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23.10.09

ÉRAMOS TAN POBRES

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Y éramos tan jóvenes. Un poquito más de 20 y con una urgente necesidad de trabajar. Encontré algo en un videoclub cuando los videos eran ahhhh y las reproductoras o grabadoras ohhhhhh. Me entrevistó el dueño: un tipo con pinta de garca (mocasines blancos, imaginate y un Mercedes Benz que lo dejaba en una cochera para que no se arruine) y creo que ese día me contrató sólo porque mis labios carmín lucían deliciosos gracias a un pintalabios que me había prestado una amiga modelo muy Miss no se qué en esos días.
Primero me probó en un local en el centro, en una galería. Siempre el cine ha sido unas de mis debilidades y de hecho, me gané clientes y halagos. También, como no, el odio de otra empleada que siempre recomendaba las últimas que habían llegado porque se leía las cajitas. Yo me esmeraba en sacudir los estantes para ofrecer verdaderas joyas que no habían recuperado su costo e iban camino a la inercia. Otro punto a favor: mi memoria espacial: dos o tres pasadas y ya sabía la ubicación de las películas, de los cientos existentes, jamás me fijaba en el catálogo que las clasificaba por números y de ahí al orden que lograría que un Arma Mortal conviviera tranquilamente entre El Sacrificio o El difícil arte de amar.
La suma dio por resultado un traslado a otro local como supuesta encargada. Ese lugar quedaba lo más contramano de casa que podía imaginar. Bici, ciclomotor, novio con auto prestado, todo valía para llegar a la mañana, cerrar al mediodía y volver a la siesta hasta que la noche me atrapara con las persianas y los párpados por el piso. De más está decir las veces que me patiné en la escarcha, me inundé a bordo de mi bicicleta azul o lloré en silencio por métodos detestables que suelen utilizar los dueños de comercios.
Pero había algo de encanto en eso, como a la mañana teníamos que abrir por las devoluciones (me daba verguenza reclamar que el casete no estuviera rebobinado o cobrar retrasos) no había mucho movimiento y con mi compañero, un pendejo piola, divertido y que estaba ahí porque pasó y vio luz, veíamos pelis a morir. Hacíamos ciclos: cine argentino, por ejemplo y nos comíamos todo Aristarain, otra semana se la dedicábamos a Woddy Allen o al cine europeo. Le pegábamos un fast foward a las de la Cicciolina (super alquiladas entonces) y nos bajábamos unos yogurt con crema junto a unos alfajores de maicena gigantes de la panadería de la vuelta. El tipo ni se enteraba porque a la mañana no aparecía por el local. Él estaba cuando había que estar: nos miraba desde arriba de un bar que tenía una fuente, bebiendo champán mientras nosotros nos movíamos como pacman por los pasillos los sábados por la noche.
Esto duró un poco más de un año. Pasaban empleadas y huían despavoridas, no tenían mucha idea de cine y se enredaban en ese laberinto de cintas. Una mitómana, otra con un hijito muy bonito, otra que todo le importaba un carajo. Hasta que empecé a estorbar, se ve. Entonces, como tampoco era la empleada del mes ni lo sería jamás por mis desaciertos a la hora de contabilizar y negarme a ponerle el pecho al negocio sin que me aumente un cobre, se las cobró. Me cambiaba de horarios, de local, me decía vení a este y me mandaba al otro. Me empujó a la renuncia.
El día que me fui experimenté una sensación de liberación que aún me hace estremecer la columna vertebral. Nunca volví a ver a ninguna de esas personas. Mi ruta no fue su ruta.

20.9.09

AL QUE LE TOCA, LE TOCA

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Comentamos de la primavera y los días previos de festejo. Ella dice que, a pesar de la prueba (fue a libro abierto, una papa) jugaron a la carrera de embolsados, a postas y cosas así y que perdió en todo. Digna o indigna, hija de esta madre, inútil para toda competencia. Él, sin embargo, cae con un cd que le regalaron en el jardín con las canciones que canta tooooodos los días y dice que fueron sala por sala donde hacían actividades. Entonces, contamos nosotros. Yo les cuento que jugábamos una carrera con un huevo duro en una cuchara y que, obvio, yo hacía rodar el huevo antes de pasar la línea de largada.
Abre sus ojos y me dice: ¿ahora? ¿con los compañeros de La Voz del Interior? Y no pude más que imaginarme en una ráfaga, en la playa de estacionamiento, a mis compañeros de trabajo haciendo estos juegos de kermés y dejando por un rato de lado la blackberry, los celulares, el twitter y las agencias de noticias. Al gran pic nic argentino, ¡salud!. Y salud también a la ingenuidad de sus cinco dulces años que caben en un copo de algodón de azúcar y conoce los golpes por los que se ha dado en la tabla descolorida de skateboard que le regaló su amigo.

17.9.09

SEMANITA...

Image Papi no está... o sea no está el gato y los ratones somos cualquiera. Los ratones somos yo, tú, él y ellos (los perros). Tú, la niña. Él, el niño. Y justo hubo paro docente, se resfriaron, llueve. Etcétera. Mientras yo laburaba, se las arreglaba la abuela más señora. Comían "rico" (no salchichas, no hamburguesas, ni esas cosas, má) Aún así, a cada rato, ¿cuándo vuelve papá? Lo extraño, lo quiero.
Mamá sale tarde dil laboro. Llega y lo único que quiere es estirar las patas (sacarse antes las botas), calentar la comida, charlar y ver tele. ¿Podemos ver tele con vos? Pero yo elijo, sentencio.

Ella cae con su extra large de Mafalda (que lo terminó ahora) y él ve dibujitos en su cuarto. Yo me engancho con Dr. House en dvd hasta que la muy pícara dice: a mí también me gusta, es copado (¿?) y se instala. A la otra noche, aparece el pequeño: ¿qué miran? Dr. House, hijo. Ah! me encanta! Trae su oso y se acuesta en el medio. Duermo en medio de suspiros, risas (se ríen dormidos, sí) patadas, cabezazos y abrazos.

Comen comida de abuela, les hago una torta de chocolate, les compro caras sucias (tortitas negras) y bailamos con los perros que circulan libremente en esta especie de lazarsfeld que hoy se acaba. Despelote instaurado y ganado a base del cansancio y del reconocimiento de que la otra mitad colabora como mitad. Y hemos extrañado como marranos. Hay un capítulo de los Simpsons en que Marge se va unos días a un spa y a Homero se le pierde la chiquita (inventa excusas como: era muy pequeña y no nos habíamos acostumbrado...), comen basura, desordenan todo y cuando la mamma llega todos la abrazan y lloran. A pesar de la libertad, a pesar del recreo. Tal cual.

No veo las horas de llegar a casa y sacarme estas malditas botas, decía Javier Calamaro en Los Guarros. Eso. Malditas botas. Casa. Home. ¿Dr. House es Dr. Casa? pregunta ella. Quiero Doctor Hogar. Baby, come back.

26.5.09

MONTAÑA RUSA

ImageAños y años, eso son. Años en que la montaña toma un valle y otros en la que sube de repetente para bajar estrepitosa. Este me agarró así y el estómago me lo está avisando. Lo complicado de esto es que a mi slow way of life se le imponen tiempos y hay que respetarlos.
Por el momento, digo, el agua, me hará bien. Que buen elemento de la naturaleza el agua, no?
También, digo, que a pesar del pánico no me bajaré de la montaña rusa. De pronto le haré una trampa: le diré en el oído al que acciona la palanca que mi vértigo me traiciona, que para mí es mejor una zorrita de ferrocarril. Pero que me subo, me subo.

13.3.09

ALGO MEJOR

Image Apenas había salido del secundario. No había un mango en casa y el viejo comenzaba a enfermar. Había entrado a la facultad y siempre buscaba un laburo. Desde los 16: que clases de inglés, que cuidar niños, que comprar y vender cosas de plata. Etcétera. Alguien conocido de alguien me conectó con una guardería en el centro. Fui. Me hicieron quedar. La dueña era una agreta deprimida y me ponía a cargo de los bebés que los tenía que cambiar en un lugar mínimo, darles de comer y cuidarlos.
Ahí descubrí que cada trabajo tiene un momento especial y feliz: la salida. En esa época llevaba mi dichoso walkman unicef blanco y escuchaba La Torre. Usaba el cabello largo y donde quiera que fuera me trasladaba en una bicicleta que mi papá me regaló hecha por un bicicletero con las medidas de mis piernas. Aún la conservo, es azul y tiene las ruedas finitas. Llegaba, cumplía, algunos bebés me daban pena, tantas horas allí, los hacía jugar, comida, pañales, listo. No tenía vocación de maestra de maternal y a veces un novio me esperaba a la salida. El sueldo, magrísimo, iba para los apuntes y medicamentos.
La bici y los walkman eran un oasis. Tener 19 años todo un patrimonio. Claro que vendría algo mejor.

1.2.09

VAMOS X MÁS

A ver ... a propósito de vacaciones, sentimientos, lectura y razonamiento.
Me pregunté si empezaría un año laboral - educacional con mamá y niños flameando de acá para allá. Nunca hemos flameado mucho pero hay momentos en que sí.
Recuerdo y quedó así "printed in my brain": íbamos caminando a la salita de tres con mi hijo, le digo: querés un helado? Afirmativo. Paramos en la heladería, compramos y le digo que sigamos. El me mira desde abajo y me dice si no nos sentaríamos a comerlo, que era más rico así. Vamos a llegar tarde, digo. Pero accedí, nos sentamos charlamos, desgustamos y llegamos a tiempo igual.
A veces la actitud de "apuro" le gana a la pausa y el resultado es el mismo. Eso es.
Hoy se terminaron las vacaciones para mí y el vértigo o esa sensación me da vértigo.
Es todo un desarrollo y va por más.
Juguemos, paremos, miremos y también, porqué no, nos aburramos y veamos qué sale. (Canta Rubén Rada y Leonardo Croatto es el autor)

29.10.08

¿CUÁNDO, CÓMO, QUIÉNES, DÓNDE Y PORQUÉ?

Supongamos en que sea en lo que fuere sos free lance. Tenés alumnos, arreglás caños, maquillás novias, hacés comidas, sacás fotos o escribís notas, por ejemplo. Ponés un precio razonable que incluye traslados, materiales, tiempo. Precio razonable. No como si te hubieras recibido en Harvard, algo justo.
Pero resulta que alguien que está haciendo sus "primeras armas" va y cobra el 10 por ciento de un precio "justo". También estamos hablando en un país donde hay gente que gana muuuuuuuuuucho por un lado y por otro, existe la flexibilización laboral, las pasantías, los gremios venidos a menos y un largo etcétera.
¿Pero que hacés ante el justificativo: de alguna manera tiene que hacer experiencia, es lo que pagan (claro, mientras menos, mejor) o es re buen chic

24.9.08

MYSPACEPUNTOCOM

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Uno termina haciéndose amigo de la gente y de los lugares. Hace años que trabajo aquí y comparto el sitio con mis compañeras (y amigas), a veces horas, otras apenas relevos. Tuve ganas de mostrar mi espacio en el que hemos "craneado" cambios, compartido alegrías y tristezas. En el que nos apostamos casi todos los días rodeadas de elementos que nos son familiares y otros que nos identifican. Este es hoy myspace fuera de casa y por unas horas. ¿Y si mostrás o contás a cerca del tuyo?

7.6.08

¡FELIZ DIA!

ImageHoy es el día del periodista por múltiples razones históricas. Lo iba a festejar en Buenos Aires con mis amigas bloggers pero las circunstancias me lo impidieron. De todos modos, tengo motivos para brindar: tenemos blog (La Voz Retro) con mis compañeras de trabajo donde subimos noticias pasadas que no dejan de ser novedad. Fue un estímulo, una fuerza, una luz en el trayecto que se me estaba volviendo monótono. Entonces, brindemos. Un abrazo también al reino de periodistas en - blogados, en este caso.

27.3.08

EXPERIENCIAS CINEMATOGRÁFICAS

ImageLa verdad es que me da mucho placer ir al cine con mis niños. Eso sí, si el pochoclo o pururú como le decimos en Córdoba es dulce, más aún. Hoy llovía, estaba fresco, muy rara vez estoy en casa cuando vuelven de la escuela y los esperé con las entradas en la mano para ir a ver una peli de un cierto elefante: Horton. Llegamos a tiempo, compramos las palomitas de maíz y llevamos extra de gaseosa en el bolso. La sala, vacía, todita para nosotros. Más tarde entraron un par de personas. Cansada como estoy ultimamente, no habían pasado 10 minutos del filme que se me habían bajado todas las defensas... Encima, muy aburrida. Desopilante pero no de humor, sino la idea. El parámetro válido, en este caso, fueron los niños cuyo interés pasó más por ir al baño que por estar pendiente de este elefante fumado. Lo primero, lo segundo y si podían inventaban una tercera necesidad para dar una excursión por el toilette. Cuando por fin terminó, la rematamos vuelteando por el shopping para hacer listas anticipadas para los reyes observandolas vidrieras de las jugueterías, con tanto entusiasmo que en un abrir y cerrar de ojos (en realidad me había convertido en zombie a esa altura) lo perdí al pequeño. En un par de minutos vino de la mano de un guardia con los ojos más grandes que de costumbre. De allí a casa a continuar con las solicitudes de cena, relatos y más peticiones. Ya relajada, o aparentemente, me dedico a hacer una extensa lista en una planilla de excel. La guardé y luego quiero revisarla y no la encuentro. Juro que la guardé y no fue en el agua tapada con una piedra. Todo culpa del elefante delirante que oía hablar a las partículas casi invisibles.

26.10.07

ESQUIVANDO LA RUTINA

ImageUna de las razones por las cuáles elegí como carrera el periodismo es porque odio la rutina. Está bien que un trabajo implica un sitio donde acudir casi a diario y pasos a seguir, pero las noticias no casi todos los días son las mismas. De todos modos hay días en que, camino al laburo, me veo tentada de pasar de largo e irme para el lado de Ascochinga a ver verde y respirar aire serrano, no sin antes pasar por una estación de servicio y comprar un termo y mate descartables. Apagaría el celular, pondría mi cd del momento (hoy estamos con La Portuaria y hemos vuelto a Rei Momo de David Byrne) y chau pichu. No se asusten, aún no lo he hecho. Pero a mis hijos de vez en cuando les permito esa travesura. ¿Y si hoy no vas al cole y a la tarde vamos al centro? La tiento a ella y nos metemos en esos lugares de prensas, pulseras y baratijas para luego comernos una tortuguita con un jugo exprimido. Obvio, acepta encantada. Y en el cuaderno de comunicados no pongo: faltó porque sí y me hago cargo. No pongo nada. Con él hemos quebrado la regla también para ver una peli tirados en plena oscuridad de una siesta calurosa mientras comemos hielos que es otra pasión compartida. Al otro día volvemos al mundo real como si nada. El insert estuvo bárbaro y también la complicidad. Igual, cualquier día pongo quinta, no doblo a la derecha y paso de largo la entrada al diario. Esperen que se vea el verdor de las sierras y se convierta en un imán ineludible.
(Foto: Ascochinga, cerca de las Tres Cascadas)