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martes, 12 de marzo de 2013

ADORABLES


ImageEl pequeño Alfonsito se divertía corriendo detrás de las palomas a lo largo de la plaza. Se le iluminó la cara con una sonrisa al ver un gran cúmulo de pájaros en el extremo opuesto del que se encontraba y echó a correr con todas sus fuerzas. Espantar grandes bandadas de palomas era una gran diversión para él. El aletear simultáneo de decenas de pájaros a su alrededor le hacía sentir alguien especial. De repente, se dio cuenta de que en el banco de al lado había un viejete que estaba alimentando las palomas que él había espantado. Alfonsito le miró inquieto, pensando que le había fastidiado la diversión al abuelo y que tal vez se enfadaría por ello. El abuelo levantó la mano, sonrió y le acarició la cabeza. “Qué adorable infante” pensó el abuelo totalmente inconsciente, claro está, de que el niño sería el motor principal de un gran número de atentados contra la población civil que se cobrarían muchas víctimas mortales en el futuro. El niño se apasionaría por Maquiavelo durante su adolescencia y seguiría a rajatabla el principio de “El fin justifica los medios”. El niño le devolvió la sonrisa y, tras recibir un caramelo que el viejo le ofreció, corrió junto a su madre:
-          ¡Mamá, mamá! ¿Puedo comerme el caramelo?
-          ¿Quién te lo ha dado? – Preguntó preocupada su madre, que siempre le había dicho al niño que no acepte regalos de desconocidos.
-          Ese señor – dijo el pequeño señalando con su dedo al Abuelo que volvía a alimentar apaciblemente a las palomas.
  La mujer miró al hombre que sonreía al apreciar el vuelo de los pájaros. “Qué adorable ancianete” pensó la mujer, inconsciente de que la pasión por los pájaros que sentía el abuelo la había recibido al envidiar su libertad mientras cumplía condena en prisión por múltiples violaciones con posterior asesinato. Una de las chicas asesinadas era menor de edad.
-          Cómete el caramelo – dijo la madre confiada – ese señor es buena persona.
 Es curioso como cerca del principio y del final de la vida, los acontecimientos venidos o por venir de la etapa intermedia no importan. Ya sea por inconsciencia de la naturaleza de los infantes o por compasión a una muerte cercana de los ancianos, todos parecemos adorables cerca del principio o del fin. 

lunes, 22 de noviembre de 2010

Yo quiero ser...

(Este iba a ser un guión para un cortometraje. Idea original concebida en conjunto con Daniel Martin y Patricio Felices.)


YO QUIERO SER...

  La madre de Pablo está en la cocina preparando los cafés y las copas de manera apresurada. Se ve como prepara café y whiskeys para seis personas. Justo en el momento en el que acaba de poner el azúcar en las tazas el café empieza a hervir y ella le apaga el fuego y lo vuelca. Mientras, se escuchan unas conversaciones de fondo procedentes del salón.
            - ... si es que el precio de la vivienda ahora mismo es imprevisible, los bancos tienen mogollón de pisos guardados que no ponen en venta esperando un mejor momento y así falsifican la oferta y por lo tanto manipulan los precios... (el padre)
            - ... pero si es que si seguimos así, con la cantidad de paro que estamos viendo hoy en día es imposible comprarse una casa... (el tío)
            -... por eso lo importante es estudiar, porque como no estudies no tienes nada que hacer, hoy en día... (La tía)
            - ... los barcos navegan entre los delfines... - La voz de la abuela.
            - ... pues tampoco te creas que te garantiza nada, será que no hay abogados en las colas del paro y currando de camareros... (el marido de la tía)
  La madre de Pablo pone las tazas y las copas en una bandeja y se las lleva hacia el salón donde la tertulia inunda el comedor de la casa, no se puede escuchar silencio ni un solo momento, las voces se superponen la una sobre la otra como si a nadie le importara escuchar lo que le dicen y todos quisieran decir la suya y ser escuchados. Alrededor de Pablo, el pequeño de la familia, se sitúan sus padres, Pedro y Helena, su tía por parte de madre con su marido, su otro tío soltero y la abuela.
            - A ver que futuro le espera al chaval, con los tiempos que corren... - Dice el tío del chaval señalándole con un gesto de la cabeza. A dichas palabras la abuela reacciona pellizcando con ímpetu la mejilla del niño y hablándole.
            - ¡Pero que majo y que grande es ya mi nietecito!
            - ¡ Y bien fuerte! -  Dice su tío, el soltero, levantando el brazo. - Nuestro chaval va para futbolista, el nuevo Messi, si señor.
            - En ver... - La voz del chico es interrumpida por su tía.
            - Futbolista, anda que no vives tú en Babia. Estudiar y ser médico es lo que tiene que hacer. - La mirada del niño se dirige a su tía y se dispone a hablar pero no lo consigue.
            - Pero que tonterías dices, Concha. Se va a pasar media vida estudiando sin que eso le garantice nada. Hoy en día tal y como están las cosas, servir al país y asegurarse una buena jubilación es lo mejor, se convertirá en un buen policía. - Dice su marido.
  Y mientras su mujer le debate la opción debido a la peligrosidad del oficio, su madre acaricia el pelo del niño y dice:
            - Que haga unas oposiciones y se convierta en un funcionario, que viven muy bien. - Y se levanta y se dirige a la habitación contigua, la cocina, cuya puerta está a las espaldas del niño.
            - Tenemos un futuro marinero, como su abuelo. - Dice la abuela que le vuelve a pellizcar la mejilla con dos dedos hasta provocar una mueca de dolor en el niño.
  El niño mira a uno y después a otro buscando su momento para hablar, pero no lo encuentra ya que inmediatamente, y a la vez que su tío y su mujer se ponen a discutir de si es mejor ser médico o policía, su padre dice acariciando la cabeza del chaval:
            - Llevará el negocio familiar, con su padre.
  De repente, por un momento se hace el silencio y todos miran en dirección al chico que parece que va a ser escuchado.
            - Yo quiero ser... - Y su boca se mueve pero su voz es completamente silenciada por los cantos de cumpleaños feliz que le dedican sus familiares a la vez que su madre aparece por detrás suya y le pone enfrente una tarta de cumpleaños con velas encendidas.