Seguimos con el problema de siempre, cada palabra tiene dos acepciones, a veces contrapuestas, y necesitamos la ayuda de los eruditos lectores de este sitio para descubrir la traducción correcta. No puedo ocultarlo, este trabajo es peligroso, la traducción dificultosa, y los caballeros de la Hermandad vigilan de cerca... Un movimiento en falso y todo esto desaparecerá. Si aún después de esta advertencia te atreves a seguir, lo haces bajo tu responsabilidad, je, je...
EL SUPREMO DICCIONARIO DE LA R.A.E. (III)
(Religiosa Academia Evangélica)
* Esto no es una burla contra personas ni instituciones concretas, sino una revisión de los valores cristianos y la forma en que entendemos algunas palabras muy usadas en el internacionalmente conocido idioma del "cristianés".
AUTORIDAD
a) Palabra clave usada por ciertos "pastores" (presidentes, apóstoles...) a modo de ultimatum. Anteponiendo el pronombre "Mi" (Mi Autoridad) consiguen dar a entender con solo dos palabras todo esto: Aquí mando yo y todo el que se oponga será disciplinado por rebelde; si no se opone abiertamente, sino a escondidas, será disciplinado por murmurador; el que cuestione mis decisiones será disciplinado por oponerse directamente a Dios; el que hable de cualquier otro tipo de autoridad que no se base en credenciales recibidas por otros "grandes siervos de Dios" será tomado por blasfemo; el que no reconozca mi lugar preeminente será arrojado al pozo del olvido y sellado con la palabra "inservible" en la frente... Pero el que acepte mi mandato infalible, obtendrá a cambio lugares de mando intermedio y un merecido reconocimiento público, y si las finanzas lo permiten, un sueldo acorde a su función.
b) Esta palabra no aparece en todo el Antiguo Testamento, hasta que se usa para referirse a Jesús en el evangelio de Mateo y luego en otros textos a lo largo del Nuevo Testamento. Es curioso ver que procede del griego "exousia" que entre otras muchas cosas, indica una habilidad (y no un cargo o lugar de mando). En términos cristianos, se trata de la capacidad para enseñar por medio de la verdad y del ejemplo, al punto de que los oyentes lo aceptan como palabras vivas a tener en cuenta, por la fuerza (a veces sobrenatural) que acompaña a esas palabras. En ningún caso se trata de algo que venga de regalo con ningún título eclesiástico, ni está relacionado con credenciales, comités o jerarquías...
(Esto es solo un resumen de todo lo encontrado sobre esta palabra por Davide Peregrinum en las cuevas del "Mar Tuerto". Será necesaria una ampliación del término con posterioridad)
ALMAS
a) Todas las personas que todavía no vienen a ninguna congregación. Se usa la frase "Pasíon por las Almas" para indicar las ganas que, sobre todos lo evangelistas, tienen de ver gente nueva en sus reuniones. Muy importante es saber esto: Cuando un ALMA empieza a asistir a una congregación, ya deja de ser alma, y por lo tanto en muchos casos, deja de despertar esa "pasión", por lo que pasa simplemente a ser un "número". Su nuevo estado se cataloga como "miembro" o "asistente".
b) Es una término de extenso uso, pero que suele tomarse en sentido universal como "vida" (criatura que respira, corazón, hombre interior, mente, voluntad...). Depende mucho del contexto de cada frase que lo cita, pero lo que está claro, es que si un "alma" despierta la pasión de los predicadores, esa misma pasión debería perdurar cuando dicha "alma" comienza a asistir a algún lugar de reunión de cristianos, en lugar de caer en el olvido (solo en algunos casos ¿verdad? je, je)... ¿Acaso se deja de ser "alma" por "convertirse"?
FRUTO
a) La forma en que se denomina la captación de "ALMAS". Ejemplo: "Esta iglesia tiene mucho fruto", quiere decir en realidad "esta congregación capta muchas almas, y crece en número de manera importante". Ciertos salmistas modernos, cantan alegremente. "Nuestro fruto son las almas..." Un cristiano que no traiga fruto, es un cristiano de segunda clase, o posiblemente alguien enfermo espiritualmente.
b) Carácter, ejemplo, vida de integridad. El fruto no tiene que ver con cuánta gente viene a una congregación, no es crecimiento en número. Es crecimiento personal, interior, madurez. Cualquier buen árbol daría en su crecimiento natural, preciosos frutos que pueden alimentar a otros, no tomaría frutos de otros árboles para adornarse y presumir a costa de ellos... El texto bíblico por excelencia sobre este tema podría ser el fruto que el Espíritu Santo produce en los creyentes: Gálatas 5:22-23 pues sirve de guía y ejemplo al fruto que de veras le importa a Dios ver crecer en nosotros.
UNCIÓN
a) Ambiente que puede oscilar desde un estado contemplativo similar al nirvana, hasta el de una exagerada euforia colectiva. Lo importante es que hay que sentirla. Cualquier asistente a "cultos" que se precie, se esforzará por sentir (o por manifestar exteriormente dicho sentir, con el fin de aparentar "espiritualidad"). Cualquiera que no "siente la unción" será excluido por falta de espiritualidad, o por no sujetarse a la AUTORIDAD pastoral antes citada, ya que es la única responsable de que dicha nube invisible de éxtasis venga al lugar donde los pobres creyentes inexpertos se reúnen como polluelos abriendo sus picos para engullir un poco de dicha "unción". En muchos casos, es sinónimo de gasolina espiritual, es un empujón de ánimo inducido en masa que debe dar al creyente suficientes fuerzas como para soportar la dura vida hasta el momento del próximo culto lleno de "unción". En algunos lugares más aventajados, se llega a llamar unción a la capacitación recibida de parte del Espíritu Santo con el fin de realizar alguna función, habitualmente de mando, en cualquiera de sus variantes ministeriales. Hay multitud de unciones: Unción de prosperidad, de milagros, profética, sanadora, de paz, del leproso, del búfalo, de poder, del león, de las finanzas... Ante tal diversidad de acepciones, se ha convertido en una especie de palabra mágica que solo de pronunciarla produce una atención especial de los oyentes, llegando a producir una especie de catarsis. Por cierto, suena más imponente si se pronuncia "uunsiooón".
b) Este término usado como sustantivo (gr. "jrisma) solo aparece en dos ocasiones en el mismo capítulo del Nuevo Testamento en 1ª Juan 2:20 y 27, como algo otorgado de manera especial por el Espíritu Santo, indicando su propia presencia. Otras formas verbales (ungir, ungido) aparecen citando textos del Antiguo Testamento en boca de Jesús (Lucas 4:18) o refiriéndose a Él (Ungido = gr. "jristos", similar a Cristo). Aparece pocas veces más, una de ellas en la carta de Santiago, o cuando aquella mujer ungió a Jesús con un caro perfume. Todo el significado y peso bíblico recae en textos del AT, donde se ungía para encomendar a alguien a un llamamiento especial, por ejemplo, el profeta Samuel unge a David por Rey de Israel. Pero en todo caso Jesús no hizo hincapié en esta enseñanza, y solo el apóstol Juan usó la imagen para referirse a la presencia del Espíritu Santo... De ahí a toda la variedad doctrinal actual, hay mucha "inventiva humana".
MAÑANA
a) En futuro. Momento escogido por un buen cristiano de "culto" o ministro que se precie para hacer las cosas importantes (Mañana lo haré...) Hoy es el día de hacer las urgentes. Correr, trabajar mucho, ganar la salvación con muchas obras... La pena es que a veces, lo importante se pospone siempre para otro mañana, y otro, y otro, y nunca se llega a realizar; solo hay cabida para lo urgente, que puede ser una cita, una reunión con otros pastores, aclarar unas cuentas que no cuadran, elaborar un boletín semanal informativo: Todo eso se hace hoy. Mañana es el día escogido para cambiar las cosas equivocadas, para pedir perdón por el daño hecho a otros, para hablar del "anticuado" mensaje puro del Evangelio, para amar y mostrar cariño por los que nos rodean... Merece recordar también que "mañana" es el mejor momento por el que preocuparse: ¿Qué comeré mañana? ¿Tendré trabajo? ¿Mejorarán mañana mis negocios? Mañana suele ser sinónimo de afán, aunque ningún cristiano lo reconocerá abiertamente.
b) Un tiempo que no está en nuestras manos, sino en las de Dios. El cristiano debe vivir el presente: El hoy. Porque no sabemos si vendrá el "Mañana", que debiera ser el marco para la más hermosa esperanza que podamos tener; mañana podríamos viajar en las nubes, mañana podríamos estar con el Deseado de las Naciones, mañana podríamos por fin entrar en el reposo anhelado... Pero tengo el hoy, y debo aprovechar este talento para amar, compartir, ayudar, enseñar, aprender, perdonar, pedir perdón, cambiar...
¡Oh no! Oigo pasos, quizás vienen a por mí... Hay mucho que decir pero, por ahora he de dejarlo... "Mañana" seguiré (ja, ja) o pasado mañana, o el otro...
a) Palabra clave usada por ciertos "pastores" (presidentes, apóstoles...) a modo de ultimatum. Anteponiendo el pronombre "Mi" (Mi Autoridad) consiguen dar a entender con solo dos palabras todo esto: Aquí mando yo y todo el que se oponga será disciplinado por rebelde; si no se opone abiertamente, sino a escondidas, será disciplinado por murmurador; el que cuestione mis decisiones será disciplinado por oponerse directamente a Dios; el que hable de cualquier otro tipo de autoridad que no se base en credenciales recibidas por otros "grandes siervos de Dios" será tomado por blasfemo; el que no reconozca mi lugar preeminente será arrojado al pozo del olvido y sellado con la palabra "inservible" en la frente... Pero el que acepte mi mandato infalible, obtendrá a cambio lugares de mando intermedio y un merecido reconocimiento público, y si las finanzas lo permiten, un sueldo acorde a su función.
b) Esta palabra no aparece en todo el Antiguo Testamento, hasta que se usa para referirse a Jesús en el evangelio de Mateo y luego en otros textos a lo largo del Nuevo Testamento. Es curioso ver que procede del griego "exousia" que entre otras muchas cosas, indica una habilidad (y no un cargo o lugar de mando). En términos cristianos, se trata de la capacidad para enseñar por medio de la verdad y del ejemplo, al punto de que los oyentes lo aceptan como palabras vivas a tener en cuenta, por la fuerza (a veces sobrenatural) que acompaña a esas palabras. En ningún caso se trata de algo que venga de regalo con ningún título eclesiástico, ni está relacionado con credenciales, comités o jerarquías...
(Esto es solo un resumen de todo lo encontrado sobre esta palabra por Davide Peregrinum en las cuevas del "Mar Tuerto". Será necesaria una ampliación del término con posterioridad)
ALMAS
a) Todas las personas que todavía no vienen a ninguna congregación. Se usa la frase "Pasíon por las Almas" para indicar las ganas que, sobre todos lo evangelistas, tienen de ver gente nueva en sus reuniones. Muy importante es saber esto: Cuando un ALMA empieza a asistir a una congregación, ya deja de ser alma, y por lo tanto en muchos casos, deja de despertar esa "pasión", por lo que pasa simplemente a ser un "número". Su nuevo estado se cataloga como "miembro" o "asistente".
b) Es una término de extenso uso, pero que suele tomarse en sentido universal como "vida" (criatura que respira, corazón, hombre interior, mente, voluntad...). Depende mucho del contexto de cada frase que lo cita, pero lo que está claro, es que si un "alma" despierta la pasión de los predicadores, esa misma pasión debería perdurar cuando dicha "alma" comienza a asistir a algún lugar de reunión de cristianos, en lugar de caer en el olvido (solo en algunos casos ¿verdad? je, je)... ¿Acaso se deja de ser "alma" por "convertirse"?
FRUTO
a) La forma en que se denomina la captación de "ALMAS". Ejemplo: "Esta iglesia tiene mucho fruto", quiere decir en realidad "esta congregación capta muchas almas, y crece en número de manera importante". Ciertos salmistas modernos, cantan alegremente. "Nuestro fruto son las almas..." Un cristiano que no traiga fruto, es un cristiano de segunda clase, o posiblemente alguien enfermo espiritualmente.
b) Carácter, ejemplo, vida de integridad. El fruto no tiene que ver con cuánta gente viene a una congregación, no es crecimiento en número. Es crecimiento personal, interior, madurez. Cualquier buen árbol daría en su crecimiento natural, preciosos frutos que pueden alimentar a otros, no tomaría frutos de otros árboles para adornarse y presumir a costa de ellos... El texto bíblico por excelencia sobre este tema podría ser el fruto que el Espíritu Santo produce en los creyentes: Gálatas 5:22-23 pues sirve de guía y ejemplo al fruto que de veras le importa a Dios ver crecer en nosotros.
UNCIÓN
a) Ambiente que puede oscilar desde un estado contemplativo similar al nirvana, hasta el de una exagerada euforia colectiva. Lo importante es que hay que sentirla. Cualquier asistente a "cultos" que se precie, se esforzará por sentir (o por manifestar exteriormente dicho sentir, con el fin de aparentar "espiritualidad"). Cualquiera que no "siente la unción" será excluido por falta de espiritualidad, o por no sujetarse a la AUTORIDAD pastoral antes citada, ya que es la única responsable de que dicha nube invisible de éxtasis venga al lugar donde los pobres creyentes inexpertos se reúnen como polluelos abriendo sus picos para engullir un poco de dicha "unción". En muchos casos, es sinónimo de gasolina espiritual, es un empujón de ánimo inducido en masa que debe dar al creyente suficientes fuerzas como para soportar la dura vida hasta el momento del próximo culto lleno de "unción". En algunos lugares más aventajados, se llega a llamar unción a la capacitación recibida de parte del Espíritu Santo con el fin de realizar alguna función, habitualmente de mando, en cualquiera de sus variantes ministeriales. Hay multitud de unciones: Unción de prosperidad, de milagros, profética, sanadora, de paz, del leproso, del búfalo, de poder, del león, de las finanzas... Ante tal diversidad de acepciones, se ha convertido en una especie de palabra mágica que solo de pronunciarla produce una atención especial de los oyentes, llegando a producir una especie de catarsis. Por cierto, suena más imponente si se pronuncia "uunsiooón".
b) Este término usado como sustantivo (gr. "jrisma) solo aparece en dos ocasiones en el mismo capítulo del Nuevo Testamento en 1ª Juan 2:20 y 27, como algo otorgado de manera especial por el Espíritu Santo, indicando su propia presencia. Otras formas verbales (ungir, ungido) aparecen citando textos del Antiguo Testamento en boca de Jesús (Lucas 4:18) o refiriéndose a Él (Ungido = gr. "jristos", similar a Cristo). Aparece pocas veces más, una de ellas en la carta de Santiago, o cuando aquella mujer ungió a Jesús con un caro perfume. Todo el significado y peso bíblico recae en textos del AT, donde se ungía para encomendar a alguien a un llamamiento especial, por ejemplo, el profeta Samuel unge a David por Rey de Israel. Pero en todo caso Jesús no hizo hincapié en esta enseñanza, y solo el apóstol Juan usó la imagen para referirse a la presencia del Espíritu Santo... De ahí a toda la variedad doctrinal actual, hay mucha "inventiva humana".
MAÑANA
a) En futuro. Momento escogido por un buen cristiano de "culto" o ministro que se precie para hacer las cosas importantes (Mañana lo haré...) Hoy es el día de hacer las urgentes. Correr, trabajar mucho, ganar la salvación con muchas obras... La pena es que a veces, lo importante se pospone siempre para otro mañana, y otro, y otro, y nunca se llega a realizar; solo hay cabida para lo urgente, que puede ser una cita, una reunión con otros pastores, aclarar unas cuentas que no cuadran, elaborar un boletín semanal informativo: Todo eso se hace hoy. Mañana es el día escogido para cambiar las cosas equivocadas, para pedir perdón por el daño hecho a otros, para hablar del "anticuado" mensaje puro del Evangelio, para amar y mostrar cariño por los que nos rodean... Merece recordar también que "mañana" es el mejor momento por el que preocuparse: ¿Qué comeré mañana? ¿Tendré trabajo? ¿Mejorarán mañana mis negocios? Mañana suele ser sinónimo de afán, aunque ningún cristiano lo reconocerá abiertamente.
b) Un tiempo que no está en nuestras manos, sino en las de Dios. El cristiano debe vivir el presente: El hoy. Porque no sabemos si vendrá el "Mañana", que debiera ser el marco para la más hermosa esperanza que podamos tener; mañana podríamos viajar en las nubes, mañana podríamos estar con el Deseado de las Naciones, mañana podríamos por fin entrar en el reposo anhelado... Pero tengo el hoy, y debo aprovechar este talento para amar, compartir, ayudar, enseñar, aprender, perdonar, pedir perdón, cambiar...
_________________________________________
¡Oh no! Oigo pasos, quizás vienen a por mí... Hay mucho que decir pero, por ahora he de dejarlo... "Mañana" seguiré (ja, ja) o pasado mañana, o el otro...


