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A MEDIA TINTA, Carlos Duguech

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CARLOS DUGUECH, A media tinta, La Aguja de Buffon, San Miguel de Tucumán, 2014, 96 páginas.
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FE DE ERRATAS

   Casi todos los detalles de la publicación estaban cuidados. Las pruebas de galera corregidas conforme al protocolo sugerido por el editor. Algunos de los poemas del libro tenían un agregado bajo el titulo que indicaba la dedicatoria del autor. A personas de su conocimiento, con las que habitualmente se encuentran y otras quienes habían sido parte de sus afectos a los que dedicaba el poema con el agregado de in memoriam.
   El día de la presentación del nuevo libro, y ante un grupo nutrido de invitados, el autor, y una buena parte de los asistentes se sorprendieron al ver que un hombre de dificultoso andar y de bastón, como cabe, devolvía el libro que acababa de adquirir. Y en tono de enojo exigió que se haga una fe de erratas.
   –¡Ya mismo, en la página 35, donde dice in memoriam, debe borrarse ese latinismo!
   Nadie entendió.
   El autor, sorprendido y preocupado preguntó:
   -¿Por qué?
   -Porque la dedicatoria que hiciste de ese poema fue para mí.

BREVEDADES, Varios Autores

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MARTÍN GARDELLA (selección y prólogo), Brevedades. Antología argentina de cuento re-breve,  Manoescrita, Buenos Aires, 2014.

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Martín Gardella es el responsable de la selección de estos 120 textos, firmados por 30 microrrelatistas argentinos: Eduardo Berti, Gabriel Bevilaqua, Raúl Brasca, Mónica Cazón, Sandro Centurión, Antonio Cruz, Julio Estefan, Carolina Fernández, Martín Gardella, Sergio Gaut vel Hartman, Eduardo Gotthelf, Leandro Hidalgo, Diego Kochmann, David Lagmanovich, Rocco Laguzzi, Mario Lillo, María Rosa Lojo, Eugenio Mandrini, Juan Manuel Montes, Ana María Mopty, Ildiko Nassr, Laura Nicastro, Juan José Panno, Roberto Perinelli, Juan Romagnoli, Ana María Shua, Franco Vaccarini, Luisa Valenzuela, Orlando Van Bredam y Fabian Vique. 
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EXTRAVÍOS DEL RESPETABLE

   Tras el sapo aullador que interpretaba "la donna é mobile", aparecieron un antílope tricorne al galope de sus seis patas, el último dragón liliputiense de las islas Fiyi arrojando a diestra y siniestra fogonazos de arcoíris y un querubín de pomposas alas negras que, entre cabriolas y risotadas, se esfumó en una nube con aroma a pachulí. La silbatina y los improperios no se hicieron esperar, y el artista, ante el temor de que las cosas pasaran a mayores, debió ser escoltado hasta las afueras de la ciudad.
   Si hay algo insoportable para ciertos públicos es que un mago no saque, como Dios manda, un conejo de la galera.

Gabriel Bevilaqua

DE CAMINO A OKU Y OTROS DIARIOS DE VIAJE, Matsúo Basho

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MATSÚO BASHO, De camino a Oku y otros diarios de viaje, Olañeta, Palma de Mallorca, 2014, 160 páginas.


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Escribe Jesús Aguado en el Prólogo (pp. 9-22): Bashó caminó y caminó trenzando, con el hilo refinadísimamente basto de sus palabras, con sus sandalias de paja, con la rama en la que se apoyaba y con el amplio sombrero cónico de tiras de cedro, todos productos manuales que intentaba fabricarse él mismo, los retales de una Palabra desperdigada y casi olvidada por el mundo.
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DÍA 23

Un palmoteo. 
La luna de verano. 
Responde el alba. 

En estos brotes 
de bambú, dibujada
toda mi infancia. 

Lenta cebada 
que enrojece y madura. 
La alondra canta.

Página en blanco, 
cucurras gritadoras: 
¡quiero dormir!

Asunto: la Casa de los Caquis Caídos, por Bonchô:

Campo de alubias, 
almacén de la leña: 
santos lugares. 

Cuando empieza a caer la noche Kyorai llega procedente de Kyoto. Una carta de Shobo de Zeze. Y otra de Shohaku de Otsu. Bonchô llega. El abad del templo Honpuku de Katada aparece de improviso y se queda a pasar la noche. Más tarde Bonchô regresa a Kyoto.

CUADERNO AMARILLO, Salvador Pániker

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SALVADOR PÁNIKER, Cuaderno amarillo (Diarios de Pániker 1), Literatura Random House, Barcelona, 2014, 448 páginas.
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21 de abril

   Día de angst. El angst es, ante todo, una cosa neuroquímica. Cada mañana, al levantarme, soy como un bicho malherido. Desde el Incidente, suelo despertarme con la ansiedad subida; luego, con el té y los fármacos consigo salir a flote, aunque nunca del todo a flote. Difícil equilibrio.
   Contra el angst, salirse fuera, y, desde fuera, contemplar el angst. Posición de Testigo. Respirar tranquilamente y ocuparse en lo que a uno le concierne. Mozart ya enfermo: «continúo componiendo porque me cansa menos que descansar». Yo: continúo emborronando este diario porque así me asomo al exterior.
   Contra el angst, descentramiento. Asomarse al aire libre donde todo es acto.

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11 de mayo

   Adenda a lo apuntado ayer. Si la finitud es, paradójicamente, una infinita apertura, la actitud de base ha de ser el abandono creativo. El que absolutiza algo nunca se abandona: siempre está rígido. El que no absolutiza nada, vive en el tao. Flota, fluye.

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24 de junio

   Viene BK a comer a casa, y al final plantea lo inevitable: que si yo lo deseo, podemos separarnos para siempre. ¿Para siempre? Ésas son palabras ampulosas, BK. Ella ríe, luego llora, más tarde vuelve a reír, todo sin estridencias, sin mengua de su carnalidad aristocrática. Yo, en un momento inesperado, abrazo a BK. Los años discurridos, el ginseng, qué sé yo. Una mezcla equilibrada de sentimientos, incluso la curiosidad por calibrar mis propias reacciones sexuales, todo me ha empujado a ir con BK a la cama, y ha resultado muy fácil, más fácil que con JX: era como volver al hogar, aunque sin perder la distancia. Nada de lo cual me escandaliza. Está uno muy de vuelta de sus propias contradicciones, que tampoco son contradicciones, sino signos, síntomas. Síntomas del nihilismo ontológico. El yo se construye, a cada instante, de manera nueva. Lo que a veces más presiona es la necesidad de comunicación. El deseo permanente de comunicación precede al sexo.
   El sexo es lenguaje.

WEIWEI-ISMOS, Ai Weiwei

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AI WEIWEI, Weiwei-ismos, Tusquets, Ciudad de México, 2014, 168 páginas. Edición de Larry Warsh.

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Todo es arte. Todo es política.
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“¿Por qué usted se preocupa tanto por la sociedad?” La pregunta siempre es esa. Y mi respuesta es sencilla: “Porque como artista tienes que asociarte con la libertad de expresión”.
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Si no hay libertad de expresión se pierde la belleza de la vida. Participar en la sociedad no es una elección artística, es una necesidad humana.
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Yo pienso que todos los juicios estéticos —que todas las decisiones estéticas que hacemos— son elecciones morales. No se escapan de la dimensión moral en el sentido más amplio. Se tiene que relacionar el entendimiento filosófico de quiénes somos y cómo las llamadas “arte y cultura” funcionan en el mundo actual.
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Ser artista es más una mentalidad, una manera de ver las cosas; ya no se trata tanto de producir algo.
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Me interesa muchísimo el llamado objeto inútil. Me refiero a que requiere un oficio cabal, un material hermoso medido y trabajado cuidadosamente, pero al mismo tiempo es verdaderamente inútil.
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Soy un artista siempre en busca de lo que es posible. Todo el tiempo procuro ampliar las fronteras.
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Yo creo que el arte es ciertamente nuestro vehículo para desarrollar cualquier idea nueva, para ser creativos, para ampliar nuestra imaginación, para cambiar nuestras actuales condiciones.
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El arte siempre se trata de la superación de los obstáculos entre la condición interna y la destreza expresiva.
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El arte siempre gana. A mí me puede pasar lo que sea, pero el arte permanecerá.

MÁXIMAS Y MALOS PENSAMIENTOS, Santiago Rusiñol

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SANTIAGO RUSIÑOL, Máximas y malos pensamientos. Piensa mal y no errarás, Vaso Roto, Madrid, 2014, 80 páginas. Traducción de Francisco Fuster.  
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Al trabajo le llaman virtud quienes no tienen que trabajar, para engañar a quienes les hacen el trabajo.
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El triunfo de las mayorías no es razonamiento, son empujones.
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Engañar a los hombres, de uno en uno, es bastante más difícil que engañarlos de mil en mil.
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Cuando un hombre pide justicia, quiere decir que le den la razón.
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Muchas veces se condena a un hombre porque un jurado ha pasado mala noche y está de mal humor.
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Quienes buscan la verdad merecen el castigo de encontrarla.
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Cuando un hombre tiene un picor en el brazo, se rasca; cuando lo tiene en el cerebro, hace animaladas.
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La inconsciencia es un libro alegre. La experiencia es un libro tristísimo. 
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Todos decimos tonterías. Los filósofos son los únicos que las dicen seriamente.
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El escritor que cuida demasiado el estilo lo hace porque tiene pocas cosas que decir; el que no lo cuida nada, mejor sería que no las dijera.

NÁUFRAGOS EN UN FREGADERO, Carme Carles Fèlix

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CARME CARLES FÈLIX, Náufragos en un fregaderoDyskolo, 2014, 202 páginas.
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ANGELICALES

   Cuando aceptó la invitación a asistir a la fiesta, lo hizo porque estaba convencido que convertiría la posible tentación en una completa derrota. Pero se dejó llevar por el ambiente. Nada le había preparado para tanto y tan variado. El paraíso le supo a poco, viendo lo que se podía gozar en la tierra. 
   Pero todo tiene su precio. Al regresar, sintió dolor y notó un punzante tirón en la espalda. Mientras sudaba lágrimas de sangre, le pareció que expiaba su culpa y se redimía ante sus propios ojos. Consciente de su pecado, aceptó como castigo por su mal proceder, perder las alas. Le pareció un justo reembolso para devolver lo que en la fiesta había disfrutado. 
   Pero no tardó en darse cuenta que el dolor no era doble, que no hubo otro tirón punzante. iNo se lo podía creer! iCómo podía aceptar que obró mal y convertirse en un ángel caído si solo le habían quitado un ala! 
   Ahora se debate entre la duda de, si arrancarse la otra ala y lanzarse al desenfreno, o arrepentirse y rezar para que le crezca la que ha perdido. 

EL PLACER ABATIDO, Erick Nolazco

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ERICK NOLAZCO, El placer abatido, Ediciones El Viaje, Ciudad de México, 2014, 60 páginas.

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Prometer placer angustia. No prometerlo aburre.
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Perdonar es un signo de envejecimiento.
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Sólo perdonamos para compensar la infamia, no para exacerbarla.
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Hay personas que se conocen para ser amigos. Otras para dejar de serlo.
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Inútil es el rencor en la pobreza.
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La generosidad no puede mantenerse con el mísero placer de dar. Se agota sin el mínimo de correspondencia.
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La amistad nada tiene que ver con la verdad, sólo le atañe el mérito.
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Amar a medias es envenenar a medias.

FABULACIONES EN PROSA, Gastón Baquero

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GASTÓN BAQUERO, Fabulaciones en prosa, Fundación Banco de Santander, Madrid, 2014, 218 páginas.

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En el Prólogo (pp. 11-17) Alberto Díaz-Díaz sostiene: «Un estudioso en profundidad de la obra de Gastón Baquero no tarda en percatarse de que sus escritos en prosa no son otra cosa que una extensión de sus poemas».
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¿DEBEMOS CELEBRAR EL QUINTO CENTENARIO?

   Sigue en pie —y en aumento de énfasis y de mal humor— la polémica en torno a si fue malo o bueno que Colón y los españoles de su tiempo llegaran a América, al Continente Desconocido, cinco siglos atrás. Como en toda polémica, lo que realmente cuenta en esta es el carácter de cada individuo, su condición de optimista o de pesimista en cuanto a la historia de la humanidad, y su dosis de conocimientos o de desconocimientos sobre la historia verdaderamente producida a partir de aquel ano 92 en el escenario novísimo para los europeos y viejísimo para los hijos de aquellas tierras. El pesimista es una especie de tuerto con un daltonismo oscurecedor de cuanto hecho, persona o paisaje pasa ante su mirada, su incompleta y parcial mirada. Si habla del desembarco, de la conquista y de la colonización del Nuevo Mundo, solo alcanza a ver el lado oscuro de toda la acción humana.
   ¿Cuántos indios murieron como colofón de aquel desembarco? ¿Cuántos y cuáles fueron los padecimientos de aquellos pueblos? ¿Cuántos códices o libros y obras de arte desaparecieron, y cuántos poetas y pintores vieron truncadas sus obras, frustradas sus vocaciones, arruinadas sus facultades? Por este camino, con este modo de razonar, toda la historia del género humano es tan solo una sucesión de desgracias o de destrucciones. ¿Cuántos millones de esclavos y de muertos produjo el imperio romano? ¿Y a qué costo de vidas se erigieron los grandes monumentos de todas las civilizaciones anteriores a la actual? ¿Sabemos cuántos horrores de carácter social y político hay detrás de la cultura del Renacimiento, como detrás de las otras culturas conocidas? Hasta de una obra muy cercana a nosotros, el Canal de Panamá, ¿cabe olvidar todo lo que representó para el comercio y la convivencia internacional, para recordar únicamente que allí perecieron varios millones de seres humanos? Y la enorme acumulación de horrores que conllevaba la esclavitud de los negros para crear la belleza de las ciudades modernas y las riquezas de la industria y la agricultura de nuestro Siglo XIX, ¿nos impide o nos obliga a no apreciar las maravillas de la civilización? Si nos enteramos de que el día en que Mozart concluyo el concierto 9 de piano no había en su casa ni comida ni fuego, ¿dejaremos por eso de disfrutar la belleza del milagro musical, que tiene, como toda belleza, su intima porción de fealdad y de tristeza?
   Frente a la postura negativista del pesimista, que solo ve en el proceso histórico iniciado en 1492 en el Continente Desconocido, los actos de destrucción y crueldad que haya en todo choque entre pueblos (estos que ahora mismo presenciamos en la Guerra del Golfo o en la feroz rivalidad que hay entre judíos y palestinos, entre chiitas y cristianos, entre curdos e iraquíes), está la postura, igualmente simplista e inculta, de los optimistas, que ven solo la bondad de los misioneros, la creación del mestizaje, la fundación de universidades, sociedades y naciones, la adscripción a la vida internacional de aquellos territorios y gentes, las Leyes de Indias, el Padre de Las Casas, Vitoria, Valdivia, Cortes, Ximéenez de Quesada... Todo rosado, todo cristiano, todo bueno. Decir que todo fue bueno es tan infantil como decir que todo fue malo. Aquello fue un episodio más en la larga historia de la humanidad que sigue siendo cada siglo y cada día, en grande o en pequeño, la historia de Caín y Abel. Ráfagas de amor y relámpagos de odio. Alegría y dolor, blanco y negro.
   Santos y demonios. Eso tanto en el Siglo XVI, como en el Siglo X antes de Cristo y en el XX de la que decimos Era Cristiana. Afirmar que no hay que conmemorar el Quinto Centenario del Descubrimiento de América por los españoles, y del Descubrimiento de los europeos por los indios, porque hubo mucho dolor y mucha destrucción (seguidos de muchas construcciones y muchas alegrías, no lo olvidaremos), es algo tan absurdo como decir que no debemos evocar ni festejar al Creador del Cielo, de la Tierra y de los humanos porque una mujer o un hombre, un joven o un anciano, pueden ser arrasados por el cáncer o por el SIDA. El autor es un poeta y escritor cubano. El pesimista es una especie de tuerto con un daltonismo oscurecedor de cuanto hecho, persona o paisaje pasa ante su mirada, su incompleta y parcial mirad.

HASTA AHÍ NOMÁS, Mario Capasso

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MARIO CAPASSO, Hasta ahí nomásAsociación Santafesina de Escritores, Santa Fe, 2014.

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EL LÁPIZ

   Un gesto de complacencia se dibujó en el cuerpo del historietista cuando vio que el lápiz bosquejaba sobre el papel una sonrisa bonachona en la cara del villano. Al fin había logrado vencerlo, se dijo. Sin demasiados firuletes el bien se había impuesto y la humanidad podía respirar aliviada de una punta a la otra, fuera de peligro por los siglos de los siglos. Al menos algo así pensó el creador de la historia, puesto de perfil, creyéndose a salvo, apenas unos pocos segundos antes de comenzar a escuchar los pasos acercándose. Cuando giró la cabeza, el tablero se sacudió y, muy a su pesar, sin atinar a un bosquejo de defensa, el entorno comenzó a desdibujarse y a rumbear para el lado equivocado, el de la maldad sin nombre ni límites ni compasión, que en seguida se delineó en la cara del dibujante y quedó plasmado en la representación de un enorme ceño fruncido, a punto de quedar afuera del cuadrito correspondiente, en una acción que forma parte de otra historieta que aún está por esbozarse, según alcanzó a decirse, todavía con las palabras dentro del globo.

LA SANGRE DE MEDUSA, José Emilio Pacheco

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JOSÉ EMILIO PACHECO, La sangre de Medusa y otros cuentos marginales, Era, Ciudad de México, 2014 (1990), 166 páginas.

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MEMORIAS DE JUAN CHARRASQUEADO

   -Yo no lo maté: él solito se le atravesó a la bala.

EN LA BREVEDAD DEL INSTANTE, Matsuo Basho

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MATSUO BASHO, En la brevedad del instante, Interzona, Buenos Aires, 2014, 96 páginas.

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Flores de cerezo en el cielo oscuro
entre ellas
la melancolía florece

DICCIONADARIO, Darío Jaramillo

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DARÍO JARAMILLO, Diccionadario, Pre-Textos, Valencia, 2014, 62 páginas.

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AVÍSPERA: insecto de ayer.
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CASTODONTE: animal extinguido por su apatía sexual.
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COÑOCIMIENTO: saber de ciertas partes íntimas.
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LISBOA: cruce de flor con serpiente.
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MAMIHUANA: la cannabis que fuman las mamás.
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PAVORITO: miedo preferido.
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SÉCRETES: filósofo que guardaba el secreto de lo que sabía. 
Decía “solo sé que nada sé”.
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TALAMIDAD: luna de miel fracasada.

CINE Y JAZZ, Carlos Aguilar

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CARLOS AGUILAR, Cine y jazz, Cátedra, Madrid, 2014 (2013), 384 páginas.

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En Cine & Jazz: reunión (pp. 7-31) Carlos Aguilar  afirma que, emergiendo al unísono, «no es desorbitado afirmar que desde entonces devienen expresiones artísticas colectivas particularmente representativas de sus décadas de existencia». Las múltiples entradas se detienen en títulos cinematográficos, estéticas y jazzmen´s.
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ALREDEDOR DE LA MEDIANOCHE (Round Midnight, Bertrand Tavernier, 1986).

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   Uno de los títulos clave de la relación entre cine y jazz, coproducción entre Francia y Estados Unidos, que coincidió en las carteleras con otro de tales hitos, el americano Bird (Clint Eastwood, 1988), no por casualidad ambos distribuidos por Warner Brothers. La base estriba en el libro La danse des infideles (1985) que Francis Paudras, un dibujante industrial apasionado del jazz, escribió sobre la etapa en París del pianista americano Bud Powell en el decenio de los 60, con base en la amistad que surgió entre ambos; empero, la trama agrega asimismo detalles que recuerdan momentos, generales o concretos, de la vida de otras glorias del sector, sobre todo el saxofonista Lester Young. Por añadidura, el protagonismo de otro gran saxofonista, Dexter Gordon, que además había tocado con Powell, comporta que este y su personaje ficticio, Dale Turner, a menudo se confundan y hasta fundan, por supuesto con plena intención; no en vano Gordon también conoció un exilio europeo y arrastró problemas de alcoholismo y drogadicción. La fascinación del director Tavernier por el jazz casa argumentalmente con el tema de la amistad viril intergeneracional, desde siempre asociado al western, lo cual remata el embelesado reconocimiento del autor respecto a cardinales ítems de la cultura estadounidense. Según sus declaraciones: «Aporté mucho de mis recuerdos con determinados cineastas. De hecho, la relación entre el joven aficionado y el músico alcoholizado está inspirada básicamente en las dos semanas que pasé con John Ford. Tras aquello, no me costó nada identificarme con el personaje del joven». No obstante, el desarrollo matiza tal admiración mediante un soterrado chauvinismo, y confiere con frecuencia a los dos personajes centrales una cualidad casi simbólica, de forma que la conclusión sugiera una tesis no por fundada menos tendenciosa: el jazz lo crearon los negros americanos, por instinto, pero lo legitimaron los blancos franceses, por talento. Ahora bien, la sensibilidad mediante la cual Tavernier aúna la perspectiva mítica con el naturalismo dignifica este ingrediente tan discutible del planteamiento, sensibilidad reforzada por una disposición narrativa que juega semánticamente con las propiedades lingüísticas del jazz en lugar de plegarse a una preceptiva cinematográfica ortodoxa, anticipándose así a Bird, acentuada por un tono bien guardado que fluctúa entre la tristeza y la melancolía, embellecida por la primorosa dirección artística del gran Alexandre Trauner (destacable sobre todo la reconstrucción del legendario club parisiense Blue Note) y magnificada por el asombro que produce Dexter Gordon en su actuación cinematográfica, tan sumamente verosímil en su espontaneidad que desaconseja especular sobre los resultados si su rol estuviera personificado por un actor profesional. Dolorosamente peor resulta a su lado François Cluzet, al recordar al repelente Jean-Pierre Léaud, personificando el trasunto del escritor Paudras, y competentes en sus respectivos cameos los cineastas americanos John Berry, en su momento también exiliado en París, y un soberbio Martín Scorsese como el representante de Turner/Gordon. Por lo demás, escoger como título el paradigmático tema Round Midnight de Thelonious Monk (disponible en diversidad de versiones, sea cantadas o instrumentales) representó un acierto desde cualquier punto de vista; para la película lo interpreta, en intimista scat, Bobby McFerrin. Otros standards comparecen (Body and Soul, How Long This Been Going On, etc.) en una banda sonora a cargo del pianista Herbie Hancock, premiada con el Óscar de la modalidad. Chet Baker, que también conoció su correspondiente etapa de jazzman americano en París, comparece en off, cantando Fair Weather. Y en persona, actuando con Gordon/Turner, se reconoce, además del antedicho Hancock, al trompetista Freddie Hubbard, el guitarrista John MCLaughlin, el pianista Cedar Walton, los bajistas Pierre Michelot y Ron Carter y la cantante Lonette McKee, principalmente.
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UNA TAZA DE TÉ, Kobayashi Issa

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KOBAYASHI ISSA, Una taza de té, Interzona, Buenos Aires, 2014, 112 páginas. Traducción de Miguel Angel Flores.

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No os preocupéis
araña doméstica
solo soy huésped de paso

100 PICTOGRAMAS PARA UN SIGLO (XX), Pero Joan

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PERE JOAN, 100 pictogramas para un siglo (XX), Edicions del Ponent, Castalla, 2014, 128 páginas.

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Con cada una de las cien viñetas que componen este libro, Pere Joan disecciona comportamientos que explican patologías sociales de nuestra contemporaneidad. 
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HIPERSEXUALIZACIÓN
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VADEMÉCUM, Víctor Juan

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VÍCTOR JUAN, Vademécum, Olifante, Zaragoza, 2014, 104 páginas.

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Trescientos trece tuits, «sin adiciones ni potenciadores de sabor, sin conservantes ni colorantes» componen este vademécum.
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Me desangro por todas las heridas,
las mismas que me dan la vida.
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Me conformaría con ser un oligoelemento en tu vida.
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No pierdan el tiempo.
No se entretengan en fabricar pequeños rencores.
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La felicidad sólo es presente y futuro.
El recuerdo de la felicidad del pasado es melancolía.
***
Mañana es un tiempo cargado perpetuamente de esperanza.
***
Cuando toda la felicidad del mundo cabía en un paquete de pipas...
***
No quiero estar en tu museo de cera.
No quiero ser un recuerdo para ti.
El recuerdo es la taxidermia del amor.
***
No me miras y así crees que no te veo.

EL TALLER DEL ARQUERO, León Molina

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LEÓN MOLINA, El taller del arquero, La Garúa, Santa Coloma de Gramenet, 2014, 108 páginas.

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Sólo dos piedras
bastan para cruzar
hoy el arroyo.

UNA HABITACIÓN EN EUROPA (DIARIOS 2010-2012), Avelino Fierro

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AVELINO FIERRO, Una habitación en Europa (Diarios 2010-2012), Eolas Ediciones, León, 2014, 248 páginas.
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Siete cuadernos de diarios que contienen una mirada certera sobre lo real; apuntes con los que el lector aprenderá a ver el símbolo en lo cotidiano.
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   Escribo en el hospital con bolígrafo prestado por una enfermera, mientras espero en la consulta de digestivo. La han cambiado de planta; todo está lleno de obras, me ha costado llegar hasta aquí. Me he perdido varias veces. Me he sentido como chalupa a la deriva, he barloventeado por los pasillos inmensos y la derrota me ha llevado a neonatos, oncología, espirometrías, geriatría... He visto a enfermos en sus camas húmedas, he sentido en el enrarecido aire antibiótico el eco de llantos apagados, la inutilidad de las plegarías amarillas, el hedor de los condenados a muerte... Me he cruzado con pacientes impacientes, desesperados en su despiste como yo, aturdidos como giróvagos; en un ascensor me he visto sofocado, solo con cinco enfermeras guapísimas del servicio de urología..., tendría que haberme desmayado allí mismo. Soy partidario del copago, pero tendría que haber unas indemnizaciones tasadas para estos agobios y retrasos que padecen incluso los que saben orientarse como yo, cual indio rastreador de las praderas: una sonrisa amable, un pin del sacyl...
   Al final, haciendo recuento de lo visto, ganan las dársenas de desguace a las playas doradas de la infancia; puede que sea premonitorio, como esta especie de pústula que cae ahora desde mi cabeza sobre el azul del pantalón mientras escribo, como si me estuviera desmoronando...

PASIÓN, Brane Mozetič

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BRANE MOZETIC, Pasión, Dos Bigotes, Madrid, 2014, 128 páginas.

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En Almas mellizas (pp. 3-8) el escritor y traductor Lawrence Schimel destaca de los relatos de Mozetič: «son historias acerca de la pasión [...] pero más que nada son historias sobre el anhelo de conexión, y los efímeros momentos en los que esta se encuentra.»
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LA CALLE 

   Yo también estaba en la calle. Desde la caída de la fortaleza tenebrosa hasta los restos de las culturas más antiguas. Y, durante todo ese tiempo, no pasaba nada. Solo un desfile lento de seres casi irreconocibles. Me fijaba en los farolillos y globos multicolores que bailaban en el aire y en el vaivén de unas manos alegres saludando desde allí arriba, desde las ventanas de los áticos, y te percibía andando a mi lado y sentía angustia porque veía mi propio vacío y no sabía qué iba mal, por qué no sentía escalofríos, por qué no me dolía nada, sino que tan solo caminaba frío como un muerto por el asfalto. La oleada embestía y se paraba y la multitud avanzaba agitada, en ella se mezclaban los cuerpos y se tocaban las manos que ignoraban a quiénes pertenecían y que toda esperanza había sido inútil. Y yo ya no tenía esperanza. Solo me engañaba a mí mismo con una actitud siempre juguetona, como si no fuera todo tan evidente. Ah, qué libertad andar en medio de la calle, dejarse cubrir por las flores, cantar, encandilado, junto a miles de voces, de un modo tan ruidoso que la piel brillaba y el sol se retiraba tímido detrás de una nube. ¿Estás aquí? Te siento y sé que no te amo. Me preguntas por qué. Me gustaría mucho decírtelo, pero no tengo ganas, ya que estamos avanzando a través del río feliz de sangre caliente y, en el fondo, no sé qué decir. Tal vez esté feo, pero ¿de verdad crees que te debo una explicación? ¿No ves cómo se alzan nuestras manos, cómo se suceden los besos, cómo los cuerpos desnudos en las carrozas se empapan de aire, de este aire libre que desprende este desfile? Tú admiras todo esto, ¿verdad? Y te gustaría que los dos montáramos un espectáculo, o mejor tú solo, porque yo no cuento. Es verdad que no cuento, reacciono casi mecánicamente, con mi andar, mis dedos, mi risa, mi llanto, y entre todo este baile, este debe ser el dominio africano del cuerpo, o el cuerpo mismo, esta piel me impulsa a los ritmos impetuosos, pero dentro, dentro no se mueve nada y apenas lo siento —apenas siento que todo está tranquilo—; solo tengo un recuerdo vago de cómo, a veces, las cosas se despiertan.
   Apenas te recuerdo y, en la calle, uno se olvida de todo. Uno apenas es más que un cuerpo —trato de recordar tus facciones, tu voz, tus palabras, he probado ya todos los cuerpos, pero sin éxito—. Si no, volveré, y entiéndeme: ya no puedo retener nada, todo se hunde en cuanto lo suelto de las manos. Tal vez no tengas fuerzas suficientes para mantenerme con vida a mí y a todos mis amores, a todas las sensaciones que, al escurrirse de mis manos, se han sumergido. Apenas sabía que no me sentía bien, todos los pretextos aún servían, y la ciudad pertenecía a las divinidades antiguas, olvidadas. Como si en este silencio ruidoso desapareciese mi palabra, mi pensamiento, y quedasen solo los reflejos. Y, entonces, escuché una voz a mi lado: Perdona, ¿eres judío? Tuve dificultades en asimilarlo y mi cabeza quedó fría como si la pregunta fuera también una canción o un gesto al que no había que responder desde dentro de uno mismo, sino solo así, en la calle, cuando las extremidades del cuerpo se mueven solas. Pero la cabeza a mi lado repitió la cuestión y después, cuando no salía nada de mí, oí: Lo siento, me he equivocado. Y la ligereza que inundaba la calle continuaba cuando las carrozas concluían su trayecto y terminaba el desfile con una alegría cada vez mayor y cuando yo abría la boca para cantar a lo mejor por última vez. Pero ahora se desmoronaron las barricadas y mi cabeza se abrió de verdad, y allí dentro, dentro de ella, no había nada. No, busco en vano las raíces debajo de mis pies, parece que se han podrido, y poco a poco, muy lentamente, me voy secando, sin darme cuenta. Y no crezco y no sé de dónde he venido siquiera, por qué estoy aquí, hacia dónde quiero ascender y a qué aspirar. Presiento vagamente que en alguna parte queda algo de mí, tal vez en ti, quizás en los transeúntes, solo aquí, aquí no hay nada en absoluto, nada de lo que pueda decir esto soy yo. Siento que no soy, que nunca he sido, que aún y ya soy polvo.