FRANCISCO ÁLVAREZ VELASCO,
Y, de pronto, un pájaro,
Eolas, Madrid, 2018, 158 páginas.
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A cada silencio, que pase un ángel.
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Soledad: Solo una sombra quieta, en relumbres, que se borra con la luz de la tarde.
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Llevaba el cuerpo como jaula de oro; pero su corazón era un pájaro muerto.
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No vivas con tantas prisas: reserva algún tiempo para aburrirte.
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Los señores del dinero han decretado hambre para hoy y presunto pan para mañana.
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La dama de la guadaña no da números para ordenar la fila de los mortales. Simplemente avisa en el último instante a quien ella decide llamar.
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Salirse del rebaño, aunque solo sea para decir algo más que ¡beee!
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Al cascarrabias viejo deberían ponerlo a pensar en un rincón de la vida.
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Enciende la luz si quieres ver tu sombra.
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El que más madrugue que despierte a Dios.
JORGE RIECHMANN,
Grafitis para neandertales,
Eolas, León, 2019, 304 páginas.
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Los héroes
para hacer sus heroicidades
necesitan
tiempo
—y a nosotros se nos acabó
(un tiempo trágico)
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Poder caminar. Poder ver y oír. Poder degustar. Ñor, a menudo, da gracias —oración a ningún dios— por el disfrute de esas capacidades básicas.
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Respeta a tu interlocutor: no le digas por sistema lo que está deseando oír.
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Si lo único que nos queda es hacer literatura, sostenía Ñor, mejor no hacer literatura.
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Quizá lo más importante que puede enseñarnos la poesía: cómo tratar con lo extraño sin volvernos caníbales.
JUAN PEDRO APARICIO (antólogo),
Cien relatos cuánticos de la literatura clásica española,
Eolas, León, 2019, 256 páginas.
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Esta antología recoge, sobrepasando la cantidad que el título indica, alrededor de ciento veinte microrrelatos, extraídos de textos de mayor longitud, que, desde Pedro Alfonso hasta Max Aub, constituyen una muestra sugerente y representativa de la literatura clásica española.
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LA ROSA Y LAS ESPINAS
Disciplina Clericalis
Un árabe que hacía versos, graciosos y con ingenio, pero de origen plebeyo, presentó sus versos a un rey y este, al observar su talento, le acogió dignamente. Por ello le envidiaban otros poetas, heridos en su orgullo por la generosidad del rey, y presentándose a este le dijeron: «Señor rey nuestro, ¿por qué concedes tantos honores a este individuo nacido de tan bajo linaje?». El rey les contestó: «A quien pensasteis vituperar más lo estáis elogiando». Y el poeta, víctima de la envidia de los cortesanos, añadió: «No se reprocha a la rosa que haya nacido entre espinas». El rey le honró con las mayores mercedes y le despidió.
Pedro Alfonso
AVELINO FIERRO,
Una habitación en Europa (Diarios 2010-2012), Eolas Ediciones, León, 2014, 248 páginas.
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Siete cuadernos de diarios que contienen una mirada certera sobre lo real; apuntes con los que el lector aprenderá a ver el símbolo en lo cotidiano.
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Escribo en el hospital con bolígrafo prestado por una enfermera, mientras espero en la consulta de digestivo. La han cambiado de planta; todo está lleno de obras, me ha costado llegar hasta aquí. Me he perdido varias veces. Me he sentido como chalupa a la deriva, he barloventeado por los pasillos inmensos y la derrota me ha llevado a neonatos, oncología, espirometrías, geriatría... He visto a enfermos en sus camas húmedas, he sentido en el enrarecido aire antibiótico el eco de llantos apagados, la inutilidad de las plegarías amarillas, el hedor de los condenados a muerte... Me he cruzado con pacientes impacientes, desesperados en su despiste como yo, aturdidos como giróvagos; en un ascensor me he visto sofocado, solo con cinco enfermeras guapísimas del servicio de urología..., tendría que haberme desmayado allí mismo. Soy partidario del copago, pero tendría que haber unas indemnizaciones tasadas para estos agobios y retrasos que padecen incluso los que saben orientarse como yo, cual indio rastreador de las praderas: una sonrisa amable, un pin del sacyl...
Al final, haciendo recuento de lo visto, ganan las dársenas de desguace a las playas doradas de la infancia; puede que sea premonitorio, como esta especie de pústula que cae ahora desde mi cabeza sobre el azul del pantalón mientras escribo, como si me estuviera desmoronando...
JUAN CARLOS PAJARES IGLESIAS,
Corner of the silenced, Eolas, León, 2013, 74 páginas.
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Subtitulado Un año en Tam Tam Press este manual para aturdidos contiene, como señala Tomás Sánchez Santiago en Textos de combate (pp. 7-16) "pellizcos de urgencia a fin de combatir la prisa con la prisa".
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Esa gota de agua que hace correr la helada por mi mejilla vino, quizás, de las nubes formadas en un océano lejano. Cuando mi cuerpo ya no esté, será necesaria para la avispa que fabrica su nido en un alero, o para la masa de un pan cocido en mitad de una guerra, o, quizás, vuelva a otros ojos que se emocionen sólo por estar vivos, esa misma gota de agua.