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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Michaleen Oge Flynn

(Barry Fitzgerald, "El hombre tranquilo") 

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Francis Ford, Wayne, McLaglen, John Ford y, sentado, Barry Fitzgerald.

Aunque no es frecuente que un personaje secundario sea capaz de transformar una película corriente en una gran película (se me ocurre el caso de Arnold, interpretado por Tony Randall, que convierte "No me mandes flores" (1964), de Norman Jewison, en una comedia notable y francamente divertida), lo habitual es que los intérpretes de reparto se limiten a engrandecer una obra maestra. Por ejemplo, "Irma la dulce" (1963, Billy Wilder) gana muchísimo con el personaje de Moustache (Lou Jacobi); Peter Falk (Joy Boy) es indispensable para "Un gángster para un milagro" (1961, Frank Capra) y “Cabaret” (1973), de Bob Fosse, no sería lo mismo sin el maestro de ceremonias que interpreta Joel Grey.
Entre esta pléyade maravillosa de actores y actrices secundarios tiene un lugar de honor Barry Fitzgerald con su Michaleen Oge Flynn, el borrachín casamentero de la comedia romántica "El hombre tranquilo" ("The quiet man", 1952), de John Ford. La película seguiría siendo una obra maestra del cine sin él, pero creo que es más grande gracias a este inolvidable personaje.
Su apariencia física es por sí sola un punto de comicidad añadido. Es un hombrecillo de aspecto graciosamente ceremonioso, con una barbilla prominente que le retrata ya, a simple vista, como un entrañable bonachón. Camina con su inseparable pipa en la boca, tiene el pelo alborotado cuando se quita el sombrero y muestra dos gestos característicos en su rostro: solemne y grave cuando sermonea (o intenta disimular su embriaguez), y sumamente travieso cuando se emociona o se divierte.
Michaleen es un tipo que sobrevive con espléndida dignidad en Innisfree pese a sus escasas ocupaciones productivas y su desmedida afición por la bebida. En cualquier otro lugar podría ser el borracho del pueblo, el hombre de quien todos se burlarían. Pero no, desde luego, en Irlanda. Suponemos que se ocupa de pequeños recados con su carruaje, además de ser casamentero y organizador de cualquier actividad, legal o no, que le aporte algún beneficio extra. Nuestro personaje simpatiza, por ejemplo, con la causa del IRA y no tiene inconveniente en llamar a uno de sus activistas "mi comandante". Cuando éste le hace ver que aún no están en guerra, Michaleen replica con ironía: "No pierdo las esperanzas"
Su aparición en la película intriga al principio a Sean Thornton (John Wayne), un norteamericano que ha vuelto a su tierra natal para recuperar la memoria de los suyos e instalarse en el hogar de sus ancestros. Michaleen se acerca sin decir nada hasta el tren, recoge su equipaje y se lo lleva consigo para alejar a Sean de los curiosos que le han rodeado a su llegada. Durante el camino a la villa, le mira continuamente con gesto contrariado, hasta que al final suelta la pregunta que parece atormentarle:
- ¿1,96?
- 92.
- ¡Qué barbaridad!

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Maureen O'Hara, una pelirroja con todas las consecuencias.

Una vez conocida la estatura del forastero, Thornton revela su identidad para saciar por completo la curiosidad del hombrecillo, que ríe con gran sensibilidad al contemplar cómo ha crecido aquel muchacho a quien él le limpiaba los mocos de pequeño. Ese momento en concreto, en que Barry Fitzgerald mueve su cabeza hacia abajo con un gesto de emoción, es una espléndida lección de interpretación. Al instante, Sean se convierte en su protegido y recibirá consejos sobre lo que debe y no debe hacer, como si todavía fuera un chaval. Por eso le mira con severidad paternal cuando se fija demasiado en Mary Kate Danaher (Maureen O'Hara). Sean le pregunta si esa mujer es un sueño. "Es muchísimo peor; sin duda es un espejismo provocado por la sed" y dicho eso se dirige a la taberna Pat Cohan, el único hogar que conocemos del señor Flynn.

“Eso no está bien, no está bien, Sean Thornton. Eres atrevido y pecador. ¿Quién te ha enseñado a hacer manitas con agua bendita?”

Michaleen tendrá mucho trabajo a partir de ese momento. Mary Kate es la hermana de Red Will Danaher (Victor McLaglen), que se define a sí mismo como el hombre más importante de Innisfree. Es una especie de toro salvaje: bruto, arrogante, adinerado, despótico y siempre desconfiado. Con semejante individuo en el hogar, ella no ha encontrado a nadie que tenga el suficiente coraje como para cortejarla. "¿Casada? ¿Mary? ¡Qué disparate! Con su piel pecosa y su mal genio... Es una pelirroja con todas las consecuencias".
Conocemos su vida durante el día, ya que buena parte de ella transcurre entre su carruaje y la taberna. Allí se siente a gusto entre pintas de cerveza que bebe a gran velocidad y, a menudo, por invitación de los habituales clientes. "Podría contar historias increíbles sobre su abuelo, Sean Thornton, sin embargo mi garganta está seca", explica a la parroquia del Pat Cohan tras la llegada del "yankee". Cuando llega la noche, Michaleen desaparece ("Es una noche muy adecuada para reunirse con los amigos y comentar pequeñas traiciones", le replica a Sean cuando éste le invita a su casa) y no sabemos nada de él hasta el día siguiente.

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Michaleen se pregunta quién será ese forastero.
En la divertida escena en que le anuncia a Mary formalmente el interés de "la primera parte" por conocer a "la segunda parte", Michaleen aparece elegante y señorial con su traje nuevo, muy digno... pero muy borracho. Cuando Mary Kate le ofrece agua con el whisky, su respuesta lo dice todo acerca de su peculiar sentido del humor: "Cuando bebo whisky, bebo whisky, y cuando bebo agua, bebo agua".
No nos dejemos engañar por su afición a la bebida: Michaleen es muy responsable cuando ejerce de recadero, casamentero o corredor de apuestas. Quiere que se cumplan las normas y es muy escrupuloso. En la primera visita formal a la casa de los Danaher, le recrimina a Sean cuando le ofrece en la puerta un ramo de flores. Con solemnidad les presenta, aunque el formulismo que elige nos suena a broma: "Señor Sean Thornton, le presento a la señorita Mary Kate Danaher, solterona. Señorita Danaher, le presento al señor Thornton, de Pittsburgh, Massachusetts, USA".
Tras haber participa activamente en la conspiración que ha urdido el padre Lonergan (Ward Bond) para que Red Will permita a su hermana ser la novia de Sean, Flynn asume la responsabilidad de garantizar que el noviazgo transcurrirá según las normas. "¿Qué es lo que haces, insensato? Las manos quietas, ya te diré yo cuándo se las puedes coger", le dice delante de todo el pueblo cuando trata de ayudarla a subir al carruaje. Pero ni siquiera Michaleen puede hacer frente a dos fuerzas de la naturaleza: una, el deseo de Sean y Mary Kate, que se escapan de su vigilancia; la otra, la minuciosa rutina a la que ha acostumbrado a su caballo; cuando el carruaje pasa por delante de la taberna Pat Cohan, el animal se detiene bruscamente: "Eres un caballo con mucho sentido común".
De Michaleen es la expresión más célebre, por imprevisible y absurda, de la película. Una vez casados los protagonistas, varios hombres de Innisfree llevan los enseres de Mary Kate a la nueva casa (Blanca Mañana) y el hombrecillo se queda de piedra al ver la enorme cama en el suelo, que ha debido hundirse por el ímpetu amoroso, o así lo cree él: "¡Impetuoso! ¡Homérico!", exclama al entrar en la habitación para depositar la cuna.

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Borracho pero elegante.
 A Michaleen lo vemos sufrir realmente cuando Sean rechaza la pelea con Red Will, quien se niega a satisfacer la dote de su hermana. No es que le importe a Thornton, pero es un derecho vital para su esposa, que se niega a acostarse con él hasta que no le reclame a su hermano las 350 libras que le debe. Como todos los habitantes del pueblo, Michaleen está deseando que se produzca la inevitable pelea y siente que su amigo le defrauda con su supuesta cobardía.
El intento de huida de Mary convence a Sean para olvidarse de su pasado (rechaza las peleas porque cuando era un famoso boxeador provocó la muerte de un púgil) y enfrentarse a Danaher. Michaleen observa la reacción de su amigo e intuye con una pícara sonrisa que el acontecimiento esperado, la gran pelea, está a punto de celebrarse. Hasta comienza a tararear la melodía ("The rakes of Mallow") que va a marcar las siguientes escenas.
Antes del ansiado momento, Flynn organiza la larga espera de los habitantes. Sean está llegando desde la estación arrastrando a su esposa por el camino y él va y viene de la taberna a la calle para enterarse de la última hora. "Si tenemos pelea oiréis salvas de artillería", exclama eufórico. Para él, este enfrentamiento entre los dos colosos es mucho más que una pelea, es la prueba de que no se equivocó al admirar a su amigo Sean.
Lógicamente, nuestro hombre se convierte en el corredor de apuestas y en el imprescindible juez de la pelea: “Señores, si no les importa, está es una pelea privada. Las reglas del marqués de Queensbury deben respetarse en todo momento”, advierte a los demás cuando varios empiezan a cruzar puñetazos. Cuando termina, con Red Will tirado en la calle, a Michaleen se le ocurre la definición exacta de ese memorable acontecimiento: "¡Homérico!".
La vida continúa en el idílico Innisfree. Michaleen sigue como casamentero, esta vez para Red Will y la viuda Sarah Tillane (Mildred Natwick). Nos reconforta pensar que seguirá bebiendo con su pícaro sentido del humor, que será el gran apoyo de Sean y que siempre encontrará noches adecuadas para reunirse con los amigos y comentar pequeñas traiciones.

La película
- "El hombre tranquilo" está considerada con todo merecimiento como una de las obras maestras del cine, o como "uno de esos milagros que te salvan la vida", tal como la definió José Luis Garci. Frank S. Nugent y John Ford escribieron el guión, basado en una historia de Maurice Walsh, publicado en 1933.
- Barry Fitzgerald era uno de actores predilectos de John Ford y Howard Hawks, aunque fue una película de Leo McCarey ("Siguiendo mi camino"), la que le proporcionó el Oscar al mejor actor secundario. 
- En la película actuó también su hermano Arthur Shields, en el papel del reverendo Playfair. Pero la película tiene varios vínculos familiares: como figurantes o secundarios intervinieron dos hermanos de Maureen O'Hara, el hermano de John Ford y, entre otros, algunos de los hijos de John Wayne.
- La productora Republic Pictures acordó financiar la película si los dos intérpretes principales, John Wayne y Maureen O'Hara, y el director intervenían en un western. "Río Grande" fue el resultado de esa promesa.
- Innisfree ya era una localidad idealizada por el poeta William B. Yeats, pero la película de Ford convirtió al pueblo y a la comarca en una atracción turística. Numerosos fans de esta película se reúnen cada año en el castillo de Ashford como tributo a esta obra maestra.
- El carruaje que utiliza Michaleen es el célebre "jauting car", vehículo que se empleaba frecuentemente en el siglo XIX en Irlanda.
- La espléndida fotografía de Winton C. Hoch y Archie Stout ganó con todo merecimiento uno de los dos Oscar que recibió el film. El otro galardón se lo llevó John Ford como mejor director. La película también fue nominada como mejor película, mejor actor de reparto (Victor McLaglen), mejor dirección artística, mejor sonido y mejor guión adaptado.

viernes, 29 de octubre de 2010

Tom Doniphon (John Wayne, El hombre que mató a Liberty Valance)

“Hablas demasiado. Piensas demasiado. Además, tú no mataste a Liberty Valance” (Tom Doniphon a Ransom Stoddard)

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"Además, tú no mataste a Liberty Valance. Haz memoria".

Mientras el cine exploraba nuevas vías narrativas, interpretativas y tecnológicas en 1962, John Ford decidía recuperar ese año las raíces esenciales del cine clásico con un western en blanco y negro, sobrio y teatral, y un plantel nostálgico que encabezaban dos ilustres veteranos de la pantalla. “El hombre que mató a Liberty Valance” (“The man who shot Liberty Valance”) es, como definió Joseph McBride en su libro “Tras la pista de John Ford”, un espléndido final de la frontera, de la frontera del cine de Ford y del western.
Con esta película, Ford le regaló a John Wayne el que posiblemente sea el personaje más complejo, dramático y sublime de su carrera. Tom Doniphon es, como Liberty Valance (Lee Marvin) y sus secuaces, un hombre del Viejo Oeste que aún se rige por los códigos habituales: las armas, el caballo, las fronteras, el ganado, las incontrolables borracheras, una discusión que acabe a puñetazos... La llegada del abogado Ransom Stoddard (James Stewart) anticipa la imparable civilización (leyes, política, cultura, ferrocarril y una visión más amplia del mundo) para la que este héroe sombrío no va a estar preparado.
La calidad interpretativa de John Wayne se sigue discutiendo hoy en día. Son tantos los prejuicios que se han creado en torno a esta figura esencial del cine que resulta pesado rebatirlos. Sin embargo, bastaría con echar un vistazo a la larga lista de obras maestras en las que ha participado (la mayoría firmadas por John Ford y Howard Hawks) para darse cuenta de que la mediocridad no fue precisamente el defecto de este espléndido actor. Y es que “El Duque” será siempre para determinados estudiosos del cine como uno de esos delanteros de fútbol que siempre son cuestionados aunque metan treinta goles por temporada (que Diego Milito, por cierto, no haya sido nominado para el Balón de Oro de 2010 me viene al pelo en esta comparación).
Wayne poseía un enorme instinto para captar la esencia de los personajes. Ford le pidió que interpretara a Doniphon “con ambigüedad” y, sin entender muy bien a qué se refería, bordó el papel como ya había hecho en “Centauros del desierto” con su magistral Ethan Edwards; a éste le mueve la venganza y el odio, mientras que el hombre que disparó a Valance actúa por amor, respeto y generosidad.
El film arranca varios años después de la acción principal, cuando el senador Stoddard y su esposa acuden a la pequeña localidad de Shinbone para asistir a un funeral. El difunto es alguien muy especial para ambos, pero no lo conocen los periodistas que están sorprendidos por la presencia del político en la ciudad. Un largo flash-back nos explicará la historia de aquel hombre llamado Tom Doniphon.
Esencialmente, se trata de un tipo honesto, enérgico y con un sarcástico sentido del humor. Su objetivo en la vida es casarse con Hallie (Vera Miles) y desde hace tiempo está construyendo una casa para ambos. Le acompaña siempre su fiel Pompey (Woody Strode), ayudante, guardaespaldas y chico para todo. Al ser negro no se le permite beber whisky en ningún local; sin duda, habrá sacado a Tom de muchos apuros. Doniphon comercia con ganado, aunque intuimos que tiene o ha tenido ocupaciones más vinculadas con el revólver.
Él no es estrictamente el héroe de la película. No tiene ninguna intención de eliminar a ese matón peligroso, atracador y asesino que es Liberty Valance. Puede vivir sin preocuparse de él, como si fuera una serpiente de cascabel en el camino. Seguramente, alguna vez habrán tenido algún roce, pero no de la suficiente gravedad como para pegarle un tiro. Tampoco es consciente de que haría un gran servicio a la sociedad si le matara. El más valiente de la historia, en realidad, es el frágil y asustadizo abogado que se ha visto obligado a detenerse en Shinbone para meter en la cárcel a Liberty. A ojos de los demás, esa sí que es una auténtica acción de coraje y agallas. Inútil, por la naturaleza del matón, pero valiente al fin y al cabo.
Tom es tremendamente generoso con Stoddard. Le ha salvado la vida tras la paliza que le ha propinado Valance, le ha conseguido comida y alojamiento, le enseña a disparar, le protege y, sobre todo, renuncia a Hallie para que ella progrese en la vida al lado del abogado. Incluso le animará a proseguir con su carrera política en el momento de mayor abatimiento: “Hallie es tu chica ahora. Vuelve ahí dentro y acepta la nominación. Le enseñaste a leer y a escribir; ¡ahora dale algo sobre lo que leer y sobre lo que escribir!”.

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Tom le enseña a Ransom cuál es la ley del Oeste.

Tom renuncia a la felicidad para hacer feliz a la mujer que ama cuando advierte que ella admira a Stoddard. Podría actuar según su código y tal vez matar a ese tipo o permitir que lo haga Liberty Valance, pero su conciencia le conduce al drama de la soledad porque entiende que no puede competir. Para decirlo de una manera poética, mientras Ransom le explica a Hallie qué bellas son las rosas, Tom sólo puede ofrecerle una flor de cactus. Curiosamente, es lo primero que busca ella cuando acuden a su funeral, lo que demuestra, amargamente, que en realidad amaba a Doniphon y hubiese sido más feliz a su lado.
El personaje acaricia la tragedia cuando, tambaleándose borracho, se dirige a la casa que estaba construyendo para Hallie y le prende fuego. Cae al suelo, resignado a morir, y sólo la intervención de su fiel Pompey impide el fatal desenlace. Pese a esta (soberbia y auténtica) escena, Doniphon es un hombre de enorme fortaleza física y mental, amable e incluso divertido, con una fuerte carga irónica cuando habla. La respuesta que le da al periodista Dutton Peabody (Edmond O’Brien) cuando éste no quiere ser elegido compromisario político, es un ejemplo:

- Peabody: ¡Gente de Shinbone! Yo... yo... yo soy vuestra conciencia, yo soy la voz que truena en la noche, soy vuestro perro guardián que os protege de los lobos. Yo... yo soy vuestro padre confesor, yo... ¿qué más soy yo?
- Doniphon: ¿El borracho de la ciudad?

La mirada de John Wayne dice a menudo mucho más que sus palabras. Cuando Valance le pone la zancadilla al “lavaplatos” (Stoddard) y provoca que un bistec caiga al suelo, Tom se levanta de su mesa y se enfrenta al asesino. “¡Ese es mi bistec, Valance! ¡Recógelo!”, le ordena mientras sus manos se preparan para disparar. Ni siquiera el despiadado Liberty es capaz de hacerle frente cuando la ira asoma a sus ojos.

- ¿Estás buscando problemas, Tom?
- ¿Me vas a ayudar a encontrarlos?

Lo más paradójico en las actitudes de Stoddard y Doniphon es que, para conseguir sus propósitos, ambos tendrán que actuar al margen de sus convicciones: el abogado empuña un revólver para imponer la ley, mientras que Tom, además de ayudarle a consolidar la civilización que le va a marginar, oculta a todos que él fue quien mató al temido delincuente. Sin duda, un enorme sacrificio para alguien que presume de ser el más rápido al sur del Picketwire.

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Liberty, con Ransom y Tom. A la izquierda, un joven Lee van Cleef.

 El paso del tiempo ha sido espléndido con "El hombre que mató a Liberty Valance". Hoy en día es un referente básico en la historia del cine y una lección más del maestro sobre cómo se narra una historia para que resulte conmovedora, divertida y entrañable sin perder su grandeza épica. El hombre que hacía westerns, como modestamente se presentó en una famosa reunión del Sindicato de Directores, resumió todo su legado en un film que lanza una mirada amarga sobre la nueva América, la que estaba a punto de civilizar al Viejo Oeste. Tom Doniphon era consciente de ese mensaje; me pregunto si John Wayne lo entendió también o sólo lo intuía.

Curiosidades
- Pese a que John Wayne había alcanzado un nivel superior de estrella en Hollywood, jamás rechazó una película de John Ford, a quien consideraba como su segundo padre. En 1961 tuvo que retrasar o paralizar otros proyectos para no desairar a su gran amigo y participar en el rodaje.
- Wayne no se sintió cómodo con el papel. Pensaba erróneamente que el protagonista era James Stewart. “Ford había escogido a Jimmy para el papel de héroe. Tenía a Andy Devine para el humor inteligente. Y a Lee Marvin como el llamativo villano, y, mierda, yo sólo me paseaba por la película” (del libro “Tras la pista de John Ford”, de Joseph McBride).
- El director, que habitualmente solía meterse con Wayne, en esta ocasión se mostró demasiado grosero con el actor durante el rodaje. Tensó tanto la cuerda que la estrella estuvo realmente enojado con Ford, sobre todo cuando se burló de que no había participado en la Segunda Guerra Mundial, algo que ofendía especialmente a Wayne.
- La película está basada en un relato corto de Dorothy Johnson, una escritora muy aficionada a las historias del Viejo Oeste. John Ford le añadió unos cuantos personajes secundarios y alteró de forma notable algunas situaciones. Entre ellas, el inicio del film, en el que el senador Stoddard revela al director del periódico toda la verdad.
- De John Ford es también ese espléndido añadido poético que pronuncia el director del periódico: “Cuando la leyenda se convierte en realidad, se imprime la leyenda”.
- “El hombre que mató a Liberty Valance” está considerada hoy en día como una de las diez mejores películas de la historia del cine, según encuestas del American Film Institute y otros prestigiosos organismos cinematográficos. Es, a su vez, uno de los títulos más emblemáticos entre los aficionados.

viernes, 15 de octubre de 2010

Eloise Kelly (Ava Gardner, Mogambo)

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Victor Marswell, aturdido ante la belleza de Kelly.

Es posible que Eloise “Honey Bear” Kelly no sea el mejor papel que ha protagonizado Ava Gardner en su vida. Algunos destacan a Maxine (“La noche de la iguana”), otros ensalzan su María Vargas, la gitana de “La condesa descalza”, e incluso hay quien prefiere la Pandora Reynolds de “Pandora y el holandés errante”. Admito cualquier sugerencia al respecto porque Ava transmitía sensualidad y arte en muchos de sus personajes. Pero lo que, a mi juicio, diferencia a miss Kelly de las demás es que condensa las conocidas virtudes de la actriz (belleza superlativa y carácter, sobre todo) y aporta un sentido del humor corrosivo y mordaz como pocas veces había visto en un personaje femenino. En fin, que además de enamorarte de ella, sería una compañera ideal para ir de juerga.
El personaje de Eloise Kelly en “Mogambo” (1953) es espléndido, sincero y divertido, con un carácter y una presencia que iluminan la pantalla. En alguna ocasión hemos podido leer, en referencia a su pasado, que se trata de una buscavidas e incluso de una prostituta: Retrógrada manera de catalogar a una mujer independiente y que disfruta de la vida sin ataduras de ninguna clase. Incluso aunque ella hará las paces con Dios (las hondas raíces católicas de John Ford tuvieron mucho que ver con la significativa escena de la confesión), no necesitamos ninguna referencia sobre su pasado para juzgarla o para quererla. “Ni tú ni nadie volverá a darme un chapuzón para ponerme a secar”, le dice a Victor.
Tampoco necesita sus referencias Victor Marswell (Clark Gable), que es un tipo parecido a ella: independiente, solitario, algo cínico y sin prejuicios. Aunque muestra ciertos reparos ante la posibilidad de enamorarse de Kelly, entendemos que, simplemente, busca la aventura amorosa como pasatiempo y sin compromisos serios.
La presentación de Kelly en la pantalla es elocuente, dice mucho de quién es y de cómo actúa. Desnuda bajo una ducha improvisada, pero convenientemente tapada a los ojos de Marswell, le aclara que ha llegado de Nueva York para citarse con un tal maharajá de Dunganore e irse de safari. Al principio, el campamento del cazador le parece un lugar inmundo; y Victor la desprecia: “Es una de esas actrices baratas de cabaret; no hay una pizca de honestidad en ella”.
Kelly posee una sana ignorancia; no tiene estudios y hasta confunde a un rinoceronte con un canguro. Pero su simpatía, su sinceridad y su enorme vitalidad cautivan a Marswell y a su ayudante Brown (Philip Stainton).

- Kelly, me cae usted bien. ¿Le apetece un trago?
- Sí, me encantaría.
- Lo siento, no hay hielo.
- Me alegro, el hielo a mí se me sube a la cabeza.


La semana idílica, durante la cual ambos disfrutan de un apacible romance, acaba de manera brusca. Marswell le anuncia de golpe que el barco ha regresado y que ya se puede marchar. Además llega el matrimonio de
Donald (Donald Sinden) y Linda Nordley (Grace Kelly), y miss Kelly estorba. Ella se siente herida, todavía más cuando Victor le ofrece dinero para su vuelta a Nueva York. No obstante, el barco sufre una avería y tiene que regresar al campamento para quedarse durante varias semanas más.
Linda y Eloise chocan desde el primer momento: una es delicada, dramática, fina y un tanto empalagosa; la otra es espontánea, extremadamente sincera, algo vulgar y sin escrúpulos para tratar cualquier asunto, de mujeres o de hombres.
“Vaya chavala la rubia, es estupenda; es de esas a quienes los hombres les dais los planos de la mina”, le suelta al aturdido Victor cuando empieza a sospechar que existe una atracción salvaje entre ambos.

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Kelly, sufriendo por Marswell.
Kelly utiliza el humor para ocultar sus celos, pero sufrirá un brusco cambio cuando, de camino al territorio de los gorilas, se encuentre con un sacerdote en una tribu. Después de confesarse, aparece una mujer transformada: seria, trascendental, amable y profunda. Consciente de que la relación entre Linda y Victor puede arruinar el matrimonio de la joven, le previene con honestidad: “Victor es una boa constrictor en forma humana”.
Mientras padece en silencio el secreto idilio de los amantes, Eloise se sincera con su único apoyo, Brown, a quien le cuenta cuál es la cicatriz que oculta: la muerte de su joven esposo durante la Segunda Guerra Mundial le condujo a una vida alegre, de la que quiere huir definitivamente.
Ella ha cambiado, pero se siente impotente para atraer a Marswell. Sólo puede emplear el sarcasmo. Cuando Linda y Victor charlan sobre los conceptos de familia y de infidelidad entre animales, su paciencia explota: “Amigos, aguanto este paseo turístico por el zoo, pero si van a seguir haciendo streeptease mental para luego taparse con disculpitas, será mejor que les olvide”. El ingenio verbal de Kelly (a veces improvisaba la propia actriz) alcanza su punto álgido de humor cuando observa un elefante y no puede resistir la comparación con Victor: "¿Dónde he visto yo esas orejazas?", se pregunta. 
Cuando la relación amorosa se rompe, Kelly sabe actuar con absoluta solidaridad hacia ambos. Para salvar la reputación de Linda se inventa una historia que sólo deja mal al cazador. Éste vuelve a fijarse en esa mujer tan admirable que sabe sacrificarse para solucionar los problemas.
Para Eloise llega la hora de la despedida. Victor se descuelga con una propuesta de matrimonio, pero a ella no le parece suficiente. “Oye, camarada, tú y tus cambios de humor no me cubrirán de flores de azahar sólo porque llega el frío del invierno”, le dice al perplejo cazador. Será su última frase ingeniosa, pero su sonrisa, cuando se encuentra con la de Marswell, pone el punto de felicidad, forzado o no, que necesitaba la historia.

Curiosidades
-En el doblaje al castellano, el código de censura español obligó a cambiar los diálogos de “Mogambo” (significa “pasión” en idioma swahili) para evitar el adulterio en el argumento, por lo que  Donald y Linda pasaron a ser hermanos.
- Ava Gardner lo tuvo difícil porque la actriz no fue una elección del director, John Ford -éste quería a su favorita, Maureen O’Hara-, sino una imposición de la Metro Goldwyn Mayer, lo que irritó al cineasta. En los primeros días del rodaje de “Mogambo” (1953), Ford sólo le dirigía la palabra para despreciarla, ante el estupor de un Clark Gable que había coincidido con Ava en “Mercaderes de ilusiones” y “Estrella del destino”.
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Frank y Ava.
- Tras unos cuantos días de tensión, de repente el maestro Ford le soltó: “Eres jodidamente buena”. Y ahí empezó una relación de respeto y cariño entre ambos. “Nunca me había sentido ni me volví a sentir más relajada y cómoda en un papel”, reveló la actriz en su autobiografía.
- Ava Gardner recibió la visita de su marido, entonces Frank Sinatra, durante la estancia en Kenia. Poco tiempo después sufrió un desmayo durante el rodaje. La actriz le confesó a John Ford que se había quedado embarazada. Pese a la insistencia del director, Ava decidió abortar cuando el equipo se trasladó a Londres.
- Al igual que en la ficción del filme, Clark Gable y Grace Kelly se enamoraron durante el rodaje. El idilio duró hasta que el rodaje pasó a Londres.
- La película es un nueva versión de “Tierra de pasión” (1932), de Victor Fleming, y está basada en una obra de Wilson Collison.
- Ava Gardner (mejor actriz principal) y Grace Kelly (mejor actriz de reparto) recibieron sendas nominaciones al Oscar, pero la estatuilla se la llevó la gran Audrey Hepburn por “Vacaciones en Roma”, de William Wyler.