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ANIMALIA, Julio Cortázar

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JULIO CORTÁZAR, Animalia, Porrúa, Barcelona, 2005, 232 páginas.

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Alberto Manguel, en el prefacio (pp. 7-11) señala que «al rescatar de lo cotidiano lo marivilloso, Cortázar no se olvida de devolverlo después a lo cotidiano; es decir, no se olvida que el hombre transformado en axolotl sigue siendo el mismo hombre». Los textos reunidos por Aurora Bernárdez, recogen relatos de nueve libros de cuentos, entre los que están Bestiario, Final de juego, Historias de cronopios y famas.
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DISCURSO DEL OSO

   Soy el oso de los caños de la casa, subo por los caños en las horas de silencio, los tubos de agua caliente, de la calefacción, del aire fresco, voy por los tubos de departamento en departamento y soy el oso que va por los caños.
   Creo que me estiman porque mi pelo mantiene limpios los conductos, incesantemente corro por los tubos y nada me gusta más que pasar de piso en piso resbalando por los caños. A veces saco una pata por la canilla y la muchacha del tercero grita que se ha quemado, o gruño a la altura del horno del segundo y la cocinera Guillermina se queja de que el aire tira mal. De noche ando callado y es cuando más ligero ando, me asomo al techo por la chimenea para ver si la luna baila arriba, y me dejo resbalar como el viento hasta las calderas del sótano. Y en verano nado de noche en la cisterna picoteada de estrellas, me lavo la cara primero con una mano después con la otra después con las dos juntas, y eso me produce una grandísima alegría.
   Entonces resbalo por todos los caños de la casa, gruñendo contento, y los matrimonios se agitan en sus camas y deploran la instalación de las tuberías. Algunos encienden la luz y escriben un papelito para acordarse de protestar cundo vean al portero. Yo busco la canilla que siempre queda abierta en algún piso, por allí saco la nariz y miro la oscuridad de las habitaciones donde viven esos seres que no pueden andar por los caños, y les tengo algo de lástima al verlos tan torpes y grandes, al oír cómo roncan y sueñan en voz alta, y están tan solos. Cuando de mañana se lavan la cara, les acaricio las mejillas, les lamo la nariz y me voy, vagamente seguro de haber hecho bien.

ENCICLOPEDIA MISTERIOSA DE LOS SERES DIMINUTOS, Alicia Casanova

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ALICIA CASANOVA, Enciclopedia misteriosa de los Seres diminutos, Algar, Alzira, 2016, 56 páginas.

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Fernando Falcone ilustra esta enciclopedia de seres diminutos, curiosos, simpáticos o espeluznantes que ha catalogado, para aprendizaje y divertimento del lector, la Doctora Catalina Plum.
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HADA DE LA BIBLIOTECA MUNICIPAL

   En las bibliotecas municipales de pueblos y ciudades podemos encontrar infinidad de estas pequeñas haditas lectoras. Son muy difíciles de ver, debido a su tamaño y a su vestido, con el que se camuflan perfectamente entre las letras del libro en el que viven.
   Estas hadas resultan bastante curiosas. Pese a que son seres solitarios e introvertidos (pues están todo el día leyendo), en una misma estantería de la biblioteca pueden habitar centenares de ellas, según la cantidad de libros. Tras minuciosas investigaciones, he podido identificar unas setecientas y pico hadas en la biblioteca municipal de mi pueblo, que no es moco de pavo.
   Lo curioso es que cada una de ellas vive en un libro determinado, y va pasando de una hoja a otra como si fuera del baño al dormitorio. Estos libros habitados funcionan como apartamentos de un edificio, por lo que se comunican como vecinas. Se las puede escuchar por la noche; por eso, tan solo las detectan los vigilantes de la biblioteca, si los hay. De pronto, perciben una especie de cuchicheos de multitud de voces lejanas, todas hablando a la vez en no se sabe qué lengua.
   Por lo visto, se asoman desde sus libros y se cuentan los relatos unas a otras. Parece demostrado que siempre se cuentan el mismo libro, y que no tienen ninguna intención de cambiarlo por otro. Lo que no está claro es si se lo cuentan siempre a la misma vecina de estantería o no. 
   Resultan peligrosas en la noche de Reyes. Esa noche salen de sus libros y se dedican a devorar las páginas de los libros deshabitados. Tras el banquete, hacen una gran fiesta que consiste, ni más ni menos, en cambiar las palabras de unos libros por las de otros o en intercambiar el titulo de las obras y el nombre de los autores. Desde el año pasado, en algunos ejemplares de Don Quijote de la Mancha solo se puede leer Las aventuras de Pinocho; en algunos de Romeo y Julieta podemos leer Pippi Calzaslargas, y en La Odisea aparece el cuento de Los tres cerditos y el lobo.
   En fin, ya no se puede leer lo que uno quiere. Ahora en mi pueblo vamos a la biblioteca y cruzamos los dedos para tener suerte. Cualquier lectura es puro azar.
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ANIMALES CÉLEBRES, Luis de Oteyza

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LUIS DE OTEYZA, Animales célebres, Clan, Madrid, 2011, 232 páginas.

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Recupera Clan este Bestiario publicado en 1919 en el que Luis de Oteyza (1883-1961) desmitifica con humor tanto a la serpiente del Edén o el cisne de Leda como a el caballo Babieca o el ratoncito Pérez. José María Parreño en el Prólogo (pp. 9-12) dice: «Oteyza es un pionero en zoología fantástica. De ella hay en la literatura española del siglo XX ejemplos memorables. El libro de los seres imaginarios (1957)de Jorge Luis Borges es el más logrado. [...] Frente a la gravedad borgiana [...] Oteyza es castizo y literal».
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LAS GOLONDRINAS DE BÉCQUER

Estoy seguro de que desde el comienzo de mi obra se esperaba la llegada de estos animalitos. ¡Claro que sí! Son célebres, tan célebres como aquel que de mayor celebridad goce. 
   En efecto. ¿Cuántas señoritas cursis puede calcularse que existirán en España y los países iberoamericanos?... Millones, muchos millones, ¿eh? Pues bien; todas ellas se saben de memoria la «rima» de Bécquer donde las «obscuras golondrinas» desempeñan el papel principal. Todas, todas, sin faltar ninguna. 
   Y es lógico, perfectamente lógico, que así sea. El proceder de las referidas aves resulta de una entera, absoluta y definitiva cursilería. Intervienen en un idilio, admirando la belleza de la amada y el entusiasmo del amante, y cuando ese idilio se rompe culpan a la desdeñosa, llenas de condolencia hacia el desdeñado... ¡Como para cogerlas con liga y guisarlas con arroz! 
   Fue que Bécquer se echó una novia, la cual, al enterarse tratándole de que era poeta de profesión y de que no se lavaba casi nunca, decidió darle calabazas, a fin de ponerse en relaciones con otro galán más limpio y de mejor porvenir. Y fue que la conducta de esta higiénica y previsora joven —higiénica, pues no hay profilaxis como la del aseo, y previsora, porque mientras Bécquer se murió de hambre el otro galán llegó a ministro—, disgustó a unas golondrinas que en su balcón colgaban los nidos.
   Esas golondrinas, cuando el poeta visitaba a su novia, iban jugando y llamaban con el ala en los cristales. Entonces la tierna pareja abría y salía a tomar el aire un poquillo. Y las golondrinas refrenaban el vuelo para contemplar cuan hermosa era ella y cuan dichoso era él.
   Además, aprendieron los nombres de ambos. ¿Cómo?... Oyéndoles cuando se llamaban el uno al otro. ¿Qué cómo se supo que los habían aprendido?... ¡Ah, ya! Lo ignoro. Pero el caso fue que aprendieron los nombres de los dos. Así llegaron a considerarles de la familia mismamente.
   En esto sobrevino la ruptura de que queda hecha mención y entre las golondrinas se alzó un gran revuelo. sus protestas contra la ingrata fueron generales. «¿Habéis visto —decía una— cómo ha plantado al pobre?» Otra replicaba: «Es que quiere casarse con ese chico gallego, amigo de Moret» ¡Qué atrocidad —clamaban varias al unísono—, dejar a un poeta por un politicastro!» Sólo una se permitió advertir que el poeta pringaba de sucio y tenía menos dinero que pulcritud; pero las demás la redujeron al silencio, llamándola burguesa. Al fin, todas tomaron el acuerdo de no volver a tratarse con la novia de Bécquer.
   Tal procedieron las aves en cuestión, y de ahí lo que indiqué al empezar. Semejante cursilada, puesta por el autor de las Rimas en unos versos muy pegajosos, a los que el maestro Casares agregó unas notas más pegajosas aún, tiene que adherirse forzosamente a la memoria de cuantas señoritas cursis hablan castellano. Y se adhiere, ¡vaya si se adhiere!
   Mas, ahora que reparo... No deben molestarse mis distinguidas lectoras, aunque sepan la canción. Puede saberse, sin estar en el caso aludido también la sé yo, por ejemplo, que no soy cursi ni siquiera señorita. 

          Volverán las oscuras golondrinas
          de tu balcón sus nidos a colgar, 
          y otra vez con el ala en tus cristales
          jugando llamarán. 
          Pero aquellas que el vuelo refrenaban
          tu hermosura y mi dicha al contemplar; 
          aquellas que aprendieron nuestros nombres... 
         ¡Esas no volverán! 

   La sé con música y todo. Re fa la, si la fa re fa la, re la ta si, la sol fa sol sol la. Re fa la, si la fa re fa la, la re, re si, do la. Et sic de caeteris.

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 Valeriano Bécquer

NO ESCRIBIRÉ UN BESTIARIO, David Yeste

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DAVID YESTE, No escribiré un bestializo, Ediciones Liliputienses, Cáceres, 2016.

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PÁJAROS MOJADOS 
(hirundo rustica) 

   Saben de tu temblor, mis manos. Conocen de la tierra que se desmorona y del agua que huye. Suponen esa medida del mundo y de las distancias. Del tiempo, también, a veces. Me procuran con su estruendo la defensa de mi silencio irrenunciable, y provocan el milagro de acercar a mis labios el vaso que descansa sobre la mesa. Saben de tu temblor, mis manos: sabe siempre una lo que la otra no hace, se cuentan la otra a la una, se lo explican en ese lenguaje remoto y atávico de la caricia y de la propiedad conmutativa entre tu piel y mis manos. Descifran la cartografía móvil y portátil de las dunas, y se contagian de la vibración de las cuerdas del aire, tropezándose en todos los trastes. Saben de tu temblor, mis manos, aunque ignoren tus epicentros. Aunque a veces se plieguen bajo la tormenta como pájaros mojados. 

BESTIARIO DEL NÓMADA, Jordi Doce

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JORDI DOCE, Bestiario del nómada, Eneida, Madrid, 2001, 96 páginas.

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En la Nota previa (pp. 9-10) se felicita el autor por haber heredado este manuscrito que da cuenta de los viajes de su abuelo a la remota región de Anad. Ilustra Rafael Gómez.
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HORMIGA ALFABÉTICA

   Siente este diminuto insecto una predilección casi obsesiva por las letras del alfabeto, que han acabado por constituir la base de su dieta. Tiene por costumbre infiltrarse en las palabras de los hombres con la consiguiente aparición de huecos y agujeros, que a la larga dificultan enormemente la comprensión. Aunque son perseguidas con saña, se multiplican con inusitada facilidad y rapidez. Algunas han logrado incluso metabolizar el veneno con que algunos hombres, a modo de trampa, rociaban muchas de sus palabras, veneno que por cierto tiene efectos perniciosos para el ser humano. Están obsesionadas por el orden: de modo aparentemente casual,  dedican la mayor parte del tiempo a ordenar alfabéticamente las letras que componen el habla de los hombres, disposición que según parece les resulta muy grata, pues la celebran acelerando progresivamente su tarea. De este modo, se crea la paradoja de que cuando más ordenado se halla el discurso mayor desorden se introduce en los diálogos con que los hombres se engañan mutuamente, desmintiéndose la muy extendida y desde luego injustificada idea de que el ser humano es el único que sabe comunicarse con propiedad.
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LAS 101 CAGADAS DEL ESPAÑOL, María Irazustra

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MARÍA IRAZUSTRA, Las 101 cagadas del español, Espasa, Madrid, 184 páginas.

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Anunciado como un breve bestiario que Reprende nuestro idioma y descubre algunas curiosidades este ameno libro, resulta ser, en palabras de Ramón Pernas (La voz y la palabra), "un monumental conjunto de vicios del idioma, suavizado por curiosidades costumbristas [...] y un pre catálogo de palabras en vías de extinción".
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¿EN TU CASA O EN LA MÍA?

   Hacer el amor es una expresión que nos prestaron los franceses, inventores del amor cortés, y que hoy día parece tener un único significado: ‘tener relaciones sexuales’. Sin embargo, en los doblajes de películas de los años cincuenta es frecuente oírlo con el sentido de ‘cortejar’ o ‘flirtear’.
   A primera vista, podría parecer un uso pudoroso o una imposición de la censura de la época, pero esa expresión —con el mismo sentido— se encuentra en doblajes mexicanos o franceses. Además, ¿por qué iba a usar un púdico doblador de aquellos años una expresión que se podía sustituir fácilmente por las más directas de cortejo o galanteo?
   Los cierto es que el uso de hacer el amor por cortejar, además de figurar como primera acepción en el diccionario de la RAE, es mucho más antiguo y, por supuesto, muy anterior al doblaje o a la censura: «Cuando mi interlocutor acabó de hablar, la niña rubia y el joven que le hacía el amor repasaban juntos un álbum de caricaturas de Gavarni» (Gustavo Adolfo Bécquer). Este uso de la palabra da lugar a divertidos malentendidos: «Y así como te leo ahora, te leí cuando me hacías el amor a estilo filosófico, pobre hombre…» (Benito Pérez Galdós).
   Esto por lo que se refiere al balzaquiano «hablar de amor, es hacer el amor», porque cuando se intenta pasar de la palabra al acto, esto es, del requiebro al pico, cabe el riesgo de que te hagan la cobra, esa manera tan gráfica de describir la reacción de rechazo a una aproximación furtiva indeseada, pero también de que la cosa acabe en el revolcón del siglo.
   Para la RAE ‘cortejar’ es la segunda de las acepciones de la locución hacer el amor, y la primera es ‘galantear’, que en el actual román paladino, es decir, en el lenguaje de la calle, vendría a ser tirar los tejos, frase de disputada procedencia. Hay quien relaciona esta expresión con el juego del tejo, consistente en tirar trozos de teja para derribar un palo, y con el hecho de fallar con la intención de que quede cerca de la chica a la que se pretende; otros, con la costumbre celta de colocar ramas de tejo en la puerta o ventana de la amada. Aunque quizá la explicación más plausible, por sencilla, sea aquello de arrojar chinas a la ventana de la chica a la que se ronda para llamar su atención. En cualquier caso, la frase ha derivado al actual tirar los trastos, que se parece demasiado a tirarse los trastos; no sabemos si porque del amor al odio solo hay un paso.

EL PEQUEÑO GRAN LIBRO DE LA IGNORACIA (ANIMAL), John Lloyd & John Mitchinson

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JOHN LLOYD & JOHN MITCHINSON, El pequeño gran libro de la ignorancia (animal), Paidós, Barcelona, 2009, 224 páginas. 

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Los autores en la Introducción (pp. 15-16) anuncian divertidos "un moderno bestiario basado en datos zoológicos". 
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ORNITORRINCO [Nutria eléctrica]

   Cuando George Shaw realizó la primera descripción escrita del ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus), en 1799, revisó cuidadosamente el espécimen que le habían enviado desde Australia porque pensaba que debía de tener costuras. Muchos de sus colegas naturalistas continuaron creyendo que era un engaño: un pico de pato cosido al cuerpo de un pequeño castor. Tuvieron que pasar 30 años para que se aceptase que se trataba de un mamífero (la falta de pezones dificultó la localización de las glándulas mamarias bajo el pelo del estómago). No obstante, el verdadero bombazo no llegó hasta 1884. Un embriólogo escocés llamado W. H. Caldwell descubrió un nido de ornitorrinco y reveló la sorprendente noticia de que se trataba de un mamífero que ponía huevos (los aborígenes llevaban años diciendo lo mismo, pero nadie les había escuchado). Desde entonces, el ornitorrinco se ridiculiza como una pequeña broma de la evolución.
   Una visión popular del siglo XIX (y que todavía se mantiene en determinados círculos) describe al ornitorrinco como un prototipo «sin acabar» del mamífero. Es cierto que junto con las cuatro especies de equidnas que ponen huevos forma parte del orden de los monotremos («con un solo agujero»), el grupo más antiguo de mamíferos que se conserva. Sin embargo, menospreciarlo como un «paso intermedio» primitivo entre los reptiles y los mamíferos tiene tan poco sentido como llamar «más primitivo» a un carpintero que hace muebles de madera con sus propias manos que a alguien que instala unas estanterías de Ikea. El ornitorrinco es un ejemplo perfecto de criatura que, en situación de aislamiento, se ha adaptado a explotar un hábitat rico. Piense en la nutria de Australia, una carnívora oportunista que devora cangrejos de río, gambas, peces y renacuajos sin apenas competencia. El ornitorrinco conserva algunas características «de reptil», como el desove y la forma de caminar parecida a la de un lagarto, porque no se vio sometido a presión para cambiarlas. No obstante, también ha evolucionado a otras adaptaciones de una sofisticación espectacular. La más ingeniosa es la del «pico de pato». El ornitorrinco es una criatura nocturna que come de noche y dormita en su madriguera o «se acopla» bajo una roca o la raíz de un árbol durante el día. Cazar por la noche bajo el agua supone todo un reto, ya que el olfato y la vista resultan inútiles. La solución del ornitorrinco (única entre los mamíferos) consiste en tomar prestado un truco de los peces y convertir su «nariz» en un sensor eléctrico. La nariz está cubierta de 40.000 sensores que pueden captar los campos eléctricos más diminutos generados por los impulsos musculares de la presa. Además, también cuenta con 60.000 sensores de movimiento que le permiten actuar como ojos y como manos, combinando información mecánica y eléctrica para crear una imagen precisa de su oscuro mundo subacuático. También cuenta con su propio sistema de propulsión de doble uso. Como en el caso de los castores, la cola se emplea para almacenar grasa, pero cuando el ornitorrinco nada le sirve como timón, no para impulsarse. Toda la fuerza procede de las grandes extremidades delanteras palmeadas. Por tierra, esas aletas de piel se recogen con el fin de poder utilizar las zarpas para excavar. Aunque en el agua es tan rápido como una nutria, el ornitorrinco rivaliza con el topo por sus dotes de excavador de túneles, razón por la que los primeros colonos le dieron el nombre de «topo de agua». ¿Pato, topo, nutria? Tal vez la marca de una criatura realmente original sea que sólo se puede describir con términos prestados de otros animales.
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SIRENAS, TOPOS Y BUITRES, Franz Kafka

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FRANZ KAFKA, Sirenas, topos y buitres. Un bestiario, Planeta, Barcelona, 2004, 136 páginas.

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Selección de narraciones breves de Kafka filtrada por el tamiz del bestario: textos con protagonistas animales o deshumanizados que ayudan a dibujar una mirada al mundo desde el extrañamiento y la incomprensión.

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FABULILLA

   –¡Ay! –decía el ratón–. El mundo se vuelve cada vez más pequeño. Primero era tan ancho que yo tenía miedo, seguía adelante y me sentía feliz al ver en lejanía, a derecha e izquierda, algunos muros, pero esos largos muros se precipitan tan velozmente los unos contra los otros que ya estoy en el último cuarto, y allí, en el rincón, está la trampa hacia la cual voy.
   –Sólo tienes que cambiar la dirección de tu marcha –dijo el gato, y se lo comió.

SERES FANTÁSTICOS, Ana Gerhard

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ANA GERHARD & CLAUDIA LEGNAZZI, Seres fantásticos, Océano Travesía, Barcelona, 2013, 58 páginas.

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Esta Introducción a la música de concierto, repara en aquellos obras musicales que, basadas en leyendas, supersticiones o cuentos clásicos, ceden el protagonismo a gnomos, hadas brujas, duendes, elfos...

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   Piotr Ilich Tchaikovskj (1840-1893) Músico ruso, uno de los más importantes compositores del Romanticis­mo, definía sus obras como “la confesión musical del alma". Des­de pequeño fue muy sensible, lo que le valió el sobrenombre de “niño de porceIana". Tenía especial talento para la música y cuan­do aprendió a tocar el piano, se concentraba de tal manera en el instrumento que, según se cuenta, luego quedaba exhausto, ner­vioso e insomne.
   Obligado por su familia, Piotr Ilich estudió la carrera de leyes y se graduó como abogado. Sin embargo, a los 22 años decidió dedicarse de lleno a la música y se matriculó en el conservato­rio de San Petersburgo. Para percibir ingresos económicos, tuvo que dedicarse a dar clases de piano y solfeo. A partir de 1885, la fama de Tchaikovski creció extraordinariamen­te en Rusia y en el resto de Europa y Estados Unidos. En 1890 fue invitado a inaugurar el Carnegie Hall de Nueva York y, en 1893, fue nombrado miembro de honor de la Academia Francesa y doctor honoris causa de la Universidad de Cambridge.

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La bruja Baba Yaga
Pieza para piano

   Baba Yaga es el nombre de la bruja característi­ca de los cuentos rusos. Su aspecto es el de una horrible vieja, arrugada y huesuda, con la nariz larga de un tono azulado y con dientes de hierro que le sirven para comerse a los niños.
   La bruja Baba Yaga es la versión rusa de esa figura amenazadora que los adultos invocan para que los niños se porten bien, por eso resulta tan familiar en todo el mundo.
   Tal vez Tchaikovski, el “niño de porcelana”, la incluyó en el Álbum para la juventud para que los niños le perdieran el miedo mientras apren­dían a tocar el piano.
   Álbum para la juventud es una recopilación de piezas breves con títulos atractivos para los niños) que Tchaikovski compuso para facilitar el aprendizaje del piano. Se inspiró en la obra del mismo nombre de Robert Schumann, uno de los compositores a los que él más admiraba. 

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GUÍA DE LOS SERES FANTÁSTICOS DEL HOGAR, Albert Alforcea

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ALBERT ALFORCEA, Guía de los seres fantásticos del hogar, Ediciones B, Barcelona, 2010, 72 páginas.


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Albert Alforcea comparte sus secretos con este Bestiario en el que quedan desvelados los defectos y las virtudes del trasgo del frigorífico o el ser arlequinado de los recuerdos.
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EL TROL ANFIBIO DE LAS CAÑERÍAS [EL ATASCATUBERÍAS]

   Esta criatura verrugosa rivaliza en mal gusto con el rondador de techo. Aunque se lo clasifique en la familia de los sombríos, se le conoce algún poder de transformación propio de los místicos. Se dice que cuando sale de las cañerías se convierte en escarabajo.
   Este trol es un ser anfibio.
   Cuando las cañerías emiten su familiar ruido, se trata de esta criatura enderezando su espalda. También se divierte mucho atascando tuberías. No sabe hablar, pero imita como un niño las palabras que oye de los demás.
   Come todo lo que encuentra en las cañerías (sin comentarios, por favor). Los productos químicos que echamos en nuestro retrete no le afectan en absoluto.
   De madrugada, cuando sospecha que no hay nadie en el baño, a menudo saca la cabeza por el inodoro. ¡Escucha detrás de la puerta, a ver si oyes un chapoteo chiquitín!
   Si sospechas que hay un trol en las cañerías de tu casa, tira a menudo perfume o ambientador; cómo mínimo no saldrá de ellas. Le horroriza todo lo que huela bien.
   Se dice que en la antigüedad, los antepasados de este engendro vivían en el fango y en los pantanos y ciénagas. Y lo que nosotros conocemos como arenas movedizas, se cree que no eran más que un montón de estos pequeños trols, que agarraban a los caminantes por los pies y los arrastraban al fondo de los barrizales.
   Dicen que lo peor de este trol es su aliento, capaz de asfixiar a un duende.
   ¡Qué horror!

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BESTIARIO, Jacques Fuentealba

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JACQUES FUENTEALBA, Bestiario, Amargord, Madrid, 2013, 260 páginas.

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[De la serie MORDISCOS]

   Todas las tardes, al caer la noche, venía y se instalaba al borde del canal y pescaba con caña. Un ribereño que había notado su tejemaneje acabó por acercarse a él, intrigado:
   —¿Pican a estas horas?
   El pescador levantó la cabeza, clavando sus ojos enrojecidos en él y, con una sonrisa que descubrió sus colmillos, dijo:
   —Sí, se puede decir así... Pican.

ANIMALARIO UNIVERSAL DEL PROFESOR REVILLOD, Javier Sáez Castán & Miguel Murugarren

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MIGUEL MURUGARREN & JAVIER SÁEZ CASTÁN, Animalario universal del Profesor Revillod, Fondo de Cultura Económica, México, 2003, 40 páginas.

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Subtitulado Fabuloso almanaque de la Fauna Mundial, ofrece 21 láminas seccionadas de tal modo que el lector puede llegar, en el juego de las transformaciones, a descubrir 4096 especies de animales fantásticos. El autor de las láminas (a partir de los apuntes del Profesor Revillod) es Javier Sáez Castán; los comentarios surgen de la pluma de Miguel Murugarren.
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Feroz animal de bellísima estampa de los bosques malayos.

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Feroz animal de vida subterránea de remotas florestas.

MANUAL DE ZOOLOGÍA FANTÁSTICA, Jorge Luis Borges

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JORGE LUIS BORGES, Manual de Zoología fantástica, FCE, México, 1984, 166 páginas.

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 Reedita Fondo de Cultura Económica la edición de 1957 embellecida con las ilustraciones de Francisco Toledo.
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EL DEVORADOR DE SOMBRAS

   Hay un curioso género literario que independientemente se ha dado en diversas épocas y naciones: la guía del muerto en las regiones ultraterrenas. El cielo y el infierno de Swedenborg, las escrituras gnósticas, el Bardo Thödol de los tibetanos (titulo que, según Evans-Wentz, debe traducirse Liberación por audición en el plano de la posmuerte) y el Libro egipcio de los muertos no agotan los ejemplos posibles. Las «simpatías y diferencias» de los dos últimos han merecido la atención de los eruditos; bástenos aquí repetir que para el manual tibetano el otro mundo es tan ilusorio como éste y para el egipcio es real y objetivo.
   En los dos textos hay un tribunal de divinidades, algunas con cabeza de mono; en los dos, una ponderación de las virtudes y de las culpas. En el Libro de los muertos, una pluma y un corazón ocupan los platillos de la balanza; en el Bardo Thödol, piedritas de color blanco y de color negro. Los tibetanos tienen demonios que ofician de furiosos verdugos; los egipcios, el Devorador de las sombras.
El muerto jura no haber sido causa de hambre o causa de llanto, no haber matado y no haber hecho matar, no haber robado los alimentos funerarios, no haber falseado las medidas, no haber apartado la leche de la boca del niño, no haber alejado del pasto a los animales, no haber apresado los pájaros de los dioses.
Si miente, los cuarenta y dos jueces lo entregan al Devorador «que por delante es cocodrilo, por el medio, león y, por detrás, hipopótamo». Lo ayuda otro animal, Babaí, del que sólo sabemos que es espantoso y que Plutarco identifica con un titán, padre de la Quimera.

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CASA DE FIERAS, Julio Monteverde & Julián Lacalle

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JULIO MONTEVERDE & JULIÁN LACALLE, Casa de fieras, Enclave de Libros, Madrid, 2013, 68 páginas.

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Julio Monteverde y Julián Lacalle regalan al lector este particular bestiario, pues sus ojos alucinados sí saben reconocer en los objetos "el aliento de la posibilidad".   

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EL TIBURÓN MATERIALISTA


   Lo único que os interesa de mí es la historia de mi conversión.
   Tiempo atrás, mecido por la corriente, yo fui idealista. En mis pensamientos divagué durante siglos convencido de la preeminencia del espíritu. Así, pagado de mí mismo, orgulloso, salía a recorrer las mareas como quien se deja arrastrar por el tiempo. Creía en las ideas, y buscaba la contemplación de los bañistas y la trayectoria apática de los peces más tontos. Me entretenía en encontrar frecuencias.
   Mi vida era perfecta. Creaba espacios vacíos que rodeaban la existencia de las cosas más simples, y luego lo saturaba de conceptos. Sin embargo, ¡Qué equivocado estaba! ¡Cuán alejado me encontraba de la verdadera presencia! Ahora ya no busco nada. ¿Quién necesita ideas cuando la materia vibra?
   Porque nada, ni la espuma besando las playas milenarias ni los infinitos campos de ondas en las planicies abisales. Nada, ni las simas misteriosas ni la quilla habitada de los barcos, ha podido jamás hacerme comprender alguna cosa como lo hizo aquél corte fino, limpio y claro que por instinto efectué un día de verano en el muslo de una muchacha.
   Yo ya estoy perdido y soy irrecuperable. Jamás volveré al silencio de las ideas y seguiré por siempre buscando atravesar de nuevo aquel límite. Pero vosotros, que queréis saber lo que significa verdaderamente la palabra materialismo, sabed por mi boca que no hay nada como abrir la carne con un corte limpio para comprenderlo. Ahí se acaban las historias, las distancias, y todo se concentra en una única iluminación.
   Esta y no otra es la historia de mi conversión.

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LAS AVES, Ana Gerard & Cecilia Varela

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ANA GERHARD & CECILIA VARELA, Las aves, Océano Travesía, Barcelona, 2011, 56 páginas.

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Subtitulado Introducción a la música de concierto, contiene veinte piezas dedicadas a las aves en las que diversos compositores se han inspirado para crear su música. Cecilia Varela ilustra un libro que se abre oportunamente con el poema de Jacques Prévert Para hacer el retrato de un pájaro y se cierra con un Glorario de términos musicales.
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Einojuhani Rautavaara (1928)

Compositor filandés, que junto con Jan Sibelius, es el músico más conocido de este país. Profesor en la Academia Sibelius, Rautavaara es muy prolífico y ha compuesto obras con las más diversas fromas musicales.

Rautavaara experimentó en su juventud con los estilos de vanguardia de entonces, para después retomar sólo algunos elementos y crear su propio estilo. Una caracteristica de su música es la intención de crear paisajes sonoros.

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MELANCOLÍA

Concierto para pájaros y orquesta

Los solistas de esta obra son las aves del polo norte: las grullas (muy parecidas a la garza, con sus cuellos y patas), las alondras de pantano y los cisnes. En contraste con las piezas anteriores, en el segundo movimiento Melancolía esscucharás cómo, lejos de transmitirnos la alegría de la primavera, estas aves nórdicas nos evocan la tristeza y la soledad del paisaje invernal.

Cantus Arcticus fue escrita en 1972 por encar­go de la Universidad Ártica de Oulu. Según cuenta el compositor, ya con la idea de un con­cierto para pájaros y orquesta en mente, se fue a pasear por los pantanos de Laponia, donde había pasado muchos veranos de su infancia. Ahí grabó a los pájaros cuyo canto “forma un misterioso contrapunto con los murmullos del bosque”. Al regreso de su excursión, en esta obra Rautavaara incorporó, junto a la música de los instrumentos, las voces de las aves repro­ducidas con las cintas magnéticas. 

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BESTIARIO O CORTEJO DE ORFEO (DE ODESSA), Guillaume Apollinarire & Miguel Ángel Moreno Gómez

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GUILLAUME APOLLINARIE & MIGUEL ÁNGEL MORENO GÓMEZ, Bestiaro o cortejo de Orfeo (de Odessa), Círculo d'Escritores, Madrid, 2013, 68 páginas.

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SIRENAS

¿Por qué, sirenas, vuestro hastío,
cuando os quejáis en lo sombrío?
Mar, estoy lleno de voces maquinadas
y mis navíos son las añadas.

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BESTIARIO MEDIEVAL, Ignacio Malaxecheverría

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IGNACIO MALAXECHEVERRÍA, Bestiario medieval, Siruela, Madrid, 1986, 280 páginas.

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Ignacio Malaxecheverría traduce y edita esta antología con la que se pretende ampliar la consideración de Nilda Guglielmi, para quien un Bestiario sólo es "una obra seudocientífica moralizante sobre animales, existentes y fabulosos". 
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Sirenas

   Dijo Isaías: «Que las sirenas construyan su morada, que los demonios brinquen; que den a luz los puercoespines».
   El moralista enseña que las sirenas son crueles; que viven en el mar, que los acentos de sus voces son melodiosos y que los viajeros quedan prendados de ellas hasta el punto de precipitarse en el mar, donde se pierden. El cuerpo de estas encantadoras es el de una mujer, hasta los senos; el resto recuerda al pájaro, al asno o al toro.
Semejantes son aquellos que tienen dos modos de actuar, los inconstantes. Hay gentes que frecuentan las iglesias sin alejarse del pecado. Tienen la apariencia de la rectitud, pero están muy lejos de lo que parecen ser. Cuando entran en la iglesia, parecen cantantes; después, mezclados con la multitud, se parecen a brutos. Esta especie de gentes participan de las naturalezas del dragón y de la sirena; tienen el poder seductor de los heresiar­cas, que arrebatan el corazón de los inocentes y de los débiles. Dijo Isaías: «Las palabras peligrosas dañan a la naturaleza dé­bil».
Phys. armenio, 126-127

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   Existen en Arabia serpientes aladas llamadas sirenas, que co­rren más que los caballos y, según se dice, también vuelan. Su ve­neno es tan fuerte que la muerte sobreviene antes de que se sien­ta la mordedura.
De Bestiis, 244

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   Las sirenas, dice el Fisiólogo, son unas criaturas mortíferas constituidas como seres humanos desde la cabeza hasta el ombligo, mientras que su parte inferior, hasta los pies, es alada. Melodiosamente, interpretan cantos que resultan deliciosos; así, en­cantan los oídos de los marinos, y los atraen. Excitan el oído de estos pobres diablos merced a la prodigiosa dulzura de su ritmo, y hacen que se duerman. Por último, cuando ven que los mari­nos están profundamente dormidos, se arrojan sobre ellos y los despedazan.
   Así, los seres humanos ignorantes e incautos se ven engaña­dos por las hermosas voces, cuando los encantan las faltas de delicadeza, los rasgos de ostentación o los placeres, o cuando se vuelven licenciosos debido a comedias, tragedias y cancioncillas diversas. Pierden todo su vigor mental, como si estuviesen sumidos en profundo sueño, y, de pronto, el ataque arrebatador del Enemigo cae sobre ellos.
Cambridge, 134-135


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CUADERNO DE ANIMALISTA, Antón Fortes & Maurizio A. C. Quarello

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MAURIZIO A. C. QUARELLO & ANTÓN FORTES, Cuaderno de animalista, OQO, Pontevedra, 2008, 48 páginas.

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Antón Fortes y Maurizio A. C. Quarello ofrecen al lector un maravilloso paseo por el arte del crepuscular siglo XX. 
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GÓTICO CÓRVIDO

   Él la había visto de lejos y había quedado hechizado. Ella era atrevida. Tras unos vuelos seductores, se comprometieron en un ritual de violencia instintiva. Formalizado el casamiento, celebraron un banquete: hubo insectos, semillas, gusanos... Fueron a vivir al interior y allí construyeron su nido de amor. En pareja de por vida, aprendieron del campo y llevaron con fe en la naturaleza una vida temerosa, sin vicios. Los vecinos valoraban la agudeza visual de Cuervo y las ayudas de Urraca. Pasaban el día buscando semillas; pero, como en toda bandada, comenzaron las habladuría: de él, que era desconfiado; de ella, que era cruel. Criticaban la propensión de Urraca a saquear los nidos de los pájaros débiles. La fama de violentos se fue extendiendo, aunque entre ellos parecía reinar una extraña normalidad. Un día empezaron a atacar a los pájaros adultos que se acercaban. Ahora se pueden ver muchas tardes en esta bucólica escena doméstica, siempre con la garra presta...

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BESTIARIO, Salvador Retana & Alberto Manguel

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SALVADOR RETANA & ALBERTO MANGUEL, Bestiario, Casariego, Madrid, 2005, 148 páginas.


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En El Bestiario de Salvador Retana (pp. 9-11) escribe Alberto Manguel (responsable también de la selección de los textos que acompañan a los 64 grabados del pintor): "El dibujo que inicia la ejecución del grabado tiene la simplicidad y la fuerza de aquellos dibujos cavernícolas, o de los distraídos garabatos que se encuentran en los márgenes de tantos manuscritos medievales, o de ciertos graffiti modernos, fugaces y apremiados".  
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EL PIZKATUM

El Pizkatum es un demonio que puede cambiar de cabeza. A veces elige la cabeza de algún animal, como el lobo o el asno, y cuenta la leyenda que en los bosques de Matto Grosso se han visto correr lobos y asnos decapitados que sus congéneres rehuyen hasta que el Pizkatum les restituye su cabeza.

Elvira Schwarcz, Bugigangas, Sao Paulo, 1912.


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BICHOGRAFÍAS, Fernando Krahn

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FERNANDO KRAHN, Bichografías, Seix Barral, Barcelona, 2010, 144 páginas.

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En Los bichos de mi vida (pp. XV-XXII) Krahn confiesa: "A principio de los años sesenta, viviendo en Nueva York, leí La metamorfosis de Kafka y pensé en cómo haría yo las ilustraciones. Al intentar unos bocetos noté que me distanciaba de Kafka y que surgían unos insectos algo barrocos, con muchas patas y antenas. Inicié así una serie de dibujos minuciosos e inquietantes con insectos de mi total invención". En El bicho interior (pp. XI-XIII) Rosa Montero advierte al lector: "...entras en Bichografías y te parece estar asomándote a otra dimensión, a una especie de fabuloso bestiario medieval, a un mundo de fantasía; hasta que te das cuenta de que estás mirando dentro de ti mismo", 
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Mis antepasados cavaron dentro de un busto de madera un espacio para poner huevos. Éstos, dentro de cápsulas líquidas, caen por un orificio y concluyen su gestación. Cada Abril llegan los peregrinos al monasterio de Gratusek a ver las lágrimas de Santa Pristina, hermosa figura policromada del s. XIV. Los monjes no admiten el análisis biológico de las lágrimas.
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