Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de agosto de 2019

MAÑANA

Las sábanas revueltas, 
la cabellera suelta, 
un beso, una caricia,     tu olor. 
Un día cualquiera, 
¿Y si la felicidad cupiera? ¿Y si no sufrieras?
Deja atrás el dolor. 

Te doy la mano, 
tu a mi un abrazo, 
el llanto es pasado, 
y el ahora es nuestro, cubierto de co2. 
Disfrutemos de nuestros cuerpos perfectos
envueltos de esperpentos perversos
 que se pasean por lo muerto
 y lo destruyen todo,
a cambio de un puñado de oro. 

Y a nuestro alrededor no queda nada, 
pero estamos tu y yo, lo tenemos todo.
Vivamos el día, 
como si se estuvieran derritiendo los polos. 
Besémonos con pasión, 
comos si se estuvieran secando los pozos. 
Hagamos el amor, 
como si se fuera a acabar todo. 
Amémonos como si no hubiera mañana, 
porque tal vez…   
       

                                  no lo haya.


Image

sábado, 26 de agosto de 2017

EL MECHERO


  • ¡Mierda mierda! - exclamó frustrado.

Lo tenía todo preparado, pero se había olvidado el mechero. El puto mechero. Rememorizó sus últimos pasos tratando de recordar cuando fue la última vez que lo había utilizado. ¿Se lo había dejado en el bar donde había almorzado? No... Allí no lo había usado. Siguió pensando. “¡Mierda, Miguel!” dijo para sus adentros recordando que se lo había dejado a su amigo para que se encendiera un cigarrillo. “Ya podría comprarse sus putos mecheros, siempre hace lo mismo. Te pide fuego y se apalanca el mechero”. Abrumado por el kaos que le rodeaba, corrió a buscar refugio en un callejón cercano. Ahí se enconró a una chica sentada junto a unos contenedores. La primera reacción que tuvo ella fue asustadiza, pero al verle bien, le inspiró confianza. Con sus ojos, la única parte de la cara que se le veía a la chica, le invitó a sentarse a su lado.

  • ¿Joder, vaya movida, no? - le dice ella apartando el palestino que le cubría la boca.
  • Ya ves – contesta él impresionado por la belleza de la joven muchacha – y encima yo me he quedado sin fuego.
  • En eso te puedo ayudar – dice ella tendiéndole un mechero – te lo puedes quedar, yo ya me he quedado sin gasolina.
  • Perfecto, luego corremos hacia el norte y nos vamos de aquí, ¿te parece? - le propone él.
  • Me parece – le contesta la chica asintiendo con una sonrisa enamoradora.


Se apresuró él entonces a encender el trapo y lanzó así un cóctel molotov con su corazón lleno de amor.


Image

martes, 4 de abril de 2017

La típica película de amor

 Esto es la típica película de amor en la que chico conoce a chica, chico se enamora, chica le ignora, chica se enamora, un mal entendido le hace pensar que está con otra y se dispone a coger un avión para ir a vivir a otro país, o a otro estado norteamericano, mientras, desolado, chico habla con amigo en común, el típico amigo gracioso, y le hace entender porque chica se va. Entonces chico corre, cruza la ciudad, y tras un par de escenas de tensión, se reúne con chica en la puerta de embarque justo a tiempo, ese lugar en el que en realidad no te dejan pasar en los aeropuertos si no tienes la tarjeta de embarque, y, o bien ella no se va, o bien él se va con ella. Así, sin reserva ni nada. Y viven juntos felices para siempre. Leído esto ya os podéis ahorrar ver la mayoría de las películas de amor de los noventa y principios de del dos mil. Ahora bien, éste es el argumento de las películas americanas, si la misma cosa sucediera en la vida real y en otro lugar geográfico, el asunto sería muy distinto.

Hasta el punto en que chica está a punto de coger el avión todo sería mas o menos igual. Solo que con un toque extra de dramatismo sobre actuado digno de los dramas asiáticos. Estamos en Bangkok. Cuando chico se entera de que chica en realidad le quiere y decide largarse a raíz de un malentendido, salta del sofá y echa a correr por las abarrotadas calles de la metrópolis. Esquiva carritos de comida, turistas borrachos que sostienen una cerveza Chang a las diez de la mañana y pesados conductores de tuk tuk, que bien sabe, como buen habitante de la cuidad, que utilizar sus servicios le haría perder más tiempo que ninguna otra cosa. Llega a un taxi, que se niega a poner el taxímetro y le pide una exagerada suma de dinero por el trayecto por lo que para al siguiente que baja la calle, el cual si accede a poner el taxímetro pero sin embargo escoge una ruta mas larga para el trayecto, a pesar de las palabras que chico ha pronunciado al entrar: “Al aeropuerto, lo más rápido que puedas”. Por si fuera poco, el taxista tiene que parar a los pocos metros debido al tráfico. Los coches apenas avanzan por la calle y en la acera ve como los peatones avanzan a más velocidad que él. La chica, por su parte, está a punto de embarcar en el avión que la llevará al otro lado del mundo a iniciar una nueva vida. Consciente de ello, el chico agota su paciencia y decide correr hasta la estación de metro. Exhausto, chico se desespera al ver la cola de gente esperando para comprar el tíquet, y colarse, con los seguratas que vigilan siempre junto a las puertas, no es una opción. Frustrado, se pone a la cola.

Mientras tanto, la chica embarca en el avión, y despega.


Ya en el interior del vagón, chico mira la hora y decide que ya no hay nada que hacer, así que baja del tren y se sube en el siguiente que le lleva de vuelta. El vuelo de su amada ha despegado. Un día, decidirán aclarar el malentendido hablando a través de mensajes de alguna aplicación del teléfono móvil con muchos emoticonos. Pero ella ya está en otro país y la vida sigue. Ambos vivirán sus vidas por separado, vidas normales y corrientes, con sus altos y sus bajos. Fin.

Image

domingo, 18 de diciembre de 2016

MICRO RELATOS

TEMÁTICA: ROMÁNTICA 
RELATO: ELLA

Ella brillaba con fuerza y tú apagaste su luz. Ella se puso a tus pies, y en lugar de alzarla de la mano, la usaste de felpudo. Ella creía que podías cambiar, y te dio mil oportunidades que desaprovechaste. Pero ahora ya no está a tu lado, te arrastras buscando sus pies pero no los encuentras porque vuela alto, y doy gracias por volar junto a ella.


TEMÁTICA: LIBROS
RELATO: RUTINA

La vida se hace rutinaria. Cada día es la copia de una copia de una copia… No encuentro sentido al hecho de estar secando copas durante horas con el fin de sacarles brillo, y me importan una mierda las necesidades de los clientes. Malditos esnobs capaces de poner una queja por una mota de polvo en su copa. Llego a pensar que la vida apesta, pero entonces, abro un libro.

Image

miércoles, 24 de agosto de 2016

PUES, TE JODES


¿Lloras? Te jodes.
Paga tus errores,
no te mereces amores
te jodes.
Se puso a tu lado, 
y le ofreciste un lazo,
ocultando una cadena,
que destruía su libertad.
La tenías a tus pies,
y en lugar de darle la mano,
y alzarla hasta tu lado,
la pisaste.
La usaste de felpudo,
y la cadena se hizo más corta.

Ella es luz,
pero tú apagaste su brillo.
Ella es agua,
pero tú secaste su río.
Ella es aire,
pero tú la rociaste con veneno tóxico.
La contaminaste.
Pero no se rindió.
Te dio mil y una oportunidades,
ella creía amarte,
y tú no cambiaste,
pero ella sí.
Ahora lloras, y te jodes.

Sobrepasaste el colmo,
y se acabó el síndrome de Estocolmo.
Ahora vuela libre,
y eres tú el que se arrastra buscando sus pies,
pero no los encuentras, porque vuela alto.
Te jodes.
Aprende de tus errores,
a volar al lado,
sin estratos,
pero no con ella.
Ella se te ofreció como regalo,
y tu la despreciaste,
y ahora lloras, y te jodes.
No volverá a tu lado,
ha probado la felicidad,
y sabe que no está contigo,
sino consigo y su libertad.

Así que te jodes. 



Image

viernes, 13 de mayo de 2016

Juguete

 Juanito estaba jugando en el parque. Le gustaba pegar patadas y hacer rebotar contra la pared a su corazón. Le ataba una cuerda y lo utilizaba de ancla para subirse a los árboles, hacía malabares con él. Era su juguete favorito. A menudo sufría daños, rasguños e incluso, algunos cortes profundos. Y eso le dolía, le dolía a Juanito. Pero sabía que siempre, con algunos remiendos y tras algún tiempo, el corazón volvía a quedar como nuevo. Además el corazón parecía volverse más duro después de cada recuperación. Juanito solía jugar solo. Era consciente del dolor y los peligros que ese juego conllevaba, pero aun así quería seguir jugando. Le gustaba mucho.
  Un día se le acerco una chica cuyo brillo en los ojos le dejó hipnotizado.
-         -  ¿Puedo jugar contigo? – le pregunto Doremi.
-          - Claro – respondió Juanito feliz.
Y jugaron juntos. Correteaban por el campo pasándose el corazón de Juanito el uno al otro. Parecía que a Doremi no le importaba salpicarse con la sangre que emanaba de las venas cardíacas a cada latido. Desde que Doremi jugaba con Juanito, su cara se había vuelto alegre como otras veces antes. Tener una compañera de juego con quién compartir su corazón le hacía sentir el gozo de la vida en su máximo esplendor.
  Cuando llevaban un tiempo jugando juntos, Doremi se plantó firme frente a Juanito, se metió la mano dentro del pecho penetrando la carne y, ignorando la sangre que se derramaba, se partió dos costillas y se sacó el corazón.
-          - Podríamos jugar con dos corazones – dijo ofreciendo su corazón con el brazo extendido.
-          - Para, no hagas eso – le respondió Juanito cogiendo el corazón de Doremi con sus manos y volviendo a introducirlo en su pecho – es peligroso para tu salud jugar con el corazón. Y duele.
-          - Pero me gustaría que jugáramos con los dos corazones. Sería más divertido.
-          - A mí se me da muy mal jugar con el corazón de otras personas. Prefiero seguir jugando sólo con el mío.
 Ese día acabó con un juego más intenso que ninguno otro. Jugaron con todas sus fuerzas hasta bien entrada la noche, y entonces se separaron para volver a sus respectivas casas.

Image  Al día siguiente, Juanito volvió al descampado donde solía jugar con su corazón. Deseaba que, como había sucedido todos los días durante los últimos meses, apareciera Doremi para jugar con él. Pero en el fondo sabía que no iba a ser así. Juanito sabía que Doremi quería compartir riesgos, quería compartir el corazón, quería compartir la vida, algo que Juanito no podía asumir. A pesar de poner su propio corazón en peligro casi todos los días, no se sentía capaz de asumir el riesgo de jugar con otro corazón, y Juanito volvió a jugar solo. 

viernes, 30 de octubre de 2015

DIANOCHE

El día. Durante el día el sol brilla, aumenta el tráfico en las carreteras, el fluir de la gente, se llenan los colegios, las oficinas encienden los ordenadores. El día recoge una gran cantidad de vida que parece llevada al punto de ebullición. Todo junto parece un frenesí, pero en el fondo la mayoría de las personas se encuentran en un estado de serenidad causado por la rutina y los convencionalismos sociales. Por el contrario en la noche, el sol no brilla. Reina la oscuridad interrumpida por las farolas de las ciudades y pueblos. La gente no se deja ver demasiado por las calles. Sin embargo, tras las cortinas se suceden cosas que son inimaginables durante el día. Se dan las más desenfrenadas fiestas en las que los asistentes bailan enloquecidos, se suceden las más salvajes muestras de amor, todo a escondidas. Así la que a simple vista parece una apacible noche, esconde las más frenéticas actividades, y lo que luce como un ajetreado día puede ser mucho más pacífico de puertas para adentro. Exactamente igual que ellas dos. 

sábado, 14 de febrero de 2015

HORA DE LA SIESTA

Nuestras lenguas enzarzadas,
como en una pelea dos felinos,
nuestras manos entrelazadas,
nuestros espíritus unidos.
Saboreo tus sales expulsadas,
alrededor de los pezones en giro,
humedezco una concepción cicatrizada,
un poco más abajo del ombligo.
                                             Y sigo.
Sigo bajando y allí llego,
al abrirse sus piernas me invitan,
poco a poco hundo el dedo,
sintiendo el intenso sabor,
poco a poco vuelvo al beso,
con su sonrisa me anima,
poco a poco la penetro,
y con placer empieza la fricción,
                     y a continuación,
a continuación llega la repetición,
cómo el océano en calma al principio,
gradualmente se levanta el ciclón,
estruendosas olas contra el precipicio.
Tras varias olas la explosión,
de la tormenta solo queda un indicio,
es el galopar de éste, nuestro corazón,
que reduce hasta quedarnos dormidos.


Image

jueves, 25 de diciembre de 2014

MIRADAS

ImageEs hora punta en la ajetreada ciudad de Krung Tep, más conocida como Bangkok. El tráfico apenas avanza y el semáforo se pone en rojo. Mientras camino por la acera, a lo lejos, diviso a una preciosa chica asomando por la ventanilla trasera de un autobús. Sus ojos se dirigen hacia mí, y yo no puedo evitar mantener mi mirada clavada en la suya. Me pierdo en sus pupilas como en una ciudad desconocida, anhelando descubrir todo aquello que esos ojos rasgados han visto, y yo no. Sigo mirando mientras camino, no sé por cuánto rato, ¿veinte segundos? ¿treinta?. Puede parecer poco tiempo, pero es bastante aguantando la mirada con una desconocida. Cuando ya considero que se puede sentir molesta, o acosada, decido mirar al frente. Pero cuando estoy a punto de sobrepasarla, no puedo evitarlo y la vuelvo a mirar, y ella me está mirando todavía, y sonríe, y sonrío, y esa sonrisa nos la llevamos a nuestras casas.

lunes, 25 de marzo de 2013

THE PLATFORM


That’s me; I’m the kind of person who travels with three pairs of scissors. But I don’t do that because I’m previewing the need of them, or to have a supply of scissors in case I lose the first pair. I’m travelling with three pairs of scissors because when I was packing I forgot that I’ve already had one pair, so I took another. And I forgot again, so I took another, again. That’s me, brushing my teeth with a weird masala flavor toothpaste, a little bit disgusting flavor for a toothpaste, but is the only one I found in the only shop I saw at the train station, when I found out that I forgot my traditional mint toothpaste in the last guest house.
Image  Those who are staring at me, those are Indian folks. From deep rural India side, I can tell for the way they act. They speak each other in Hindi and, after arrive to a consensus, one of them who looks like he is the leader, the funny chubby one, asks me any stupid question. Looks like he is the only one who is able to speak a little bit of English, so the others ask him what to ask me. Even when they don’t know what else they can ask me, they keep staring at me, smiling. About twenty eyes stoke on me, not because the fact that I’m brushing my teeth at the platform, sitting on my lug and splitting at the floor. That’s a normal behavior for Indian standard. They keep staring at me for the fact that I’m the only white foreigner waiting at the platform.
---          So, you guy, look like you are a big show for them.
  I raise my head, surprised to hear a good English speaker, and it’s when I see her for first time. A beautiful Asian woman with American accent, with that kind of interesting looking of someone who is self-confident, and sure about what she is doing. The fact that she looks a bit older than me, and she is travelling around India by her own, makes me feel that she probably have many interesting stories to tell, and awakes me a wish to know more about her.
---          Looks like, I wonder why – I answer.
---          Don’t worry; they do that all the time.
---          So, have you been here for long time?
---          Yes, I work here; I’ve been in India for last six months.
---          In Varanasi?
---          No, I’m here because I’m taking a break, but I’m coming back to work now. What about you?
---          Travelling around the country, I started a couple of days ago. And I’ll be here for three months.
---          Cool.
  Then, suddenly, the amount of Indian who were listening our conversation very interested, stop paying attention to us and start a rushing walk to different directions. That’s the sign that our train has arrived, delayed, as expected.
---          My car is over there, see you around, have a nice trip – She says to me while she walks to the opposite direction where my car is. Going to an upper class of the train.
---          Likewise - I tell her.
  And she disappears into the crowd. I go to my economic lowest class car of the train, wishing that her words become true, and I see her around later.
  That’s the beginning of a longer story that, maybe, I will tell someday. 

sábado, 21 de abril de 2012

Lo siento


(Breve poema escrito un tiempo atrás, un sentimiento que por suerte nada tiene que ver con mi sentimiento actual. Espero que os guste.)

Siento sentirlo,
pero lo siento,
siento vivirlo
siento sufrirlo,
siento no poder seguir,
siento mi cabeza sucumbir
al agónico sufrir de sentir soledad estando ella al lado.

Siento no poder decir
que no sentía algo por ti,
y cuando lo dije mentí
intentando evitar sentir precisamente lo que ahora siento.

Mierda, me invaden los celos,
el mas horrible de los sentimientos,
y por ello vuelvo a decir lo siento,
siento escribir sobre esto.

Por supuesto siento haberla hecho sufrir,
también siento ser gilipollas,
y el humo acariciando mi boca,
y las lágrimas mojando mi ropa,
y el deseo de parálisis cerebral que dure hasta que amaine el temporal. 

Image

martes, 8 de noviembre de 2011

PARAÍSO EN LLAMAS



  Hoy, sin saber como, me he despertado en el paraíso.  Abro los ojos y todo son colores luminosos, placeres intensos, disfrute extremo. Me levanto y me dirijo a un árbol abundante de jugosos melocotones. Saboreo el jugo de su interior mientras sus ramas me abrazan y me dan calor y afecto. Y de camino al siguiente placer esparzo gasolina por todo el lugar.
  Me entrego al calor de las enredaderas que me sirven en bandeja manzanas rojas, mientras me fundo en su abrazo que me otorga todo el cariño y el amor que necesito. Mi cuerpo y mi mente se sienten totalmente relajados en el interior de esta espiral de sensaciones orgásmicas. Y entre el licor de los dioses que me provoca la mas sensacional embriaguez, el pan de las serenas tardes que me causa un sobrio bienestar casi extasiante y las lágrimas de tristeza de tiempos pasados que alivian la carga de los años, voy dejando montoncitos de pólvora unidos por una mecha.
  Jamás saldría del paraíso si pudiera, pero la realidad está allí fuera, y a veces es necesario salir. Será un periodo limitado, pero tal vez demasiado largo. Solo el tiempo lo dirá.
  Así que me levanto del paradisíaco lecho rodeado de abrazos y derribo, sin darme cuenta, otro bidón de gasolina. Abro la puerta de salida y enciendo mi último cigarrillo en el edén. El humo sabe mejor aquí dentro. Saboreo con nostalgia las últimas caladas. Cargo con la mochila a mis espaldas, dejo caer la colilla y cierro la puerta del paraíso detrás de mi, sin ver donde cae la colilla que lanzo, todavía encendida.
  La vida real, la vida fuera del edén, es dura, es jodida, pero se sobrevive. Recuerdos del tiempo de felicidad extrema en el interior del mas puro placer me dan aliento. La esperanza de poder volver a ello me da alegría, el recuerdo de lo vivido se presenta en mi mente por fragmentos. Son mis fragmentos personales del edén. Cuanto mas se acerca la fecha del regreso, mas dura se hace la espera debido al incremento de mi impaciencia. Pero finalmente llega, todo llega algún día.
Image
  Abro pálpito de emoción la puerta de mi edén personal. Todo parece estar igual a primera vista, todo tiene el mismo aspecto, o aproximado, la puerta se abre con la misma llave, pero algo falla. Huele a humo, huele a ceniza, huele a quemado. Y el paraíso no me acoge cono lo hacía. En lugar de ello me empuja hacia fuera, me rechaza, me desprecia. Comprendo que el paraíso ha ardido en mi ausencia, ha sido totalmente destruido, entiendo, por mi inconsciencia, y se ha vuelto a reconstruir en mi ausencia. Ahora soy un punto negro en el edén. Un elemento que agita la tierra e incomoda a los árboles. Las enredaderas ya no me dan afecto, sino que me empujan con rencor, me esquivan. Los frutos causantes de sensaciones orgásmicas se esconden y no quieren ser atrapados. Dejé el paraíso en llamas y tuvo que apagarlas por si solo, sin mi ayuda, y tuvo que aprender a reconstruirse, y no le fue mal en mi ausencia, aprendió a vivir una vida si mi y ahora no concibe mi reentrada. Ahora no me quiere ya mas en su interior.
  Triste y en soledad, no me queda otra que abandonar lo que fue mi edén. Me acerco a la salida, dejo caer una lágrima en su interior antes de partir y cierro la puerta a mis espaldas. Ahora solo queda dolor. 

jueves, 21 de abril de 2011

AMOR DESQUICIADO

(Mi primer relato realista, escrito ahora hace ya unos diez años, adjunto un link con el enlace al que también fue mi primer corto, ahora hace unos 3 años, inspirado en el mismo relato. En fin, si ahora tengo mucho que aprender, entonces aun mas, pero con todo le tengo cariño a este relato que fue narrado en la radio de Barcelona y su guión adaptado reconocido por mis profesores y compañeros de clase como de los mejores de clase para llevarlo a cabo como corto, por lo que me apetecía compartirlo. Gracias.)

Image
Ya han pasado tres meses desde que la vi entrar por primera vez por la puerta de la oficina. – Es una Diosa- Pensé, y lo sigo pensando. Hace unos días que me saluda cada mañana al llegar a la oficina, son unos pocos segundos, pero es mi pequeña ración de felicidad diaria, antes de que empezara a saludarme nunca obtenía ni una miga de felicidad al día. A veces escucho las conversaciones que mantiene con sus amigas y compañeras de trabajo. A partir de ellas he descubierto que es una chica muy buena y muy lista, que son las dos cualidades que más aprecio en una persona y, si además es tan guapa como ella, la persona que las posee se convierte en una Diosa para mí. Cada día me la cruzo por el pasillo una o dos veces. Me pasa tan cerca que hasta puedo adivinar la marca de champú que utiliza. Uno de esos con aroma a naranja. Me pasa muy muy cerca pero sin embargo yo la siento tan lejos, tan intocable, no me parece que alguien como ella pueda ser de verdad. A veces pienso que estoy alucinando por la falta de sueño o que la tele me ha comido la olla y empiezo a ver cosas irreales o, incluso, que me estoy volviendo esquizofrénico, pero entonces me acerco a otro compañero de trabajo y le pregunto: - ¿Tú, también la ves verdad? – Me contesta afirmativamente y me desaparecen todas esas ideas absurdas de la cabeza.

   Ayer escuche una conversación que mantuvo con una amiga suya en un bar. El bar donde casualmente voy todas las mañanas a desayunar, desde sé que va ella. - ¿Te has enterado la noticia?- Le preguntaba su amiga sorprendida. -¿Qué noticia?- Le ha respondido mi Diosa. - Pues resulta que un enterrador de no sé que pueblo de por Castilla es necrofílico y se follaba a todas las chicas guapas que enterraba. – Le ha contado su amiga y ella se ha mantenido bastante indiferente y la ha dejado con la boca abierta cuando le ha respondido. Sinceramente yo también lo he flipado. – No lo veo tan mal, hay muchas cosas peores, al fin y al cabo ese hombre no ha hecho daño a nadie. Por que una vez muertos ya hemos abandonado el cuerpo y ya no siente nada de nada y si cuando ya no somos nada aún podemos darle la felicidad a un pobre hombre que no tiene a nadie mejor, pues, no lo veo tan tan mal. Peor es una violación. – Ella siempre tan espiritual, “el alma cambia de cuerpo cuando nos morimos”, “Esta comida está tan buena que nutre mi alma” y como éstas le he escuchado muchas frases que demuestran que tiene una creencia similar a la hindú.
  Esta tarde me he acercado a ella y la he invitado a cenar. Le he dicho que iba a invitar a más gente de la oficina, pero no es verdad, quiero pasar una noche a solas con ella, es algo que deseo mucho, es algo que me llenaría de felicidad y si al final me dice que me quiere soy capaz de morir de emoción. Por el contrario no sabría que haría cuando me hubiere rechazado.
  Al salir del trabajo me he pasado por la tienda de jardinería y he comprado un veneno letal para matar conejos devora hortalizas. He llegado a casa y lo he guardado en el segundo cajón de la cocina, justo debajo de los cubiertos. Me he puesto en seguida a preparar comida para seis personas pues, le había dicho que iba a invitar a más personas, y no he querido que descubra mis verdaderas intenciones desde el principio. Ha sido puntual, a las ocho de la tarde ha sonado el timbre de mi casa. – Eres la primera en llegar – Le he dicho para disimular. Realmente ella ha sido la primera persona que ha pisado mi casa desde hace años ya que yo siempre estoy solo. Dos horas después le he dicho que será mejor que vayamos empezando ya sabiendo que no hacía falta esperar a nadie más.
  Nos hemos sentado los dos a comer en la mesa, que estaba preparada para seis personas. Nos hemos sentado cara a cara. Nos hemos conocido bastante durante la larga cena que ha durado hasta hace a penas unas horas, hemos hablado de muchas cosas y sé que no le ha convencido mi forma de ser. Pero no me iba a rendir y he seguido con mi intención de declarar mis sentimientos hacia ella. Ha sido una oportunidad que no he podido dejar escapar. Quedarme con la duda de lo que ella pueda sentir hacia mí es lo peor que me podría pasar. Además la deseo con una fuerza muy grande, deseo tanto su cuerpo como su alma, esa preciosa cara de ángel, esas curvas de vértigo, esa inteligencia y esa gran bondad tenían que ser mías. Ella es la mujer que ilumina mi corazón, la que me quita la sed solo con mirarme, la que me da la felicidad solo con un saludo, yo sería su esclavo y haría todo lo que me pidiese por humillante que fuese, así que se lo he dicho, le he pedido si sería capaz de tener una relación de amor puro con un desgraciado como yo y me ha contestado que no. Que no... Que no...
  Me ha destrozado el corazón pero no me he rendido. Le he pedido que se acabe la cena y se ha mostrado de acuerdo. Mientras ella ha ido acabándose el segundo plato yo he ido a por el postre. Estaba desesperado, he querido tener su cuerpo y su alma, he querido poseerlo todo y no he sabido que hacer así que me he dirigido al cajón de debajo de los cubiertos, he sacado el veneno y lo he puesto encima del mostrador. Le he preparado el postre y se lo he llenado de veneno. Se lo he llevado, el helado me ha salido muy bonito, tan bonito y tan letal a la vez. Sin dudarlo le ha metido una cucharada, he notado que ponía cara de asco pero ha seguido comiendo, supongo que no quería hacerme el feo de decirme que el helado que he estado toda la tarde preparando estaba malo. Después de cuatro cucharadas se ha dado un golpe con la frente contra la mesa y ahora hace pocos minutos que ha dejado de respirar. Ahora ya es mía, mía para siempre, quería su cuerpo y su alma, pero como el alma me impedía tenerlas a ambas, he tenido que eliminarla así puedo tener al menos una de las dos cosas que más he deseado en mi vida. Su cuerpo, medio premio, pero es que era imposible tener el premio entero. Lo quería todo pero, a falta de pan, buenas son tortas. Desde esta noche en que su alma ha abandonado su cuerpo, ya tengo su consentimiento para hacer lo que quiera con ella, que permanecerá conmigo siempre. Hasta mi muerte me encargaré de conservar su belleza junto a mí. Peor habría sido una violación. ¿Verdad?. Ahora es mía para siempre, a medias pero mía. SOLO MÍA.

Os paso también un enlace al corto en Vimeo, por si queréis verlo, aunque la calidad del material es bastante regular, pero es lo que tienen los inicios: http://www.vimeo.com/8345062




miércoles, 13 de abril de 2011

CONVERSACIONES CON EL DIABLO. La agonía de la elección.

La agonía de la elección


Image
  Estoy a punto de ir para a casa recién terminada mi tarea. Hace años que me dedico a la limpieza de escaleras, y en este edificio lo hago especialmente a gusto. Fue en el que conocí a Marina, y, tras esperarla durante meses, al acabar mi jornada para charlar un poco con ella, la semana pasada conseguí mi primera cita con ella. Y parece que fue bien. Ella vive en el segundo, y suelo verla salir a trabajar. Tengo ganas de charlar con ella unos minutos, y aun no ha salido, así que me siento a esperar un poco antes de irme a casa. A ver si tengo la oportunidad de que ilumine un poco mi oscura existencia.
  Sentado en una silla, al pie de las escaleras, saboreo un listón venenoso lleno de nicotina, pasándome la ley por el forro de los sagrados. Mientras exhalo, escucho una puerta que viene de arriba y miro por el hueco de la escalera a ver si adivino quien va a bajar.
  - ¡Cuidado, que hoy he encerado el suelo! - Grito para advertir de lo especialmente resbaladizas que están en este momento las escaleras.
  Y aun no he acabado mi mensaje de alerta, que se superpone a mi voz un grito femenino de terror. El terror que se siente al resbalar en el primer escalón de una escalera con dos pisos por debajo. Marina empieza a descender rodando. Da vueltas y mas vueltas hasta que llega a mis pies. Inerte. Muerta. Y yo que me pensaba que las películas exageraban. Me invade la desesperación y la agonía. Yace muerta ante mi la chica que recientemente me había dado un motivo para sonreír. La verdad es que me gustaba, era, sin duda, una chica especial. Me agacho, la abrazo, miro al cielo y grito:
  - ¡Dios! ¿¡Por qué ella!? ¡Llévame a mi en su lugar!
  Y en ese momento una explosión de humo sucede, seguida de un extraño olor a azufre.
  - Buenas tardes, miserable. -  Me dice de entre el humo aparecido una voz grotesca.
  - Es... ¿Es a mi? - Pregunto intentado entre ver algo o a alguien a través de la nube gris.
  - ¿Ves a alguien más por aquí cerca? - Me dice la misma voz, y tras dar un vistazo respondo:
  - No, pero... yo no soy un miserable, me gano la vida dignamente.
  - No me hagas reír. - Me dice
  - ¿Qué pasa? Vale que no tengo el mejor trabajo del mundo, ni nunca voy a vestir Dolce & Gabbana, ni conducir un buen coche, ni me podré permitir un chalet en Benidorm, pero trabajo dignamente.
  - Eres un mierdecilla, y lo sabes. - Escucho mientras se descubre ante mi, una figura colorada con grandes cuernos.
  - Pero... ¿Qué hay de aquello de que el trabajo dignifica?
  - Esa frase la inventé yo para que fracasados como tú nunca intente ser mejores. Así sois mansos y manipulables.
  - Joder, ha sido el sustento de mi vida, y ahora me dices que es mentira...
  - Claro, mierdecilla. - Me dice. - ¿Y como se te ocurre basar tu vida en una frase que no sabes ni de donde viene?
  - Es verdad, soy un mierda... - Digo afligido.
  - ¿Ves lo que te decía? - Me dice con una gran sonrisa. - Bueno, a lo que íbamos, decías que te gustaría cambiarte con ella ¿No?
  - Si... - Digo pensativo mientras acaricio mi barba.
  - Pues bien, te concedo el deseo, dame la mano y desciende conmigo al infierno, a cambio, ella vivirá.
  - ¿Cómo? ¿Así de fácil?
  - Si, así de fácil.
  - Espera, tu eres el Diablo, ¿Dónde está el truco? ¿Qué pierdo?
  - A ver... - Me dice con cierto tono irritado. - Estoy harto de que os creáis mierdas de películas o libros que hablan de mi, y no me han visto en la vida. Que por cierto, un libro, no por mas gordo es mas respetable o creíble. Yo he venido a llevarme un alma humana, y me la trae floja si es la tuya o la de la muchacha. Así que venga, si tanto quieres salvarla, vamos para el infierno, que tengo cosas que hacer.
  - Pero... ¿El infierno? ¿Por qué el infierno? Yo le estaba rogando a Dios, y, la verdad, no creo que ella mereciera el infierno.
  - Primero, ¿Qué sabrás tu de ella? A parte de que tiene un buen culo. Y segundo, Dios es un vago y no se lleva a la mitad de los que le toca llevarse, por lo que me los tengo que llevar yo. Así que, es lo que hay. ¿Te vienes conmigo o no?
  - Al infierno... - Digo pensativo.
  - No, a las islas Caimán, si te parece... ¿Es qué no me ves la cola? - Me dice haciendo girar una cola acabada en un triangulo que le sale del final de la espalda.
  - Es que... visto así, no me apetece tanto, yo creo que no me merezco esto, si yo solo trabajo y no hago mal a nadie.
  - Entonces ¿Qué crees que mereces?
  - No se... - Me lo pienso unos segundos - ¿El cielo?
  - Si, claro. Ni que fueras tan bueno. En fin, tío, has pedido un deseo y te lo puedo cumplir. ¿Vienes o no? - Me dice mientras me tiende la mano.
  - Mmm... Creo que mejor no.
  Ignoro su mano y le doy la espalda. Camino en dirección a la calle y, justo antes de atravesar la puerta, me detengo al oír su voz.
  - Entonces irás al infierno por egoísta. - Y me lo dice con cara de cabrón y una sonrisa de oreja a oreja. Es un "trolleador máximo".
  - ¿Entonces, no tengo otra opción? - Le digo volviéndome hacia él.
  - No - Me responde entre risitas.
  - No te creo, es una de tus jugarretas, pero voy a salir indemne, soy mas listo de lo que crees.
  - Claro que si, señor Limpiaescaleras Einstein. - Me dice haciéndome una referencia burlesca.
  Salgo de allí. Voy por la calle destino a casa intentando olvidar tan terrible encuentro. Intento pensar en otras cosas y distraigo mi mente. Me evado de mi entorno hasta que, de repente, un grito de una señora me hace volver a la realidad. Es un grito de pánico procedente de arriba, de alguna terraza que hay por encima de mi cabeza. Miro hacia arriba y lo último que veo en mi vida es una enorme maceta de roca en dirección a mi frente. El diablo se lleva a dos. 

Image

IMAGEN 1: Santi Casas: http://santideikari.blogspot.com/
IMAGEN 2: Trollface en google. 


martes, 4 de enero de 2011

CIENTO UNA


Ciento una caras,
cien de ellas que no recordaré,
una de ellas que jamás olvidaré.

Ciento una historias,
ninguna de ellas conoceré,
una compartir por siempre desearé.

Ciento una vidas,
cien de ellas ni me interesan,
mas una deseos en mi despierta.

Ciento una caras,
cien de ellas completa indiferencia,
mas una, la tuya, absoluta belleza.

Image
*Poesía escrita hace aproximadamente un año, la subo ahora para darle un poco de vida al blog que parece estar muerto, aunque no lo está.

martes, 14 de septiembre de 2010

El borracho inconsolable II

II

Image
  Es jueves y estoy frente al ordenador maquetando la revista. Mañana por la mañana es el día de entrega, o "dead line", como dicen los americanos. Esta semana he estado un poco distraído y, la verdad, no me sobra el tiempo para entregar dentro del tiempo límite. Aun así, de entre todos los clicks de ratón que hago, algunos los dedico a mi entretenimiento personal. La dedicación plena y absoluta al trabajo me crea una sensación de agobio y sin sentido, me hace perder de vista lo que hago y me satura. Es lo que se llama sensación de absurdidad. Así que, de vez en cuando, entro a las redes sociales en las que tengo cuenta. No tengo mensajes. Continúo un rato trabajando y, en un intento desesperado de reclamar atención, cuelgo a la red las fotos que me hicieron durante el "bukake". Ahora todos mis amigos, excompañeros de clase o curros, simples conocidos, mis enemigos e incluso gente que no conozco de nada, ni se porque extraño motivo tengo agregados, ven mis fotos. Allí estoy yo, sin pantalones, ni necesidad de ellos. En un ambiente íntimo, en un momento privado, con otros cuatro tíos y la chica quien, por su puesto, cobró por ello. Así, un material que se mantenía en privado, solo disponible para mí, los otros cuatro tíos y la chica. Y bueno el cámara, y también toda la comunidad de internautas aficionados al porno amateur, y... bueno, vale, no era tan privado. El caso es que ahora está expuesto y publicado como una noticia importante en un lugar donde todos mis conocidos, o casi todos, siempre hay algún reacio a esto de las redes sociales, pueden verlo y comentarlo.
  Allí está la foto en la que salgo tocándole las tetas a la chica a la vez que otros dos tíos. Otra en la que me estoy masturbando frente a ella, otra en la que sale ella bebiendo de una ensaladera llena de semen. Todas ellas, yo, sin quitarme mi sudadera de "Rhapsody". Si me preguntan diré que es por hacerle propaganda al grupo, que se lo merece. Sin embargo, la auténtica verdad de todo esto, es que me avergüenza ligeramente mostrar toda la inmensidad de mi barriga gelatinosa y peluda en una sesión de fotografía pornográfica.
  Sigo trabajando y me viene a la mente una estrella. Una estrella que quiero que sea mi Estrella Polar, para que me guíe por el camino de la vida. Una estrella que no esta en el cielo sino en la tierra, en la calle más concretamente. O, teniendo en cuenta la hora que es, tal vez esté ya en una pensión de mala muerte con algún cliente, el primero de su jornada.
  Cojo una cerveza de la nevera y sigo trabajando. A pesar de pasarme horas delante de los artículos de la revista, nunca me los leo. Pero hoy, no se porque, tal vez por esa necesidad de mantenerte ocupado con lo que sea pero sin entretenerte demasiado porque tienes cosas que hacer, me da por echarle un vistazo al artículo de mi horóscopo. A continuación de la silueta que representa al rey de la selva se explica que esta semana será una semana de suerte. Que un gran cambio en mi vida mejorará notablemente mi situación laboral y, lo mas gracioso de todo, que una persona a la que estoy conociendo será una persona muy importante en mi vida. Y que con toda probabilidad, y remarca esas palabras en negrita, será la chica con la que comparta los próximos años de mi vida. Cojo otra cerveza. Me aseguro de que el logotipo prediseñado esté perfectamente alineado con el número de la página, con el párrafo, con el icono del horóscopo, con todos los elementos de la composición editorial. Cojo otra cerveza.
  Los pies de foto del "bukake" empiezan a llenarse de comentarios. No contesto a ninguno de ellos, pero hay uno que me llama la atención especialmente. Lo ha escrito mi amigo Lluís, y dice:
  "Supongo que no aspiras a ligarte a ninguna mujer que tengas agregada en el facebook, ¿eh cabroncete?"  
  Pues la verdad es que no. No tengo agregadas a muchas chicas, y desde luego no tengo esperanza de conseguir nada con ninguna de ellas. Casi me da hasta gracia el comentario. Sigo maquetando.
  Se hacen las doce, la una, las dos... La papelera de mi cuarto llena de trocitos de papel higiénico manchados con mocos o semen, ahora está rebosante también de latas de cerveza vacías y machacadas.
  De repente suena el timbre. Me pregunto quién será. A estas horas de la madrugada no solemos recibir visitas inesperadas. Sin embargo, voy decidido a abrir. Me sorprende infinitamente encontrarme con Estrella al otro lado de la puerta. No sonríe simpáticamente como solía hacer la otra noche. Ahora su mirada es lasciva y su boquita entreabierta me está pidiendo a gritos que me la coma. Pero estoy tan sorprendido que no puedo actuar. Cada uno de mis músculos se queda totalmente paralizado ante dicha escena. Incluido mi cerebro. Así que es ella quien me coge y me besa salvajemente apasionada. Sin mediar palabra me va empujando suavemente hacia mi habitación, a la vez que me va besando todas las partes de mi cara. Una vez dentro me empuja fuertemente de manera que caigo tendido encima de la cama. Ella se pone encima mío apoyando una de sus rodillas a cada lado de mi cuerpo, noto la calidez de su entrepierna apretada contra la mía. Se inclina poco a poco, y en un momento mágico, sus labios vuelven a tocar los míos.

  Me sorprendo a mi mismo eyaculando en solitario, en el interior de los calzoncillos, a la vez que suena mi teléfono móvil. Me llaman del curro y acumulé demasiado esperma durante la noche que pasé con Estrella. Miro la hora en el ordenador, que sigue todavía encendido, y es justo la hora de entrega. Me he pasado toda la noche dormido en la silla de trabajo, fantaseando con una mujer a la que casi ni conozco, pero ha sido de las fantasías mas intensas de mi vida. No he llegado a la entrega, y eso a mi jefe no le va a gustar. Cojo el teléfono, sin quitarme de la cabeza la sensación pegajosa del interior de mi calzoncillo, y contesto como si no me diera cuenta de lo que pasa:
            - ¿Diga?
            - Héctor, tío, ¿Qué demonios estás haciendo? Está pasando el plazo de entrega y tú todavía no has subido los archivos...
            - ¿Cómo? - Le interrumpo en un intento de hacerme el sueco.
            - Coño, que entro en la ftp y no me salen los archivos, te estás columpiando.
            - Pero si los subí hace un rato. -  Interrumpo de nuevo, sorprendido de mi capacidad para improvisar una mentira en un caso tan necesario.
            - ¿Qué? -  Se sorprende mi jefe.
            - Que si, vuelve a mirar.
  He ganado unos minutos antes de que me vuelva a llamar, así que continúo a toda prisa la maquetación. Sin ni siquiera cambiarme los calzoncillos. Por suerte me queda poco para acabar. En veinte minutos mi jefe vuelve a llamar.
            - ¿Lo has podido descargar o no? - Inicio yo la conversación mientras sujeto el teléfono móvil con el hombro a la vez que sigo trabajando en el ordenador con las dos manos.
            - Que no aparece - Me dice un poco extrañado de todo el asunto.
            - Bueno, pues... - Vacilo unos segundos pensando en lo que le voy a decir - Habrá sido un error del servidor. Volveré a subirlo todo, vuelve a mirar dentro de unos veinte minutos.
  Supongo que mi trola colará, teniendo en cuenta que el jefe es un inepto informáticamente hablando. Por suerte prácticamente había acabado antes de dormirme, así que acabo a toda prisa. Dejando de lado el escaso perfeccionismo del que suelo hacer gala cuando trabajo. En veinte minutos estoy subiendo la revista acabada, por primera vez esta semana. Mi jefe no me vuelve a llamar, por lo que calculo que todo le ha llegado correctamente. A estas horas de la mañana tengo todo el cuerpo dolorido de haber dormido en la silla, y la cabeza de haberme hartado de cerveza. Lo único que se me ocurre que puedo hacer ahora mismo es meterme en la cama y perder otro día de clase. El maldito trabajo me desconcentra de los estudios.

  Me despierto horas después. Entre mis piernas noto que una parte de los calzoncillos ha adquirido una dureza desagradable. La masa gelatinosa blanca se ha secado en mi ropa interior, convirtiendo la suave seda, o algodón o lo que se de lo qué estén hechos mis gayumbos, en algo duro e incómodo. Decido que necesito una ducha, y un cambio de ropa interior. Y tras ello me dirijo al instituto. Por supuesto, no llego a tiempo para asistir a ninguna clase, pero es viernes, y después de clase los compañeros suelen ir a tomar unas cervezas a un bar cercano al colegio. A euro y poco la doble malta, y con gente con la que puedo compartir opiniones acerca de muchas cosas, vale la pena ir. El lugar en cuestión es una especie de taberna trasga. Cuando llego, mis compañeros ya están ahí, tomando unas cervezas en la terraza. Una terraza que consta de dos mesas abandonadas en el patio trasero del bar, dónde se guarda todo el material pesado. De este modo, barriles de cerveza, pies de sombrilla amontonados, cajas de cartón apiladas y un retrete sucio son el escenario de nuestra charla. El tabernero, un hombre gordo alto y tuerto, me pide que voy a tomar. Le digo que una doble malta y me guiña el ojo. ¿Habéis visto alguna vez a un tuerto guiñar un ojo? Es de lo mas raro. Debido a esto y mucho mas, y cuando digo mucho quiero decir mucho, no es de extrañar que tan carismático bar sea conocido entre los estudiantes de mi instituto como "Mordor bar", aunque por su puesto, éste no es su verdadero nombre.
  Durante las primeras cervezas me mantengo bastante al margen de la conversación entre Lluís, David y Carlos, que son los que están más cerca de mi en la mesa. Intercambian opiniones sobre cine. "El club de la lucha", "Doce monos" y "Seven" se encuentran entre las películas favoritas de David. Esa fijación por las películas de Brad Pitt me hace dudar de su sexualidad. Lluís prefiere "Trainspotting" y "Réquiem por un sueño". Me pregunto que debe ver en los yonkis para considerar estas películas las mejores que ha visto. Tras un par de cervezas me empiezo a animar y expongo mis preferencias:
            - "28 días después". Eso si que es un peliculón. - Digo
            - Cierto, cierto - Afirma efusivamente David.
            - ¡Pero que dices! Una de zombies, eso es muy poco sofisticado. - Rehúsa Carlos.
            - Pero que va, esa peli trabaja la psicología humana de una manera brutal, ante esas situaciones lo que somos capaces de hacer -  Le discute David.
            - Si, además, no son zombies, son infectados. - Añado yo.
            - Es cualquier cosa - Continúa Carlos - Al final se basa en crear espectáculo a base de sangre, violencia y efectos especiales.
            - Estás muy equivocado, los zombies son solo el contexto, la trama principal es totalmente psicológica, te hace pensar hasta donde puede llegar la bajeza humana y muestra el lado mas oscuro de la mente. - Argumenta David.
            - A ver, ¿Que películas miras tu? - Le pregunto yo a Carlos, ya que se ha mantenido al margen, o ha opinado negativamente de todas las que hemos mencionado hasta ahora.
            - Pues, lo mejor que se ha visto hasta la fecha, es la Nouvelle Vague, la generación de los años cincuenta en Francia. Eso si que es un ejemplo de explicar grandes historias con los medios justos y necesarios. No tenían la necesidad que tienen ahora los americanos de desperdiciar cantidades      industriales de dinero para explicar historias basura.
            - ¡Tío, eres un puto gafapastoso! - Digo gritando a la vez que me levanto de la silla dando un golpe en la mesa. - Además de un ignorante, porque "28 días    después" ni siquiera es americana. - Añado mientras me dirijo al baño sin esperar su respuesta.

  Eres el típico borracho que tiene siempre la razón, la tengas o no. Debería darte vergüenza, pues estás lleno de esa intolerancia que tanto te molesta en los otros. Y tan borracho que tienes que ir a vomitar. Aunque en esta ocasión te viene perfecto para huir de la situación que has provocado. Aunque Lluís y David se hayan reído, lo que has dicho no ha estado bien. Fácilmente hayas ofendido a Carlos, y eres demasiado cobarde para afrontar las consecuencias de tales actos. Así que te levantas, vas al baño, y vomitas. Esta vez en el peor retrete del peor tugurio de la ciudad. O casi. Al poco rato vuelves a la mesa, te sientas y pides otra cerveza, orgulloso como si eso fuera un logro, o una hazaña. Carlos se ha marchado, probablemente por tu culpa, como, tal vez, todo el resto de la gente que había en la mesa hace un par de horas. Ahora solo quedáis tú, David, Lluís y vuestras magnánimas borracheras. ¿Te sientes tan importante como para ser la causa de la marcha de toda esta gente? ¿O puede que tengas delirios de grandeza causados por tu estado ebrio? Tal vez, solo tenían cosas que hacer. Pero por si todo esto fuera poco vergonzoso, tras echar una gran cantidad de líquido por el retrete, vuelves a sentarte en la mesa, victorioso, y, como si fuera el golpe de gracia a tu enemigo, le pides otra cerveza al camarero. Y ese es tu mayor triunfo. Cuán fracasado eres para tener que estar orgulloso de tu capacidad alcohólica.

  Pasan unas horas y el camarero me trae uno bocadillo de salchichas. Ni si quiera recordaba haberlo pedido, pero me viene cojonudo. Me repone. Después de comérmelo vuelvo a tener conciencia de mis actos y de mi ser. Son las seis de la tarde y el tuerto nos dice que ya no va a servirnos mas bebidas, que tiene que cerrar.
  Llevamos un montón de horas aquí bebiendo, de las cuales muchas ni recuerdo. Sacamos nuestros cuerpos tambaleantes del bar y, casi sin darnos cuenta, nos separamos cada uno por su lado. Por un momento me preocupo por Lluís. Había venido a clase en bici, y supongo que en ese estado volverá también en bici. Aunque el peligro no es mucho menor para mi que no consigo ni caminar en línea recta. Vuelvo a casa y voy a dormir un rato. Pero no mucho. Hoy es viernes y estoy desando salir. Y lo deseo más que nunca porque quiero reencontrarme con Estrella. Así, antes de dormirme, programo el despertador del móvil a las diez de la noche.

  Suena el despertador, te despiertas, te duele la cabeza, le das a snooze, te vuelves a dormir. Vuelve a sonar diez minutos mas tarde, casi consciente, le vuelves a dar a snooze. Vuelve a sonar, coges el teléfono y te planteas si darle a stop o a snooze. Tienes montones de cosas que hacer, trabajos atrasados del curso, en el cual deberías ponerte en serio si quieres sacártelo algún día y cambiar de trabajo. Proyectos personales, y ganas de ver un montón de películas que descargaste pero nunca te has mirado. Pero, por otro lado, como en casi todos tus despertares, estas siendo castigado por un terrible dolor de cabeza, tienes sueño y te importa poco la hora que sea. Te ves incapaz de decidir si te levantas o te quedas durmiendo. Así que vuelves a darle a snooze y ya decidirás después. Cuando vuelve a sonar te acuerdas de que son casi las once de la noche, y calculas las veces que has apagado el móvil, y cada cuanto suena, y llegas a la conclusión de que ha sonado unas cuantas veces sin que ni te despiertes. A ese estado de inconsciencia has llegado. Esta vez te empiezas a plantear más en serio la posibilidad de levantarte, o al menos porque pusiste el despertador, ya que, son las once de la noche, por supuesto no es hora de ir a clase. Recapitulas los últimos días de tu vida y te das cuenta de que el despertador no te está avisando de que tengas que currar ni estudiar. Te está avisando de que es viernes por la noche y es el día de ir en busca de una estrella.

  Y con Estrella en mente no me cuesta trabajo levantarme y prepararme para una nueva noche de fiesta. Una nueva epopeya etílica. Me ducho, me echo una cantidad importante de desodorante por todo el cuerpo, me recorto la barba y me lavo los dientes concienzudamente. Aunque este último paso no se para que, ya que dentro de un par de horas mi aliento olerá tanto a cerveza que olerlo emborrachará. Me voy directo al Raval, allí encontré a Estrella por primera vez, y allí espero volver a encontrármela. Conforme avanzo a través de la ciudad me van entrando los temores, y un intenso temblor en la boca del estómago se hace cada vez mas fuerte. Me estoy poniendo nervioso pensando en que volveré a ver a Estrella. Pensando en que le diré o que haré. A mi mente viene una imagen de mi mismo estilizado, más alto, delgado y fuerte. Con este aspecto, y en un escenario con un fondo de colores luminosos, me acerco a una inocente Estrella y, con una voz seductora, más parecida a la de Constantino Romero en "Terminator" que a la mía propia, digo: "Buenas noches preciosa, eres el ser mas maravilloso que existe, tu belleza es de tal magnitud que roza la divinidad. Se la estrella que me guíe por el mar de la vida y hazme así el hombre más feliz del mundo." Ésas son las palabras que voy a utilizar.
  A una calle de donde me encontré a Estrella por primera vez, un fuerte la latido del corazón me impide seguir avanzando. Los nervios me traicionan y lo único que puedo hacer es entrar en el bar más cercano y pedirme una cerveza. Doble malta, doble alegría. Aunque por esa regla de tres con la segunda la alegría debería multiplicarse por cuatro. Pero no es así. Apoyado en la barra de un bar cualquiera, a una calle de encontrarme con mi amor, no me atrevo a llegar a él. Múltiples temores me invaden. Mi incapacidad social, encontrármela en el momento en el que se va con otro cliente, que me diga que no quiere que me vuelva a acercar a ella ni pagando... Así que voy a seguir bebiendo hasta que se me despeje un poco la cabeza y desaparezcan todas estas ideas de mi mente. O, tal vez, sería más apropiado decir que seguiré bebiendo hasta que se me nuble lo suficiente el juicio como para que todos los dichos temores queden ocultos tras una cortina de humo. En cualquier caso, sigo bebiendo, e inicio una conversación con el tío de la barra. Me abro a él como si fuera mi psicólogo.
            - Tío -  Le digo zarandeando una cerveza - Creo que me he enamorado.
            - Ahá - Asiente tras echarme una mirada, arqueando una de sus espesas cejas a la vez que seca unas copas.
            - ¿Sabes cuando realmente quieres a alguien?¿Cuando no puedes dejar de pensar en ella ni por un minuto?
            - Ahá - Responde mientras continúa con su monótona tarea.
            - Pues así es como me siento.
            - Ahá - Responde.
            - Pero eso no es lo malo - Continúo yo, que me siento escuchado. - Lo malo es que no me atrevo a ir a por ella. Es una mujer tan superior a mí.
            - Ahá - Me dice mientras coge otra copa y se dispone a secarla.
            - Ella es una persona suprema, se acerca a la divinidad y, sin embargo yo... yo...   no puedo estar a la altura ni en un millón de años. Es un amor imposible. Y encima está lo de su trabajo. Nunca podremos llegar a nada...
            - Ahá.
            - Somos como Romeo y Julieta, como Pocahontas y John Smith, como Meier Link y Charlotte Elbourne. Nuestro amor está condenado a un fracaso prematuro. No vale la pena que siga pensando en ella. Más vale que la olvide.
            - Ahá. - Sigue dando vueltas a una copa envuelta en un trapo.
            - Sin embargo, siento que necesito a esa mujer.
            - Ahá.
            - Tengo que luchar por lo que quiero, de lo contrario nunca tendré lo que quiero. ¿Cierto?
            - Ahá.
            - Claro, es mejor salir allí fuera e intentar conquistarla. Convencerla de que otro estilo de vida es posible. Convencerla de que tiene que venirse conmigo.
            - Ahá.
            - Eso voy a hacer, si...
  Tras este intenso diálogo con el camarero me siento un poco mejor. Más seguro de mi mismo. Aún así pasa aproximadamente una hora hasta que me decido a salir ahí fuera a luchar por lo anhelado. Tengo que armarme de valor, y eso lleva un tiempo, y unos tragos. Cuando por fin me siento preparado, me levanto enérgicamente, dando un golpe con las palmas de la mano en la barra, me doy la vuelta, y parto en busca de la felicidad.
            - ¡Eh! ¡Espera! - Es el camarero que, sorprendentemente ha cesado su actividad.
            - ¿Qué? - Me doy la vuelta extrañado.
            - ¡Págame! ¡Me debes treinta pavos!
            - De acuerdo, lo siento, se me olvidaba. - Lo cierto es que se me olvidaba, pero...  ¿¡Treinta pavos!? ¿Tanto he bebido?
            - No pasa nada - Me contesta mientras cuenta el dinero. Aunque su cara reacia no parece decir lo mismo que sus palabras.   
  Después de pagar salgo a la calle Sant Pau. Pero algo menos decidido. El camarero me ha cortado el rollo. Camino un poco y me detengo en la esquina con la calle Robadors. Me dispongo a recorrer la calle del vicio, la calle dónde la vi por primera vez. Pero me falta valor, y pasa un "paki" y me ofrece una lata de valor a un Euro. Me la tomo, parado en la esquina como si esperara algo. Allí me ofrecen de todo, bocadillos, hachís, juguetitos luminosos, cocaína y flores. Eso es una buena idea, flores. Una rosa me cuesta un Euro y creo que puede gustarle a Estrella. Rosa en mano me adentro en la calle Robadors, conocida popularmente como la calle de las putas. La recorro de arriba abajo y de abajo a arriba. Me doy cuenta de que el horizonte este empieza a clarear y me pregunto cuantas horas debí estar en el bar. Pero a pesar de eso sigo pateándome la calle. No pierdo la esperanza de encontrar a Estrella, aquella estrella que quiero que sea mi estrella polar. Mientras voy subiendo y bajando la calle, voy pidiendo cervezas a los vendedores ambulantes. Una tras otra, y mi caminar vuelve a ser un zig zag de acera a acera. Me imagino mi emotivo encuentro con Estrella. Cuando me vea y nos abracemos. Y, tras recibir mi rosa, nos daremos un apasionado beso. Tal vez hasta se nos salte alguna lagrimilla de la emoción. Pero primero tengo que encontrarla. Voy de un extremo a otro de la calle una vez, y otra vez, y otra... Camino ignorando a los yonquis que me piden dinero y a los besos muertos y piropos que lanzan las mujeres de la calle. Aunque hay más de una que tiene muy buen ver, vamos que me la hubiera follado en cualquier otra ocasión, pero ahora mismo mi cabeza, ambas, están totalmente ocupadas por una sola mujer.   
  Después de un par de horas, con la calle ya totalmente iluminada por el sol, me canso de caminar y me siento en una esquina cualquiera. Con mi rosa medio marchita a mi lado. Desde allí sigo vigilando la calle por si ella aparece. Pero voy borracho. Muy borracho. Me pesa la cabeza, me pesan los ojos, y parpadeo lentamente. Muy lentamente. Hasta que cierro los ojos y tardan en volverse a abrir.

  Y en tu intento de buscar una Estrella Polar, solo logras ver una estrella fugaz. ¿Pero de verdad pensabas que iba a ser tan fácil? ¿Qué te estaría esperando, te presentarías ante ella con una rosa medio marchita, y que os iríais a follar sin parar? Deja de intentar vivir tus fantasías, así nunca conseguirás nada de provecho. Tienes ya veinticinco años. Es hora de que toques con los pies en el suelo y evites escenas tan patéticas como ésta en tu vida. Porque, mírate. En plena calle Robadors, en una esquina dormido cual mendigo, mientras caen los pétalos de tu rosa. Uno a uno se van esparciendo y difuminando por el aire sin dejar rastro.

  Me despierto un par de horas después, la estela de una estrella fugaz ya ha desaparecido por completo, asumo que debo olvidar a Estrella. Es una prostituta que me trató bien por dinero. Tengo que convencerme de ello. Cuando me levanto me siento totalmente descolocado. Como fuera de lugar. Y me duele la cabeza de una manera brutal. A mi lado hay un charco de vómito que, por el sabor de boca que siento, puede ser mío. Es hora de ir para casa, y cuando empiezo a caminar me doy cuenta de que me falta algo. Tengo una raja en el bolsillo del pantalón, dónde guardaba la cartera, y ahora allí solo queda aire. Debería ir a efectuar la denuncia de robo para no ir indocumentado. Pero primero tengo que ir a casa a dormir y, puesto que el ticket de metro lo conservaba en el interior de la cartera, tendré que ir caminando. Vaya paliza, a paso normal tardaría unos cuarenta y cinco minutos. A paso resacoso y pesado como el que tengo hoy, me espera mas de una hora de caminata para poder pillar la cama, que tanto ansío en estos momentos.