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MICROSEXO, Ana Grandal

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ANA GRANDAL, Microsexo, Amargord, Madrid, 2019, 96 páginas.

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FLUIDOS

   Es su aniversario y, como cada año, reservan la suite Noche de bodas en el gran hotel. Se hacen llevar a la habitación una cena ligera, acompañada de una botella de cava; mientras, se llena la espaciosa bañera con forma de corazón, el sugestivo reclamo para los tortolitos que van a ocupar la pieza. Se sumergen en el agua jabonosa, dejando que la espuma acaricie levemente su piel. El líquido, caldeado a la temperatura adecuada, les arropa con una tibieza que va despertando sus sentidos, que poco a poco se inflaman y llevan sus jugos internos al punto de ebullición, una caldera hirviente entre las piernas. Se tocan, se abrazan y él la penetra allí mismo, mecidos por las aguas ardientes y humeantes, las únicas que pueden ya encenderlos.

LOS PÁJAROS PICAN, Miguel Ángel Gara

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MIGUEL ÁNGEL GARA, Los pájaros pican, Amargord, Madrid, 2012, 80 páginas.
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El náufrago se bebió el mensaje.
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No es la pared la que me impide pasar sino la puerta.
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Era tan pobre que en vez de un plato de ducha tenía un plato de lluvia.
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Hay épocas en las que hay que llorar menos y gritar más.
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La peor plaga fue de faraones.
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Mirar ruinas es constructivo.
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No es que se confunda lo urgente con lo importante sino que se confunde lo visible con lo importante.
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En los malos tiempos se escuchan mejor las risas.
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El imperio de la ley es una forma de llamar a la ley del imperio.
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Mejor que no olvidar la respuesta, recordar la pregunta.

EL FUNAMBULISTA CIEGO, Ricardo Virtanen

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RICARDO VIRTANEN, El funambulista ciego, Amargord, Madrid, 2019, 136 páginas.

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Me niega el vacío. En realidad, obstaculizo su trayecto.
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La realidad, esa cuota de infortunio en el aroma de cada instante.
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Un rostro enigmático es un rostro sin preguntas, pero con respuestas.
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En cada principio hay un final arrepentido.
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El dolor, todo prestigio.

ARS NESCIENDI, Jorge Riechmann

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JORGE RIECHMANN, Ars nesciendi, Amargord, Madrid, 2018, 108 páginas.

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Fragilidad
del gorrión cuyo salto
preserva el mundo

CAMPO DE ESTRELLAS, J.V. Barcia Magaz

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JOSÉ VICENTE BARCIA MAGAZ, Campo de estrellas. Historias alrededor de un sonajero roto, Amargord, Madrid, 2017, 84 páginas.
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PARA EL SOL

   El Sol se ahorcó en Bosnia en mil novecientos noventa y cinco. Desde entonces, nuestro planeta se ve un poco más ensombrecido. 
   El Sol tenía rostro de niña cansada de sufrir. El astro se ahorcó, y un periodista retrató la escena. 
   La fotografía de aquella niña bosnia dio la vuelta a todo el mundo, y el mundo siguió dando vueltas como si tal cosa. 

HOLA, TE QUIERO, YA NO, ADIÓS, Ana Grandal

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ANA GRANDALHola, te quiero, ya no, adiós, Amargord, Madrid, 2017, 102 páginas.
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APARICIÓN

   Esteban se ha levantado con mala cara. Mientras desayunan, Verónica le nota raro, distante. En el trabajo le cuesta concentrarse, preso de una turbación que no remite. Apenas pronuncia palabra cuando, por la noche, Verónica le ofrece una copa de vino mientras él prepara la cena.
   —¿Te pasa algo?
   Esteban rehuye su mirada preocupada.
   —No, nada.
   Cómo decirle a Verónica que anoche soñó con Alicia.

LA GOTA INFINITA DEL DESEO, Roger Swanzy

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ROGER SWANZY, La gota infinita del deseo, Amargord, Madrid, 2018.

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Amor a primera vista: hay miradas que son el presentimiento de toda una vida.
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Quiero besarte como una abeja descubriendo la dulzura de una vida entera en una sola flor.
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Excitación: ¿Quién no ha sentido alguna vez las ganas de iluminar la mismísima luz?
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La seducción es el arte de construir momentos bellos e irrepetibles.
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La música queda en el aire. Y el amor se nos escapa de las manos.
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Tu piel es mi única noche, la sombra que busco.
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El deseo es la sed antigua del alma.
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Hay mujeres que merecen el viaje a Ítaca.
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Una sonrisa inesperada puede disolver la incertidumbre de la noche.
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El beso es una gota de cariño que dice: Todo está en ti.

LABERINTO DE EFECTOS, Ricardo Virtanen

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RICARDO VIRTANEN, Laberinto de efectos, Amargord, Madrid, 2014, 98 páginas.

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En Algunas palabras (p. 93) Virtanen señala que le falta a Laberinto de efectos el libro, lamentablemente todavía inédito,  La idea en el hecho, para recoger toda su obra aforísitica.
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Epitafios. Tarjetas de embarco a la eternidad.
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La pompa de jabón estalla en el aire, pero sigue flotando en tu pensamiento.
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A la brevedad le sienta mal el hipo.
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Contra pronóstico, el río no desea ir a contracorriente.
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Te has dormido en mi mano. Y mi corazón te piensa.
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La copa del árbol presume de su altura pero añora ser raíz.
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¿Podrá el cielo elegir las nubes de su verano?
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Un amor que se columpia de por vida en las telarañas minúsculas de la subconsciencia.
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Los himnos son canciones de cuna para nacionalistas.

BESTIARIO INFAME DE LA ADORMECIDA, Alfredo Álamo

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ALFREDO ÁLAMO, Bestiario infame de la ciudad adormecida, Amargord, Madrid, 2015, 112 páginas.

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SIN TÍTULO

   Los basureros de la ciudad recogen de madrugada corazones rotos y vidas frustradas. Sin embargo dejan que los sueños perdidos revoloteen un poco más. Les gusta ver cómo se inflaman en llamas con las primeras luces del alba.

TE AMO, DESTRÚYEME, Ana Grandal

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ANA GRANDAL, Te amo, destrúyeme, Amargord, Madrid, 2015, 88 páginas.

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EL HOMBRE CEBOLLA

   Aquel hombre enigmático le fascinaba. Mujer valiente, decidió desentrañar su incógnita más profunda. Procedió con tiento, destapando, una a una, las capas con las que él se había protegido, descortezando el espeso blindaje, ahondando cada vez más.
   Pero en su corazón no halló nada. En todo ese tiempo, la única verdad que ella encontró fueron sus propias lágrimas derramadas.

DADÁ DEMODÉ, Rafael Sarmentero

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RAFAEL SARMENTERO, Dadá demodé, Amargord, Madrid, 2011, 108 páginas.

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La sección La inspiración (pp. 31-50) la componen catorce haikus. El libro está ilustrado por Bárbara Butrageño.
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Tantos países
y tu sitio en el mundo
era mi hombro.

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BESTIARIO, Jacques Fuentealba

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JACQUES FUENTEALBA, Bestiario, Amargord, Madrid, 2013, 260 páginas.

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[De la serie MORDISCOS]

   Todas las tardes, al caer la noche, venía y se instalaba al borde del canal y pescaba con caña. Un ribereño que había notado su tejemaneje acabó por acercarse a él, intrigado:
   —¿Pican a estas horas?
   El pescador levantó la cabeza, clavando sus ojos enrojecidos en él y, con una sonrisa que descubrió sus colmillos, dijo:
   —Sí, se puede decir así... Pican.

VIDAS INFINITAS, David Jasso

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DAVID JASSO, Vidas infinitas, Amargord, Madrid, 2013, 120 páginas.

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LA ESPERA

   Ni siquiera me mira. Cada mañana pasa a mi lado y ni me ve, ignora mi presencia.
   Pero no me importa, yo acudo puntual, todos los días, al cruce de la avenida, aunque sólo sea para verla pasar junto a mí, para seguir sus ágiles movimientos con mis ojos cansados. La veo cruzar la calle con su melena agitada por el viento, ondeando tras ella como el estandarte de su vitalidad; acelerando sus pasos jóvenes para sortear el tráfico con presteza; portando su pesada mochila repleta de libros de texto, con la vida restallando en su rostro fresco en ráfagas tan deslumbrantes que casi producen dolor.
   Y sueño con ella, con su sonrisa sincera, con su roce de brizna de hierba. Anhelo el momento de tenerla junto a mí, de sentir su cuerpo contra mi pecho, de acariciar sus cabellos con toques lentos. Son sólo unos segundos cada día, luego, sigue su camino hacia clase sin percatarse de mi presencia, sin saber que yo estoy ahí, esperándola. Y la veo alejarse.
   Quedo en la esquina un día más, rodeado por el fantasma de su perfume, sacudido por la estela de su paso como la barca mecida por las olas. Ni siquiera me ha visto. Pero no me importa, sé que un día caerá bajo la rueda del autobús y vendrá a mí, buscando el consuelo de los cálidos brazos de la muerte.

MOSQUITOS EN TU ALCOBA, Nuría Botey

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NURIA BOTEY, Mosquitos en tu alcoba, Amargord, 2013, 130 páginas. 

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BENEMÉRITA

   Tres días después de incautarse en Barajas de aquellos veinticinco mil lunnis falsos de origen desconocido, el sargento Alonso aún no se explica por qué en vez del clásico "buenas noches, hasta mañana", lo único que dicen al apretarles la barriga es "Terrícola, llévanos ante tu líder".

UN ESCARABAJO DE SIETE PATAS ROTAS, Santiago Eximeno

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SANTIAGO EXIMENOUn escarabajo de siete patas rotas, Amargord, Madrid, 2013, 104 páginas.

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PISCINAS PÚBLICAS

   En la piscina flota media docena de cuerpos. Todos son niños. Sus rostros, los ojos muy abiertos, se hunden en el agua. Si pudieras verlos te sorprendería descubrir que en todos ellos brilla una sonrisa.
   El socorrista emplea un gancho metálico para atraparlos y arrastrarlos hasta la orilla. Los padres esperan junto al agua, pacientes. El socorrista les entrega los cuerpos, uno por uno. También sonríe.
   En las taquillas de la entrada nuevas familias hacen cola, esperando su turno.

ESA DULCE SONRISA QUE TE DEJAN LOS GUSANOS, Alberto García-Teresa

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ALBERTO GARCÍA-TERESA, Esa dulce sonrisa que te dejan los gusanos, Amargord, Madrid, 2013, 102 páginas.
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NIEVA

   Cuando nieva me convierto en la persona más feliz del mundo. Me desborda la ilusión cuando contemplo toda la sierra cubierta de blanco.
   No hay nada como la nieve para enterrar a los cadáveres y despistar a la policía. Es tan excitante saber que son descubiertos días después, con el deshielo, cuando ya se está en el extranjero, lejos de todo bullicio y el desconcierto.
   Pero yo prefiero sepultarlos vivos.

PURO CUENTO, Gonzalo Torrente Malvido

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GONZALO TORRENTE MALVIDO, Puro cuento, Amargord, Madrid, 2005, 136 páginas.

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LAS PILIS
        
   Pilar cerró y sacudió el paraguas mientras empujaba la puerta con el hombro. El mercado estaba en pleno bullicio; el pasillo de la fruta abarrotado y el vocerío pugnaba con el estrépito del chaparrón sobre los planos del tejado de vidrio y hierro. Llegando al pescado la vio, allí al fondo a la izquierda haciendo cola en la pollería, y se le acercó esquivando cuerpos y carritos. Estaba absorta contemplando las piezas de la vitrina y no la vio ni sintió llegar hasta que le puso la mano en el hombro.
   —¡Qué susto, hija, Pilar!
   —Voy a ver si compro unas sardinas...
   —Pues aguarda, que ya me va a tocar, y te acompaño... Sólo voy a llevarme dos muslitos... Y bueno, ¿qué me dices cómo quedó la cosa ayer? Te digo que del disgusto me tuve que tomar una pastilla para dormir.
   —Pues a mí, te digo, no me cogió tan de sorpresa.
   —Es que llevamos dos días sin hablar... Y ya me contarás, ahora, dos días, hasta el lunes dándole vueltas a la historia en la cabeza... ¿Pero es que tú crees, Pilar, que es normal que María se haya ido a casa de ese vejestorio y dejado a Carlos, el pobre, con lo que está haciendo por ella?
   —¡Ay, hija, Pili, la vida está llena de cosas así, y donde menos se piensa... Bien que le iba además, trabajando, aunque sea de chacha...
   —Pues porque no será tan buena como pensamos...
   —No, no, Pili, no... Aquí hay gato encerrado, estoy segura, y si no, al tiempo.
   —A ver, Pilar, deja de rajar tanto. ¿Qué te pongo? —la interrumpió el pollero limpiándose con un trapo las manos ensangrentadas.
   —Pues ponme dos muslitos, Paco, medianos.
   Camino de la pescadería Pilar agarró a Pili del brazo y prosiguió con sus inquietudes.
   —Lo que no entiendo es por qué él no interviene ahí.
   —¿Pero qué va a hacer?
   —Pues presentarse allí y llevársela.
   —¿Por la fuerza? Eso es un secuestro, Pili.
   —Pues yo lo prefiero así, aunque lo sea.
   —Que no, que eso no sería solución, a la fuerza.
   —¿Pero es que no comprendes, hija, Pilar, que de esta manera va a acabar muy mal, una perdida? ¡Qué disgusto, señor!
   —Hija, Pilar, tampoco es para que te pongas así...
   —¿Pero cómo no me voy a poner? Tú piensa, si se queda embarazada del viejo asqueroso ese, en lugar de haberse quedado de Carlos...
   —Pues mira, si lo que quiere es un hijo, allá ella. Pero a lo mejor lo que quiere es la pasta del viejo.
   —Que no, Pilar, que eso no entra en su manera de ser, que lo sé yo... ¿O no te acuerdas cómo se portó con su tía Amalia?
   —Ay, Pili, que una cosa no tiene que ver con la otra.
   A todo esto habían llegado a la pescadería.
   —¿Quién da la vez?                                                  
   A la pregunta lanzada a la redonda respondió una mujer preñada: ¡aquí!
   —Pues a lo que iba... ¿Tú te imaginas el drama que se puede montar si la María se queda de otro que no sea Carlos?
   —Por cierto, Pili, ¿cómo sigue tu Tere?
   —Pues pasado mañana le toca la quimio... Pero no quiero pensar en eso, sólo faltaba preocuparme aun más, con la cabeza como ya la tengo... y los dos diitas que me esperan... Pues si quieres el lunes te pasas a casa y vemos el capítulo juntas, y así...

SENDA DE SAUCES, Verónica Aranda

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VERÓNICA ARANDA, Senda de sauces, Amargord, Madrid, 2011, 130 páginas.

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Alicia Andrés Ramos, en su prólogo a estos 99 haikus, destaca el modo en que la poeta "atesora lo único que el tiempo no podrá arrebatarle: instantes".

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Hoja de trébol:
el otoño desnuda
cuatro quimeras.