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27.9.10

volviendo (cartografía de lo propicio)

Imageat Yaeyama island by exquisite Tetsumaru
(most Indian photos by Phitar )

Espero que mi amigo no me lea aquí, porque me apetece mucho contar un sueño suyo que me explicó y en el que sigo pensando: en el sueño mi amigo es B. Bertolucci y se encuentra con Debra Winger dentro de su propia película. A ambos les resulta indiferente la muerte de John Malkovich. Lo inquietante, sin embargo, es la mirada de un otro abstracto, que él identifica como Paul Bowles, autor de la novela. La interpretación de mi amigo me resulta aún más bella que el sueño: el Otro, aunque no existe en lo real, lo hacemos presente, pues nos ha constituido en tanto sujetos barrados y a él nos referimos en tanto vivientes.
En psicoanálisis la figura del Otro (con mayúsculas) viene a significar la alteridad fundamental que nos constituye, todo aquello anterior y exterior al sujeto, que lo determina a pesar de todo. Es un lugar a partir del cual nos construimos (damos sentido a las cosas, encontramos nuestro deseo, descubrimos lo que queremos) pero que es exterior al yo, por eso es inconsciente. Que sea inconsciente no quiere decir que sea completamente desconocido, o inaccesible; muchas veces nos sorprende, y nos provoca un sentimiento de extraña familiaridad. Este verano leía una entrevista a un catedrático de neurología, el Dr. Francisco J. Rubia, en la que mencionaba una base neurológica para la espiritualidad, Lacan lo decía a su manera: dios es una instancia psíquica necesaria. Dios también es inconsciente. Me acordaba constantemente de eso en la India, donde la idea de dios parece sostener todo el resto, que tiene forma de caos. Ni dios ni el Otro existen en lo real, pero nosotros los hacemos presentes. Y ambos se alojan en nuestro cerebro. Hace unas semanas dios viajaba en rickshaw, montaba un búfalo negro, y una noche de lluvia monzónica, vi cómo resbala por la piel de un elefante en las calles de Nueva Delhi. .
La puerta de acceso a lo desconocido en nosotros se abre con la idea de una pregunta, los creyentes preguntan a dios, nosotros estirados en el diván, le preguntamos al Otro. Igual que sabemos que no existe en lo real, también sabemos que hay preguntas que el Yo no podría respondernos. A quien no es capaz de abandonarse, de soltar lastre preguntándo(se) y sólo acumula respuestas, -una encima de otra, una después de otra,- le está cerrada la entrada al misterio. Por eso los fanáticos, o los que se precipitan encontrando y llenando su vida de respuestas, los sabiondos y algunos new age viven alejados de lo espiritual, y en cambio otros no creyentes de naturaleza más curiosa, lo hacen participando de una especie de mística, quizá también diferente.
La realidad se halla tejida de una ficción necesaria que nos escapa, sin ella viviríamos en un mundo insoportable, del que dan cuenta algunos intrépidos y valientes, que viven cruzando umbrales, como aquellos personajes de Mátrix. Slavoj Zizek lo explicaba muy bien en su genial Pervert’s Guide to Cinema: no nacemos naturalmente en la realidad sino que nacemos en un mundo simbólico. Cuando nuestro simbólico se halla perturbado o sufre algún accidente, cuando el Otro nos falla, es la propia realidad la que se desintegra. La arquitectura de nuestra ficción se encuentra en nuestra manera de pensar y en nuestra memoria (no sé si alguien vio Inception!); los expertos por fin se han puesto de acuerdo: el cerebro es la interacción del organismo con el medioambiente, para las funciones mentales existe una predisposición genética, pero necesitan de un entorno propicio para desarrollarse – y ya sabemos que no siempre se da el caso... “Nadie controla lo que guarda en la memoria, el almacenamiento es muy dependiente de la carga emocional. La memoria explícita es muy inferior a la inconsciente. La mayoría de funciones mentales se desarrollan de manera inconsciente.” (Francisco J. Rubia) Y aquí vuelvo yo, reanudando mis preguntas, esperando que la cartografía me sea propicia…

24.6.10

un muro

Imagesandals by MarkInTokyo

Entre el hombre y el amor
Hay una mujer
Entre el hombre y la mujer
Hay un mundo
Entre el hombre y el mundo
Hay un muro

(poema de Antoine Tudal, citado por J. Lacan en El saber del psiconalista)

Pasó por Barcelona el huracán Slavoj Zizek para hablar de Verdad y Revolución en el discurso político de hoy. Había que reconocerle todos sus méritos, no únicamente los de su talento escénico de showman y de intelectual estrella, sino también aceptar la invitación frente a semejante título cuando para los lacanianos la verdad sólo puede remitir a esa “verdad mentirosa”, verdad que nunca puede ser dicha toda, verdad como ficción, y la revolución sólo puede llevar, como su nombre y su etimología circular indican, a un lugar similar del que se partió. Pero Zizek tiene muchas tablas y supo cómo responder ante el invite. Me encantó su lectura marxista del funcionamiento fetichista de la ideología de hoy: es decir, muchos piensan que como no “creen” ideológicamente en el capitalismo neo-liberal se encuentran fuera de él, pero como señala Zizek, no es lo que uno cree, sino lo que uno hace, y el capitalismo neo-liberal sigue funcionando incluso si no crees en él, incluso si no eres consciente de que con tus acciones eres tú el que lo mantiene. Ésa es la gran ilusión, la gran ceguera. Hay creencias, ideologías que son socialmente muy potentes y siguen vivas aunque casi nadie creas en ellas, aunque acaben siendo inconscientes. Y citó a Ronald Rumsfeld cuando hablaba sobre el ataque a Irak y sus armas de destrucción masiva: hay cosas que sabemos que sabemos, hay cosas que sabemos que no sabemos y cosas que no sabemos que no sabemos. Zizek añadió una cuarta mucho más freudiana, hay cosas que no sabemos que sabemos. Y es en este nivel en el que opera la ideología en ese momento. Sus soluciones, su particular “revolución” no pasa por tomar el Estado o desmantelar el mercado, sino por crear y buscar algo fuera del estado, fuera del mercado, en un espacio fuera de la esfera del poder político democrático aunque sí dentro de lo colectivo, y en ese lugar él sigue creyendo en el comunismo, en su idea de izquierda radical. “Sospecho de la idea de revolución como puro momento de libertad en el que el amo es puesto en suspenso y de pronto todos nos fraternizamos. Lo que me interesa es la resaca, lo que viene después, el problema de cómo imponer y organizar un orden nuevo".
Me gustó mucho cuando señaló que las posiciones más radicalmente conservadoras actuales son las de los nostálgicos del 68, y de un ideal de libertad pasado. También cuando señaló que los que acaban diciendo algo interesante no son tampoco los que abrazan las ideas nuevas sin cuestionar nada, sino los que piensan lo nuevo desde un conflicto con la verdad pasada. Su largo speech me recordó algo de lo reflexionado acerca del fin de un análisis: desabonarse del sentido es desabonarse del “padre” y de sus garantías, desabonarse entonces también de esa deuda, de ese estar siempre en falta respecto a los ideales y los sentidos plenos. Y es precisamente ese atravesamiento el que nos permite pasar a la acción, bajar a la calle y hacer algo junto con los otros. Quedó abierta su idea de la ecología, mencionada de pasada hacia el final. Para Zizek en nuestra manera actual de pensar la ecología se encuentra la clave de la actual ideología (ideología entendida como sistema -erróneo- de mistificación de la realidad, y por lo tanto una manera incorrecta de pensarla). Critica la concepción de que la naturaleza es una entidad en absoluto equilibrio orgánico y holístico, protectora, envolvente y maternal, cuya armonía venimos a romper nosotros. Para Zizek es la nueva religión, opio de las masas, nuestra manera para explicarlos lo inexplicable, las catástrofes como castigos. En el fondo es más fácil pensar que nosotros somos los responsables y que se trata de nuestro castigo, que pensar que la naturaleza es tan brutal y despiadada. Aquí en este vídeo él mismo lo dice y a mí me ha permitido pensar, lo cual siempre le agradezco.

24.10.09

de la disensión

ImageGandem monks by Tlchim

No tuve tiempo de poner en orden mis notas sobre el encuentro entre R. Bernat e Iván Ruiz en el Lliure, ya que al día siguiente empezaba el taller de Trayectos y Afectos con 20 adolescentes chinos, que aún no tengo claro cómo resolver. Es un grupo demasiado grande, con importantes diferencias de edad, de nivel de idioma, y tampoco estaba nada claro el enfoque que podía darle a ese espacio; el colegio esperaba que les ofreciéramos un refuerzo escolar, la asociación que me ha llamado deseaba que fuera un apoyo a sus problemas sociales y afectivos, y por mi lado yo esperaba poner en práctica y añadir a eso una parte de escucha más psicoanalítica para la que llevo años formándome, invirtiendo y sacrificando sueldo, tiempo y libertad.
La necesidad de pasar de prisa a otras cosas, de dedicar tanto tiempo a un trabajo pecuniario que apenas resuelve mis necesidades más básicas, no deja que acabe de cerrarse nada… Parece entonces que las cosas no avanzan, y sin embargo….
Bernat planteó durante el encuentro muchas preguntas, algunas de ellas esenciales que quedaron sin contestar. Quizá encontremos una manera de continuar ese diálogo con él, dentro de otra modalidad o formato más pequeño. El otro día empezó ofreciéndonos un recorrido histórico muy bonito y cuidado sobre la figura del espectador. Me gustó especialmente cuando explicó el gran cambio que tuvo lugar en el s XIX para conseguir que el público se mantuviese quieto y se olvidara de su cuerpo. Fue entonces cuando se apagaron las luces de platea, y aparecieron toda una serie de instrumentos y aparatos muy relacionados con el uso de la luz, a fin de que apareciese un único punto donde centrar la atención y el espectador dejara de interactuar con los otros espectadores y consigo mismo, como ocurría antes. El objetivo de la sala a oscuras, y de ciertos elementos estructuradores del espacio público como la vitrina, el museo, la pantalla de cine más tarde, era el de imponer una disciplina necesaria para el acto de mirar, escuchar o presenciar. Pero como dijo Bernat el espectador ahora es superdisciplinado, no sólo porque se haya olvidado de su cuerpo, -me gusta cuando habla de la sujeción de los cuerpos en la sala de espectáculos o incluso exposición- sino también en su atención, en su limitado modo de respuesta, en su personificación de la llamada audiencia, (sino, ¿cómo explicarnos que la gente se trague tanta basura en tv, etc?) También habló de una hipertrofia de la figura del espectador, y de esa obsesión del creador y productor por tener público, por gustarle, por contar y alardear de audiencias. El artista y el psicoanalista, dijo, tienen un objetivo muy parecido, que no es transmitir ningún mensaje ni saber, sino poner al espectador frente a sí mismo.
Iván Ruiz nos recordó que el deseo, no obstante, era indisciplinado, aunque yo estuve de acuerdo con una observación de un analista, Juan Bauzá, preguntándose si, como analistas, nosotros no idealizamos demasiado el deseo, como algo esencial, y nos olvidamos de la dimensión más ética (que por suerte dejó bastante clara Lacan) de saber qué hacemos con el otro. También me gustó mucho lo que dijo I.Ruiz de que Freud nos enseñó que en el acto de mirar el sujeto se encuentra implicado de una forma rotunda, y cómo Lacan lo lleva al extremo cuando dice sentirse concernido (observado a su vez) por el objeto que mira.
Yo tuve muy presente a Slavoj Zizek. En su Pervert’s Guide to de Cinema, lo dice muy claramente. Lo “perverso” del cine (y del arte, digo yo) no es que nos diga lo que tenemos que desear, sino cómo hemos de desear. Y su idea que tan brillantemente recogió Roger, a partir de la escena de Gene Hackmann en el lavabo de un hotel en The Conversation de F.F. Coppola: cuando uno acude a un espectáculo, lo que espera no es precisamente que todo aquello que durante el día ha intentado olvidar y reprimir, tirando de la cadena del water para que desaparezca, vuelva a aparecer frente a sus ojos?
En esa manera de sentirse implicado, desde dentro y desde fuera al mismo tiempo, esté gran parte del quid del análisis. Me entraron ganas de leer a Walter Benjamin y a Paul Virilio, otros dos grandes disidentes. Me acordé de una frase de Bonhoeffer que leí en uno de sus ensayos, La inmediatez es una impostura. Pero todo esto y el intercambio extraño con los adolescentes chino me ha hecho pensar en la disensión que implica el amor, pero eso será para otro día…

6.4.07

repetición

ImageThe Respect, photo by Musicmuse ca
Hace unos días paso ZiZek por España y Bel me envió una entrevista que le hicieron en El País. Decía que no creía en el diálogo filosófico y que en todo caso era un malentendido. Que Aristóteles malinterpretó a Platón, Marx a Hegel y Hegel y Kant, y que los diálogos de Platón eran los más falsos de todos. “Consisten en alguien que habla y otro que a cada rato dice. “Por Zeus, estás en lo cierto”. A mí aunque el pensamiento me apasiona, la filosofía me aburre soberanamente, y estoy totalmente de cuerdo con Z. También dice algo bonito: “la política consiste en actuar, no en plantear teorías bienintencionadas. A veces los hechos consumados crean las condiciones que los hacen posibles. Si esperas a que estas condiciones existan, nunca harás nada. Eso es lo que hizo Zapatero al sacar las tropas de Irak…” Y cuando le hablan de alianzas: “la única alianza posible es una entre los disidentes del liberalismo y los disidentes del Islam”. Yo, humilde ignorante, me preguntaba estos días por un gran concepto freudiano: la repetición, ( cuánto más verdadero y eficaz me parece el psicoanálisis!!) ¿A quién no se le repite una pesadilla, una mala experiencia con un amante, con un trabajo (moiiiiiiiiii), una pérdida, una fobia, quién no tropieza de nuevo no la misma piedra?? Freud no dejó de plantearse el retorno de situaciones, actos, conductas, discursos que se repiten a menudo sin que el sujeto siquiera lo sepa. “Lugar de paso obligado en cualquier reflexión clínica” según el diccionario de Kaufmann. La compulsión de repetición se estructura en torno a una pérdida, algo que nunca se consuma: repetir no es volver a encontrarse con la misma cosa, tiene más que ver con la insistencia de la cadena del significante, aquello que quiere significar, y no de encuentro con la cosa. Lacan en ese seminario 1, dice también algo interesante acerca del re-vivir del sujeto en el análisis, lo importante no es revivir y rememorar (repetir) los acontecimientos de su existencia, lo que cuenta es lo que reconstruye de ellos "se trata menos de recordar que de reescribir la historia". Y yo que cada vez detesto más el discurso periodístico, me postro, como siempre, ante la reescritura que hace de éste Rafael Poch, su capacidad de análisis y su voz clara. Hace unos días, en su artículo En el país de la última enmienda, reescribía el discurso que existe sobre el futuro globalizador (devorador y que no apunta más que a consumir y consumir ) dando datos que nadie quiere oir ni leer sobre china: “la mitad de las aguas en sus siete mayores ríos es prácticamente inutilizable, anualmente se registran unas 400.000 muertes atribuidas a la contaminación del aire, las pérdidas medioambientales se estiman según diversas fuentes entre el 7% y el 20% del PNB en los últimos 20 años... no hay bosques ancestrales y son muy raros los que tienen más de cien años, el 60% de las ciudades sufren escasez de agua, … uno de cada diez chinos urbanos declara que la ciudad en la que reside no es deseable para vivir…” Critica de ilusa la actitud actual hacia el fenómeno chino, dicen que el futuro está en esos nuevos mercados, pero Poch responde directamente: “Paparruchas, el futuro no está en un rascacielos, sino en un campo de arroz, en un bosque intacto, en un manantial no contaminado” Poch es uno de esos disidentes del liberalismo, que clamaba Z., desbancándose de esa organización social en que vivimos, donde un gran Otro nos impone sus mandatos a través de la publicidad y los medios de comunicación. Y es que aún podemos utilizar el tiempo para no tragárnoslo todo ni repetir compulsivamente, sino reelaborar y re-construir con lo que tenemos

10.2.07

la felicidad


Una de mis escenas favoritas de Ozu. Uilizamos varios fragmentos en mi espectáculo La felicidad nunca ha hecho feliz a nadie. La escena se proyectaba hacia el final, sobre una pared desconchada y desnuda. En medio de la sala vacía se distinguía mi cuerpo que se fundía con la imagen, la música que se oía no era la original de la película sino la del espectáculo, las suites para violoncello solo de J.S. Bach. Y en ese momento mi personaje quedaba inmediatamente identificado con la bailarina de Noh y con la protagonista de la película, mientras el público se reconocía en espejo en los espectadores del teatro japonés. El objeto real de la fascinación que produce ver estas películas antiguas, la distancia de la nostalgia en el cine, según Zizek, no está en la escena exhibida. Lo que nosotros vemos realmente es la mirada del otro, y lo que nos fascina es la mirada del espectador ingenuo y mítico que reconocemos.

9.2.07

del amor y la mirada

ImageTintin y el Loto Azul
"No te gires, pero parece que nos están observando"
Estuve en París con un amigo que hace unos años vendió su empresa de nuevas tecnologías en San Francisco para hacerse fotógrafo. Philippe gana ahora su vida dando consejos a otras grandes empresas de tecnología, a través de su inteligente mirada, y haciendo fotos por todo el mundo. En la fotografía su pasión son los retratos. No soporta aquellos en los que el modelo posa de manera pasiva, sino que busca siempre captar a la persona en un momento de verdad que implique algún tipo de interacción con la cámara o con el fotógrafo. Ya antes de verlo llevaba días pensando en la mirada, en la propia pero también en la mirada de los demás sobre nosotros, y preguntándome quién miraba esa mirada.
Cuando se trata de China mirando a occidente, o nosotros mirando hacia China, es inevitable hablar de la fascinación en la mirada. La fascinación, sigo pensando, implica una distancia necesaria, nos fascina aquello que es otro. Joseph Needham escribía acerca de esta fascinación por china “ sólo lo que es totalmente otro puede inspirar el amor más profundo al mismo tiempo que un fuerte deseo de conocerlo”. Si este movimiento de fascinación apunta hacia el goce, hacia arriba, a lo imposible de atrapar, el amor, por otro lado, con su juego de semblantes, sus malentendidos, sería según Lacan lo que permitiría al goce condescender al deseo. Como indicaba mi deslumbrante e inspiradora amiga M. hace unas semanas, el movimiento del amor con-desciende. El amor podría entonces ser algo más que esa enfermedad o ceguera, ese velo que nos oculta la falta de completud o armonía sexual, y funcionar también, como indicaba M. como regulador del goce, en su aspecto de ley, permitiendo abrir un espacio al deseo, que coloque al objeto en un eterno más allá.
Mi otra gran rock-star del psicoanálisis, Slavoj Zizek hablaba de esta mirada distorsionada e impregnada por el deseo, en la que el objeto, objeto a, es puesto ahí por el propio deseo. Hoy he ido a La Central para buscar un libro de poemas de Manel Ollé, que no he encontrado. No obstante, el día ha sido generoso a su manera y el la contraportada del libro Difícil Libertad de Lévinas he encontrado: la ética es la primera filosofía que no se funda en la razón, sino en el encuentro cara a cara con el otro, y esto implica una responsabilidad infinita hacia el otro.

6.2.07

del deseo y la libertad en china

Image
El pasado miércoles 31 de enero, en el 83, bld Arago asistí a una nueva reunión de Psychanalyse en Chine. A la desangelada sala del Institut Théologique de Paris, acudieron en esta ocasión más personas que en el pasado mes de abril, había aumentado también el número de chinos. Guy Flecher, autor de la impresionante página LacanChine presentó su primer encuentro con una analizante china, y nos habló de la escritura, de cómo Lacan concluyó, basándose mucho en la escritura china, en que la escritura precede a la palabra, y cómo hizo referencia siempre a ésta a lo largo de su enseñanza.. Michel Guibal también presentó varios casos y encuentros, en el marco de su trabajo de más de 5 años con una valerosa ONG china que trata en todo el país con niños autistas. Subyace siempre la cuestión de si China constituye un mundo en sí mismo, tan diferente y ajeno a nuestra manera de pensar, para el cual el psicoanálisis sería ineficaz o indiferente. Los mismos chinos se complacen en alimentar esta idea de la alteridad china, de la que tanto uso hace el nuevo nacionalismo político. El mismo François Jullien habla sin cesar de esa otra alteridad radical, incapaz de pensar en el deseo, y en el ser en nuestros términos. Pero a medida que uno se enfrenta a los textos chinos y a sus testimonios individuales, nada resulta más artificioso que esos rodeos pseudos-filosóficos. En la entrevista que aparece en este número dedicado al deseo del Magazine Littéraire, Jullien opone la concepción china de deseo, definida por la funcionalidad, a la occidental, creada a partir de la falta. Pero cae en su propia trampa, y no se da cuenta al hablar del carácter chino que significa deseo, y que se utiliza para hablar de deseo sexual, yu 欲 que éste está constituido por el radical de falta, y el dibujo de un valle: para que haya deseo, sobretodo en la China antigua del justo medio, ha de haber una falta, un vacío, que sí, en última instancia es funcional, como lo es para Lacan. Al día siguiente encontré otra entrevista a un novelista chino, cuya novela, “Poemas al Idiota”, acaba de ser traducida por Editions de l’Aube. Ge Fei (Jiangsu, 1964) respondía, en la misma línea que Jean François Billeter en “Contra François Jullien”, que los fantasmas y la represión de ambas culturas no son diferentes, y añadía que la introducción de la teoría freudiana en los años 80 había representado una fuerza de pulsión hacia la libertad en China. La amnesia histórica, la ausencia de transmisión entre generaciones, los no-dichos, el peso de la moral confuciana que impide criticar a los progenitores y construir su propia subjetividad, forman parte de las actuales preocupaciones de los chinos. Tanto los interventores como el auditorio avanzábamos a tiendas, lenta y cautelosamente, entre dibujos de caracteres, preguntas, y tímidas conclusiones. Yo no podía evitar pensar en cómo explicaba Zizek la ética del deseo en Lacan: mostrar que hay una capacidad de deseo puro, que no necesita supeditarse al objeto. El objeto, objet petit a, se transforma entonces en una posición estructural, una especie de objeto a priori. El deseo último es pues el de la no-satisfacción del deseo, el deseo de permanecer abiertos. Así permanecíamos nosotros, como estudiantes daoístas, circunvalando el vacío, entre dos continentes que se nos aparecían mirándose en un espejo.

26.1.07

andar descolocados

ImageSlavoj Zizek by Pots
Sin haber conseguido todavía encontrar mi lugar en ningún sector laboral determinado, sin respaldo o relaciones con círculos universitarios, sinólogos, analíticos, tribus urbanas o exclusivo grupo de modernos amigos, soy, normalmente y desde hace tiempo, la que siempre está afuera. Para mis ex-colegas teatreros, ejecutivos, de la moda, de china, los intelectuales, los modernos, para los que a veces estuve dentro, efectivamente y sin embargo, ahora no suelo estarlo… Eso hace que el que me conoce por primera vez no pueda evitar, como los otros a veces, una mirada condescendiente e inquieta. Desde sus respectivos cargos en instituciones y mundillos, tan confortables y tan a resguardo, mi posición tiene algo de ese incómodo deslizamiento lacaniano en busca de puntos de anclaje, que tanto molesta al mundo bienpensante
Por eso tal vez me conmueva tanto ver en acción a Slavoj Zizek, quien hace del descolocamiento geográfico, teórico, intelectual y vital, un lugar interesante y emocionante. De universidad en universidad, pasea su palmito y su brillante, aunque abrupto y no exento de agujeros, discurso sin preocuparle desplegar en escena sus tics, torpezas y contradicciones. Zizek, se afana por demostrar que bajo cada apariencia se esconde todo lo contrario, así nunca nuestras vidas han estado tan reguladas y restringidas como en estos momentos de aparente libertad y hedonismo (es la dictadura o metástasis del goce!); el discurso multicultural es la base del racismo; decir que lacan es difícil puede ser pura propaganda clasista, y nunca la ideología ha estado tan marcada por las creencias, como en esta época en que parece que nadie cree en nada. Como los pensadores chinos, entre los que incluyo a Lacan para que los sabios me recriminen agusto, y en homenaje a la valentía de Zizek, éste articula su pensamiento sobre la paradoja. Igual denuncia que banaliza, retrocede y, cuando le preguntan con mala sarna, cómo es posible que siendo tan crítico con el capitalismo y política norteamericanas, se le tome tan en serio y tenga tanto éxito en ese país, anunció y luego cometió ante las cámaras, el suicidio público y simbólico del bufón que lleva dentro (que por supuesto no murió).Yo creo que aunque Zizek no haya entendido tan bien los conceptos, como reprochan los guardianes del fuego lacaniano, hace un sugestivo uso de ellos. Me quedo pues, (en esta crónica que también, Bel, es de estilo Os resentidos) con aquella sospecha de Zizek de que si el término “cultura” tiene tanto valor y peso en la sociedad, se debe a que esa sobrevaloración, entre otras cosas, nos permite evadir la responsabilidad de asumir nuestras creencias (nueva paradoja) Por supuesto, lo interesante no es lo que Zizek afirma, sino el camino en palabras que recorre para desarrollarlo. Así, que sin miedo a Lacan, en youtube (para ir entrando, ríanse con el de Nitebeat y en www.lacan.com, donde hay buenos extractos

29.12.06

la mirada imposible ( paso doble)

Image f oto de man ray

Al referirse a la fascinación de la mirada, Lacan dice que el sujeto ve en el objeto (en la imagen que ve) su propia mirada, -es decir que en la imagen vista, él “se ve viendo”. Lacan lo define como la ilusión del autorreflejo perfecto que caracteriza la tradición filosófica cartesiana, cómo reflexiona el sujeto sobre sí mismo.
Ésta y otras reflexiones desarrolladas por Slavoj Zizek en Mirando al Sesgo a partir de las teorías lacanianas acerca de la mirada sobre el otro y la realidad, fueron mi punto de partida para la realización del cortometraje paso doble (pinchar aquí para verlo)
Usando unas imágenes filmadas por alberto durante su estancia en china unos meses antes, intento construir una historia de amor que no deja de ser eso, una construcción subjetiva y paradójica, una búsqueda imposible de la mirada del otro, donde encontrarme…
O en otros términos, la relación imposible del sujeto con el objeto causa de su deseo.