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22.5.10

¿QUÉ VES?

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Veo veo. A veces acudimos a los juegos de la infancia para entretener a los chicos de "ahora" porque se aburren rápido, porque siempre esperan lo que sigue: ¿después que hacemos? y les cuesta disfrutar el AHORA. Ahora, mientras tanto, mientras vamos en el auto... miramos autos rojos, leemos carteles, gritamos PERRO cuando vemos uno y los sumamos. Si están haciendo kk vale doble. Y si ves un GATO, triple. 
¿Les enseñamos a jugar al elástico? ¿saltar a la soga? Tiiiiic taaaaaac. ¡Carta! ¿Para quién? También, sí, al cartero. En casa había un pasillo laaaargo que era especial para eso. También tenía una hélice que se disparaba por un alambre retorcido y pum al aire, pero era verde y teníamos ligustros. Horas buscando la hélice.
Mis hermanos fabricaban barriletes con caña. Le mandábamos cartas a través del hilo. La estatua, el pisa pisuela, el viejito (la atrapadita, traduzco). Puro movimiento y poco culo en la silla. Mucha escondida, ring raje, la farolera "trompezó", teléfonos descompuestos, zancos inventados con tachos y sogas. Alto ahí con pelotas de goma a rayas que se escapaban hasta el infinito. 
¿Pura nostalgia? No, sé que no seré una niña otra vez. Pura diferencia y el correr de los tiempos.

2.9.09

PAQUETE

ImageMis abuelos paternos vivían en Alta Córdoba, en una casa grande que iba de calle a fondo. Bueno, la casa supongo que era chorizo y en el fondo había algo cultivado, un horno de barro, gallinero y árboles. Luego, eso se dividió en la cantidad de hermanos (siete) y construyeron allí sus casas y quedó un pasillo ancho. Mi mamá vendió su parte y picó champión. Pero, obviamente, íbamos con frecuencia a visitar los tíos, más aún la tía Elbita, que era el punto de reunión: almuerzos, meriendas, tejidos, devanar lana (embole mal) y siestas eternas.
Un tío que vivía casi al fondo, tenía un perro muy malo que se llamaba Paquete. Si estaba afuera el Paquete todo el mundo estaba adentro. Pero más al fondo aún había unos árboles para trepar y jugar a la nave espacial. Nos encantaba subir con mi prima Patri, mejor dicho, ella trepaba como un gato luego de que a mí me hiciera pié con las manos entrelazadas, me empujara del culo y yo me llenara de rasguños con la corteza gruesa de nuestra Endeavor.
Un día, íbamos muy felices al árbol del fondo, portando la guitarra criolla, mi prima cantaba deliciosamente La Avenida de Los Tilos de Luciana y algunos temas de Pastoral. Y no nos dimos cuenta de que el infeliz del Paquete estaba suelto. Ella puso a salvo su guitarra y su humanidad sobre una tapia en un santiamén. Yo puse el grito en el cielo y el cuadrúpedo sus dientes en mi muñeca izquierda. Hincó pero la piel curtida por los soles siesteros no derramó una gota de sangre. Dolió y mucho y salieron tíos vecinos y el animal pasó pal fondo de su patio de un escobazo. Era petiso, peludo y tricolor. No era como el Pipo, el perro de mi prima, que era buenazo y tenía el maxilar inferior que pedía a gritos una ortodoncia. Seguro que si hablaba te escupía toda.
Terminamos en el árbol cantando nuestras canciones, por supuesto. Mi cara ardía surcada por las lágrimas sobre el rostro empolvado de tierra y al que luego del baño mi mamá le pasaría Nivea al igual que a las rodillas (para que cuando seas grande las tengas lisitas...)

9.5.09

DEJA QUE FLUYA

Image De pronto programaste. Vacaciones, findes, paseos, pura actividad lúdica. Pero no haces bien en esperar que todo salga redondito porque somos seres humanos y la probabilística es una disciplina que te indica que hay posibilidades de que salga todo patas pa´rriba. Y ya que hablamos de patas, no tan sólo los seres humanos serán incluidos sino que también, los del reino animal.
  • Hicimos operar a Blackie para que no tenga más cachorros y tampoco enloquezca a su concubino, a los perros de la cuadra, la manzana y el barrio. Como había comenzado su celo, tuvimos que resguardarla en el post operatorio, lo que no nos salvó del lamento salchichiano, y de las meadas perrunas en la vereda. Unos cuantos Romeos aullan y aullarán por no sé cuántas noches más hasta que la dama "deje de oler a hormonas".

  • Planeamos salir en pareja pero otros planes nos llevaron a que se convirtiera "en familia". Antes pasamos por el vacunatorio para evitar la neumonía. Llantos, twist y gritos. Explicaciones y consuelos. Más tarde, diversión.

  • El niño también es asmático, leve, pero lo es. Esta vez mi reacción fue más madura. No he llorado durante el relato del diagnóstico y estoy en orden para un tratamiento feliz. Respirar.org está en "mis favoritos".

  • Hemos cocinado rico y bailando, Viviana Pozzebón con Tamboorbeat me ha dado inspiración para cantar y a los chicos para bailar, buena combinación junto a galletitas con grajeas de colores para hornear, amazar pizzas, preparar pescado a la crema y milanesas.

  • Proyectos y las consecuentes deudas forman parte del espectro y se han instalado en los diálogos familiares. Que bueno lo primero, que bajoneante lo segundo. Indicador: estamos vivos. Alive, on, piú avanti.

  • El cambio de cole está dando resultados. Un alivio saber que fue una desición acertada.

  • Tenemos las pecés en terapia intensiva, pobladas de virus y placas descontroladas. A veces, durante la abstinencia, nos ponemos en posición fetal hasta que alguien nos inyecta un byte. Luego salimos a caminar o a nadar y ya todo toma otro color. Tonalidad otoñal. Por favor no quemen hojas, eso sí.

  • Qué bueno tener blog para poner todas estas boludeces, por ejemplo.

  • See you later alligator

(update: con esa cara de "yo no fui" vieran como levanta!)

1.2.09

VAMOS X MÁS

A ver ... a propósito de vacaciones, sentimientos, lectura y razonamiento.
Me pregunté si empezaría un año laboral - educacional con mamá y niños flameando de acá para allá. Nunca hemos flameado mucho pero hay momentos en que sí.
Recuerdo y quedó así "printed in my brain": íbamos caminando a la salita de tres con mi hijo, le digo: querés un helado? Afirmativo. Paramos en la heladería, compramos y le digo que sigamos. El me mira desde abajo y me dice si no nos sentaríamos a comerlo, que era más rico así. Vamos a llegar tarde, digo. Pero accedí, nos sentamos charlamos, desgustamos y llegamos a tiempo igual.
A veces la actitud de "apuro" le gana a la pausa y el resultado es el mismo. Eso es.
Hoy se terminaron las vacaciones para mí y el vértigo o esa sensación me da vértigo.
Es todo un desarrollo y va por más.
Juguemos, paremos, miremos y también, porqué no, nos aburramos y veamos qué sale. (Canta Rubén Rada y Leonardo Croatto es el autor)