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viernes, 31 de julio de 2009

Esas cosas que uno a veces no entiende (XI)

Juan Rebelde escucha, en los anuncios que siempre dicen luego de la prédica, que hay una reunión al final del culto con todos los líderes de la iglesia. Insisten que el tema es sumamente importante. La cara de Jorge Iscariote, encargado de las finanzas de la iglesia, es de seriedad. “¿Será por el tema del diezmo, otra vez?” se preguntó Juan. “Si es por eso, pucha, me caerá entonces mi café por ser un líder que no diezma”. Juan piensa que lo toleran solo porque aún es necesario por la escasez de líderes.

Pepe Caifás (pastor asistente): Hermanos, los hemos reunido aquí por un tema muy importante. Quizá algunos saben que hace unos días, el Reverendo Anás (pastor titular de la iglesia), recibió una invitación para predicar en una iglesia de la denominación por su aniversario, y mientras se encontraba allí le robaron su carro. Hemos orado para que Dios castigue a los malhechores que han hecho esa monstruosidad contra un siervo amadísimo por Dios. Sin saberlo, esos individuos han acumulado sobre sus hombros un castigo feroz por parte del Dios de los cielos y de la tierra. Lamentablemente el mal está hecho y, por eso, el tesorero Jorge Iscariote tiene una propuesta que hacerles.

Sube el tesorero. La gente, muda, nerviosa, no dice ni una palabra.

Jorge Iscariote: Hermanos, como ya escucharon, el reverendo Anás no tiene carro por el robo sufrido mientras predicaba la palabra de Dios. Por ello, surge la necesidad imperiosa de que un siervo de Dios como él tenga la reposición del vehículo. No es digno de él que se tenga que movilizar en taxis o en el transporte público. Creemos también que a pesar de los pocos ingresos de la iglesia por el poco compromiso que hay (los magros diezmos) debemos responder a esta oposición del demonio con la mayor dedicación, expresando la fe de la mejor manera.

Juan Rebelde (susurrando a su amigo de al lado): Esto no me gusta nada…

Jorge Iscariote: Por lo tanto, creemos que la expresión de la fe es reemplazar el carro del pastor robado, un auto coreano del año 1995, por una SUV del año, preferentemente de fabricación europea. Así le responderemos al diablo, dejándolo en ridículo y proclamando la victoria del Señor mediante la manifestación tangible de la dignidad de sus hijos.

Juan Rebelde (susurrando otra vez a su amigo de al lado): Se viene la estocada, acuérdate de mí…

Jorge Iscariote: Para que esta expresión de victoria se concrete, necesitamos de la ayuda de todos ustedes. Se requiere una cuota extraordinaria, independiente del diezmo, de doscientos dólares por familia con hijos, cien dólares por persona sola con salario independiente, veinte dólares por persona que recibe una pensión de jubilación y lo mismo por jóvenes mayores de 18 años. ¡Hermanos! ¡Este ataque espiritual contra el reverendo Anás debe ser respondido! ¡Ataquemos con las armas de la fe! ¡Entre todos, compremos algo digno de la investidura del reverendo y Satanás no se atreverá a tocarlo nunca mas! Hermanos, llamaré al pastor Caifás para orar y luego recibiremos preguntas y sugerencias.

Tras la oración, la mano levantada de Juan Rebelde era la única que se distinguía entre todas las cabezas silenciosas

Juan Rebelde: Hermanos, antes de comentar, una pregunta previa: ¿el auto tenía seguro?

Reverendo Anás: Juan, tomar un seguro es una falta de confianza, es no creer en el cuidado de Dios. Jamás seremos acusados de falta de fe en el cuerpo pastoral de esta iglesia.

Juan Rebelde: Entiendo. Eso quiere decir que no hay ni un sol para recuperar del robo; y los pasivos al cuadrado de ese descuido los debemos tomar nosotros.

Reverendo Anás: No entiendo…

Juan Rebelde: Si hubieran tomado el seguro, se hubiera repuesto como la mitad del costo del carro. Allí se tendría algo. Pero bueno, aceptemos que no se tome el seguro. Lo que me parece absolutamente incomprensible es que en las condiciones de los diezmos de la iglesia pretendan hacer que los líderes paguen una 4x4 de 25,000 dólares, y más con el manipulador argumento ese de “derrotar al diablo” y “la dignidad del siervo de Dios”.

Jorge Iscariote: ¿Te opones a la compra? ¿Para ti nuestro reverendo debe andar por allí como un cualquiera? ¿No vez todas las bendiciones que Dios hace a través de él?

Juan Rebelde: Me opongo por principio a los privilegios. Si me roban el carro que seguro compraré en el futuro con mucho esfuerzo, y si cometo la irresponsabilidad de no tener seguro, pues debo asumir los costos totales. Y si quiero reponerlo con uno mucho más caro, pues debo tener los ahorros suficientes para ello o una línea bancaria aprobada. ¿Por qué no hace eso el pastor Anás? Que frescura. Me encantaría perder algo caro y que la iglesia lo pague. Así cualquiera. Los pastores en esta iglesia definitivamente tienen muy, muy, muy buenos privilegios.

Jorge Iscariote: Tu mezquindad es colosal. ¿Qué problema tienes? ¿No dice la Biblia que cuidemos a nuestros pastores?

Juan Rebelde: Claro, pero si pretenden comprar un auto –cosa que se puede discutir-, pues que sea usado. Todas las semanas nos repiten y nos repiten y nos tienen hartos con el asunto ese del diezmo: que no dan, que hay poco, que hay deudas, que no han pagado sueldos, que la luz, que el agua, que los teléfonos. Si es así, hay que ser prudentes y considerados, siendo conservadores. ¿Doscientos dólares por familia? Es un abuso, la verdad es que es un verdadero abuso. A propósito, ¿A nombre de quién está el carro?

Jorge Iscariote: En este caso, de quien lo usa. O sea, a nombre del Reverendo Anás.

Juan Rebelde: ¿Y no debería estar a nombre de la iglesia? ¿Porqué a nombre del pastor Anás si con los diezmos de la iglesia se compró el carro anterior?

Pastor Caifás: Estamos entre hermanos, y hay confianza total. Lo de la propiedad es algo irrelevante.

Juan Rebelde: No es irrelevante. Tampoco la pretensión de comprar un carro tan caro. Si es así, mañana querrán construir un templo para mil personas sin tener el dinero necesario para eso. Pasado querrán una radio, luego un canal de TV, esquilmando a los miembros, manipulando algunos textos bíblicos para justificar, hablando siempre que "la fe", "la fe" y "la fe". ¿Se podrán tolerar esas irresponsabilidades? Mejor cortar eso por lo sano desde ahora, y nos libraremos de cosas muy ingratas en el futuro. La sanidad financiera ante todo, hermanos.

sábado, 31 de mayo de 2008

Esas cosas que uno a veces no entiende (X)

Juan Rebelde ha sido citado por el Cuerpo Pastoral de su iglesia: Reverendo Anás (pastor titular), Pepe Caifás (pastor asistente), la hermana Jezabel (esposa del pastor Anás ), la obrera Safira (encargada del ministerio de niños) y el hermano Jorge Iscariote (a cargo del área de finanzas de la iglesia).


Pastor Anás: Juancito, hermano, ¿sabes por qué te hemos llamado?

Juan Rebelde: Pastor, no tengo idea.

Pastor Caifás: Juan, ¿estás seguro?

Juan Rebelde: La verdad no sé. Supongo que es algo serio porque me han llamado ante el Cuerpo Pastoral por primera vez. Pero ¿por qué?

Jezabel: Juancito, yo te conozco casi desde que eras un bebé, conozco muy bien a tu madre, una mujer entregada completamente al Señor y.... (sollozos)... no puedo entender esto que está pasando.

Juan Rebelde: Jezabel, es que la verdad no entiendo. Enseño en la academia bíblica sin faltar ni llegar tarde a ninguna clase y eso le consta al pastor Anás. Dirijo la célula de jóvenes y los cultos de los sábados sin falta y eso puede certificarlo el pastor Caifás. He ido a un par de campamentos de niños para ayudar y usted, hermana Safira, estaba allí. Estoy involucrado en mis ministerios de la iglesia con compromiso, renuncié a otras propuestas del seminario y la universidad por sugerencia del pastor Anás, no he tenido relaciones sexuales con mi enamorada, no he sido grosero con mis padres, vivo lo mejor posible. Por ello no entiendo nada de nada. Quizá sea por mis diezmos... hermano Iscariote, ¿me ha traído aquí por no pagar mis diezmos?

Jorge Iscariote: No Juan, no traemos a la gente al Cuerpo Pastoral por no pagar los diezmos.

Pastor Anás: Te explicaré Juan... ¿Has oído hablar de esa especie de célula que se reúne en diferentes casas con gente de muchas iglesias, gente rebelde y pedante, gente con poco espíritu de sumisión cristiana?

Juan Rebelde: ¿Se refiere al grupo que dirigen Juan y Santiago?

Pastor Caifás: Sí, ese grupito dirigido por esos dos ex-miembros de la iglesia.

Juan Rebelde: Por supuesto que conozco el grupo. Lo he visitado algunas veces. Como treinta personas, más o menos, no es poca cosa.

Pastor Anás: Alguien nos informó que más que visitarlo, has estado a cargo de él.

Juan Rebelde: Sí, he dirigido el grupo por un mes, ya que Juan y Santiago se fueron de vacaciones fuera del país, y me pidieron por favor si me podía hacer cargo, y yo acepté.

Pastor Anás: ¡Así nomás! ¿Sin consultarnos?

Juan Rebelde: ¿Y qué hubieran dicho?

Pastor Caifás: ¡Que no, por supuesto! ¡Esos cristianoides son de mala influencia!

Juan Rebelde: Y allí es donde discrepo. Usted habla por su resentimiento, por sus complejos y por su limitada forma de ver la misión de Dios en la tierra. No habla por el espíritu, sino por la carne.

Pastor Caifás: ¡Mis... mis... mis complejos! ¡Cómo te atreves, insolente!

Juan Rebelde: ¿Acaso miento? Mire pastor, la Palabra debe ser predicada en todo lugar, en todo tiempo y en toda oportunidad. Este grupo estaba necesitado, me lo pidieron y por supuesto acepté. ¿Descuidé mis ministerios aquí? No. ¿Mis clases en el seminario y la universidad? No. He hecho todo sin problemas y feliz, ¡porque pude enseñar de Dios! ¡Pude ser parte de la obra de Dios en la tierra! ¡Es lo mejor!

Pastor Anás: Ya eres parte de la misión aquí, Juan.

Juan Rebelde: ¿Y eso debe limitarme? Pastor, si conoce de una familia que necesita comida, ¿no le llevaría algo? Claro que sí. Si sabe de un grupo de cristianos que necesita de la enseñanza de la Biblia, ¿no iría? Por supuesto, y es lo que he hecho.

Obrera Safira: Juan, la denominación tiene estatutos y normas que por el solo hecho de tu membresía debes respetar. Y allí verás que no es posible participar en ningún otro ministerio de otra iglesia sin la autorización del pastor. Y verás que si es algo con otra denominación, es más estricto, porque no se puede participar de ninguna manera. Y en este caso... ni siquiera es denominación. ¿Los podemos llamar iglesia? ¿los podemos llamar cristianos?

Juan Rebelde: Bueno, veo que esos estatutos son del tiempo del Ku Klux Klan. ¡No nos sirven! ¿No se dan cuenta que limitan la acción del Espíritu Santo? ¿Están ciegos acaso? ¡No puedo creerlo! Yo los hacía con un mayor discernimiento espiritual.

Pastor Anás: Juan, veo que eres impetuoso por tu juventud, y esos es bueno. Pero hay que respetar las tradiciones que nos dan la identidad. Los estatutos son importantes, lo mismo que el consejo de personas con más años y experiencia. Por ello, no me queda más que prohibirte expresamente ir nuevamente a ese grupo. La necesidad es enorme en nuestra iglesia. ¿Te sobre tiempo? Caifás, por favor, encuentra un lugar en donde Juan puede ayudar.

Juan Rebelde: Pastor Anás, lo siento mucho. Me veo en la necesidad de desacatar su prohibición. Para mí es antibíblica. Y peor aún, va en contra de la Iglesia de Jesucristo.

Pastor Anás: Pero... pero... ¿Me estás contradiciendo? (desconcierto en el Reverendo que no está acostumbrado a que lo refuten). Serás puesto en disciplina por afirmar algo como eso.

Juan Rebelde: Pues no me interesa su disciplina basada en criterios poco espirituales, en su ceguera por sus tradiciones, o en los complejos de Caifás, o en la manipulación vía lágrimas de Jezabel o en el legalismo letrista de Safira. Les soy honesto: el espíritu de Dios trasciende todas nuestras taras humanas, rompe nuestros paradigmas, cura nuestras heridas más profundas, y nos dirige hacia la dirección adecuada. ¿No serás, más bien, ese un mensaje de Dios para ustedes?

Pastor Anás: No sabes lo que hablas. Caifás tiene razón: tu orgullo a veces te obnubila.

Juan Rebelde: ¿Mi orgullo? ¿No se dan cuenta? Están como los fariseos en el sanedrín que mataron al Señor y creían que estaban haciendo un bien. Ahora la lógica es la misma, porque ven que la Iglesia tiene necesidad y pretenden prohibir que alguien que puede ayudar con eso se quede en su casa sin contribuir al reino de los cielos. ¡Y creen que es correcto! ¿Yo estoy mal?

Pastor Anás: No quiero escuchar más. Si vuelves otra vez, serás sometido a disciplina. Estás advertido.

lunes, 7 de abril de 2008

Esas cosas que uno a veces no entiende (IX)

Juan Rebelde se ha inscrito en el nuevo ciclo del Seminario y esta vez va a su clase de Escatología con un misionero llamado Jack Chick III, PhD en Fe Fundamentalista, recién egresado de un seminario norteamericano y llegado al Perú algunas semanas atrás como misionero de la denominación.

Chick: Bueno alumnos, como bosquejo de la clase, debo decirles que lo que les enseñaré en este semestre será la escatología bíblica y cristocéntrica, lo que las más importantes iglesias, (las más cercanas a lo bíblico por supuesto) tienen como doctrina sobre los tiempos futuros.

Juan Rebelde (murmurando): ¿Lo bíblico? Mmmmm, ya comenzamos mal. ¿Qué será para este gringo lo bíblico?

Chick: Lo que en este curso es importante que sepan, dentro de la escatología, es que todo se inicia en los pactos de Dios con el hombre, encajados dentro de las dispensaciones bíblicas….

Juan Rebelde (murmurando, otra vez): ¿Dispensaciones? ¡Se me vienes las arcadas!

Chick (que no ha escuchado nada): …Y ya centrándonos en el futuro nos concentraremos en el esquema pretribulacionista-premilenial, de apostasía creciente, arrebatamiento, tribulación, segunda venida, juicios y milenio. Les digo, mis amados estudiantes, que luego de hacer un análisis sincero y tras solicitar la guía del Espíritu Santo, se llega inevitablemente a la conclusión de que este es el esquema más adecuado a los patrones bíblicos.

Juan Rebelde: Señor misionero, tengo una pregunta. Si uno ve los libros de historia, uno encuentra que primero surge el amilenialismo, luego el postmilenialismo y recién al final el premilenialismo. Y si hablamos del rapto, la cosa es mucho más reciente. ¿Por qué creer en lo más reciente como si fuera lo correcto? ¿Eso quiere decir que 1800 años de cristianos estuvieron errados escatológicamente?

Chick: Alumno, efectivamente es una doctrina nueva, pero piense en el caso de Lutero. Dios decidió mostrarle, por su Espíritu Santo, la doctrina de la justificación por la fe. Todos los cristianos anteriores a él no sabían nada de nada de eso. Y cuando quiso, el mismo Espíritu Santo le mostró a otros hombres santos la doctrina del premilenialismo y el arrebatamiento para la edificación de la iglesia. Así ha sido también con otras doctrinas. Dios va mostrando su luz.

Juan Rebelde: A ver si entiendo bien… usted dice que soteriológicamente Lutero estaba excelente porque Dios le mostró la nueva interpretación de la justificación por fe, pero ¿estaba escatológicamente errado porque era amilenialista?

Chick: Es parte del proceso de Dios. A quien le quiere dar algo, se lo da. Si le quiere dar a otro de una manera distinta, pues será así. A Lutero le dio lo suyo, a Scofield lo otro, y así sucesivamente Dios va mostrando las doctrinas adecuadas que debe creer su iglesia.

Juan Rebelde: Entonces, ¿Cómo estar seguros de que lo que enseñamos ahora no será cambiado en diez años porque Dios le mostrará a otro el significado más exacto? ¿No es ese un relativismo monstruoso? Si le hago caso a su argumento y asumo que eso es un proceso natural (cosa que, en realidad, creo que no es tan descabellada teniendo en cuenta el proceso constante de actualización teológica), ¿Por qué la iglesia es tan cerrada a nuevas posturas teológicas y es tan resistente a la innovación eclesiológica? ¿Por qué se muestra tan fundamentalista con los nuevos tiempos?

Chick: Alumno, sus preguntas no tienen sentido porque Cristo ya viene, el mundo ya no puede estar más degenerado de lo que está ahora. ¡Transexuales embarazados! ¡Matrimonios gays! ¡Libertad sexual total! Por ello es obvia la venida en esta generación. Por ello, le recomiendo concentrarse en lo espiritual, orar sin cesar y velar, porque la venida ¡es inminente! Y sobre su actualización… es antibíblica. Ya tenemos lo definitivo.

Juan Rebelde: ¡Tenemos dos mil años con esa excusa, y Cristo no viene! Ojo que yo quiero que venga, pero no podemos usar eso como argumento para nuestros vacíos intelectuales.

Chick: Alumno, más respeto que soy su profesor.

Juan Rebelde: Y le pido lo mismo, respetando a la clase contestando con consistencia las preguntas y no con evasivas.

Chick: No entiendo, ¡Señor, no entiendo! ¿Dónde está la humildad? Cuando me convertí oré mucho al Señor, y él me dijo que le obedezca en todo, cosa que quería de verdad hacer. ¿Y saben qué me dijo? Que vaya a una iglesia y reciba toda la enseñanza.

Juan Rebelde: Y eso es muy bueno…

Chick: ¿Y saben qué más me dijo Dios? Que obedezca fielmente a mis pastores y escuche todas sus enseñanzas sin criticar porque el corazón es engañoso y la razón, que parte del corazón de pecado, también nos engaña. Por ello, debemos escuchar a nuestros pastores, sin criticar y con mucha fe.

Juan Rebelde: ¡No puede ser! ¿Y si dice una herejía?

Chick: El Espíritu Santo se encargará de él.

Juan Rebelde: ¿Y si el Espíritu Santo te elige a ti para eliminar la herejía?

Chick: Eso es difícil de determinar. Dios se encargará de mostrar sus métodos y no creo que utilize a un miembro de la iglesia para corregir a su pastor. Iría en contra del orden impuesto por Dios.

Juan Rebelde: ¡Eso es irresponsable! ¡Por eso la iglesia está como está!

Chick: ¡No critique a la iglesia de Dios que es un pecado! ¡Ni a sus escogidos que son sus siervos! ¡Arrepiéntase! ¿Cómo entró a este seminario?

Juan Rebelde: No me arrepiento de nada porque nada he hecho de malo. Mas bien usted debe hacerlo porque su teología escapista dañó a la iglesia y al mundo, pero bueno, como ya está degenerado ese daño no importa demasiado, ¿no?

domingo, 17 de febrero de 2008

Esas cosas que uno a veces no entiende (VIII)

Pastor Caifás (desde el púlpito): Y, hermanos míos, les recuerdo que esta asamblea anual de la iglesia es muy importante. A la salida los ujieres les entregarán un sobre con información para esta reunión. Allí tendrán todas las explicaciones. Y ahora, cantemos la alabanza final...

Tras el fin del servicio, Juan Rebelde sale a buscar el sobre que le corresponde. Por supuesto, lo abre de inmediato y lo lee.

Lima, 17 de Febrero del 2008.

Hermano(a): Juan Rebelde
Código Miembro: 1994-1-04
Presente.

Tema: Participación en la Asamblea Anual de la Iglesia Local

En concordancia con el Acuerdo 2007.23.589.3.1.D del Concilio Mundial Denominacional, refrendado por el Acuerdo 2007.58.653.2.2.J del Concilio Latinoamericano Denominacional, refrendado por el Acuerdo 2007.36.324.6.1.J del Concilio Directivo Denominacional (con las firmas de los estimados Reverendos Anás, Ananías, Elí y Diotrefes), refrendado por el Acuerdo 2007.36.236.4.2.A del Concilio Regional Denominacional (Lima), refrendado por los pastores a cargo de la iglesia local, Reverendo Anás, y Pastor Caifás, se establece las siguientes directivas para la participación en la Asamblea Anual de la Iglesia Local:

- Ratio de 10/12 en la entrega de diezmos a la iglesia (10 meses de 12). Refrendo del área de Finanzas.

- Participación ministerial. Refrendo del pastor o líder responsable.

En la parte final de la presente carta se montrará su condición. Si es considerado APTO, se le rogará asistir a la Asamblea. Si es considerano NO APTO, se le rogará abstenerse de asistir a la Asamblea.

De acuerdo a las directivas anteriores, el(la) hermano(a) 1994-1-04 posee:

I. Ratio de diezmos:
Enero: 0.00
Febrero: 0.00
Marzo: 0.00
Abril: 0.00
Mayo: 0.00
Junio: 0.00
Julio: 0.00
Agosto: 0.00
Septiembre: 0.00
Octubre: 0.00
Noviembre: 0.00
Diciembre: 0.00

Ratio de diezmos: 0/12 = 0

Refrendo del área de Finanzas: Miembro no apto.


II. Participación Ministerial

Refrendo del pastor o líder: Miembro apto.

III. Resultado:
MIEMBRO NO APTO.


Rogamos al Señor por las mayores bendiciones para usted y su familia.

En el amor de Cristo Jesús.


Reverendo Anás
Pastor

viernes, 11 de enero de 2008

Esas cosas que uno a veces no entiende (VII)

Pastor Caifás: Juan, ya es verano, y esta época es la que más me preocupa. Yo oro muchísimo por todos los jóvenes de la iglesia.

Juan Rebelde: No entiendo, ¿le preocupa el verano? ¿Es peor que otra estación? ¿El sol le preocupa? ¿El cáncer de piel? ¿Los accidentes en la autopista? Pastor, la verdad es que no lo entiendo.

Pastor Caifás: Es que se nos ofrecen tantas cosas durante el verano aparentemente inofensivas pero que en realidad son muy peligrosas.

Juan Rebelde: Pastor, sigo sin entender. ¿Los helados contagian alguna enfermedad? ¿Algo así?

Pastor Caifás: No te burles, Juan. Piensa en la playa, los bikinis, los cuerpos bronceados en la arena, las fiestas de fin de semana hasta el amanecer en algún balneario, los tragos, los ceviches a medio día. Hay un erotismo que es muy fuerte, hay un énfasis en lo terrenal, en lo vacío, en la relajación, en el descanso, en el placer, y nada de eso edifica la vida cristiana. Son cosas que como hombres de fe no podemos tolerar.

Juan Rebelde: Pero creo que el descanso no es malo. Yo estudio todo el año en la universidad y el seminario, y espero pasar el verano descansando luego de nueve meses muy intensos. Y la playa es perfecta para eso. Descansar tomando sol luego del esfuerzo del año, nadar en el mar, despreocuparse… ¿Será que ustedes los pastores no saben lo que en realidad es el trabajo y el descanso? Ahora que lo pienso… puede ser. ¿Los pastores trabajan?

Pastor Caifás: ¡Los pastores trabajamos muy intensamente! Y pensamos en la edificación incluso para nuestros momentos de descanso. Es como debe ser. Y te digo, Juan, que no es edificante que alguien que se dice cristiano vaya a lugares que no enriquecen nuestra vida espiritual. ¿Un cristiano libertino? ¿Un cristiano junto con los del mundo? ¿No dice la Biblia que no debemos mezclar la luz con las tinieblas?

Juan Rebelde: Mmmmm, ¿propone la lógica del microclima? ¿Estaremos viviendo encima de unas columnas como en el primer siglo? ¿En una cueva, aislados?

Pastor Caifás: No, para nada. Esa mentalidad de convento yo la rechazo. ¿Cómo podría ser posible si vivimos en Lima, en una ciudad de ocho millones de habitantes? De lo que hablo es hacer morir lo terrenal en nosotros permanentemente.

Juan Rebelde: Hacer morir lo terrenal aislándonos. Porque, si sigo su lógica, no podría ir a muchísimos lugares, y si soy extremo, ni podría salir a la calle. Su propuesta es peligrosa, pastor Caifás, es descartable, ¡Inútil!

Pastor Caifás: Tú crees que la digo porque sí, por molestar. No, Juan, no es así. Mira, he visto con mucha pena a chicos que conocen a Jesús, cristianos de muchos años que caen, que ni siquiera pueden resistirse a frecuentar discotecas en esta época del año. Caen en algo tan simple, ¿te imaginas en lo más serio? Yo no puedo prohibirles ir, pero me frustra que ellos crean que la decisión de ir o no ir "no es algo tan importante"

Juan Rebelde: ¿Acaso ir a una discoteca es pecado? Otra vez con lo mismo, pastor, ¿Cuándo se liberará del trauma que tiene con las discotecas?

Pastor Caifás: ¡Ya vez! ¡Tú también crees que es algo no importante! ¡Pero es fundamental!

Juan Rebelde: ¿Fundamental? Si usted quiere medir mi espiritualidad por la asistencia a discotecas, si para usted esa es la vara del cristianismo, pues renuncio a ser cristiano. Ese cristianismo tan pobre, tal escuálido no es para mi. No lo acepto.

Pastor Caifás: Míralo de esta manera. Te aseguro que Satanás hace una gran fiesta cuando logra que el año nuevo que nos regala nuestro Dios lo inauguremos en una actividad que por donde se le mire jamás va a edificar tus valores espirituales. ¡Esta feliz! ¡Júbilo en los infiernos!

Juan Rebelde: O sea, para usted ir a una fiesta de año nuevo está malísimo. ¿Es acaso el año nuevo una fiesta espiritual? O sea, ¿la está equiparando a la navidad, o Semana Santa? ¿Desde cuándo el año nuevo es para eso???? ¡Ni siquiera es bíblico! Yo pienso que el año nuevo es una fecha de distracción, de sosiego, no sé si me entiende.

Pastor Caifás: El año nuevo debe ser un momento de reflexión, de análisis, de plantearse nuevos retos, de agradecimiento, pero lo dedicamos al jolgorio. ¿Y dónde está el interés por los recién llegados a la iglesia? La iglesia crece, Juan, y cada vez hay más "hermanos menores" que nos miran y que nos tienen como referentes espirituales. Si nos ven en la playa mirando a las chicas en bikini y tomando unos tragos en la fiesta de año nuevo, muchos volverán a ser presa del mundo. Nunca aprenderán a usar correctamente su libertad porque sólo la usan pensando en sus derechos de goce y diversión. Juan, sé que tú no piensas sólo en ti, pero en este punto debes pensar en los débiles, en los mas pequeños.

Juan Rebelde: Ay pastor… la mentalidad de “papito”, de “caudillo” aflora en usted y la iglesia. Yo creo que todos somos libres para decidir, por eso las herramientas deben ser expuestas por usted. Nuestra iglesia es de gente pensante, inteligente, no los puede tratar como niños desvalidos.

Pastor Caifás: Juan, ¿No te parece que algo anda mal si para "celebrar" todavía necesitamos una discoteca, alcohol, cigarrillos, música, danza erotizada, y cuando nos ponen una alabanza nos congelamos y no podemos abrir la boca? Algo anda mal con nuestra vida espiritual... ¿no te parece?

Juan Rebelde: Es verdad, algo anda mal. La pregunta es ¿en dónde?

Pastor Caifás: Pero es obvio que lo que anda mal es la mente llena de lascivia de los jóvenes. Yo no entiendo porqué no pueden comprar un poco de música cristiana y pasar una noche cantando, o aprendiendo a cantar, o escuchando historias personales donde Dios obró, compartiendo promesas recibidas, oraciones contestadas, gratitud por regalos de Dios, proyectos futuros, viendo una película cristiana, renovando los compromisos de servicio, tomando una cena del Señor, orando por el evangelismo y las misiones, por los futuros pastorees. ¡Estas sí son juergas que te duran para toda la vida! , ¡Yo jamás les prohibiré eso, tienen toda la libertad de hacerlo!

Juan Rebelde: ¡Ajá! Me preguntaba qué funcionaba mal, y ahora ya lo sé. ¿Es esa la idea de diversión que tiene? ¿Cantar coritos? ¿Orar? ¿Tomar una cena del Señor? Pastor, no me malentienda. Lo anterior está bien para momentos de reflexión espiritual, no para momentos de diversión. Eso es otra cosa, muy distinta, y la está confundiendo gravemente.

Pastor Caifás: ¿Acaso defiendes a esos libertinos?

Juan Rebelde: Si les dice que la diversión que deben tener es juntarse en una casa, en círculos a cantar un coro aburrido de Marcos Witt mientras escuchamos la biografía de Spurgeon, pues sí defiendo a aquellos que se van a la playa a divertirse. ¡Son cosas totalmente distintas!

Pastor Caifás: No estoy de acuerdo. Ese no es el verdadero cristianismo. Es light, es cualquier cosa.

Juan Rebelde: Pues si su idea del cristianismo es tan aburrida, pronto será sólo su cristianismo, para usted solito. Los despreciarán, lo ignorarán. Si quiere, puedo ayudarlo con algunas ideas para que eso no pase.

Pastor Caifás: ¿Tú, ayudarme? Yo soy el que te tengo que ayudar a ti. Tu liberalismo me preocupa.

Juan Rebelde: ¿Liberalismo? Pastor, está loco. Yo no soy liberal. Ahora, si me permite, es viernes y me tengo que ir a alistarme para pasar el fin de semana en la casa de playa de un amigo. ¡Nos vemos la próxima semana!

viernes, 7 de septiembre de 2007

Esas cosas que uno a veces no entiende (VI)

Juan Rebelde: Pastor Anás, quiero hablar con usted.

Pastor Anás: Dime Juan, ¿Sobre qué quieres conversar?

Juan Rebelde: Bueno, es algo que creo que importante, y usted, como pastor titular, me puede dar respuesta a mis preguntas.

Pastor Anás: Soy todo oídos.

Juan Rebelde: Bueno… he observado que en todos los años que la iglesia tiene en este lugar no hemos logrado evangelizar a NADIE de la cuadra en la que estamos, peor aún, a nadie de la urbanización, y eso me parece muy extraño.

Pastor Anás: Juan, ¿No recuerdas ese pasaje que dice que los cristianos tendremos oposición? Es eso lo que está pasando.

Juan Rebelde: Puede ser, pero estaba considerando otros detalles que creo pueden explicar un poco mejor la situación. No sé, quizá me equivoque…

Pastor Anás: Hablo con las palabras de la Biblia. ¿Lo comprendes?

Juan Rebelde: Sí, pero mire pastor: tenemos un culto en la mañana, y un culto en la noche los domingos, sin contar la academia bíblica de los jueves en la noche. Y vienen muchos carros que ocupan toda la cuadra para estacionar, y han dañado muchos jardines.

Pastor Anás: Las calles son libres.

Juan Rebelde: Pero nosotros las acaparamos, y son del resto también. ¡Algunos hermanos inclusive estacionan delante de las cocheras de las casas! Ahora, tenemos un ensayo de la alabanza los miércoles de 8 a 11 de la noche (por lo menos), y para saber cuánto ruido hacemos, fui a la casa que está exactamente detrás de la iglesia, y le pedí permiso a los dueños para entrar y escuchar desde allí. Pastor, ¡Nadie podría dormir con esa bulla!

Pastor Anás: No creo que sea un problema serio. Además, tratamos de hacer el menor ruido posible.

Juan Rebelde: Pero no se logra y peor con las voces de nuestro coro que no son tan armónicas como quisieramos... Otra cosa es la bronca con la vecina de al lado, que nos odia. Un sentimiento así no viene de la nada, así que pensé que eso tiene relación con la rotura del tubo de nuestro tanque cisterna que inundó toda su casa. Creo que no pagamos por los daños.

Pastor Anás: No fue nuestra responsabilidad.

Juan Rebelde: Pero la rotura fue en nuestra cisterna y dañó las paredes de la vecina y no hicimos nada por repararlo. ¿No es suficiente motivo para que nos odie? ¡Nos hicimos los locos con el problema!

Pastor Anás: Eso es discutible.

Juan Rebelde: Más aún. Hace como un año la dirigencia de la urbanización pidió nuestro apoyo para ayudar en la reparación del parque, con plantación de árboles, siembra de pasto nuevo, flores y esas cosas. Todo el barrio colaboró, excepto nosotros.

Pastor Anás: Esos dos días teníamos la gran campaña evangelística con el Reverendo Trinquete que viajó aquí especialmente para nosotros. Y es más importante predicar el evangelio que ir a sembrar hierbitas. A propósito, no recuerdo haberte visto en esa campaña, ¡Y yo insistí por un mes que era importantísimo que todos los miembros de la iglesia tenían que estar allí!

Juan Rebelde: Pero pastor… a la gente del barrio no le gustó nada nuestra ausencia. O sea, póngase a pensar. Esa iglesia que llena de carros toda una cuadra los domingos y los jueves, que hace bulla los miércoles en la noche y no deja dormir, que no le arregla los daños a una vecina, que no quiere venir a ayudar en algo que es por el bien de toda la comunidad. ¿Cree que con todos esos antecedentes alguna persona de aquí querrá venir a la iglesia?

Pastor Anás: Esos son criterios poco espirituales, Juan. Cuando el Espíritu Santo actúa en el corazón de una persona, nada puede evitar que esa persona llegue a la iglesia. ¡Es el espíritu trabajando! Ante esa realidad, minucias como las que mencionan no tienen importancia.

Juan Rebelde: ¿Cómo que no tienen importancia? La puerta del evangelio se les ha cerrado ¡Por nuestra culpa!

Pastor Anás: Eso no es así. Estas justificando el pecado de esa gente. Son enemigos de Dios, no lo olvides. Hay una brecha, como la que separaba al seno de Abraham del lugar de tormento. Si quieres hacer algo por ellos, no los justifiques. ¡Ora! ¡Predica!

Juan Rebelde: Ya oro por ellos, pero también me involucro con ellos. Los quiero ganar con mi vida y no con mis gritos con un megáfono.

Pastor Anás: ¿Qué insinuas?

Juan Rebelde: Nada pastor. En fin, sólo quería decirle eso y, como le decía, quizá esté totalmente equivocado.

Pastor Anás: Lo estás.

Juan Rebelde: Me tengo que ir. A propósito… no fui a la campaña del Reverendo Trinquete porque estuve sembrando hierbitas en el parque.

viernes, 3 de agosto de 2007

Esas cosas que uno a veces no entiende (V)

Juan Rebelde: ¡Pastor! Le presento a mi enamorada (*), Carla.

Pastor Caífás: Hola Carla, un gusto conocerte.

Carla: El gusto es mío.

(Un silencio extraño, unas caras de incomodidad, algunos gestos de sorpresa, sobre todo del lado del pastor)

Pastor Caifás: Juan, quiero hablar contigo, por favor, cuando te desocupes vas a mi oficina.


QUINCE MINUTOS DESPUÉS, EN LA OFICINA DEL PASTOR CAIFÁS.


Pastor Caifás: Así que tu enamorada… ¿Y cuándo comenzaste tu relación con ella?

Juan Rebelde: Hace tres semanas.

Pastor Caifás: ¿Y cuándo se supone que ibas a hablar conmigo? (cierta molestia en el tono de voz)

Juan Rebelde: Pues lo hice hoy porque me lo encontré en el culto y Carla me acompañó. Si no, se lo hubiera dicho después. Si me lo cruzaba en dos meses, pues en dos meses.

Pastor Caifás: ¿Con quién conversaste previamente antes de comenzar tu relación?

Juan Rebelde: ¿Cómo que con quien? ¡Con Carla! ¿Debía conversarlo con alguien más? Ya no somos unos niños. Somos adultos, vamos a la universidad, tenemos algo de criterio. ¿No le parece?

Pastor Caifás: Juan, Juan, Juan… tú eres un líder de esta iglesia. Aunque no lo quieras reconocer, los jóvenes te ven, observan lo que haces. No puedes así porque sí venir un día y presentarnos a una desconocida como tu enamorada.

Juan Rebelde: ¿Y por qué no?

Pastor Caifás: Juan, yo te quiero mucho y deseo tu bien. Como te he dicho muchas veces antes, te conozco a profundidad, tengo más años que tú, y conversar con tu pastor ANTES de comenzar una relación es algo sabio, que puede ayudarte a poder evitar algunos problemas futuros.

Juan Rebelde: Espere pastor, no le entiendo. ¿Le tengo que pedir permiso antes de iniciar una relación?

Pastor Caifás: No es un permiso, Juan. Es un consejo nada más.

Juan Rebelde: ¿Y si usted me “aconseja” no estar con Carla? ¿No debería comenzar una relación con ella?

Pastor Caifás: Yo diría que sería lo mejor no comenzar una relación si tu pastor dice que no. Si te digo que no estés con Carla, lo haría pensando en el cariño que te tengo, en mi respeto hacia ti como el líder que eres.

Juan Rebelde: Y seguro que lo haría con la autoridad puesta por Dios en usted y avalada en la Biblia.

Pastor Caifás: Juan, no puedes negar esa realidad. ¡Por favor, deja de pelear con eso! ¡Soy tu pastor, estas sujeto a mi!

Juan Rebelde: ¡Y usted está sujeto a mí también! ¿Eso significa que le tengo que aconsejar sobre qué hacer cuando se pelea con su esposa y viene con ese humor que nos malogra la vida a todos?

Pastor Caifás: ¿Yo, sujeto a ti? ¿Y tú quien eres? Te estar llegando de orgullo porque tienes unos cuantos semestres en el seminario. ¡Es increíble tu orgullo, tu pedancia! ¡Increpando a tu pastor!

Juan Rebelde: Pastor Caifás, no fue mi intención pelear con usted. Por favor, discúlpeme. Yo también lo aprecio mucho, pero déjeme decirle que la decisión de estar con Carla es de ella y yo. De nadie más, ni suya, ni del pastor Anás, ni de Benedicto XVI.

Pastor Caifás: Entonces, ¿No te sujetarías a lo que yo digo?

Juan Rebelde: No es una cuestión de sujeción. Es una cuestión de madurez. Todos debemos desarrollar los criterios para tomar las decisiones, no sólo usted.

Pastor Caifás: Es suficiente, Juan. No discutamos más y vamos al fondo del asunto. ¿Hace cuánto Carla es cristiana?

Juan Rebelde: Bueno… hace unos seis meses. Se bautizó hace dos.

Pastor Caifás: ¡Es una chica nueva! No tengo que pensar demasiado: NO es recomendable que estés con ella. Si persistes, pues quizá tengas que dejar tus ministerios. Puede ser muy peligroso para nuevos creyentes el que expongas una relación así.

Juan Rebelde: ¿Me chantajea de esa forma????

Pastor Caifás: No es chantaje, es parte de mi trabajo del cuidado de las ovejas. Si persistes, pues lo siento. Y no creo que firme tu carta de presentación para tu matrícula del próximo semestre en el seminario. Estar con una chica nueva, recién bautizada… Juan, por favor. ¿Es ese el criterio que defiendes? ¡No hay criterio que valga!

Juan Rebelde: Lo siento, pastor. Seguiré con Carla.

Pastor Caifás: Si insistes con eso, evaluaré seriamente tu presencia en los ministerios. Tu relación comienza bastante mal. Sin la venia de tu pastor, tendrás problemas. ¿Percibes bendición en esto?

Juan Rebelde: Pues si comienza mal, y termina mal, tomare la lección, sufriré y aprenderé. Decido tomar el riesgo y asumir sus consecuencias. Así es la manera de aprender en la vida. ¿No le parece?
(*) En Perú se le dice enamorado/a al novio/a sin compromiso matrimonial.

domingo, 24 de junio de 2007

Esas cosas que uno a veces no entiende (IV)

Pastor Caifás: ¡Juan! ¿Cómo va todo? ¿Ya estás en tu semana de exámenes finales en la universidad!

Juan Rebelde
: Todavía no pastor. Todo me va bien excepto un curso medio complicado que se llama "Administración y gestión de las organizaciones". Dicen los profesores que es muy útil pero a mi no me gusta.

Pastor Caifás:
A veces es así. ¿Pero no hay nada que te gusta?

Juan Rebelde:
En realidad sí. Me hicieron hacer un trabajo interesante del cual siempre traté de hablar con el pastor Anás, pero él para ocupado en sus juntas, reuniones de trabajo, comités, consejos y esas cosas.

Pastor Caifás:
¿Y de qué trataba tu tarea?

Juan Rebelde:
Bueno, en el curso dijeron que en las organizaciones modernas el tiempo de labor de los trabajadores en cada puesto que ocupen, sea el nivel en el que sea, debe ser de en promedio de cinco años. Y nos pidieron que evaluemos esta regla de la administración en alguna empresa a nuestro alcance.

Pastor Caifás: ¿Y en dónde investigaste? ¿En la clínica en la que haces tus prácticas?

Juan Rebelde:
No... lo hice en la denominación.

Pastor Caifás: ¿Qué? ¿Cómo que en la denominación?

Juan Rebelde:
Sí, y encontré muchas cosas interesantes.

Pastor Caifás: Creo que te metiste en problemas. La iglesia es otro tipo de organismo. ¿Qué encontraste, según tú?

Juan Rebelde:
A ver... el pastor Anás, de nuestra iglesia, tiene 15 años en su función y ha sido reelegido por 10 años más. El pastor Ananías, de la iglesia del Centro, tiene 22 años como pastor titular. Elí, de la iglesia del Sur, tiene 18 años como titular y con reelección perpetua. Diotrefes, de la iglesia del Norte, es el récord porque tiene 23 años y, en dos meses, la asamblea de su iglesia se reunirá para ver si le dan la perpetuidad. Descubrí también que los cuatro son los miembros del Consejo Directivo Denominacional, la máxima instancia de la iglesia (de cuatro miembros), y que, además, los cuatro son de la misma promoción del Seminario.

Pastor Caifás: ¿Es malo eso, acaso?

Juan Rebelde:
Según las normas de la teoría de la administración que aprendi en el curso, sí, es malísimo. ¿Perpetuidad? ¿Qué es esto? ¿Los tiempos de Anás XIV y su despotismo ilustrado?

Pastor Caifás: Juan, no puedes usar los criterios humanos en la iglesia. La voluntad de Dios está por sobre nuestros pensamientos limitados.

Juan Rebelde:
Bueno, si es así, ¿Por qué nuestra iglesia tiene misión y visión, como lo dice el planeamiento estratégico si no se pueden usar los criterios humanos?

Pastor Caifás:
Por favor, no seas insolente, respeta a la autoridad que Dios ha puesto sobre ti y sométete a tus pastores. Él responderá ante Dios por sus actos.

Juan Rebelde:
Pastor Caifás, yo lo respeto mucho y sólo le he contado lo que hice en mi trabajo. Si se pone así, mejor no le digo lo que me puso el profesor como comentario. Eso sí que es "insolente" y quizá merecedor de su excomunión... y bueno, quizá también el hecho de recordarle que usted también tiene 15 años aquí como pastor asistente. Pero mejor me voy antes que se moleste más. ¡Hasta luego, pastor Caifás!

jueves, 26 de abril de 2007

Esas cosas que a veces uno no entiende (III)

Año 2000, Conferencia Anual de la Asociación Peruana de Pastores Espirituales, en el salón Chavín de Swiss Hotel (*), San Isidro, Lima-Perú. Se narra una conversación en el coffee break, mientras se departen sanguchitos, jugos y agua mineral, entre tres miembros del liderazgo evangélico del país: el Pastor Anás, pastor titular de una iglesia importante de Lima, el Dr. Gamaliel, Rector del Seminario Bíblico Peruano, y el Hno. Albert E., director nacional de la Asociación de Estudiantes Universitarios Cristianos.

Gamaliel: Anás, tu chico, Juan Rebelde, está primero en el cuadro de mérito del seminario. ¡Es muy bueno! Le vemos muy buen futuro allá.
Pastor Anás: ¡Por supuesto! Es de mi iglesia. ¿Dónde crees que recibió esa base?
Albert E.: Esperen, yo creo que conozco a ese Juan Rebelde. ¿No estudia en la Universidad también?
Pastor Anás: Sí, estudia Derecho. ¿O Medicina? No me acuerdo, tengo que preguntarle a mi asistente, el pastor Caifás.
Albert E.: ¡Claro que lo conozco! Sí, es muy buen hermano. Asiste con frecuencia a nuestras reuniones en el jardín de la facultad de Artes.
Gamaliel: Que bien eso, que se vincule en todo lo que pueda. Oye Anás, en el seminario pensamos que Juan Rebelde podría involucrarse un poco más, siendo Jefe de Práctica de uno de los cursos allá, además de ayudarnos en el diseño de un programa que incluya su carrera profesional y la Teología. También es muy bueno con las computadoras, y pensamos que le puede ayudar a muchos estudiantes mayores que no saben cómo usar una y que tienen el llamado del Señor para estudiar en el Seminario.
Pastor Anás: Que interesante Gamaliel, pero de ninguna manera. Juan está involucrado activamente en la iglesia, y no puede dejar los ministerios. No es posible, lo siento mucho. Caifás, su pastor directo, jamás aceptaría algo similar.
Albert E.: Anás, había pensado algo parecido con él. Yo necesito con urgencia un coordinador para la universidad de Juan, alguien que organice las reuniones y estudios bíblicos, que se encargue de organizarlos en todas las facultades, que haga eventos, conferencias, cosas de ese tipo. Juan me dijo que le encantaría, que estaría feliz haciendo eso.
Pastor Anás: ¡Imposible! Ya dije: Él tiene muchos ministerios en la iglesia que no puede dejar. Por favor, lo que me pides no se puede hacer.
Gamaliel: Anás, Juan es un lider con mucho futuro. Trabajando en la universidad como coordinador y a la vez en el seminario, ayudándonos con esos proyectos, puede ser de gran ayuda en la obra. ¡Su impacto sería mucho mayor que en tu iglesia!
Albert E.: Sí Anás, ayudaría a los futuros cristianos profesionales y a los futuros pastores. ¿No te parece que es más útil allá? Además, él ha dicho que le gusta y que estaría de acuerdo con trabajar conmigo -y estoy seguro que con Gamaliel también-
Gamaliel: Sí, me dijo también que le gustaría.
Pastor Anás: ¡Esto es inconcebible! Yo soy su pastor y yo decido qué es lo mejor para Juan Rebelde. Lo que están haciendo es muy malo: ¡Le preguntan si le gustaría ministrar con ustedes antes de hablar conmigo! ¡Eso está muy mal! ¡No es correcto! ¡Así no se deben hacer las cosas! ¡Puede perder la fe si se desliga de su iglesia local!
Gamaliel: Vamos Anás, te pido que lo consideres. Es un pedido de amigo a amigo.
Pastor Anás: Un amigo que pretende robar las ovejas ajenas. ¿Eso es amistad? No, eso no es amistad.
Albert E.: Anás, no te sulfures, por favor, es sólo un pedido, nadie ha robado nada. Considera que a Juan le gusta la idea.
Pastor Anás: Eso no interesa. Yo soy quien decide qué es lo mejor para la vida ministerial de Juan. Y para él lo mejor siempre será servir en su iglesia. Tendrán que buscarse otra persona o contratar a algún egresado de seminario.
Gamaliel: ¿Y con qué dinero, si tu iglesia nos debe las contribuciones de todo el año 2007?
Albert E.: ¡Jajajaja! ¡Un moroso!
Pastor Anás: Los diezmos han estado ralos estos meses. Regularizaremos pronto.
Gamaliel: No te preocupes. Pero recuerda que Juan no es tu propiedad privada.
Pastor Anás: Está sujeto a mi y debe obedecerme. Es lo que la Biblia dice claramente. Y yo decido que su lugar es ministrando en la iglesia y punto. ¡Y no se hable más del asunto!


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(*) Por supuesto, es 5 estrellas.

jueves, 12 de abril de 2007

Esas cosas que a veces uno no entiende (II)

Otra vez, Juan Rebelde, un amigo mío, cristiano de "mala influencia" o de "segunda división", conversa con su pastor Pepe Caifás, que lo ha citado a su oficina, preocupadísimo:
Pastor Caifás: ¡No puede ser! ¡Me siento muy triste! El hermano Lengua le contó al Cuerpo Pastoral, a la Asamblea de Ancianos y al Comité de Líderes que te vio en un bar, junto a dos personas más que estaban... ¡fumando!, y que tenías en tu mano un vaso con una sustancia espumosa que al parecer era cerveza.

Juan Rebelde: "Cusqueña", pastor (*). ¡La mejor de todas!
Pastor Caifás: ¡No puede ser! ¿Encima te burlas de mi? ¿Qué te está pasando, Juan? Yo te conozco desde pequeño y siempre has sido inclinado a las cosas espirituales; ganabas los concursos bíblicos, te bautizaste muy joven, incluso fuiste al seminario. ¡Te estás perdiendo y eso me duele! ¿Sabes? Estoy orando mucho por ti y, luego de hablar con los otros pastores, hemos decidido darte otra oportunidad porque entendemos que lo del bar puede ser un descuido que a veces pasa, y creemos que si te acercas al ministerio ese fuego intenso que tenías, revivirá.

Juan Rebelde: ¿Una nueva oportunidad?
Pastor Caifás: Sí. ¡Sé que eso es algo que te atrae! ¡Servir de nuevo, Juan! Puedes, si quieres, ser el segundo después de mi. Pero, debes prometer a todos que no volverás a un antro de ese tipo ni te juntarás con esos pecadores que fumaban y mucho mejos, tomarás alcohol de nuevo. Eso es de malísimo testimonio. Hay que pensar en nuestros hermanos más débiles.
Juan Rebelde: ¿Qué? ¿No volver a ese bar? ¿No tomar de nuevo? ¿No ver a esos amigos a los que les hablaba de Dios esa noche? ¡No entiendo!
Pastor Caifás: ¿Predicando en un bar? ¡Estás loco! ¿De dónde tienes edas ideas tan disparatadas? Juan, te lo diré claramente: ¡Tomar es un pecado! ¿Es que te olvidaste de eso?
Juan Rebelde: No pastor, está usted muy equivocado. Lo han engañado completamente. ¡Tomar no es pecado! Tampoco ir a un bar. Nosotros tenemos esa idea pervertida de que tomar una cerveza está mál. ¡Y se la enseñamos a otros! Y peor, nos hacen sentir culpables porque ponen sobre nuestros hombros la carga de nuestros hermanos nuevos en la fe.

Pastor Caifás: Juan... es que... estoy desconcertado, te oigo y te desconozco. ¿Qué ha pasado para que tus estándares éticos hayan caído tan bajo?
Juan Rebelde: ¿Ética? ¿Quién habla de ética aquí?

Pastor Caifás: ¡Pero por supuesto que es un tema ético!
Juan Rebelde: ¿Tomar una cerveza, un tema ético??? ¿Un tema ético como el robo o la infidelidad? Pucha, ¿en qué secta estoy para que se piense así??

Pastor Caifás: Juan, no insultes a la iglesia. Es una cuestión de ética, de testimonio, de evangelismo. Ay Juan... oraré por ti. Si no creyera que la salvación no se pierde, diría que ya estás en el camino del infierno. ¡Oraré de rodillas por tu alma!



(*) Una marca peruana de cerveza.

lunes, 19 de febrero de 2007

Esas cosas que uno a veces no entiende (*)

Esta es una conversación entre Juan Rebelde, integrante de la iglesia categoría “oveja negra” o “sólo-puede-entrar-hasta-el-patio-de-los-gentiles-del-Santo-Templo”, que observa todo y cuestiona lo que ve por lo que continuamente pide explicaciones de las cosas, y Anás, pastor de su iglesia:

Juan Rebelde: Pastor, usted es el único encargado de los sermones en cada culto, de la Santa Cena y los Bautismos. Elige la música que se cantará en la liturgia, sólo usted puede casar a la gente, dirige todos los ministerios y todos los programas, los ayunos, define qué se enseña en las clases de la academia bíblica y cuáles son los énfasis teológicos. Determina a quién se le dará apoyo social. Tiene poder de tomar decisiones unilaterales, posee el poder de confesión (porque ningún líder puede negarse a no contarle alguna sesión de consejería). Es la última palabra a la hora de disciplinar a algún hermano. Nombra y/o destituye al liderazgo. Toda profecía tiene primero que escucharla usted, todos debemos sujetarnos a usted, es legalmente el Presidente de la iglesia como Asociación Civil; pregunto: ¿Es usted la cabeza de esta iglesia?

Pastor Anás: No, Juanito, se ve que no entiendes nada. Tantos años en la iglesia y sigues alimentándote sólo de la leche espiritual. ¡Si vieses a Cristo y nada más que a Cristo como tu meta y no te distrajeras con asuntos menudos y sin importancia! Ya veo porqué muchos dicen que estás alejado de la Sana Doctrina. ¡Eso me entristece tanto! Mira, la cabeza de esta iglesia es Cristo.


(*) Basado en la experiencia real de un amigo que ha preferido el anonimato.