La gran transformación. Panorama del sector del libro enEspaña 2012-2015”Són 101 p. de fàcil lectura que potser no aprofundeixen en cap sector, però que per a cada un exposen de forma no trivial la problemàtica que els caracteritza. Els seus plantejaments són ponderats i defugen els llocs comuns i els apriorismes tan freqüents quan es parla dels llibres e- És un llibre manifest preparat pel Laboratorio de ideas sobre el libro, un grup de professionals del sector del libre que volen “crear y fortalecer un espacio de diálogo y debate que ayude a los políticos, a las instituciones y a las empresas públicas y privadas a realizar políticas y tomas de decisiones acordes con las necesidades actuales del sector del libro ante el cambio digital, las reformas estructurales y la crisis económica y social.

El llibre i la lectura és el resultat de la confluència dels esforços i els interessos de diferents sectors, i crec que és erroni apropar-s’hi des d’un plantejament maniqueu de bons i dolents com a vegades es fa. Des d’aquest punt de vista em sembla especialment intel·ligent i oportú el projecte 10x10 del que tincnotícia gràcies al magnífic blog De casa al clubEl “Projecte 10 x 10: trobades dels editors amb els bibliotecaris”, és una iniciativa del Servei de Biblioteques de la Generalitat i pretén “que els editors puguin presentar directament les seves línies literàries al col·lectiu de professionals que treballen a les biblioteques públiques” i “millorar els coneixements dels bibliotecaris sobre el panorama editorial català”.

Sembla clar avui que editors, llibreries i biblioteques es recolzen mútuament. Un estudi recent de la Pew Internet sobre biblioteques i llibres e- mostra, entre altres resultats molt interessants, que el grans lectors de llibres e- de les biblioteques són també compradors de llibres.

La generalització de l’ús de revistes científiques en format digital ha depès segurament de diferents factors, però va ser fonamental que es trobés ara fa més de 15 anys un model de negoci que ha atret cap als editors més diners i cap als lectors de les biblioteques molt més contingut. El mateix no està passant amb el llibre e- i aquest és, al meu entendre, el principal inhibidor de l’expansió dels llibres e-.

Ara fa uns dies la presidenta de l’ALA publicava al American libraries una carta oberta alseditors on criticava que algunes editorials (Simon & Schuster, Macmillan, and Penguin) no vulguin vendre llibres e- a les biblioteques. Els llibres impresos eren comprats una vegada i deixats en préstecs diversos cops, però la seva fisicitat autolimitava els préstecs a un usuari cada vegada. Els llibres e- podrien ser deixats a múltiples usuaris alhora, però les biblioteques no fan trampes i continuen deixant un llibre e- cada vegada. No seria estrany que algunes editorials, amb l’excusa dels possibles molts usos dels llibres e-, busqui maneres de prescindir de les biblioteques o de fer que el libres que aquestes comprin siguin a un preu més car.

Les solucions –que caldrà trobar-les- no vindran per generació espontània. Caldrà elaborar-les a través del diàleg però també de l’enfortiment de les posicions respectives. Això darrer és el que estan fent les biblioteques de Califòrnia a través del seu consorci CalifaEl Califa ebooks project vol crear una plataforma de llibres e- per a les biblioteques. Compren llibres als editors i els distribueixen als lectors sota la fórmula d’un ús cada cop. Tal com hem fet les biblioteques fins ara. Ara però, els costos de les tecnologies això ja no permeten fer-ho sols, calen grans agrupacions de biblioteques a l’entorn de consorcis.
 
* An information retrieval system will tend not to be used whenever it is more painful and troublesome for a customer to have information than for him not to have it.

dilluns, 16 de febrer del 2009

El nuevo paradigma del sector del libro

Image

En el último Liber coincidí con amigos madrileños entre los que estaba Marta que me presentó a Manuel Gil y a Francisco Javier Jiménez. Estos acababan de publicar “El nuevo paradigma del sector del libro” (Trama editorial, 164 p., 978-84-89239-91-3). Los autores tienen larga experiencia en el sector editorial y actualmente trabajan en pequeñas editoriales.

Me anoté los datos del libro y lo pedí inmediatamente a mi librería (La Tralla). Esto fue en octubre pero, a pesar de interesarme por él diversas veces, no lo recibí hasta hace alguna semana. Me consta que Guillem de La Tralla se esforzó en proporcionarme el libro, pero cuatro meses para recibir un pedido denotan sin duda alguna que el mercado del libro tiene algunos problemas estructurales como los que el propio libro explicita.

El libro se compone básicamente de cuatro capítulos a los que se suman dos de finales pero 2 son las ideas centrales del libro:

  • El mercado del libro está viviendo profundos cambios entre los que destaca un cambio en los modelos de consumo cultural y un cambio en las herramientas de comercialización
  • En estos cambios globales, las diferencias entre grande y pequeño se acentúan: las editoriales grandes requieren grandes librerías mientras que las pequeñas editoriales necesitan canales de venta independientes.

En el primer capítulo se tratan las grandes tendencias que inciden en la sociedad en general (y por lo tanto en la comercialización y el consumo del libro) y en el sector del libro. Las tendencias generales serían por un lado sociales (globalización, polarización de la renta, surgimiento de la Web 2.0...) y de mercado (aparición del prosumidor, desintermediación del mercado, aparición de las economías de cola larga...) Las específicas del sector del libro vale la pena detallarlas:
  • El desplazamiento del libro como bien cultural a bien de ocio.
  • La tendencia a la concentración de empresas y a la creación de conglomerados empresariales o macroesferas multimedia.
  • Dependencia excesiva del sector de las distribuidoras que ejercen efectos de cuello de botella en el canal de comercialización y que basan su estrategia en una visión anticuada de las posibilidades actuales.
  • Acumulación de ventas en cadenas de librerías y grandes superficies
  • La vulneración permanente y consentida del precio fijo

El segundo capítulo trata en teoría de las editoriales. A efectos prácticos trata de las pequeñas editoriales o de les editoriales independientes. Estas deben desarrollarse en un sector que cuenta poco con ellas. La comercialización del libro tiene una alta dependencia de empresas distribuidoras y de cadenas de librerías que priman la venta masiva a la satisfacción de una venta diversificada. Los autores consideran que el incremento de ventas de libros no responde a un incremento de la lectura sino a que el libro ha pasado a formar parte de un nuevo consumo cultural. La edición independiente está hiperfragmentada y desconectada de su publico. Por otra parte, la tecnología i Internet permiten nuevos soportes, nuevas formas de creación y nuevas formas de relación editor-consumidor. Ver las propuestas de trabajo en el ámbito editorial que hacen los autores en las p. 78-87.

El capítulo tercero trata de las distribuidoras de libros y quizá sea el más interesante dado lo poco conocido que es el funcionamiento e influencia de estas empresas intermediarias en el sector. En resumen, las empresas distribuidoras son las que enlazan el producto con la venta y los autores criticas que estas ejerzan en estos momentos un papel determinante de configuración del mercado. Les editores y los libreros habrían cedido su liderazgo natural del sector a estas empresas intermediarias que han apostado por lo fácil: las ventas masivas de algunos títulos. Para los autores “no hay ninguna duda: una intensa relación editor-librero independiente es la base sobre la que sustentar la pluralidad bibliodiversa de la edición y un ecosistema de librerías culturalmente diferenciadas”. Ver propuestas concretas en p. 112-114.

Las librerías son objeto del capítulo 4º y quizá la mejor forma de aproximarse a su realidad sea mirar el gráfico dela p. 122 que muestra el retroceso en ventas en los últimos años de librerías quioscos y club de lectores al lado del incremento de ventas de los grandes almacenes, cadenas de librerías e hipermercados. Según los autores “el consumo se está deslizando significativamente hacia estos nuevos puntos de venta que utilizan como reclamo no el precio, sino sus espacios y su oferta hipertsaturada”. El libro dedica breves líneas a las bibliotecas que, de tener más dinero para compras, deberían ser sostenedoras de determinadas ediciones y que, al concentrar las compras en departamentos centrales, favorecen la concentración del sector en vez de favorecer la capilaridad de las ventas. Se pueden encontrar propuestas de trabajo en las p. 140-146.

El libro acaba con dos capítulos de entidad menor a los comentados hasta aquí. El 5o, son 10 páginas analizando el precio fijo que concluyen de forma contundente. Consideran los autores que las prácticas actuales del precio fijo son hipócritas ya que son vulneradas con diferentes artificios (léanse el libro para saber cuales) y piden una aplicación a rajatabla del precio fijo o sustituir este régimen por uno de precio libre y de libre competencia a través del precio y de los servicios. El último capítulo es una relación de 10 propuestas de trabajo de los autores para mejorar la vitalidad del sector entre las cuales destaco la de impulsar un encuentro bianual entre bibliotecarios y agentes de la cadena del libro.

Comentarios personales:

  • El libro tiene el gran valor de inserir el análisis del sector del libro en una dinámica más general que dirige el mundo de las empresas y del consumo. Los profesionales (todos) estamos tentados de fijarnos en las tendencias propias de nuestra parte de mundo. Debemos hacerlo porqué esta es la realidad en la que nos movemos, pero sin olvidar que difícilmente las tendencias específicas pueden sustraerse de tendencias más generales. Por ejemplo, entre bibliotecas universitarias se critica la concentración de la edición científica en pocas manos como si fuera una estrategia pensada para estrangular económicamente a las bibliotecas, cuando no es más que una manifestación específica de una tendencia general (que puede gustar más o menos, esta es otra cuestión). Siempre he sido partidario de prestar más atención a la sociología y a la economía que a la tecnología.
  • El mercado es un continuo y el vigor del mercado se consigue con una cadena formada de agentes vigorosos y no con la fagocitación de un agente por parte de otro. Inventores, productores, intermediarios, vendedores y consumidores = creadores, editores, distribuidores y bibliotecas, librerías y lectores. Para que el sector progrese tienen que ser eficiente y dinámico. Es mejor un gran espacio en el que haya lugar para todos que un espacio achicado con pequeños fragmentos para algunos.
  • ¿Por qué el sector del libro tradicional (editores, distribuidores y libreros) ha prestado tan poca atención a las bibliotecas y a los bibliotecarios a pesar de nuestra posición como compradores y como presciptores? ¿Por qué las asociaciones profesionales (de bibliotecarios) han tenido tan poco interés en entrar en las dinámicas de debate del sector?

divendres, 10 d’octubre del 2008

Oportunidades, alianzas y sorpresas: las ediciones universitarias

ImageJose-Antonio Gómez-Hernández ha reunido hoy (jueves 9) a algunos de sus muchos amigos en el Stand de la Región de Murcia del LIBER para hacernos debatir sobre el futuro de la edición universitaria. Aún siendo difícil ‘repicar campanas y asistir a la procesión’ (dicho catalán intraducible), intento traspasar algunas de las ideas oídas además de las mías. De Antoni Furió (Publicacions Universitat de València)
  • Si las universidades han sumado a la docencia y a la investigación una 3ª misión (= el compromiso con el entorno social y económico), las editoriales universitarias deben dar también soporte a esta nueva faceta publicando no solo manuales y trabajos de investigación sino también obras de pensamiento, ensayo y cultura crítica. Más aún deben hacerlo en estos momentos en los que las editoriales comerciales han renunciado a la edición de libros de estas características.
  • Las nuevas tecnologías y los grandes cambios sociales nos tienen desconcertados a todos, grupo en el que e incluyen los responsables universitarias que se inclinan a la sin calibrar bien la consecuencias a la edición en abierto siguiendo los pasos del MIT (open course ware). Esto es patente en los repositorios institucionales dónde se publican obras sin control de calidad.
  • Las editoriales universitarias son gestores de contenidos y su función es añadir valor a los textos. La preeminencia que estamos dando a las tecnologías puede obscurecer el valor añadido por una (buena) editorial.
Javier Torres (Ediciones de la Universidad de Deusto):
  • Está cambiando el paradigma de la edición. En correlación con los métodos docentes al uso en el siglo XIX y en parte del XX, la edición universitaria consistió en manuales de texto. Las necesidades educativas del siglo XIX exigen que la edición evolucione hacia la ‘compartición’ y lo textual a lo multimedia.
Del propio Jose-Antonio:
  • La función de las editoriales universitarias (también) es dar soporte a las revistas universitarias que aún no están en digital., Este apoyo debería consistir en ayudarlas en la transición del papel al electrónico (en 1r lugar) y acompañarlas en el proceso de integración de les mismas en plataformas amplias de contenidos (en 2º).
De Lluís Claret (Digitalia)
  • Anunciando la inminencia de máquinas que imprimirán a demanda. [Núria me informa que la University of Michigan sera la primera en instalar la Espresso Book Machine que produce “libros a demanda perfectamente encuadernados en rústica y de alta calidad]
  • Anunciando la importancia que están teniendo ya (no a ún en España) las plataformas de agregación de contenidos.
De Lluís Anglada (estas sí las recuerdo bien)
  • Oportunidades. La situación de cambio acelerado producido en buena parte por la tecnología provoca la aparición de oportunidades para las editoriales universitarias. Por ejemplo, la edición en e- de libros agotados, ídem de libros con tiradas pequeñas, la participación en plataformas editoriales cooperativas como SCIELO o RACO.
  • Alianzas. El nuevo momento es un momento de alianzas, de coaliciones, de consorcios. No es el momento de crear la propia plataforma de edición e-, ni lo es el de intentar comercializar edición e- de forma aislada. Sí lo es de participar en iniciativas conjuntas (como JSTOR o NetLibrary o en plataformas de agergadores como las de EBSCO o de ProQuest).
  • Sorpresas. Podemos debatir, podemos deducir, podemos predecir, pero debemos prepararnos para que el futuro nos depare sorpresas. Pasarán cosas, pero ¿cuáles? ¿Se deconstruirán los libros? ¿sobrevivirán agregados en plataformas con contenidos de múltiples editores? ¿no estará el futuro del libro en cambiar los formatos apaisados de las pantallas de los ordenadores en un formato vertical ‘a lo libro en papel’.

dimecres, 6 de febrer del 2008

Acords i desacords (entre Springer i la Max Planck Society)

Una nota de premsa de la Max Planck Society del 04.02 d’enguany informa que han assolit un acord amb l’editorial Springer. La noticia no ho seria ‘tant’ si no fos que el 22.10 del 2007 la MPS va anunciar que havien cancel·lat les subscripcions que els 78 instituts Max Planck d’Alemanya tenien amb l’esmentada editorial. La noticia en si i la no referència a l’anterior de la cancel·lació ens susciten dos comentaris.
  1. Sobre les cancel·lacions d’acords amb editors. En els passats 10 anys (els que portem de subscripcions consorciades a paquets de revistes d’editors), s’ha sentit a dir algunes vegades que alguna important institució o universitat havia trencat els acords que tenia amb determinada editorial (normalment comercial). Els anuncis han estat pocs, però han tingut un ressò molt gran que normalment no ha anat seguit de la continuació de la història. Aquesta no és que es cancel·len les totes les subscripcions d’una editorial, sinó que es troba una via alternativa de subscripció (a vegades ha estat el mantenir les subscripcions en paper) o que, al final, s’arriba a un acord acceptable per les dues parts. Es comentaris aquí poden ser de dos tipus: els de que hi vegin la terrible dependència dels investigadors de les revistes fins al punt d’haver de subscriure-les en qualsevol condició o els de que creuen que l’entorn de les subscripcions consorciades a paquets editorials ofereix, al cap i a la fi, prou avantatges i les editorials la suficient flexibilitat com per que els acords valguin la pena per les biblioteques. Segurament hi ha quelcom de veritat en les dues i és important reconèixer-ho encara que en el nostre entorn quedi millor destacar la malignitat de les editorials ‘for profit’.
  2. Sobre l’acord en sí. Cal llegir entre línies. Segons la nota de la MPS, l’acord al que han arribat amb Springer permetrà als membres dels seus instituts de recerca tant accedir al contingut de les revistes de l’editorial (a través de la plataforma SpringerLink) com publicar a revistes de Springer sota la fórmula ‘Open Choice’. La publicació en Open Choice (opció introduïda al mercat editorial justament per Springer) consisteix en que si l’autor d’un article o la institució a la que aquest està afiliat paga el cost de la publicació, l’editorial posa aquell article en accés obert encara que la resta d’articles de la revista només tinguin accés per subscripció. Moltes persones i institucions voldrien que els seus articles apareguessin a revistes OA, i alhora que fossin publicats a les revistes més adequades per temàtica i de més prestigi possible. Però les dues coses alhora no sempre és possible. L’opció de OA de Springer ho fa possible, però llavors és a un cost que pot ser molt elevat per a un investigador o que pot acabar suposant bastants diners a la institució a la qual l’autor està afiliat. Això és tant més així com més activa en recerca sigui la institució. Dit d’altra manera, l’Open Choice és barat per qui no publica i car per qui ho fa. Probablement calgui llegir la nota de la MPS en el sentit de que l’acord al que han arribat és de pagar el preu ‘normal’ per accedir al contingut de les revistes i un preu especial (podem dir, raonable?) que permeti als seus investigadors que tots els articles que publiquin en revistes de Springer seran OA per la comunitat científica mundial.