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viernes

Un Diccionario Especial 3

ImageComo primicia mundial, este blog tiene el privilegio de sacar a la luz los últimos y comprometidos hallazgos de "Davide Peregrinum" en su viaje al "Mar Tuerto". Allí, tras múltiples peligros y acechanzas de la secreta (hasta ahora) "Hermandad Callatvm Ya", consiguió acceder a las aún más secretas cuevas de "Oqul-Tando Laverdade", de donde pudo fotografiar unos pergaminos ocultos durante años por esta temible hermandad, conocida por su seudónimo "Los der Curto".

Seguimos con el problema de siempre, cada palabra tiene dos acepciones, a veces contrapuestas, y necesitamos la ayuda de los eruditos lectores de este sitio para descubrir la traducción correcta. No puedo ocultarlo, este trabajo es peligroso, la traducción dificultosa, y los caballeros de la Hermandad vigilan de cerca... Un movimiento en falso y todo esto desaparecerá. Si aún después de esta advertencia te atreves a seguir, lo haces bajo tu responsabilidad, je, je...

EL SUPREMO DICCIONARIO DE LA R.A.E. (III)
(Religiosa Academia Evangélica)

* Esto no es una burla contra personas ni instituciones concretas, sino una revisión de los valores cristianos y la forma en que entendemos algunas palabras muy usadas en el internacionalmente conocido idioma del "cristianés".


AUTORIDAD

a) Palabra clave usada por ciertos "pastores" (presidentes, apóstoles...) a modo de ultimatum. Anteponiendo el pronombre "Mi" (Mi Autoridad) consiguen dar a entender con solo dos palabras todo esto: Aquí mando yo y todo el que se oponga será disciplinado por rebelde; si no se opone abiertamente, sino a escondidas, será disciplinado por murmurador; el que cuestione mis decisiones será disciplinado por oponerse directamente a Dios; el que hable de cualquier otro tipo de autoridad que no se base en credenciales recibidas por otros "grandes siervos de Dios" será tomado por blasfemo; el que no reconozca mi lugar preeminente será arrojado al pozo del olvido y sellado con la palabra "inservible" en la frente... Pero el que acepte mi mandato infalible, obtendrá a cambio lugares de mando intermedio y un merecido reconocimiento público, y si las finanzas lo permiten, un sueldo acorde a su función.

b) Esta palabra no aparece en todo el Antiguo Testamento, hasta que se usa para referirse a Jesús en el evangelio de Mateo y luego en otros textos a lo largo del Nuevo Testamento. Es curioso ver que procede del griego "exousia" que entre otras muchas cosas, indica una habilidad (y no un cargo o lugar de mando). En términos cristianos, se trata de la capacidad para enseñar por medio de la verdad y del ejemplo, al punto de que los oyentes lo aceptan como palabras vivas a tener en cuenta, por la fuerza (a veces sobrenatural) que acompaña a esas palabras. En ningún caso se trata de algo que venga de regalo con ningún título eclesiástico, ni está relacionado con credenciales, comités o jerarquías...
(Esto es solo un resumen de todo lo encontrado sobre esta palabra por Davide Peregrinum en las cuevas del "Mar Tuerto". Será necesaria una ampliación del término con posterioridad)


ALMAS

a) Todas las personas que todavía no vienen a ninguna congregación. Se usa la frase "Pasíon por las Almas" para indicar las ganas que, sobre todos lo evangelistas, tienen de ver gente nueva en sus reuniones. Muy importante es saber esto: Cuando un ALMA empieza a asistir a una congregación, ya deja de ser alma, y por lo tanto en muchos casos, deja de despertar esa "pasión", por lo que pasa simplemente a ser un "número". Su nuevo estado se cataloga como "miembro" o "asistente".

b) Es una término de extenso uso, pero que suele tomarse en sentido universal como "vida" (criatura que respira, corazón, hombre interior, mente, voluntad...). Depende mucho del contexto de cada frase que lo cita, pero lo que está claro, es que si un "alma" despierta la pasión de los predicadores, esa misma pasión debería perdurar cuando dicha "alma" comienza a asistir a algún lugar de reunión de cristianos, en lugar de caer en el olvido (solo en algunos casos ¿verdad? je, je)... ¿Acaso se deja de ser "alma" por "convertirse"?


FRUTO

a) La forma en que se denomina la captación de "ALMAS". Ejemplo: "Esta iglesia tiene mucho fruto", quiere decir en realidad "esta congregación capta muchas almas, y crece en número de manera importante". Ciertos salmistas modernos, cantan alegremente. "Nuestro fruto son las almas..." Un cristiano que no traiga fruto, es un cristiano de segunda clase, o posiblemente alguien enfermo espiritualmente.

b) Carácter, ejemplo, vida de integridad. El fruto no tiene que ver con cuánta gente viene a una congregación, no es crecimiento en número. Es crecimiento personal, interior, madurez. Cualquier buen árbol daría en su crecimiento natural, preciosos frutos que pueden alimentar a otros, no tomaría frutos de otros árboles para adornarse y presumir a costa de ellos... El texto bíblico por excelencia sobre este tema podría ser el fruto que el Espíritu Santo produce en los creyentes: Gálatas 5:22-23 pues sirve de guía y ejemplo al fruto que de veras le importa a Dios ver crecer en nosotros.


UNCIÓN

a) Ambiente que puede oscilar desde un estado contemplativo similar al nirvana, hasta el de una exagerada euforia colectiva. Lo importante es que hay que sentirla. Cualquier asistente a "cultos" que se precie, se esforzará por sentir (o por manifestar exteriormente dicho sentir, con el fin de aparentar "espiritualidad"). Cualquiera que no "siente la unción" será excluido por falta de espiritualidad, o por no sujetarse a la AUTORIDAD pastoral antes citada, ya que es la única responsable de que dicha nube invisible de éxtasis venga al lugar donde los pobres creyentes inexpertos se reúnen como polluelos abriendo sus picos para engullir un poco de dicha "unción". En muchos casos, es sinónimo de gasolina espiritual, es un empujón de ánimo inducido en masa que debe dar al creyente suficientes fuerzas como para soportar la dura vida hasta el momento del próximo culto lleno de "unción". En algunos lugares más aventajados, se llega a llamar unción a la capacitación recibida de parte del Espíritu Santo con el fin de realizar alguna función, habitualmente de mando, en cualquiera de sus variantes ministeriales. Hay multitud de unciones: Unción de prosperidad, de milagros, profética, sanadora, de paz, del leproso, del búfalo, de poder, del león, de las finanzas... Ante tal diversidad de acepciones, se ha convertido en una especie de palabra mágica que solo de pronunciarla produce una atención especial de los oyentes, llegando a producir una especie de catarsis. Por cierto, suena más imponente si se pronuncia "uunsiooón".

b) Este término usado como sustantivo (gr. "jrisma) solo aparece en dos ocasiones en el mismo capítulo del Nuevo Testamento en 1ª Juan 2:20 y 27, como algo otorgado de manera especial por el Espíritu Santo, indicando su propia presencia. Otras formas verbales (ungir, ungido) aparecen citando textos del Antiguo Testamento en boca de Jesús (Lucas 4:18) o refiriéndose a Él (Ungido = gr. "jristos", similar a Cristo). Aparece pocas veces más, una de ellas en la carta de Santiago, o cuando aquella mujer ungió a Jesús con un caro perfume. Todo el significado y peso bíblico recae en textos del AT, donde se ungía para encomendar a alguien a un llamamiento especial, por ejemplo, el profeta Samuel unge a David por Rey de Israel. Pero en todo caso Jesús no hizo hincapié en esta enseñanza, y solo el apóstol Juan usó la imagen para referirse a la presencia del Espíritu Santo... De ahí a toda la variedad doctrinal actual, hay mucha "inventiva humana".


MAÑANA

a) En futuro. Momento escogido por un buen cristiano de "culto" o ministro que se precie para hacer las cosas importantes (Mañana lo haré...) Hoy es el día de hacer las urgentes. Correr, trabajar mucho, ganar la salvación con muchas obras... La pena es que a veces, lo importante se pospone siempre para otro mañana, y otro, y otro, y nunca se llega a realizar; solo hay cabida para lo urgente, que puede ser una cita, una reunión con otros pastores, aclarar unas cuentas que no cuadran, elaborar un boletín semanal informativo: Todo eso se hace hoy. Mañana es el día escogido para cambiar las cosas equivocadas, para pedir perdón por el daño hecho a otros, para hablar del "anticuado" mensaje puro del Evangelio, para amar y mostrar cariño por los que nos rodean... Merece recordar también que "mañana" es el mejor momento por el que preocuparse: ¿Qué comeré mañana? ¿Tendré trabajo? ¿Mejorarán mañana mis negocios? Mañana suele ser sinónimo de afán, aunque ningún cristiano lo reconocerá abiertamente.

b) Un tiempo que no está en nuestras manos, sino en las de Dios. El cristiano debe vivir el presente: El hoy. Porque no sabemos si vendrá el "Mañana", que debiera ser el marco para la más hermosa esperanza que podamos tener; mañana podríamos viajar en las nubes, mañana podríamos estar con el Deseado de las Naciones, mañana podríamos por fin entrar en el reposo anhelado... Pero tengo el hoy, y debo aprovechar este talento para amar, compartir, ayudar, enseñar, aprender, perdonar, pedir perdón, cambiar...

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¡Oh no! Oigo pasos, quizás vienen a por mí... Hay mucho que decir pero, por ahora he de dejarlo... "Mañana" seguiré (ja, ja) o pasado mañana, o el otro...

miércoles

Embriagados en la Noche

ImageTe recomiendo que leas si quieres 1ª Tesalonicenses 5:1-11 donde encontrarás uno de los muchos pasajes bíblicos que advierten que el día de Señor vendrá como ladrón en la noche. Entre los cristianos eso es casi una frase hecha, donde inmediatamente decimos que es una forma de expresar lo repentino o sorpresivo de la segunda venida de Cristo, pero ¿Nunca te ha llamado la atención esa comparación con un ladrón? ¿No tenía Jesús otra mejor historia para esta parábola? ¿No es ladrón algo “malo”, todo lo contrario de Jesús?

A veces leemos tan rápido que pasamos por alto secretos escondidos. El ladrón viene en la noche, roba en la noche, se mueve en la noche, en la oscuridad, ocultamente… Pero cuando venga Cristo ¡Todo ojo lo verá! Entonces, ¿Cómo es esto posible? ¿Vendrá Cristo oculto como un ladrón y a la vez de forma gloriosa y a la vista de todos? ¿Es esto una contradicción? ¿Luz y oscuridad mezcladas? Algo falla… Posiblemente nuestro entendimiento, porque Dios no se equivoca…

Fíjate ahora en el verso 7 del pasaje citado, que dice: “Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.”

Quizás otro día veamos el por qué de la comparación con un ladrón, pero hoy nos fijaremos en la otra parte que decimos de corrido: La noche. Hay una actitud en el corazón del ser humano que le lleva a vivir “en la noche”, en la oscuridad, y eso denota un comportamiento pues, se escoge ese momento del día para dormir, descansar… y algunos aprovechan para ocultarse y para hacer esas cosas que no quiere que nadie vea, las cuales podrían llenar una larga lista; pero me interesa lo que acabamos de leer en el verso 7: “Los que se embriagan, de noche se embriagan”

Vimos en el pasado post el problema de una mala comida, los efectos de letargo que tiene la CIZAÑA, y ahora, hablamos de la bebida. No es un misterio que el vino alegra el corazón, y que ingerirlo en exceso, aturde el entendimiento. Solo hay que ver a alguien que se haya emborrachado para notar que actúa distinto a lo normal, se toma libertades que no tomaría en su sano juicio, dice cosas escondidas en su corazón que no saldrían de otro modo de allí, y puede llegar a crear un ambiente de éxtasis sucedáneo en el que cree vivir una realidad inexistente, pero palpable y muy real para el que se encuentra en ese estado.

Entonces, sabiendo que se puede vivir en el día o en la noche, no es de extrañar que Jesús mismo dijera estas palabras en Lucas 21:5-36 que culmina en estos tres versículos (34-36):

“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”

Aquí, Jesús advierte de cosas que sucederán en los últimos días, y de cómo sus discípulos corremos un riesgo: Que nos llenemos de glotonería, embriaguez, y de los afanes de la vida.

¿Acaso no conoces a gente a tu alrededor que trabaja, corre y se desvive por pagar su hipoteca, por comprar un nuevo y potente coche, por tener las máximas comodidades posibles? No digo que aspirar a estas cosas sea malo; lo malo es cargar el corazón de afán y preocupación por conseguirlas, es vivir ahogado entre los espinos de los que habla la parábola del sembrador, esos espinos que son los afanes que impiden el crecimiento a una semilla que YA ESTABA PLANTADA EN BUENA TIERRA: ¿Podrían estar así hoy día muchos que se llaman iglesia? (Mateo 13:7).

Sí, es la iglesia, el creyente que un día conoció un mensaje de libertad, el que voluntariamente se deja atrapar por esos afanes. Es más, a veces se embriaga, se vuelve un glotón vicioso que solo quiere más y más y no se da cuenta de la gran realidad: Vive una ilusión irrealizable, aspira a cosas que no son las cosas que a Dios le interesan, y entonces, vive como un borracho, creyendo ser feliz, y sin darse cuenta de que cuando le alcance el día, la dura realidad le espera, y le recordará que vivió un ficción, una vida paralela, un mundo que solo existió en su imaginación.

Estamos en días malos, y todos corremos el riesgo de olvidarnos en la embriaguez de que viene el día. No es casualidad que Jesús empleara una vez más esta figura hablando del siervo que esperaba a su señor en Lucas 12:41-48 si te fijas en los versos 45 y 46, dice:

“Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles.”

ImageEste también estaba en la casa, también era de los “fieles”, pero sus “borracheras” convirtieron su trabajo, su “ministerio”, en algo detestable a los ojos de su señor, al punto de ocasionar no solo un duro castigo, sino el perder la posición de estar en su casa: Se le puso con los infieles.

Me pregunto si hoy no debiéramos andar con más cuidado, procurando santidad y honestidad absoluta, y sobre todo no tomando vino extraño ni adulterado, ese que nos aturde y nos hace vivir en un mundo de fantasía. Sí, a veces para muchos el cristianismo se convierte en una ilusión, donde se juega a las “iglesitas”, a ser “buena gente”, a tener una perfecta “apariencia” de piedad, a los “cargos de autoridad eclesiástica”… Luego llegamos a casa y la noche se cierne sobre nosotros. El que permite esto en su vida sabe que lo hace, pero no sabe desintoxicarse, se ha acostumbrado al vino y no quiere dejarlo. ¿Recuerdas el mensaje de Odres Viejos?

Lo hermoso de todo es que Dios no nos pide que dejemos de beber vino, sino que nos ofrece uno mejor, uno que agudiza tus sentidos y a la vez te hace ser más feliz que quien toma de aquel otro que entontece ¿Recuerdas lo que dice Efesios 5:15-18?:

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu…”

Este es otro de los famosos textos usados tantas y tantas veces… No os emborrachéis con vino en lo cual hay desenfreno y libertinaje, sino sed llenos (repletos, atiborrados) del Espíritu…

¿Solo me ha pasado a mí o a ti también? ¿Cuándo te han predicado sobre este pasaje, han seguido leyéndolo completo o han detenido la marcha en este punto? ¡Claro es muy espiritual ser lleno del Espíritu, valga la redundancia! Pero me pregunto ¿Por qué no suelen predicarnos lo que viene unido a esto? ¿Por qué nos privan de esta realidad? ¿Cuál? Pues sigue leyendo los versos del 19 al 21… y lo verás:

“…Sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Someteos unos a otros en el temor de Dios…”

No dice que seamos llenos y punto; dice CÓMO podemos ser llenos del Espíritu (o al menos, algunas de las maneras de serlo): Hablando entre nosotros cosas de Dios, lo que aprendemos, canciones de siempre y otras nuevas del corazón o espirituales, o como dice en otros pasajes, con doctrinas, enseñanzas que recibimos cada cual de nuestro buen Dios… También con un corazón agradecido… ¡Y con sometimiento MUTUO!

¿Cuánto tiempo seguirá la iglesia dormida con ese vino de comunicación eclesiástica de una sola dirección que a veces se convierte en una verdadera droga? ¿Es que Dios solo le habla a un iluminado o un grupo de ellos? ¿No somos todos hijos del Altísimo? ¿No tenemos todos el Espíritu Santo? ¿Por qué no le dejamos entonces derramar su potencial en la riqueza multiforme del cuerpo de Cristo? ¿Por qué no nos reunimos en congregaciones en las que todos tengamos la palabra, todos podamos dar (no solo dinero) y todos podamos recibir de nuestros hermanos? ¿Seguiremos embriagados? ¿No corremos el peligro de terminar andando en la noche con tanta jerarquía que imposibilita el fluir de Espíritu? ¿Cómo podremos cumplir ese “sed llenos del Espíritu hablando entre vosotros con…”?

Sí, sé que las obras de la noche son manifiestas, y no faltan las listas bíblicas que las enumeran: Avaricia, hechicería, idolatría, adulterio, robo, asesinatos, ofensas… Pero no podemos apartar otras cosas no tan evidentes, pero que cohíben la libertad del cristianismo en la Tierra: ¡Acallar las voces anónimas en las congregaciones desde los púlpitos es mutilar el cuerpo de Cristo! ¿Quedará esto sin castigo?

Desde aquí, hago un llamamiento a que podamos alzar TODOS la voz, a que nos enriquezcamos unos a otros, en amor, como dice el texto que te recomendaba leer al principio, el de 1ª de Tesalonicenses 5:11,

“Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.”

Vivir embriagado, o demasiado preocupado por las cosas que nos rodean, es como estar continuamente ausente a la vida espiritual. ¿Es que no nos damos cuenta de que somos un espíritu habitando en un cuerpo? ¿No vemos que somos lo invisible, lo interior, que simplemente viajamos en un vehículo perecedero de carne y hueso? ¿Seguiremos creyendo que lo que ven nuestros ojos es la realidad? ¡No! Eso lo piensa el que está harto del vino que enajena, el que olvida lo que somos y a donde vamos. Esta vida corre mucho, tanto, que cuando te vengas a dar cuenta se habrá agotado.

Yo al menos, quiero vivirla como si ya estuviera en el cielo donde está el trono de Dios, como dice en Efesios 2:6, sentado en los lugares celestiales, con Cristo, con mi mente despierta para los acontecimientos que se avecinan, para la reforma que cambiará los sistemas de la tierra y de la que llamamos iglesia. ¡No durmamos más! Cristo no puede llevarse una esposa arrugada, manchada y mancillada, no puede venir a por una iglesia que adultera idolatrando personajes, instituciones, denominaciones… Ni que bebe el vino que confunde sus sentidos. Yo, como dijera Salomón, (Cantar de los Cantares 1:2) prefiero decirle a mi amado: “Porque mejores son tus amores que el vino.”

¿Qué es un MITO?


Un Mito es una cosa que no tiene una realidad concreta, que puede llegar a ser una fábula, una fantasía. Cuando un mito se confunde con algo real, la verdad se distorsiona. Algo así ha sucedido con el cristianismo actual, del que muchos escapan por el mítico concepto que tienen de él. Aún estamos a tiempo de hablar las verdades, a la luz de las Escrituras, la Palabra fiel y verdadera de Dios.